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viernes, 6 de febrero de 2009

GOBIERNO BUSCA INTERFERIR JUICIO CONTRA EL CORONEL LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA POR LAS DESAPARICIONES FORZADAS EN EL PALACIO DE JUSTICIA

Acción Urgente

Escrito por E.T. Movice
GOBIERNO A TRAVÉS DE LA JUSTICIA PENAL MILITAR BUSCA INTERFERIR JUICIO CONTRA EL CORONEL LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA POR LAS DESAPARICIONES FORZADAS EN EL PALACIO DE JUSTICIA
Las organizaciones abajo firmantes, acuden ante la comunidad internacional, organismos intergubernamentales de derechos humanos y no gubernamentales y la comunidad nacional, a efectos de informar sobre los últimos acontecimientos relacionados con el juicio que adelanta la justicia colombiana, por los desaparecidos del Palacio de Justicia, proceso en el cual se busca definir la responsabilidad del Coronel (r) LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA.
HECHOS

1. El 19 de enero de 2009, el Juez Primero de Divisiones del Ejército Nacional, mayor retirado MAURICIO CUJAR GUTIERREZ, presentó ante el Juzgado Tercero Penal Especializado del Circuito de Bogotá, la solicitud formal para asumir el proceso penal que se adelanta contra el Coronel retirado del Ejercito LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA por la desaparición forzada y el secuestro de once (11) trabajadores y visitantes de la cafetería del Palacio de Justicia y una (1) insurgente del M-19, durante la retoma que hiciera la Fuerza Pública del Palacio de Justicia los días 6 y 7 de noviembre de 1985 en Bogotá.

2. Esta actuación esta motivada en una solicitud formulada por el abogado ANDRÉS GARZÓN ROA, defensor del Coronel PLAZAS VEGA, quien pidió el 13 de enero de 2009 a la Justicia Penal Militar, asumiera el proceso contra PLAZAS VEGA.

3. Para el Juez Penal Militar CUJAR GUTIERREZ, dependiente del Ministerio de Defensa Nacional, las diligencias del proceso deben ser conocidas por la Justicia Penal Militar, argumentando que:

"Para la época de los hechos las tropas Militares eran orgánicas de la Décima Tercera Brigada con lo cual se encontraban presentes tanto el elemento subjetivo por ser sus integrantes miembros activos de las Fuerzas Militares y el elemento funcional esto es, que los delitos allí ocurridos tenían relación directa con el Servicio y eran derivados del ejercicio de la función Militar.

"Las conductas que están siendo investigadas fueron originadas en una Operación Militar, y solo en la medida que se verifique la real ocurrencia de conductas de desaparecimiento o secuestro, es que la competencia puede designarse a la Justicia Ordinaria.

"…pero en este caso se reitera que no puede establecerse con un mínimo grado de convencimiento, que se haya existido una conducta de desaparición o de secuestro Agravado como se ha manifestado a lo largo del proceso"

4. El 20 de enero, la Juez Tercera Penal Especializada del Circuito de Bogotá en la audiencia pública de juzgamiento que se adelanta contra el Coronel retirado PLAZAS VEGA determinó suspender el juicio, a efectos de evitar que en el futuro pueda argumentarse que han cometido irregularidades dentro del proceso.

5. Esta solicitud de la Justicia Penal Militar, para conocer del juzgamiento de PLAZAS VEGA, se produce 23 años después de ocurridos los hechos y a poco tiempo de que fuera dictada sentencia donde se definiría la responsabilidad de este oficial del Ejército de Colombia, en la desaparición forzada de 11 personas, al interior del Palacio de Justicia.

6. El día 22 de octubre de 2008, el Tribunal Superior de Bogotá, había concluido dentro del proceso contra PLAZAS VEGA que "al haberse presentado cargos por la comisión del delito de Desaparición Forzada, en concurso con Secuestro Agravado, confiere competencia a la justicia especializada ordinaria para adelantar este proceso".

