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lunes, 18 de octubre de 2010

La Proclama - Palabra del Congreso de los Pueblos de Colombia

“Propuesta de país para una vida digna”

Hermanos. Hermanas. Nuestra palabra, que camina y teje razones y sueños, ahora se levanta para compartirles a todos y todas, habitantes del territorio colombiano, pero también a todos los pueblos hermanos, que hombres y mujeres de la más variada procedencia y diversidad de edades nos dimos cita en Bogotá, entre el 8 y el 12 de octubre de 2010, para asumir en nuestras manos la responsabilidad histórica de nuestras vidas y motivar a nuestro pueblo para que haga lo propio con la suya.



Somos los trabajadores y las trabajadoras,
somos los corteros de caña y sus compañeras,
somos los campesinos y las campesinas, jornaleros y cosecheras,
somos la gente hija de la tierra,
somos los pueblos indígenas,
somos los descendientes de africanos que nos estamos liberando,
somos las mujeres dignas y libres,
somos gente pescadora de mares y ríos,
somos los moto-trabajadores, los taxistas, las camioneras,
somos los estudiantes, las maestras, los educadores populares,
somos las experiencias de resistencia al capital, al Estado y a la guerra,
somos los pobres, las marginadas, los excluidos,
somos las artistas y los artesanos,
somos la gente desplazada por las balas, la amenaza, las motosierras, el latifundio, los grandes proyectos,
somos los otros, las otras, quienes desde la diversidad sexual hacemos democracia,
somos los habitantes de la calle, de los barrios, de los cerros de las grandes ciudades,
somos los detenidos y detenidas en las cárceles,
somos las defensoras de los derechos humanos,
somos los comunicadores y las comunicadoras populares,
somos los creyentes en nuestros dioses y sobre todo los creyentes en la justicia,
somos los ausentes y las víctimas,
somos las niñas y los niños, la risa y la imaginación sin límites,
somos los jóvenes, que resistimos la opresión de un sistema policíaco,
somos el país y los pueblos,
Somos el Congreso de los Pueblos.


¿Por qué nos constituimos en Congreso de los Pueblos?

Este Congreso fue convocado con un propósito fundamental: que el país de abajo legisle, que los pueblos manden, que la gente ordene el territorio, la economía y la forma de gobernarse.

Así de sencillo. Estamos recuperando para el pueblo y los pueblos de Colombia nuestro carácter soberano, o como dicen, de constituyentes primarios.

Porque a pesar de la euforia de los poderosos, estamos convencidos que el sistema político y económico colombiano está agotado, casi muerto de corrupción y crimen. No esperamos gran cosa de los congresistas y los gobernantes. Lo que hemos confirmado en esta sesión de instalación es que en muchos lugares del país la gente no esperó más y se puso a legislar por su cuenta, a organizar el territorio y a darse su propia forma de mandar. Asambleas constituyentes municipales, pactos de convivencia barriales y regionales, territorios autónomos indígenas y afros, territorios de paz, experiencias de presupuestos participativos, redes de soberanía alimentaria, mesas de concertación de sectores populares, asambleas territoriales en los barrios, movimientos para consolidar reservas campesinas, ¡todos!, han encontrado en sus propios ejercicios legislativos más democracia, bienestar y justicia que toda la que puedan ofrecer y no han garantizado en 200 años de vida republicana.

Este Congreso de los Pueblos ha empezado a juntar esas dinámicas de autonomía popular. Y ha llamado a todos los sectores sociales alternativos a que nos juntemos para pensar un nuevo país, iniciar una deliberación nacional e ir elaborando un Mandato de los Pueblos, o un Mandato País, o una Agenda Alternativa, o una Constitución Popular. La discusión que hemos empezado dirá qué nombre le ponemos. Con ese espíritu, más de 17.000 delegados y delegadas de unas 220 organizaciones con sus procesos sociales populares hemos aceptado sumarnos al Congreso de los Pueblos en su primera sesión; pero el Congreso de los Pueblos tendrá el quórum decisorio cuando otros cientos de procesos de base, dispersos por toda la geografía nacional, se sumen de manera activa, y con todo el espacio para deliberar y decidir, a esta tarea de legislar y hacer de nuevo al país, o mejor, cuando todo el país real se reúna para discutir y decidir cómo es que quiere vivir y trabajar.

