jueves, 30 de octubre de 2008

EL GOBIERNO DISTORCIONA LA SITUACIÓN DE LOS DDHH EN EL PAIS - AMNISTIA INTERNACIONAL

El gobierno distorsiona la situación de los derechos humanos en el país


Madrid.- El gobierno de Colombia está dando una versión muy optimista de la situación de los derechos humanos en el país, a pesar de que cada vez son más los informes sobre desplazamientos forzados, ataques contra activistas sociales y de derechos humanos y homicidios cometidos por las fuerzas de seguridad. Ésta es la conclusión del informe publicado hoy por Amnistía Internacional.

“Las autoridades colombianas mantienen una postura de negación absoluta: incluso se niegan a reconocer que hay un conflicto armado en el país. Sin embargo, la gente nos cuenta una versión muy diferente”, afirmó Marcelo Pollack, investigador sobre Colombia de Amnistía Internacional. “Es imposible resolver un problema sin admitir que existe. Negando la situación sólo se consigue condenar a más personas a sufrir abusos o a morir.”

El informe de Amnistía Internacional es el estudio más exhaustivo y actualizado sobre el estado de los derechos humanos en Colombia. Muestra que, si bien algunos indicadores de derechos humanos han mejorado con el paso de los años –por ejemplo, el índice de secuestros y la seguridad en algunas ciudades–, otros muchos han empeorado.

El estudio también echa por tierra declaraciones realizadas en repetidas ocasiones por el gobierno colombiano, por ejemplo, que los grupos paramilitares ya no están activos, que se obliga a rendir cuentas a los autores de abusos contra los derechos humanos, o que se respeta plenamente el trabajo de los activistas sociales y los sindicalistas.

“La población colombiana lleva más de 40 años atrapada en uno de los peores conflictos olvidados del mundo, atacada por las fuerzas de seguridad, los paramilitares y los grupos guerrilleros, mientras que el gobierno no toma ninguna medida de peso para brindarle protección”, declaró Marcelo Pollack.

“Para cambiar radicalmente la trágica realidad de Colombia, el gobierno y los grupos guerrilleros tienen que dejar de involucrar en el conflicto a la población civil de una vez por todas.”

El informe de Amnistía Internacional arroja los siguientes datos sobre Colombia:

En 2007 hubo al menos 1.400 homicidios de civiles, frente a 1.300 en 2006. De los casos en los que se conoce a los autores, las fuerzas de seguridad fueron responsables de al menos 330; los paramilitares, de unos 300; y los grupos guerrilleros, de alrededor de 260.
Hasta 305.000 personas fueron desplazadas en 2007, frente a 220.000 en 2006.
En 2007, al menos 190 personas fueron víctimas de desaparición forzada a manos de las fuerzas de seguridad y los paramilitares, o se encuentran en paradero desconocido después de ser secuestradas por los grupos guerrilleros, frente a 180 en 2006.
Amnistía Internacional insta a todas las partes implicadas en el conflicto de Colombia a que muestren la voluntad política necesaria para poner fin a los abusos contra los derechos humanos. La organización también exhorta a la comunidad internacional a que redoble los esfuerzos para lograr que las dos partes enfrentadas respeten los derechos humanos de la población colombiana.Nota para periodistasEl informe de Amnistía Internacional, titulado “¡Déjennos en paz!” La población civil, víctima del conflicto armado interno de Colombia, es un estudio exhaustivo sobre el estado de los derechos humanos en Colombia. Incluye una serie de recomendaciones que, de ser adoptadas por el gobierno y los grupos guerrilleros, podrían contribuir a acabar con la tragedia de derechos humanos que sufre el país. El informe recoge los casos de las personas y comunidades más afectadas por el conflicto, por ejemplo, miembros de comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas que han sido víctimas de homicidio o de desplazamiento forzado; personas secuestradas; mujeres y niñas violadas; niños y niñas reclutados por grupos paramilitares y guerrilleros o mutilados por minas terrestres; comunidades que defienden activamente su derecho a no ser involucradas en el conflicto; y defensores, defensoras y sindicalistas a quienes su trabajo en pro de los derechos humanos les ha costado la vida.