7. Es preocupante esta actuación de la Justicia Penal Militar, en tanto la misma se encuentra integrada al Ministerio de Defensa Nacional. Adicionalmente por parte del Juez Penal Militar se ha prejuzgado sobre los hechos del Palacio de Justicia, sin haber asumido hasta el momento el conocimiento de los mismos. En el escrito a que se hizo referencia en el numeral primero, indico el Mayor MAURICIO CUJAR GUTIERREZ, que:

"Por lo tanto, si los hechos fueron actos de combate regidos por la táctica, disciplina militar, estamos frente a lo que se denomina actos del Servicio Militar y que deben ser conocidos por la Justicia Penal Militar.

En las operaciones militares realizadas dentro de la recuperación del Palacio de Justicia no existió extralimitación o abuso alguno.

"Se reitera que todo lo actuado por la Fuerza Publica sin lugar a dudas responde a una actividad legitima de una Operación Militar

"CONCLUSIONES

"Visto lo anterior, queda plenamente demostrado que a la luz de los lineamientos Constitucionales, las actuaciones desarrolladas por los Militares de la Fuerza Publica (Ejercito Nacional), al momento de la recuperación del Palacio de Justicia de manos de terroristas, fueron actos ajustados a la Misión Constitucional del Ejercito Nacional de Colombia y a la finalidad legal de la existencia de la Fuerza Pública. En ese momento se requirió que las Fuerzas Militares conservaran el Orden jurídico que estuvo plena y seriamente lesionado, actuaron dentro de los limites correspondientes a las labores de Técnica, Táctica y Estrategia Militar, por ello se tratan indudablemente de Actos Relacionados con el servicio cometidos por miembros de la Fuerza Publica en plena actividad."

8. La Juez Tercera Especializada de Bogotá, MARIA STELLA JARA GUTIERREZ, ha indicado que el día viernes 23 de enero de 2009, a las 09:00 de la mañana, anunciará en audiencia pública la decisión sobre si acepta o rechaza la competencia de la Justicia Penal Militar para conocer de estos hechos. De rechazar esta solicitud, el proceso será enviado ante el Consejo Superior de la Judicatura, quien deberá finalmente determinar quien es el Juez competente para conocer del proceso penal.

Esta actuación de la Justicia Penal Militar constituye un abuso de poder y se produce desconociendo lo establecido por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, la legislación penal colombiana, la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia sobre el carácter de crimen de Lesa Humanidad de la Desaparición Forzada y el deber de los Estados que este tipo de delitos sean juzgados por fuera de los tribunales militares.

Adicionalmente, la ausencia de independencia e imparcialidad, se manifiesta una vez más, si se observa el prejuzgamiento que se hace por parte del Juez Penal Militar, quien desconoce la existencia de pruebas que señalan la responsabilidad de miembros del Ejercito Nacional en la Desaparición Forzada de 11 trabajadores y visitantes de la cafetería del Palacio de Justicia y de una insurgente del M-19 que salieron con vida de este lugar.

Esta actuación de la Justicia Penal Militar, que depende del Ejecutivo, del cual fue recientemente funcionario LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA, como Director de Estupefacientes, es un acto que produce indignación, estupor y rechazo, en tanto vulnera los derechos a la Verdad, la Justicia y la Reparación, que por mas de 23 años han exigido los familiares de los desaparecidos.

La Justicia Penal Militar colombiana implementa como mecanismo institucional de Impunidad, la solicitud de juzgar por estos hechos al coronel en retiro ALFONSO PLAZAS VEGA, uno de los oficiales que comando la retoma del Palacio de Justicia y que tuvo control sobre las personas que salían con vida y eran conducidas a la Casa del Florero, lugar establecido durante los hechos como puesto de mando por la Fuerza Publica

Vale la pena recordar que la Justicia Penal Militar depende administrativamente directamente del poder ejecutivo, en titularidad del Presidente de la Republica y el Ministro de Defensa Nacional, y que el coronel en retiro ALFONSO PLAZAS VEGA, hizo parte del actual gobierno nacional, desempeñándose como Director Nacional de Estupefacientes, nombrado por el Presidente de la Republica, Dr. ÁLVARO URIBE VÉLEZ.

Preocupa, que como lo han señalado varios medios de comunicación, el Consejo Superior de la Judicatura se encuentre bajo el control del Ejecutivo, situación que podría comprometer su independencia e imparcialidad para resolver este asunto.