El Congreso de los Pueblos no es una reunión. Este primer encuentro fue solo su Sesión de Instalación. Lo que hicimos estos cuatro 4 días ha sido principalmente definir nuestra Agenda Legislativa Popular. Cada una de las organizaciones y sectores sociales que aquí participamos, aportamos alguna experiencia de haber aprobado un Mandato general o puntual, de haber elaborado un Programa o Propuesta sectorial, de haber adoptado Leyes en ejercicio de nuestras autonomías, de haber presentado un Pliego político. Hemos puesto en común esa experiencia de autonomía. Y hemos adoptado las líneas gruesas de una Agenda Legislativa Popular y la Ruta de Trabajo Legislativo de todos los sectores, actores, sujetos y organizaciones populares del país para el próximo período.

***

Hemos decidido hacer de nuevo a Colombia. En realidad, somos nosotros y nosotras, cada cual por su lado, quienes la construimos todos los días. Pero esta vez la edificaremos con nuestra mirada, a nuestro modo, hablando diariamente entre todas las organizaciones populares. Nuestra vocación de unidad popular es irreductible. El Congreso ha decidido que iniciamos un proceso de deliberación y acción conjunta en todos los rincones del país, abordando lo que nos parece que son los temas fundamentales. Aquí algunos de estos asuntos:

Pensar y adoptar un nuevo sistema político basado en los gobiernos autónomos y democráticos de las comunidades locales y los pueblos. Un Estado soberano e independiente. Seremos nosotros y nosotras quienes lo construiremos.

Ordenar de nuevo el territorio del país para que las comunidades puedan mandar sobre sus recursos estratégicos, y para fundar una nueva forma de relacionarnos con la Madre Tierra. El Congreso manda que se libere la Madre Tierra. Y manda que se devuelva a la población el derecho a decidir tanto sus formas de gobierno como el aprovechamiento de los bienes de la naturaleza.

Construir una economía para el buen vivir. En la lucha contra el modelo económico neoliberal que expropia y roba y destierra, la recuperación para los pueblos de los recursos naturales y estratégicos que hoy se encuentran en manos de las transnacionales, es un imperativo.

Consolidar unas rutas propias de las organizaciones de base, populares, para encontrar una solución política del conflicto, y unas rutas de movilización que nos permitan abrir los caminos de la justicia y la paz. Mientras llegan estos momentos, rechazamos la guerra del capital, y demandamos redistribuir el presupuesto destinado para la guerra, de modo que éste se invierta en suplir las múltiples necesidades que agobian a los siempre excluidos y negados.

Potenciar los valores más queridos por la gente que carga con el peso del país real, dándole cuerpo a una ética que respeta y potencia la vida y rechaza la muerte. Cultura que rompa con la opresión patriarcal, cultura de la equidad de género, del respeto y protección de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, por una vida libre de violencias. Valores y ética que se oponen a aquellas decisiones del poder que privilegian el lucro sobre el bien común, la especulación sobre la producción real, el logro individual sobre la realización colectiva, el amasar de mercancías sobre su redistribución, la homogenización sobre la diversidad. Cultura de la solidaridad, del complemento, de la producción limpia, de la armonía con la naturaleza, que sabe y entiende que “los más” urgimos de un sistema de comunicación nacional independiente para que nuestras reflexiones y decisiones lleguen a todo el país, para que se hagan cuerpo y movimiento cotidiano.

Nuestra apuesta es sumarnos al torrente de los pueblos de América que se deciden por la libertad, por la libre determinación y el ejercicio de la soberanía.

***
Es obvio que nuestro propósito de hacer un nuevo país y hacer realidad los derechos de la gente, nos ponen en clara oposición con el gobierno de Juan Manuel Santos, que se reclama heredero de la “seguridad democrática”, pero que sobre todo mantiene intacta su intención de seguir entregando el país al capital financiero y a las transnacionales. Entendemos que las diferencias entre el nuevo gobierno y las mafias con que gobernaron los ocho años anteriores, puede llevar incluso a conflictos entre ellos. Será un período peligroso. Intentarán que a cambio de que ellos se distancien de las mafias, nosotros aceptemos la continuidad del saqueo y la invasión de nuestros territorios. Entre tanto seguirá la judicialización de las luchas populares, el recorte de los derechos sociales, la desterritorializacion del país, la transformación de Colombia en una inmensa zona franca donde vale más la ley comercial que el interés público y la dignidad.