Consulta el informe “¡Déjennos en paz!” La población civil, víctima del conflicto armado interno de Colombia


Descarga el informe completo de Amnistía Internacional CLICK AQUÍ!

martes, 28 de octubre de 2008

FALSO POSITIVO ERA SU PROPIO HERMANO

“Mi hermano fue un falso positivo”


Sábado 25 Octubre 2008


“Buscaban personas que no fueran de la región para que no reclamaran”

"Todo pasó el 30 de abril del año pasado. Yo estaba como soldado contraguerrilla en el Batallón de Infantería N.31 que opera en Córdoba. Mi compañía llevaba más de 15 días sin hacer mucho en un pueblito caluroso que se llama San Juan. No había operaciones ni patrullajes. Los soldados estábamos simplemente ahí, sin hacer nada. Pero el Día de la madre estaba cerca y los altos mandos empezaron a preocuparse porque no teníamos resultado para mostrar, ni méritos para que nos dieran los días y poder salir a visitar a las familias. Entonces se empezó a hablar de "legalizar" a alguien. Es decir, de matar a una persona para hacerla pasar por guerrillero y así ganarse el permiso para salir. No me sorprendió del todo, pues las 'legalizaciones' son un asunto cotidiano.

"Una noche, mientras yo hablaba con mi familia por teléfono, llegó mi cabo Jonathan Pineda y me dijo: "Guajiro, váyase para el cambuche que ya tenemos el 'man' al que le vamos a hacer la vuelta". Yo le pregunté que quién era, pero me mandó a callar y me advirtió que mi capitán Jairo Mauricio García había dado la orden de que no le habláramos para que no se diera cuenta de que lo iban a matar. Le pregunté: "¿De dónde es el 'man'?" y me dijo que de La Guajira. Siempre buscaban personas que fueran extrañas a la región para que ningún familiar los reclamara. De todas maneras yo tenía mucha curiosidad porque también soy de La Guajira. Entonces me salí del cambuche, prendí un cigarro y escuché que el hombre me pidió otro. No le alcancé a ver el rostro porque no había luz ni luna. Estaba lloviznando. Le regalé el cigarro y nos pusimos a charlar. Al poco tiempo me di cuenta de que era mi hermano, Leonardo Montes.

"Mi hermano se había ido de Maicao hacía mucho tiempo, cuando yo apenas era un pelao de 9 años. Por eso no lo reconocí. Pero cuando me dijo el nombre de mi papá, lo comprobé. Era mi hermano y era también al que habían elegido al azar para matarlo. No lo podía creer. Entonces me destapé. Le dije que yo era el 'niño', Luis Esteban, su hermano. Nos abrazamos y en medio de la emoción le advertí que lo iban a matar para hacerlo pasar por guerrillero. Le dije que se fuera, pero él no me creyó. Él se había hecho muy amigo de dos soldados de mi compañía que lo invitaron hasta el cambuche. Leonardo estaba seguro de que no le iban a hacer nada. Estaba engañado.

"Después de 20 minutos conversando con él afuera, me mandaron a llamar. Entonces me fui directo donde mi cabo Pineda y le dije: "Ustedes no pueden matar a ese hombre porque él es mi hermano". El cabo no me creyó y me dijo que mejor hablara con el capitán García, quien tampoco me creyó. Lo único que hizo fue insultarme. Le insistí. Le dije que le preguntara por el nombre de mi papá, de mis hermanos, de la familia, de la calle en Maicao donde habíamos nacido.

"A partir de ese momento todo fue un enredo. El capitán y yo discutimos varias horas y mi hermano lo escuchó todo. Al final, les dije que ya no me importaba si me creían o no, que ese hombre que iban a matar era mi hermano y primero tenían que matarme a mí. "Por qué no trae a un hermano suyo, capitán, o a su papá y así puede irse contento el Día de la madre. Pero con mi hermano no se pueden meter", le dije. Todos estaban muy alterados. No podían creer que la única persona que lograron conseguir para asesinar resultara ser el hermano de un soldado de su propio pelotón. El plan que tenían de buscar a alguien que no fuera de la zona, a alguien que no tuviera dolientes en el pueblo y que su muerte pasara inadvertida, se les había ido a la basura.

"Después de un rato, el Capitán me dijo: "A mí no me duele la mano pa matar a ese hijueputa". Tampoco era difícil encontrar quién lo hiciera porque cada compañía tiene sus dos o tres sicarios, que son siempre los que hacen esas vueltas y se ganan su millón de pesos.