Ver documento completo del Juez Primero de Divisiones del Ejército Nacional, mayor retirado MAURICIO CUJAR GUTIERREZ en
http://www.dhcolombia.info/IMG/pdf/COLISIONDECOMPETENCIAS.pdf



ANTECEDENTES

a). El 6 y 7 de noviembre de 1985, CARLOS AUGUSTO RODRÍGUEZ VERA, CRISTINA DEL PILAR GUARIN CORTES, DAVID SUSPES CELIS, BERNARDO BELTRÁN HERNANDEZ, HECTOR JAIME BELTRÁN, LUCY AMPARO OVIEDO, ANA ROSA CASTIBLANCO, GLORIA ESTELA LIZARAZO FIGUEROA, LUZ MARY PORTELA LEON, NORMA CONSTANZA ESGUERRA, GLORIA ANZOLA DE LANAO, trabajadores y visitantes de la cafetería, e IRMA FRANCO insurgente del M-19, de acuerdo a lo establecido en la investigación penal, salieron con vida del Palacio de Justicia y fueron trasladados bajo control del Ejercito Nacional, desde ese día y luego de 23 años, no han aparecido y sus familiares siguen en busca de algún rastro de ellos.

b). Se ha establecido y es un hecho notorio que el Coronel ALFONSO PLAZAS VEGA, comandante de la Escuela de Caballería de la Brigada 13, fue uno de los oficiales del Ejercito Nacional que comando las acciones de retoma del Palacio de Justicia los días 6 y 7 de noviembre de 1985, y tuvo control sobre los civiles liberados del Palacio de Justicia.

c). Se ha establecido mediante testimonio de militares que participaron en los hechos y por las propias victimas, que civiles fueron trasladados desde la Casa del Florero y desde otros puntos de la ciudad a guarniciones militares donde fueron retenidos arbitrariamente, y sometidos a torturas.

d). En razón de ello, los familiares de los desaparecidos solicitaron a la Fiscalía General de la Nación, abrir una investigación a efectos de que se establezca la responsabilidad por estos hechos. Desde el año 2005 la misma fue asignada a la Fiscal Cuarta Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, Ángela María Buitrago, quien el 11 de febrero de 2008, decidió acusar al Coronel en retiro LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA, como responsable de los delitos de desaparición forzada y secuestro agravado.

Solicitudes:

1). Dada la gravedad de los hechos aquí denunciados y el riesgo en que se encuentran los derechos de las víctimas de Crímenes de Lesa Humanidad, les solicitamos dirigirse a las autoridades colombianas a fin de que:

2). Se exija al Presidente de la República, Vicepresidente de la República y Ministro de Defensa, declinen la decisión del gobierno nacional, de interferir en el juicio que se adelanta en contra del Coronel en retiro LUIS ALFONSO PLAZAS VEGA. Para tal fin impartan directrices específicas a la Justicia Penal Militar para que se abstengan de continuar promoviendo colisión de competencias en este caso.

3). Se solicite al Procurador General de la Nación, ejerza permanente vigilancia sobre las actuaciones adelantadas por el Juez Primero de Divisiones del Ejército Nacional, mayor retirado MAURICIO CUJAR GUTIERREZ y ordene la apertura de las investigaciones disciplinarias correspondientes, en tanto la decisión de promover un conflicto de competencias, constituye un abuso de poder, que desconoce lo establecido en el artículo 3 del Código Penal Militar, así como la reiterada Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia.

4). Se solicite al Fiscal General de la Nación, disponga la apertura de investigación en contra del Juez Primero de Divisiones del Ejército Nacional, mayor retirado MAURICIO CUJAR GUTIERREZ y quienes coadyuvaron en su actuación, en tanto la decisión de promover un conflicto de competencias, constituye un abuso de poder, que desconoce lo establecido en el artículo 3 del Código Penal Militar, así como la reiterada Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia, el cual además pretende inducir en error a la administración de justicia y desconoce sus deberes legales y constitucionales.

5). Se exija al Consejo Superior de la Judicatura, rechace de plano la solicitud hecha por el Juez Primero de Divisiones del Ejército Nacional, mayor retirado MAURICIO CUJAR GUTIERREZ, adoptando esta decisión a la mayor brevedad, a efectos de garantizar a las víctimas el derecho a contar con un debido proceso, sin dilaciones injustificadas.