El nuevo gobierno dice ser de “unidad nacional”. Es claro que se trata de unir a todos los sectores de las viejas oligarquías para tratar de restablecer en parte el desastre dejado por el uribismo en materia de polarización interna y aislamiento internacional. De paso quieren cooptar a algunos líderes populares para detener la movilización social. Nada dicen de cumplir sus obligaciones como Estado en materia de los derechos sociales, económicos, culturales, ni de los miles de acuerdos firmados con el movimiento popular, los campesinos, los indígenas y afrodescendientes, los sindicatos y los pobladores de las ciudades, incumplidos año tras año.

Reconocemos que el clima de intolerancia cotidiana que había impuesto Uribe Vélez ha mermado en el nuevo gobierno. Vemos que mientras tanto mantiene la misma agenda económica contra las regiones, contra la soberanía nacional y contra las clases trabajadoras: raponazo a las regalías, ley de ordenamiento territorial sin consulta con los indígenas y afrodescendientes, tratados de libre comercio como pan de cada día, privatización acelerada de los servicios públicos, persecución a las economías campesinas y a los pequeños mineros. Los proyectos de las transnacionales en minería, energéticos y de infraestructura, siguen invadiendo nuestros territorios, sustento de nuestras culturas y de nuestra soberanía alimentaria.

El Congreso de los Pueblos ha determinado que es urgente concentrar nuestros esfuerzos en darle cuerpo a una intensa acción social, política, cultural, espiritual. Nos convocamos a movilizarnos en torno de los grandes desafíos del momento, entre los cuales resaltamos los siguientes:

Por la defensa de los territorios, los recursos naturales, el medio ambiente y la vida digna, contra el despojo.

Por el derecho a la tierra y la reparación a las víctimas.

Por la solución política del conflicto, contra la militarización de la vida y los territorios.

Por el ordenamiento democrático del espacio urbano, contra el sometimiento de las ciudades a las lógicas de acumulación privada.


***
Sobre estos y otros variados temas, el Congreso de los Pueblos empieza a deliberar. Su sesión de instalación organizó el trabajo que realizaremos por todo el país, en todas las organizaciones y comunidades, en el país pleno, para darle forma durante los próximos años a ese Mandato. El país es de los de abajo, y entre todos y todas iremos tejiéndolo. Con la persistencia de todas y todos los concitados por el ánimo de una Colombia diferente de la que hoy tenemos, llevaremos adelante las deliberaciones aquí iniciadas a todos los rincones, para escuchar y retomar los anhelos de los nunca escuchados y siempre negados, esforzándonos en hacer ley y poder lo que hoy apenas es un sueño.

Entre tanto, sesionaremos por líneas sectoriales y temáticas. Convocamos a los Congresos regionales de los Pueblos para iniciar las discusiones y la acción conjunta. Superaremos la dispersión que hoy caracteriza las luchas de resistencia, con nuestras manos siempre dispuestas a anudar esfuerzos y proyectar en forma conjunta el quehacer con otras experiencias sociales alternativas.

Para hacerse realidad, y sabiendo que es proceso, este Congreso de los Pueblos constituye una mesa de trabajo integrada por todas las organizaciones y procesos que hicieron presencia en su primera sesión de instalación que hoy termina, dejando el espacio abierto para todas las dinámicas organizadas que resuelvan llegar. Y cita a unas y otras a encontrarse en no más de 30 días en Bogotá, con el propósito de estructurar ordenada y puntualmente las decisiones tomadas en su primera sesión.

Al mismo tiempo, estimula a la diversidad que lo ha constituido, para que se despliegue por todo el país con ánimo deliberativo y de acción. Seguiremos aplicando nuestros principios de trabajo: desde abajo, entre todos y todas, alrededor del fogón, dialogando y buscando que la palabra transparente y justa sea la que lleve nuestro mensaje y nuestra decisión. Diagnosticar, reflexionar, unir, hacer, transformar, son algunos de los verbos llenos de contenido que deben orientar el esfuerzo de todas y todos los congresistas.

Mientras este momento llega, y por ahora, lo más importante es que salimos de esta primera sesión del Congreso con el convencimiento de que estamos legislando, que estamos construyendo nuestro propio sistema político desde las comunidades y organizaciones de base. Que lo haremos porque es nuestra tarea, y porque los ricos y poderosos no lo harán. Somos los pueblos, las comunidades, las organizaciones populares, quienes sacaremos al país de este lugar terrible al que lo han llevado los líderes históricos y nuevos del establecimiento.

Proponemos al país poner de nuevo en la agenda nacional la urgencia de superar el conflicto. Respaldamos a las personas, comunidades y organizaciones que día a día realizan hechos de paz, y rechazamos su criminalización. De nuevo exigimos a los actores armados el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario.