"En un momento de descuido aproveché para decirle a mi hermano que se fuera corriendo, que saltara por unos alambres, que pasara la quebrada y se fuera para la casa porque lo iban a matar. Él decía que no se iba porque ahí sí era más fácil que lo asesinaran. Logramos salir un poco del cambuche, conseguimos una mototaxi y él se fue para el pueblo. Yo me quedé pero, obviamente, esa noche no pude dormir.

"Al otro día me di cuenta de que todo había cambiado para mí. Mis compañeros me odiaban. Entonces le pedí a un coronel que me trasladara porque yo no era capaz de patrullar con la misma gente. Además estaba muy débil, pues me había atacado con fuerza el paludismo. Ese mismo día me mandaron para una compañía diferente en Puerto Libertador, un pueblo cercano a San Juan. Allá me sentí más tranquilo. Al menos no tenía miedo de que me mataran. La idea de denunciar a mis compañeros se me pasó por la cabeza, pero finalmente no lo hice en ese momento. Ya había liberado a mi hermano, que era lo más importante, y quería evitarme problemas con mis superiores.

"Como al tercer día de estar en Puerto Libertador escuché que la compañía donde yo estaba antes había "dado una baja". Me entró la duda por mi hermano y le pregunté a un soldado si sabía quién era el muerto. Él me contestó que no, pero que un carro lo estaba recogiendo para llevarlo al cementerio.

"De inmediato me fui para donde una tía que vive en Puerto Libertador y le conté todo. Le pedí que me acompañara al cementerio. Cuando íbamos caminando hacia allá, pasó el carro con el muerto pero tenía la carpa abajo y no pudimos verle la cara. Cuando llegamos al lugar, el muerto ya estaba en el piso envuelto en un plástico blanco. Yo me tiré sobre él, rompí la bolsa y me di cuenta de que era mi hermano, Leonardo. El hueco ya estaba listo y dos soldados lo agarraron de los pies y de las manos y lo tiraron así, sin ataúd ni nada. Supuestamente, le encontraron una granada y un arma en las manos. Pero ya hay un testigo en el pueblo que dice que él le vendió esa pistola al Ejército y yo me acuerdo cómo, días antes al 30 de abril, dos soldados de mi pelotón la estaban limpiando con orina para borrarle las huellas.

"Después de ver todo esto llamé a mi familia en Maicao. Les conté todo y ellos vinieron por él hasta Córdoba para darle cristiana sepultura. Fue entonces cuando decidí demandar al Estado. Pero el mundo se me vino encima. Estoy en permanente estado de alerta porque pienso que me puede pasar algo. Me da miedo comer lo que me dan en el Ejército y aunque ya completé tres años en la institución y hoy estoy en el Batallón Juan del Corral, en Rionegro, Antioquia, la única función que puedo cumplir es recoger la basura de todos. No puedo ir a zonas de combate porque tengo medidas especiales de protección. Además, muchos me tienen la mala porque saben de la demanda y de mi historia. Yo espero que todo esto pase muy rápido. El caso lo tiene una fiscal de derechos humanos, quien está investigando a los siete militares implicados en mi caso. El día que se haga justicia veré qué otro rumbo le doy a mi futuro. Lo que pasó con mi hermano me cambió completamente la vida y creo que ya merezco un poco de tranquilidad".



http://semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=117023

LAS CONFESIONES DE HASBÚN

Las confesiones de Hasbún




Proceso de Paz
El empresario que se convirtió en jefe paramilitar de Urabá le contó a la Fiscalía reveladores secretos de ese capítulo macabro de la historia de la región bananera.

El día que Raúl Hasbún llegó a la oficina de Pedro Juan Moreno, secretario de Gobierno del entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, se llevó una gran sorpresa. El empresario bananero le planteó a Moreno el interés que tenían varios de los propietarios de fincas de Urabá en montar una cooperativa de vigilancia, Convivir. Pero Moreno le dijo que no montara una, sino una docena. En pocos meses, Urabá tenía 12 de estas organizaciones donde se agrupaban 150 personas, 800 radios, carros y armas.