Suscriben,

Familiares de los Desaparecidos del Palacio de Justicia
Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos - ASFADDES
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
Colectivo de Abogados "José Alvear Restrepo"
Corporación Jurídica Utopía
Asociación Nomadesc
Campaña Prohibido Olvidar
Corporación Sembrar
Federación Agrominera del Sur de Bolívar
Corporación Jurídica Libertad
Campaña Memoria contra el Silencio y la Impunidad – Nunca Más Crímenes de Estado
Colectivo de Derechos Humanos Semillas de Libertad - CODEHSEL




ALVARO URIBE VELEZ
Presidente de la República
Carrera 8 No. 7 -26 Palacio de Nariño Bogotá
Fax. 5662071
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FRANCISCO SANTOS
Vicepresidente de la República
Carrera 8 No.7-57 Bogotá D.C.
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JUAN MANUEL SANTOS
Ministro de la Defensa
Avenida El dorado con carrera 52 CAN Bogotá D.C.
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MARIO IGUARAN
Fiscal General de la Nación
Diagonal 22B No. 52-01 Bogotá D.C.
Fax. 570 20 00
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ALEJANDRO ORDOÑEZ MALDONADO
Procurador General de la Nación
Cra. 5 No.15 – 80 Bogotá D.C.
Fax 342.97.23 - 342.97.23
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ANGELINO LIZCANO RIVERA
Presidente Sala Disciplinaria
Consejo Superior de la Judicatura
Calle 12 No. 7 - 65 Bogotá
PBX: (57 1) 565 8500 Ext. 4831
Fax: 565 8500 Ext. 4717
a.lizcano@hotmail.com


www.movimientodevictimas.org/

sábado, 31 de enero de 2009

MUERTE EN GAZA: LA METÁSTASIS DEL RACISMO NAZI

Muerte en Gaza: la metástasis del racismo nazi
Xosé Manuel Beiras · · · · ·

La tragedia de Gaza continúa. Impertérrita, la barbarie nazi de ahora sigue machacando la ciudad y los ciudadanos palestinos. Inconmovible, la soberbia sectaria del Estado sionista de Israel prosigue su sórdida tarea de “limpieza étnica” y exterminio. Su insensibilidad alcanza el paroxismo en el desprecio de cualquier valor humanitario: para ese poder criminal, los palestinos no son seres humanos, sino simple carne de cañón. En paralelo con la hipocresía de las cristianísimas potencias “occidentales”, que reeditan el rigodón que bailaron en otro tiempo ante el hitlerismo asesino de la II República española, de la democracia austriaca, del pueblo checo con el pretexto de la famosa “cuestión de los sudetes”. Releo “Le sursis”- ´La prórroga´- el segundo volumen de “Les chemins de la liberté”, la lúcida trilogía narrativa de Sartre. Siento impotencia y desesperación. Trato de recobrar la confianza en la fuerza de la razón, pero sin esperanza. Retomo mis dos reflexiones morales de marzo de 2007. Me acuerdo de aquella aseveración, creo de que Gide: todo está ya escrito, pero como nadie lee, hay que escribirlo de nuevo. Y me decido a reproducirlas de nuevo en dos entregas consecutivas. A gritarlas contra la muerte en Gaza. Aunque resulte inútil.

Es la mía una generación marcada desde la infancia por la “solución final”, más comúnmente mentada mediante el vocablo “holocausto”. Hace tiempo que considero más congruente e inequívoco emplear la primera fórmula “solución final” –“Endlösung”, en alemán-, es una expresión inventada por los jerifaltes nazis, principalmente Himmler y Goering, para referirse eufemísticamente a los planes del III Reich para el exterminio de los judíos de toda Europa. En rigor, mejor dicho, para el exterminio de todos los seres que ellos consideraban “Untermenschen”, infrahombres o subhumanos, y que abarcaban, además del pueblo judío, también a los pueblos eslavos y gitanos. Desde luego, a los verdugos nazis sólo les dio tiempo para aplicar masivamente ese plan de exterminio a la primera de las víctimas previstas: el terrorífico genocidio se consumó primordialmente sobre millones de judíos en toda la Europa ocupada por el III Reich. Pero, si hubiera triunfado el imperio concebido para mil años por la paranoia hitleriana, los eslavos hubiesen sufrido el mismo destino brutal; de hecho, lo sufrieron buena parte de sus elites allá donde pasó el Atila nazi.