Mostraremos en los hechos que estamos por la democracia popular, la soberanía, la lucha contra el capital, por la vida digna, la paz y la justicia. Que los pueblos de Colombia somos el país; que la unidad es posible y que la estamos tejiendo.

Que el país de abajo legisle.
Que los pueblos manden.
Que la gente ordene el territorio, la economía y la forma de gobernarse.
Que camine la palabra.









Por: Palabra del Congreso de los Pueblos de Colombia
Tomado de: congresodelospueblos.org

jueves, 20 de mayo de 2010

El conflicto ataca y la dignidad resiste

Nuestra Palabra

Eran apenas las 8:30 de la mañana del domingo 9 de mayo cuando las ráfagas y las metrallas interrumpieron el desayuno de los habitantes de la vereda El Pajarito, ubicada en el resguardo indígena de Huellas – Caloto, al norte del departamento del Cauca.



“La gente salió como pudo de sus casas y llegamos hasta la escuela para concentrarnos. Algunas personas llegaron con ropa de dormir y apenas hasta el otro día logramos traer ropa para que se cambiaran” afirmó Germán Mestizo, profesor de esta comunidad.

Para subir al resguardo indígena de Tacueyo hay que cruzar varias comunidades indígenas y campesinas. Es por esta vía que transitan las personas para llegar a Caloto, Corinto, Florida y Santander de Quilichao, lugares a los que acude la gente para comercializar sus productos. La gente teme transitar por esta vía porque está ocupada por fuerza pública y guerrilla y en repetidas ocasiones los habitantes han quedado atrapados entre el fuego cruzado.

“Tenemos miedo de volver a nuestras casas y así queramos ir a la finca no podemos porque no sabemos a que hora una pipa de gas o una ráfaga nos quite el sombrero” son las palabras de un comunero.

Son ya tres semanas que los habitantes han soportado con mayor intensidad el sonido de las metrallas, el eco de las explosiones y el ruido de los helicópteros. En los cafetales la cosecha de café se cae, lo que conlleva a pérdidas cuantiosas de recursos económicos. El miedo que acompaña a numerosas madres de familia no han dejado que sus hijos vuelvan a recibir clases en las escuelas y a los animales que hacen parte de su pequeña economía los matan las bombas.

Bombas que le arrebataron la vida al niño Juan Pablo Chicangana en Caldono y a Patricia Noscue y Luz Edit Taquinaz, comuneras del resguardo indígena de Tacueyo. Las mismas que dejaron varios heridos graves, y muchas familias en condición de desplazamiento. Pero pareciera que la vida no importara para los señores de la guerra, es la disputa por el territorio lo que les interesa. Según la guerrilla y el ejército gana esta guerra quien mas bajas produzca.

“La guerrilla mata la gente, porque ellos mataron a mi tía Bety y ahora no la puedo volver a ver más” fueron las palabras de un niño de apenas cuatro años del resguardo indígena de Tacueyo.

“Bety”, era una joven habitante de Tacueyo con apenas 16 años de edad que se encontraba cursando séptimo de bachillerato, pero hace seis meses la guerra le truncó su vida. Desde ese entonces su familia busca respuesta a su muerte, pero el argumento de los victimarios fue que la asesinaron porque ella pertenecía a la red de informantes.

Situaciones como estas son las que deben afrontar muchas familias que son víctimas de este conflicto que vive Colombia. Aunque en varias ocasiones las comunidades indígenas han dicho que no las involucren en esta guerra, su voz no ha sido escuchada pues los actores armados involucran a los niños utilizándolos como informantes y mandaderos. También hacen campañas ideológicas para convencer y reclutar a los menores.

Son estos los territorios convertidos en campos de batalla, pero asimismo son sitios estratégicos para el desarrollo del país. El norte del Cauca representa gran interés para los grupos armados en conflicto y para el narcotráfico por ser una zona de comunicación fácil entre el interior del país, la región de los llanos y el puerto sobre la costa pacífica.

De la misma manera es un lugar donde nacen grandes fuentes hídricas que riegan la producción de caña para el agrocombustible que exporta el país. Además se encuentran grandes reservas naturales vírgenes, yacimientos de oro y grandiosas minas de mármol y de calizas. Por todo esto el norte del Cauca es una zona de gran interés para el desarrollo de la gran empresa y la agroindustria regional.