Si bien para ese entonces -mediados de los 90-, las Convivir tenían el visto bueno del gobierno nacional, el problema es que Hasbún no sólo era dueño de plantaciones de banano y de extensas ganaderías, sino que se había convertido desde hacía tiempo en el comandante 'Pedro Ponte', de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá.

En su versión libre (iniciada en julio) no ha titubeado al confesar que él mismo dio la orden de asesinar a todas las personas "que olieran a guerrilla". Sin parpadear, confesó la masacre cometida en San José de Apartadó en 1998. Dijo que ordenó la matanza porque este corregimiento era muy alejado, y la logística para desplazarse hasta allí, tan difícil, que no se justificaba hacer la incursión para matar a una o dos personas. Entonces, para optimizar el viaje, mataron el mayor número posible de supuestos colaboradores de las Farc.

¿Cómo pasó este hombre dueño de 4.000 hectáreas de las mejores tierras a convertirse en un criminal? Según su relato, en una ocasión intentó vender una finca, pero nadie quiso comprársela porque en Urabá había mucha guerrilla. Decepcionado porque su riqueza estaba perdiendo valor, y porque estaba siendo extorsionado, buscó un contaco para conocer a Fidel Castaño, que ya tenía un grupo de paramilitares en Urabá, y ofrecerle su apoyo. Poco después lo invitaron a una finca donde conoció a Carlos y a Vicente Castaño. Desde ese momento se convirtió en colaborador de las autodefensas. Poco después, en 1996, le hicieron entrega de un grupo de 40 hombres armados que quedaron bajo sus órdenes.

Sin perder su fachada de empresario de alto turmequé, se había convertido en un jefe paramilitar, sanguinario y ambicioso como pocos, guiado siempre por Vicente Castaño. Y para ello utilizaba la información que salía de las Convivir. Hasbún dice que las 12 Convivir que se conformaron en Urabá trabajaban en red, y la información le llegaba a él directamente, como jefe paramilitar, al tiempo que lo mismo pasaba con los militares y la Policía. Generalmente quienes hacían las operaciones eran los paramilitares porque tenían mejores recursos. "En una ocasión las Convivir dieron la ubicación exacta de unos guerrilleros. Cuando el Ejército fue a reaccionar, los dos camiones que tenían estaban sin gasolina y otro sin batería. Y cuando por fin iban a salir, resulta que no tenían radios. Finalmente no se hizo la operación", cuenta. La Convivir de Urabá les pagaba la gasolina al Ejército, a la Policía y al DAS, les prestaba los carros y hasta los radios de comunicación, según Hasbún. Y cuando los organismos de inteligencia no podían judicializar a alguien, esa información la recibían los paramilitares, que de inmediato lo asesinaban.

Eso era posible gracias a que el sistema que habían montado los paramilitares hizo millonarias a las Convivir. "Entraba un platal enorme. Millones y millones de pesos", dice. Y es que Hasbún cumplió al pie de la letra la orden que le dio Vicente Castaño: que garantizara que cada persona de Urabá le diera dinero bien fuera a las Convivir, o a las autodefensas. El propio Carlos Castaño hizo varias reuniones con empresarios bananeros y directivos de empresas exportadoras, en las que se acordó el pago de tres centavos de dólar por caja de banano exportada, dinero que era recaudado por la Convivir Papagayo, administrada por Arnulfo Peñuela, hoy detenido. El pago continuó hasta 2003, en casos como el de Chiquita Brands, empresa que reconoció haber financiado por esta vía a las autodefensas. Aunque Hasbún lo niega, otros jefes paramilitares aseguran que un centavo de los tres que se recaudaban iba para las autodefensas.

Hasbún insiste en que sólo unos pocos bananeros conocían su doble condición de paramilitar y empresario, pero personas que vivieron en la zona durante esos años dicen lo contrario. Todo el mundo sabía que Raúl Hasbún, dueño de por lo menos cinco fincas y representante legal de varias Convivir, era el mismo comandante 'Pedro Ponte' de las autodefensas que ordenaba los asesinatos y las masacres que hicieron de Urabá la región más violenta del país.