En todo caso, me parece que, para mejor justicia histórica, hay que identificar ese genocidio con la denominación acuñada precisamente por los genocidas y no por sus víctimas. Y digo esto porque, en su lugar, “holocausto” es una palabra que en su origen, denomina un tipo de sacrificio religioso que, en la cultura hebrea más antigua, practicaban los israelitas, en el que la víctima era completamente consumida por el fuego. Entenderéis ahora que sería un descarnado sarcasmo aplicar a ese genocidio un término procedente de un bárbaro uso litúrgico de los más antiguos antepasados de las víctimas de la barbarie nazi. Al contrario, no resultaría incongruente denominar holocausto, claro que en proporciones de reproducción a escala reducida, a lo que en el momento presente el Estado de Israel hace padecer al martirizado pueblo palestino en su propio hogar. Que es suyo desde hace más de un milenio, sin que además sea responsable de que, con mucha anterioridad, el pueblo judío fuese dispersado y condenado a la diáspora.

Pero os decía al comienzo que mi generación fue marcada desde la infancia por el genocidio, sea “holocausto” o “Endlösung”, perpetrado sobre los judíos europeos por los nazis del funesto III Reich. En mi impresionable mente infantil quedaron grabadas imágenes terribles, vistas en los noticiarios de la época las escasas ocasiones en que me llevaban al cine, del espanto descubierto por las tropas aliadas al llegar a los campos nazis de concentración y exterminio. Y todo lo que vino desde entonces: crecí y llegué a la adolescencia en el período de una intensa, constante y alargada campaña de información, ilustración y denuncia, eso si, retrospectivas, sobre la masacre padecida por el pueblo judío en la Europa del apogeo fascista y nazi. Era como un ritual de exorcismo reiterado hasta la obsesión; una práctica maniática de conjuros para borrar los fantasmas demoníacos de una inconfesa conciencia colectiva de culpa de las democracias occidentales, las del bautizado entonces como “mundo libre”, que permitieron pasivas e incluso cómplices, la “irresistible ascensión” de los totalitarismos fascistas italiano, portugués, alemán y español, causantes de la hecatombe genocida.

Como resultado de ese proceso colectivo, con la metodología similar a la de profanos “ejercicios espirituales” masificados, el pueblo judío, o genéricamente, los judíos a secas, se convirtieron en la encarnación totémica del mito de la víctima expiatoria de la maldad congénita del género humano, concebida en clave de la tradición ideológica, precisamente judeocristiana, en el pueblo mártir de nuestro tiempo; en realidad, de lo que Paco Sanpedro definiría hoy como una modalidad de “violencia excedente”, aunque entonces andaba muy lejos de aprender todo eso. El caso es que pronuncia u oír la palabra “judío”, suscitaba en nosotros, los muchachos de mi tiempo y medio sociocultural, una reacción inmediata de empatía, respeto, terror y pulsiones solidarias entremezcladas. Socialmente se pasó del antisemitismo explícito o larvado al filo semitismo acrítico, fuera sincero o hipócrita, que eso, socialmente poco importaba. Fuese el que fuera el asunto, problema o conflicto, los judíos tenían, por principio, razón: la razón de las víctimas inmoladas y los mártires forzosos.

Hasta que, por un lado, uno fue adquiriendo información y formación más solventes y diversificadas en sus fuentes, y además, por otro, llegaron las confrontaciones arabo-israelíes de los años sesenta, con el clímax de la “Blitzkrieg”, la guerra relámpago de Golda Meir y del general israelí del parche en el ojo, como el pirata pata-de-palo de Stevenson, estereotipo del malvado de nuestra adolescencia. En mi caso, ese fue el momento en que se clarificaron los términos y personajes de la tragedia, y surgió en escena la figura humana del pueblo palestino, nazareno excluido hasta ese momento de presencia reconocible a mis ojos. La propia dinámica del drama nos había llevado a elucidar el embrollo: una cosa era el pueblo judío, otra distinta el sionismo, otra los ciudadanos israelíes y otra, en fin, el Estado de Israel. Y luego, con rancho aparte, estaba la víctima contemporánea de todo ese embrollo; la estrictamente contemporánea que no era judía, el pueblo palestino, condenado él en esta ocasión a la diáspora y al holocausto.