Hace un año el gobierno nacional entregó la pavimentación de la vía El Palo – Toribio. Estos proyectos que suenan bondadosos para el pueblo, resultan siendo estrategias que el gobierno entrega en concesión al capital transnacional para abrir carreteras en el país, saquear los recursos naturales y obligar al pueblo a pagar su financiación a través de los peajes. Este proyecto vial corresponde a la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana -IIRSA.

El IIRSA surge de una propuesta del Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el FONPLATA. Estos organismos fueron los que años atrás defendieron con más fuerza el ALCA. Tratados comerciales que lo único que buscan es entregar las riquezas del país a manos extranjeras.

y campesinos que durante años construyen día tras día sus proyectos de vida. Con su ejemplo de organización y dignidad han liderado diversas acciones importantes en el país como la “consulta popular frente al Tratado de Libre Comercio”, la “cumbre itinerante de los pueblos”, la “visita por el país que queremos”, la “minga social y comunitaria” y diferentes movilizaciones con sectores populares en donde se ha rechazado las políticas neoliberales que atentan contra la vida y el territorio.

Para los indígenas la tierra hace parte de su existencia, por eso la defienden hasta con su propia vida. El pasado 7 de mayo la comunidad del resguardo de Tacueyo decidió enfrentar a los grupos armados que azotaban con sus combates a toda la población. Subieron a la parte alta de la montaña donde estaba ubicada la guerrilla disparando y le quitaron los cañones que permitían lanzar los tatucos y el material bélico que tenían en su poder. Del mismo modo al siguiente día, mujeres, niños, mayores, guardias indígenas y jóvenes cogieron sus azadones y sus palas para rellenar de tierra los huecos que servían de trincheras al ejército. Estas murallas estaban ubicadas a 15 metros de las casas de los habitantes de la vereda Buenavista del mismo resguardo y junto al acueducto que abastece a tres veredas.

“Nos vamos a tomar los sitios de recreación que nos han invadido los actores armados, ellos dicen que son fuertes porque luchan con armas, pero nosotros estamos armados de valor y con nuestro pensamiento defenderemos lo que es de nosotros, el territorio” dijo un comunero del resguardo de Toribio.

Su organización y su lucha por la autonomía estorban cada vez más a este sistema que quiere exterminar los procesos de resistencia. Por eso es importante fortalecer los espacios de organización ciudadana como las asambleas y los encuentros comunitarios para generar propuestas que respondan a los intereses de los pueblos.

Si una comunidad aislada y olvidada es capaz por sus propios medios de sacar a los violentos que invaden sus territorios, de decirle al mundo que no quieren tratados de libre comercio y de proponer al país una nueva forma de apropiarse de sus derechos constitucionales, entonces todos podemos hacerlo. Lo que hace falta entonces es aprender a escuchar las voces de quienes están resistiendo para compartir y construir el camino juntos. Aprender a sentir y compartir los dolores de todos para comenzar a edificar el país que se origine desde y para todos los pueblos.

Tejido de Comunicación ACIN
Norte del Cauca, Colombia

jueves, 15 de abril de 2010

Libertad de Feliciano: Triunfó la Jurisdicción Especial Indígena, Tejido de Comunicación - ACIN].


La jurisdicción especial indígena, una vez más se legitima ante la detención y posterior liberación de Feliciano Valencia, quien tan solo a las 11:00 de la noche del domingo 11 de abril, fue dejado en libertad en las instalaciones de la Fiscalía Sexta de Popayán.

A las 2 de la tarde del día domingo 11 de abril en la fiscalía de Popayán, al dirigente Nasa, vocero de la Minga Social, le hacen la imputación de los cargos, donde lo acusan como autor del supuesto secuestro de un soldado indígena y de supuestas lesiones personales agravadas, por haber sometido al soldado a nueve latigazos. Castigo que para las comunidades indígenas, es el remedio normalmente aplicado por las autoridades propias para armonizar el territorio. Ante esta situación la ley ordinaria no está facultada para contradecir un reconocimiento constitucional que ampara la jurisdicción indígena.

La jurisdicción especial indígena, una vez más se legitima ante la detención y posterior liberación de Feliciano Valencia, quien tan solo a las 11:00 de la noche del domingo 11 de abril, fue dejado en libertad en las instalaciones de la Fiscalía Sexta de Popayán.