Lo que sí reconoce el ex paramilitar es que el dinero que pagaban los ganaderos -10.000 pesos por hectárea al año- iba directamente a las arcas de las autodefensas y servía para financiar el para-ejército rural. Los comerciantes y otras empresas de la zona les pagaban a los paramilitares que operaban en las zonas urbanas. Caso especial resultó la mención de Postobón en su versión libre. Hasbún ratificó lo dicho antes por Salvatore Mancuso, en el sentido de que esta empresa de gaseosas les pagó una cuota extorsiva a los paramilitares. Según explica, en principio la empresa se negó a pagarles, entonces las AUC secuestraron sus carros y conductores, hasta que Postobón envió a su jefe de seguridad a hablar directamente con Carlos Castaño. Se logró un acuerdo de pagar 10 millones de pesos mensuales por cada departamento del país. Postobón no quiso pronunciarse sobre este tema.

Aunque en una primera versión Hasbún dijo que Coca-Cola también había pagado una cuota, después rectificó y dijo que estaba confundido. Sin embargo, reconoció haber asesinado a tres sindicalistas de esta empresa, muertes que han tenido a Coca-cola en la lista de empresas cuestionadas por las ONG internacionales.

Tanto era el dinero que recogían las Convivir, que hicieron por lo menos dos carreteras con su propia maquinaria y de acuerdo con los objetivos militares de los paramilitares. El plan de expansión hacia el Urabá chocoano que había ideado Vicente Castaño se encontró con un gran obstáculo: no había carretera para entrar los aprovisionamientos de comida y munición. Entonces decidieron construirla. La Convivir lideró un convite y les pidió apoyo a los finqueros de Belén de Bajirá y en Riosucio, a la Alcaldía y hasta el Ejército. La Convivir ponía la retroexcavadora, la aplanadora y todo el material necesario. "La carretera, que era una necesidad para las autodefensas, se le vendió a la comunidad como una obra de beneficio social", dice el ex paramilitar.

Vicente Castaño ordenó que se controlara también todo el narcotráfico que salía por el puerto de Turbo. Por cada kilo de cocaína que salía del puerto, las autodefensas cobraban 50 dólares. La mitad del dinero se le enviaba a Castaño. El enlace entre los paramilitares y el narcotráfico era un hombre conocido como Mateo Rey, quien hace pocos meses fue asesinado en San Pedro de los Milagros, en Antioquia.

Tanto sería el control que tenían los paramilitares en Urabá, que en varias ocasiones cerraron cinco kilómetros de la carretera Panamericana, en una zona donde ésta es plana y ancha, para que aterrizaran avionetas que venían cargadas de armas y munición y se iban cargadas de cocaína.

La versión libre de Raúl Hasbún, así como las de Hebert Veloza, alias 'H.H,' y la de Freddy Rendón, alias el 'Alemán', demuestran que en Urabá hubo un proyecto paramilitar con tentáculos en todos los campos y sectores. Eso pone en cuestión la idea de que la región fue 'pacificada' por las autoridades civiles y militares, que tanto elogio han hecho de un proyecto de seguridad que dista bastante de ser un modelo a imitar.

Semana.com ©2008.

miércoles, 22 de octubre de 2008

VIDEO DE CNN, MILITARES DISPARANDO EN LA PROTESTA INDIGENA

REPRIME EL EJÉRCITO Y LA POLICÍA A INDIGENAS QUE PROTESTAN

Reprimen el ejército y la policía de Colombia a indígenas que protestaban; dos muertos

Miércoles, 22 de Octubre de 2008 09:07 La Jornada Colombia


Dos indígenas colombianos fueron asesinados con disparos de armas de fuego cuando la policía y el ejército reprimieron a un grupo de manifestantes en Villarrica, en momentos en que aprestaban a incorporarse una protesta de unos 12 mil de sus compañeros que marchaban por la carretera Panamericana rumbo a Cali, en reclamo de la restitución de sus tierras y que el presidente Álvaro Uribe “nos dé la cara” para discutir las demandas de las etnias.

Miles de indígenas iniciaron hoy una marcha pacífica desde Piendamó, en Cauca, para dirigirse a Cali, tercera ciudad del país, y exigir además el cese de los asesinatos en sus comunidades y el rechazo del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, horas antes de que se conociera el asesinato de Jesús Antonio Nene y Elver Brito, de la etnia paez, en una acción en que los organizadores de la marcha responsabilizaron a la fuerza pública.