El pueblo judío es una nación sin territorio ni fronteras: su “espacio vital” de asentamiento es todo el planeta. No es necesario un territorio para constituir una nación, y está demostrado desde Bauer a Löwy. El pueblo judío es un caso paradigmático: el gitano es otro más. El sionismo es una forma aberrante de nacionalismo expansionista y, tanto en su trasunto profundo como en su contexto socio histórico, imperialista. De hecho, su origen temporal a finales del siglo XIX, estás imbricado en el punto de inflexión transicional entre las dos hegemonías planetarias: la del imperialismo británico en declive y la del imperialismo norteamericano emergente. Un nacionalismo chovinista reaccionario y quimérico, y soy consciente de que la quimeras un monstruo mitológico que suscita pavor. El primero, porque pretende retroceder la historia de un pueblo y de la humanidad entera, volviendo al siglo primero de la era cristiana, no hebrea; el segundo, porque la constitución de un Estado israelí en Palestina, no resuelve la diáspora: ni a metro cuadrado por habitante daría cabida a la nación judía actualmente esparcida por el mundo adelante. De manera que la invención del Estado de Israel no resuelve ni el problema nacional ni ninguno de los problemas existenciales del pueblo judío. Ahora bien, le resulta muy útil al imperialismo contemporáneo, no para resolverle los insolubles problemas que mantiene, pero si para crearles un problema trágico a los pueblos de Oriente medio sometidos al imperio yanqui. El Estado de Israel es la clave de bóveda de la arquitectura política y militar del actual Imperio en esa región estratégicamente crucial para sus recursos e intereses vitales. Por eso existe y sobrevive ese estado, que económica, social y políticamente es un engendro inviable en condiciones normales. Aún más, para eso fue creado; el sionismo por sí solo no lo lograría. Lo veremos, si queréis, a renglón seguido.

Atenazado, como en un término sin límites, por su propia función y razón de ser en la estrategia del actual imperialismo yanqui, el Estado de Israel, se comporta con pautas de un tipo de síndrome freudiano: a través de él, y pese a sí mismas, las en otro tiempo víctimas, se vuelvan ahora verdugos. Ese estado viene a ser una metástasis, y como tal metástasis, una metamorfosis desplazada en su ubicación, del racismo nazi que trato de lograr el exterminio del pueblo judío mediante la “solución final” de un problema que únicamente engendró el propio nazismo: la más bárbara y satánica forma de “limpieza étnica” nunca practicada en la moderna historia de la humanidad. Guardadas, repito, todas las proporciones pertinentes entre las magnitudes respectivas del cáncer nazi y la metástasis israelí. Pero, con todo, de limpieza étnica se trata. Intentaré aclararos el aparente enigma.

Benny Morris es un nombre clave en la historiografía del proceso de fundación y consolidación del actual Estado de Israel. Hace cosa de dos decenios que su obra respecto a la génesis de la diáspora, no judía, sino de los refugiados palestinos por el mundo adelante –“The birth of the Palestinian Refugee Problem”- suscitó un considerable escándalo. Uno de los motivos del escándalo, no el principal naturalmente, estribaba en que el propio Morris, lejos de ser un apologista pro-palestino, era un sionista confeso y militante. Poco después, reincidió con estudios sobre las guerras fronterizas de Israel a partir de 1949. Pero, aparte de eso, Morris es autor de una extensa y documentada obra sobre el conflicto árabe-israelí desde los comienzos del movimientos sionista has finales del siglo XX –“Righteous Victims: A History of the Zionist-arab Conflict, 1881-2001” Se trata por lo tanto, de una autoridad destacada en esa materia.