"¿Qué hay detrás de todo esto?, nada más y nada menos que un ataque a la Jurisdicción Especial Indígena, porque la Constitución del 91 reconoció y protegió la diversidad étnica, y el artículo 246 reconoce que las autoridades de los pueblos indígenas pueden ejercer jurisdicción especial indígena. El problema es el desconocimiento y la no coordinación entre las dos jurisdicciones: la propia y la occidental, por eso estamos sometidos a las interpretaciones que hacen los jueces quienes desconocen la ley indígena", manifestó Jorge Triviño, abogado de la ACIN.

La captura fue ilegal porque no había una orden escrita de un juez, lo detuvieron y se demoraron en decirle el porqué de su captura, le mostraron una orden impresa de computador, no fue claro el trato que se le hizo porque lo interrogó la Personería de Cali y el operador judicial del DAS. Esto no se debe hacer sin la presencia de un abogado, pues no legalizaron su orden de captura. Cuando llegaron a Popayán, la comunidad observa que Feliciano es tratado como un terrorista al llegar custodiado de numerosa fuerza pública y además instalan un carro tanque a las afueras de la Fiscalía.

A las 2 de la tarde del día domingo 11 de abril en la fiscalía de Popayán, al dirigente Nasa, vocero de la Minga Social, le hacen la imputación de los cargos, donde lo acusan como autor del supuesto secuestro de un soldado indígena y de supuestas lesiones personales agravadas, por haber sometido al soldado a nueve latigazos. Castigo que para las comunidades indígenas, es el remedio normalmente aplicado por las autoridades propias para armonizar el territorio. Ante esta situación la ley ordinaria no esta facultada para contradecir un reconocimiento constitucional que ampara la jurisdicción indígena.

Los abogados defensores de Feliciano Valencia, solicitaron la nulidad del caso por ser mal formulada la acusación y sobretodo por la inexistencia del delito. Pues la jurisdicción especial indígena, actuó bajo los parámetros establecidos por las facultades que le otorga la Constitución Nacional, sobre legislación propia, lo que le permite sancionar a un militar indígena que se infiltró en la Minga Social ,realizada en la María Piendamó en el año 2008, donde a este joven se le incautó material bélico, radios de comunicación y prendas militares. Sin embargo ante estas evidencias, los fiscales y los jueces no reconocieron la agresión al proceso y a la comunidad indígena. Para la ley occidental la aplicación de justicia propia a través de la legislación indígena es un acto repudiable, mas no se repudia ni rechazan todas las violaciones de derechos humanos en contra de los pueblos y procesos del país.

El fiscal con términos despectivos calificó a Feliciano Valencia como un peligro para la humanidad y advirtió ante el juez que si quedaba libre estaría evadiendo la acción de la justicia o podría adulterar cualquier elemento material probatorio de su delito. El juez rechazó tal afirmación y al no poder ser demostrada la supuesta peligrosidad y la culpabilidad ante el delito, Feliciano Valencia quedó en libertad.

A las afueras de la Fiscalía de Popayán, centenas de personas integrantes de diversas comunidades del Cauca y representantes de organizaciones sociales, aguardaban el resultado de la audiencia y al conocer la decisión de libertad de Feliciano, lo recibieron con aplausos y vivas al movimiento indígena, resaltando la labor de quienes defendieron el derecho de la aplicación de la jurisdicción indígena. Feliciano agradeció el apoyo y acompañamiento de las organizaciones y los invitó a continuar resistiendo con diginidad y fortaleciendo la autonomía.

Una vez más las comunidades indígenas demuestran la fuerza de la unidad, la efectividad de la jurisdicción especial indígena, con lo que se ratifica la autonomía de los pueblo.

Agradecemos a todas las personas, organizaciones de DH, defensorías del pueblo y sobre todo a la comunidad que ha estado pendiente de esta situación desde el momento de la detención del compañero Feliciano Valencia hasta lograr su libertad.

Por: Cric
Tomado de: www.cric-colombia.org

viernes, 7 de agosto de 2009

El Camino que Derrumba la Cobardía

Asesinaron más compañeros en el Cauca.Ya son 67 los indìgenas asesinados este año. No hay la menor duda de quiénes son los beneficiarios de este etnocidio en curso: quiènes despojando del territorio a un proceso por vìa del terror avanzan en sus proyectos extractivos, de explotaciòn y acumulaciòn. Sesenta y siete seres humanos, compañeros y compañeras cuyas familias y comunidades lloran. Cada vida irreemplazable. 67 vìctimas màs del despojo global que avanza en Afganistàn, en Nigeria, en Somalia, en Nicaragua y en todas partes porque todas partes es la "globalizaciòn".