La policía confirmó de inmediato una de las muertes por conducto del comandante del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía, coronel Jorge Cartagena, quien dijo que habían acudido a desalojar a más de 500 indígenas que se encontraban a la altura de Villarrica, en el departamento de Tolima, que bloqueaban la vía que comunica con Ecuador y su personal procedió a retirarlos y normalizar el tránsito. Sin embargo, no mencionó la acción armada.

Unos 12 mil indígenas partieron con su vestimenta tradicional, con bastones de madera, instrumentos musicales autóctonos y algunos portando ataúdes de cartón como símbolo de los 24 dirigentes que han sido asesinados este año en Cauca, en una marcha que podría culminar el fin de semana tras un recorrido de por lo menos 100 kilómetros.

“Pretendemos que el señor presidente nos dé la cara” y “estamos en las mejores condiciones físicas para avanzar hasta la Casa de Nariño”, la sede presidencial en Bogotá, dijo a la prensa el dirigente Daniel Piñacué.

Por su parte, la también dirigente regional indígena Aída Quilcué indicó que la insistencia de reunirse con el presidente Uribe es para que aclare los señalamiento que ha hecho públicamente contra ellos, con los que busca “estigmatizar” el movimiento y con lo que en realidad pone “en riesgo de genocidio a los indios”.

La marcha ocurre una semana después de que choques entre nativos y la policía en Cauca, Valle de Cauca y Risaralda dejaron al menos tres indígenas muertos y cerca de un centenar de heridos, incluido un policía que perdió las manos por la explosión de un artefacto.

En ese contexto, Uribe exigió a los indígenas “disculparse” con la fuerza pública e insistió en que la protesta es alentada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc).

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Comunicado

En el departamento del Cauca, Municipio de Villa Rica, sobre la Vía Panamericana, cerca de las 1:13 de la tarde, se inicia una brutal represión en contra de campesinos, afro descendientes e Indígenas por parte de integrantes de la policía del Comando de Policía Cauca del Escuadrón Móvil Anti Disturbios Esmad, La Policía de carretas e integrantes de la Policía Militar, quienes indiscriminadamente utilizaron armas convencionales y no convencionales, tales como: Gases lacrimógenos con metralla (grapas, puntillas y latas), Granadas de esparcimiento, papas explosivas, Granadas con metralla (balines, grapas, puntillas y latas), ráfagas y disparos tiro a tiro de proyectil de arma de dotación y hechizas (recalzadas) de fuego sobre la concentración de Campesinos, afro descendientes e indígenas del Norte del Cauca.

La acción Terrorista de las fuerzas Regulares del Estado Colombiano dejos un saldo trágico de dos campesinos e indígenas asesinados y cinco heridos con armas de fuego y artefactos explosivos:

Los Campesinos asesinados fueron:
JESUS ANTONIO NENE, de la Vereda San Luis Arriba, del Municipio de Corinto, y fue herido de bala en la cabeza.

ELVER IDITO, vereda la fonda, resguardo de Tacueyo municipio de Toribio

Los heridos reportados y trasladados hasta el Hospital municipal de Caloto y el hospital Departamental del Valle del Cauca son:
JAIR YACA PAYA, herido de bala recalzada brazo izquierdo
JHON FREDY LIS ILCUE, Vereda San Luis arriba, Municipio de Corinto, herido de bala recalzada en la espalda y herida brazo izquierdo.

REINEL CAMPO PEQUI, herido granada metralla brazo izquierdo
RAMIRO YONDA, herido cuello parte derecha, arma recalzada.

JAMES TROCHEZ, herido frente bala recalzada.

Los sitios de concentración de campesinos, afro descendientes e indígenas continúan siendo acordonados por fuerzas especiales combinadas del ejército y la policía de Colombia, y por los precedentes de anteriores movilizaciones y las recientes actuaciones de las Fuerzas Militares y de Policía, se prevé que continúe la represión desmedida en contra de colombianos indefensos.