Pues bien, la New Left Review, en una de sus entregas del año 2004, publicó una amplia entrevista hecha a Benny Morris por Ari Shavit. Ya el título de esa entrevista resulta inequívoco en su expresión: “Respecto de la limpieza étnica en Palestina”. Pero, a mayor abundamiento, los editores de la NLR, en la presentación que hacen del documento, informan a sus lectores de que tal entrevista se publicó meses antes en el diario Haaretz bajo este otro rótulo: “Supervivencia de los más aptos”, enunciado que inevitablemente nos hace evocar el darwinismo social racista y, por pasiva, el designio nazi de la extinción de los “Untermenschen”, los infrahombres o subhumanos. Como señala la NLR, “Morris enuncia a su impresionado interlocutor, Ari Shavit, dos verdades desagradables: que el proyecto sionista sólo pudo llevarse a cabo mediante una limpieza étnica deliberada, e incluso que, una vez iniciada, las únicas razones para interrumpirla antes de una total eliminación de la población árabe de Palestina fueron puramente circunstanciales y tácticas”.

En efecto, Shavit no oculta su pasmo en la introducción de la entrevista hecha a Morris. “De manera, dice, que durante los últimos dos años, el ciudadano Morris (sionista combativo) y el historiador Morris (historiador veraz) trabajaron como si no hubiera ningún vínculo entre sí; como si uno tratase de salvar lo que el otro trataba de erradicar”. Y no es para menos. Resulta sorprendente, y terrorífico, que alguien que corrobora, como hace Morris en la entrevista, que ya en 1948, “Ben Gurion fue personalmente responsable de una política deliberada y sistemática de expulsión en masa” de los palestinos, afirme a renglón seguido que “Ben Gurion tenía razón” y, aún encima, no se inmute.

Destaco algunas preguntas y respuesta ilustrativa. “Shavit: Estamos hablando de asesinatos de miles de personas, de la destrucción de toda una sociedad. Morris: Una sociedad que pretende matar a uno, obliga a destruirla. Shavit: Produce escalofríos la expresión tranquila que emplea. Morris: Si espera que me deshaga en lágrimas, lamento desilusionarlo. Shavit: Por lo tanto, cuando los mandos israelíes no se inmutaron a la vista de la larga y terrible columna de 50.000 personas expulsadas de Lod, ¿LOS JUSTIFICA Vd.? Morís: Los entiendo muy bien- No creo que tuvieran problemas de conciencia, y yo tampoco los habría tenido. Sin aquella acción no hubieran ganado la guerra y el Estado judío (sic) no hubiera nacido. Shavit: ¿No los condena moralmente? Morris: No. Shavit: Perpetraron una limpieza étnica…Morris: Hay circunstancia en la historia que justifican la limpieza étnica. Shavit: ¿Y era esa la situación en 1948? Morris: Así es. Era esa la que el sionismo tenía ante sí. El Estado judío (sic) no hubiese nacido sin la expulsión de 700.000 palestinos. Por lo tanto, era preciso expulsarlos. No había otra opción”.

Milosevic fue condenado, y está muerto, por algo así, sólo que era jefe del Estado serbio y no del israelí como Ben Gurion. Y 1948 era sólo el comienzo. El Estado de Israel lleve medio siglo violando los derechos del hombre (y del ciudadano) proclamados en la carta de las Naciones Unidas, a las que pertenece sin haber sido expulsado, además de hacer caso omiso de un conjunto de resoluciones del Consejo de seguridad de la misma ONU. Como si tal cosa. Perdón, me confundí. Como si tal cosa, no: culminó su escalada por ahora, con la agresión bélica permanente “caliente”, sin declarar la guerra, pero parece que eso está de moda, y el cercamiento de las comunidades palestinas reproduciendo a escala multiplicada en dimensión, el muro que cayó en Berlín al final de la guerra”fría”. Por cierto, que hace pocos meses, un ensayo del historiador Gadi Algaza revela que “una alianza militarizada de empresas de software subvencionadas por el Estado israelí, de promotores inmobiliarios y de bolsas cautivas de trabajo femenino judío-ortodoxo, está forjándose en el perímetro del Muro de separación levantado en los territorios ocupados” en Cisjordania. ¡No todo había de ser motivación ideológica y religiosa de seguridad “nacional”!