Pero, de verdad, no parece tener sentido ni propósito denunciar, enumerar, volver a escribir. ¿Para què?, si asì como seguimos, matan para despojar, hacen leyes y tratados para despojar y encubren todo con propaganda y mentiras para despojar. Cansados de repetir que se trata de un despojo a mano armada, con mentiras y polìticas. Cansados de insistir en que los beneficiarios y autores se encuentran plenamente identificados, no nos queda màs remedio que gritar esta rabia por escrito y dejar constancia de que seguimos entendiendo, seguimos rechazando a todos los asesinos, vengan de donde vengan, seguimos sabiendo que este proyecto de muerte al que sirve el terror, hay que resistirlo y transformarlo por un plan de vida diverso y en Minga.

Pero tambièn anunciamos desde el dolor, que desde la penumbra a la que nos empujan en Colombia, en Honduras, en Perù y en el mundo entero quienes hacen las "verdades" y las noticias con una mano y siembran la muerte con la otra, desde la oscuridad y la invisibilidad que es nuestro lugar en el mundo del capital globalizado, inevitablemente estamos entendiendo, recuperando territorios de imaginarios, cuerpos y geografìas. Estamos relacionándonos de manera que tejemos una agenda colectiva y dejamos de competir para compartir. Estamos encontrando cómo subsistir y satisfacer sin destruir ya que aún del desempleo nos desechan para eliminarnos y estamos tejiendo, aunque no nos anuncien ni nos vean, para que los muertos y el dolor no sean en vano y no vuelvan a ser más.

Pero hoy no escribimos desde la esperanza y la ilusión, sino desde la ira y la exigencia. Hoy reclamamos con firmeza e impaciencia. Esta nota es un llamado que emula la palabra que nos llega desde Honduras: "Nos tienen miedo porque no les tenemos miedo". Nos tienen miedo los intrigantes, los egoístas, los manipuladores, los codiciosos, los insaciables, los que solamente escuchan su vanidad y su arrogancia, los que no saben ni quieren ni pueden tejer en el diálogo las salidas y los caminos. Los que aplastan y cambian las agendas. Los que mandan a matar y los que matan obedeciendo. Los de los largos discursos para satisfacer egos. Los que se quedan con el agua para matarnos de sed y enriquecerse y los que la entregan para ser prácticos. Nos tienen miedo y nos hacen daño, mucho daño, pero no se dan cuenta que le hacen daño a la vida y que la vida misma se está cansando de ellos y de su proyecto de muerte. Esto es asì porque hay una verdad sencilla que se cansò de esperar en silencio: "LA VIDA NO ACUMULA".

Por eso cuando sanamos el territorio para la paz y la vida, lo ocupan a la fuerza. Por eso si decimos paz, nos esperan en un cruce de caminos y nos amarran y nos matan. Por eso, nos persiguen para tratar de borrar la imàgen vergonzosa que ven en el espejo. Por eso nos "vienen a convidar a indefinirnos, nos vienen a convidar a tanta mierda", como dice el cantautor. Por eso resultamos insoportables los que no soportamos màs tanto engaño.

Hoy reclamamos a quienes no se sienten convocados y convocadas que tienen que sumarse para llegar a ese lugar de las Honduras de la dignidad, de las alturas de la sabidurìa. El lugar desde el cual se caen desmoronadas las mentiras y las balas. El lugar de la vida digna en el que una vez que les perdamos el miedo y actuemos en consecuencia con nuestra agenda colectiva y no privada, dejarán de matarnos porque le tendrán que ver la cara a su cobardía, el mayor y más infame de los miedos, el miedo a reconocer que son como nosotras y nosotros cuando no los identifica ni define tener màs y seguir explotando.

No estamos en ese lugar, porque seguimos estando solas y solos en nuestra lucha y compromiso. Estamos con las familias, con la muerte, con la ira y con la claridad. Estamos en el camino y llegaremos cuando no haya tanta autorizada y arrogante indiferencia o complicidad.

Por:
Tejido de Comunicaciòn ACIN


Tomado de: nasaacin.org

domingo, 7 de junio de 2009

Dictan orden de captura contra líderes indígenas colombianos

Aida Quilcue, Feliciano Valencia y Daniel Piñacue.


Un juez colombiano dictó una orden de captura contra Aida Quilcue, Feliciano Valencia, Daniel Piñacué y otros líderes de la Minga indígena, «en un claro caso de persecución política contra el movimiento indígena», según denunció este sábado Asociación de Cabildos Indígenas del Norte (ACIN).