Red de derechos humanos del suroccidente colombiano "Francisco Isaías Cifuentes"
21 de octubre de 2008

martes, 21 de octubre de 2008

TOKE MAÑANA MIERCOLES EN LA U DE A

AUDIENCIA PRELIMINAR EN EL JUICIO CONTRA LOS DIRIGENTES DE ACVC

Audiencia preliminar en el juicio contra los dirigentes de la ACVC

Miguel González Huepa respondió en juicio oral por sindicaciones de rebelión
Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra / Martes 21 de octubre de 2008

Solidaridad con la ACVC

Contando con el acompañamiento del campesinado de la ACVC, del Observatorio Internacional de paz - IPO, de Brigadas Internacionales de Paz -PBI, de Credhos y de representantes de la mayoría de organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos del Magdalena Medio se realizó el juicio oral en el que fueron escuchados los elementos probatorios a favor y en contra de Miguel Ángel González Huepa, líder campesino de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, sindicado del delito político de rebelión.

Durante la audiencia celebrada el 16 de Octubre, Miguel estaba acompañado jurídicamente por los abogados de Humanidad Vigente Corporación Jurídica y el Colectivo de Abogados Luis Carlos Perez.

Miguel González es un campesino desplazado por la violencia estatal desde La Macarena, Meta. Al llegar al Magdalena Medio se dedicó a la agricultura y a defender los derechos de los campesinos. Fue concejal del municipio de Yondó entre 1994 y 1997, en representación de la Unión Patriótica. Posteriormente fue fundador de la ACVC donde se ha desempeñado en diferentes cargos y responsabilidades. Ha representado a esta organización en eventos, foros e interlocuciones internacionales.

Fue detenido por el ejército el pasado mes de enero, pocos días después militares del Batallón Calibío asesinaban a su hijo Miguel González Gutierrez, miembro de la organización defensora de derechos humanos del nordeste antioqueño CAHUCOPANA.

Resta esperar la segunda audiencia que se celebrará en menos de 15 días, veremos que puede más, la presión del ejército que asesina campesinos y contrata informantes, la ilegitima fiscalía controlada por la mafia o la honesta trayectoria de un hombre sencillo que ha dedicado su vida a la lucha por la tierra.

SIGUE LA INTIMIDACION PARAMILITAR EN SAN JOSE DE APARTADO

SIGUE LA INTIMIDACION PARAMILITAR

Enviado por cdpsanjose el Mar, 2008-10-21 01:59.
:: Constancias


La persecución paramilitar, su presencia y sus amenazas en contra de nuestra comunidad siguen día a día sin que el estado haga nada, por el contrario se evidencia su accionar conjunto, reafirmando la verdad de las victimas frente a la mentira de los victimarios, ya que para el estado solo existen bandas emergentes, sabiendo que la realidad es distinta, el paramilitarismo nunca se ha desmontado y se ha incrementado su accionar de muerte en los últimos días.
Queremos dejar constancia de los siguientes hechos:

- El día 17 de octubre hacia las 5 p.m. en la Balsa ubicada a unos cinco kilómetros de Apartado en la vía hacia San Josesito, dos paramilitares de civil con arma corta pararon el vehículo de servicio público y se presentaron como autodefensas, amenazaron de realizar acciones de muerte y se fueron, esto ocurrió a menos de 100 metros de un reten del ejército. Mostrando y evidenciando el descaro y el accionar conjunto de paramilitarismo y fuerza pública.

- El día 16 de octubre hacia las 10 a.m. en la vereda el Porvenir (a 40 minutos del caserío de la Unión) paramilitares llegaron a la casa de dos familias, allí les preguntaron si eran de la Comunidad de Paz ellos respondieron que no, los paramilitares les dijeron que menos mal ya que la comunidad de paz era una h.p. guerrillera y que era el principal objetivo para exterminar, que esa comunidad lo que se la pasaba era denunciando todo y eso no lo podían permitir pues así no podían hacer su trabajo de tomarse la zona.

Sabemos que nos quieren exterminar, callar nuestra voz, pero sabemos que las voces de solidaridad de muchos lados no permitirán que la voz de las victimas sea callada. No cederemos a las amenazas y sabemos que estas constancias permitirán a la humanidad juzgar algún día a todos estos asesinos que siembran terror. De nuevo reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo NASA en el Cauca quienes son victimas del terror del estado, de sus mentiras y de la distorsión de la realidad, su resistencia civil y pacifica nos unifica en ese caminar por un mundo mas humano y alternativo.




COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

Octubre 18 de 2008

LA FUERZA PÚBLICA NOS ASESINAN Y EXIGE DISCULPAS

La fuerza pública nos asesinan y exigen disculpas










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