Lo más grave del embrollo es que, hablan otra vez los editores de NLR, “la lógica de la postura de Morris es irrebatible. Si los palestinos pueden ser maltratados hasta que se resignen a darse por satisfechos con menos de una quinta parte del país, entonces ¿por qué no acabar con ellos y expulsar a todos los que aún quedan? El mérito de la sinceridad de Morris radica en dejar claro que ‘el proceso de paz’ en todas sus formas, tan múltiple como monótono, desde Oslo a Ginebra, no es otra cosa que la guerra contra los palestinos librada por otros medios”. Esta paráfrasis tácita del famoso aforismo de von Clausewitz en formulación invertida además, resulta de una atroz elocuencia como conclusión: la política yanqui-israelí como continuación de la guerra anti-árabe por otros medios.

Hace dos años, Virginia Tilley, investigadora en ciencias humanas en Pretoria, publicó un libro, “The One-State Solution”, basándose en los resultados de sus exhaustivos estudios sobre los conflictos raciales en el caso sudafricano, para propugnar la fórmula de un solo estado como única solución posible para el conflicto israelo-palestino. El año pasado, un profesor de ciencias políticas israelí arremetió contra la tesis de Tilley por considerarla ilusoria, divorciada de la realidad social y desconocedora de la “verdadera naturaleza del sionismo”. En su réplica, Tilley reitera como una salida política factible una democracia no confesional en un único estado laico judeo-palestino. No puedo siquiera presentir si esa solución es ilusoria o podría ser viable. Pero considero lúcidas, y comparto, las aseveraciones de Tilley que transcribo aquí: “los argumentos sionistas a favor de una Estado judío hacen equiparaciones confusas entre nacionalidad y estatalidad (mucha gente acostumbra confundir “Estado” y “nación”). Tampoco están familiarizados con la profunda transformación experimentada por el concepto de “estado-nación” en el último medio siglo desplazándose de premisas étnicas a otras cívico-territoriales. En consecuencia, los sionistas no entienden que Israel se ha convertido, en ese aspecto, en un residuo atávico: en un anacronismo”.

Mientras tanto, el pueblo palestino padece un brutal exilio interior: fragmentación, expoliación, mutilación, asedio, éxodo, humillación sistemática. Y violencia. Que es recíproca, sí, sólo que desproporcionada en magnitud y desigual en catalogación por el cedazo mediático. Cuando la violencia la ejerce Israel, las víctimas palestinas lo son de ataques del ejército israelita. Cuando la ejercen los palestinos, las víctimas israelitas los son de acciones terroristas. ¿Alguien aceptaría hoy que se tildase de terrorismo las acciones de la resistencia francesa o de los partisanos italianos en la Francia e Italia ocupadas por el ejército del III Reich durante la II Guerra Mundial?

Pero no sólo los palestinos son víctimas. También los ciudadanos del Estado israelí, sean simples demócratas pacifistas, críticos discrepantes o activos disidentes de la deriva genocida sionista. En un libro conmovedor y estremecedor, editado en Francia hace ya tres años, medio centenar de ellos elevan sus voces frente a los verdugos de esta tragedia. Sirvan de homenaje a todos y todas ellas, esta palabras de Michael Warschawski en el prólogo de esa ágora de “voces disidentes en Israel”.

Al dejar de pensar, la mayoría de los intelectuales israelíes perdieron la capacidad de distinguir el bien del mal. Cuando le pedía que utilizase su autoridad moral para hacer cesar los tiroteos sobre las ambulancias palestinas, un gran escritor de izquierdas israelí me contestó: ‘Deje de hacer moralismo; la situación exige posturas políticas, no lecciones de moral’ (…) (Pero) aún existen en Israel hombre y mujeres que rechazan ulular con los lobos. Israelíes que no aceptan hacer callar su conciencia, ni amordazar su capacidad crítica. Israelíes que resisten y luchan contra el racismo y el odio, contra la resignación y la desesperación. Israelíes que no dejaron de creer en la paz y que siguen luchando a favor de la coexistencia de los pueblos”.


Xosé-Manuel Beiras, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es el más destacado dirigente de la izquierda nacionalista gallega. Profesor de economía en la Universidad de Santiago de Compostela, ha sido uno de los políticos más sólidos, imaginativos e independientes de la izquierda durante la transición política en el Reino de España.

Traducción para www.sinpermiso.info : Ramón Sánchez Tabares