En su página web la ACIN, indica que la orden de captura fue proferida por un juez con funciones de control de garantías, a instancias del Fiscal Delegado de la Fiscalía General de la Nación, ambos de la ciudad de Popayán.

Según informa Asociación indígena, la acción judicial se debe a una denuncia presentada en su contra por el cabo del Ejército Jairo Danilo Chaparrán Santiago adscrito a la unidad de contraguerrilla Nro 15 Libertadores.

Este militar, que «presenta todos los rasgos propios de la etnia, que aprovechando estas características permitió que fuera utilizado por el Ejército Nacional para infiltrarse dentro de la Minga de Resistencia Social y Comunitaria, dentro del territorio indígena del resguardo de La María Piendamó. Fue utilizado por el ejército para cometer un delito», afirma el texto.



Chaparrán fue capturado por las autoridades indígenas que gobiernan dentro del territorio indígena conocido como resguardo, y de manera pública, ante las autoridades y la comunidad indígena, se exhibió material militar, que portaba dentro del morral que le fue incautado.

«Actuando en derecho y sobre la base de Jurisprudencia Reiterada por la Honorable Corte Constitucional, las autoridades indígenas, en este caso los 60 Gobernadores de resguardos, procedieron a juzgarlo según usos y costumbres en asamblea. Quedó demostrada la flagrancia de su atentado contra la comunidad en territorio indígena. Fue sometido a una ceremonia de correción y entregado luego a Defensoría del Pueblo del Cauca», recuerda el texto divulgado este domingo en la página web de la Asociación.

Según la ACIN, los líderes indígenas a los que se les dictó orden de captura, obedecieron la decisión de los Gobernadores apegados en todo momento a derecho, y agregan que en ningún momento, éstos dictaron o ejecutaron sentencia. Por el contrario, «vigilaron el procedimiento para que respondiera al más estricto debido proceso y para garantizar los derechos del acusado».

De igual manera, la organización indígena deja claro que un Juez de la República no tiene jurisdicción sobre este caso que corresponde, según la Constitución, a las autoridades indígenas en su territorio.

«Las autoridades no cometieron delito alguno. Por lo tanto, acá se pretende condenar a autoridades judiciales indígenas por parte de quienes, desde el Estado, cometieron un delito y fueron descubierto en flagrancia. Es decir que los victimarios ahora vienen a capturar al juez que los descubrió cometiendo un delito» destaca el texto.

De igual manera, los indígenas resaltan la falta de derecho que se vive en Colombia, cuando según afirman, «los hechos demuestran la falta de garantías legales y procesales que existen en este país, de manera que los delincuentes de la fuerza pública, se atreven no solamente a cometer delitos sino que luego, se convierten en acusadores de sus propias víctimas».

«La»justicia«de bolsillo del Gobierno Colombiano sirve una vez más, para vengarse de un pueblo que se levantó pacíficamente en Minga contra el modelo económico de despojo, contra el terror, por el respeto a las obligaciones de Estado y para que los pueblos podamos tejer nuestra propia agenda en libertad. Mientras en Perú están asesinando a quienes se movilizaron desde hace 56 días contra el TLC, acá al terror de siempre, se suma la burla a la justicia» afirma el texto.

Asimismo la organización indígena calificó los hechos ocurridos en Perú y en Colombia como un anuncio de «masacres y persecusión, genocida y etnocida, sangrienta».

«Mientras en Perú están asesinando a quienes se movilizaron desde hace 56 días contra el TLC, acá al terror de siempre, se suma la burla a la justicia. Es la misma lucha, son los mismos regímenes y solamente la unidad en resistencia hará libres a nuestros pueblos» destaca la ACIN.

En el documento también envían condolencias a los familiares a las comunidades indígenas peruanas, y expresaron una profunda admiración por el valor y la dignidad de sus hermanos andinos.

«No están solas ni solos. Acá luchamos, acá lloramos y seguimos adelante. No será en vano tanto dolor. Seremos libres y el»libre comercio«será condenado un día por lo que es: terror contra los pueblos y contra la vida para alimentar la codicia enferma de unos insaciables» afirman.

Por último realizaron un llamado a la comunidad internacional para que se reconozca la justicia de la lucha indígena y se repudie el etnocidio de Estado.

Por: teleSUR - ACIN / FC
Tomado de: www.dhcolombia.info

domingo, 25 de enero de 2009