miércoles, 25 de febrero de 2009

[Colombia] ONIC: Ni la guerrilla ni el gobierno nos consideran como un actor político

“Ni la guerrilla ni el gobierno nos consideran como un actor político”

Presentación de Anarkismo.net

El día miércoles 18 de febrero, sostuvimos una conversación telefónica con el Secretario General de la ONIC, el compañero Luis Fernando Arias sobre la masacre en que murió un número indeterminado de indígenas Awá en Nariño, al Sudoeste de Colombia, la cual se adjudicaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Ejército del Pueblo (FARC-EP). Este nuevo acto de violencia en contra de la población indígena, viene a atestiguar una vez más el grado de degradación al que ha llegado el conflicto social y armado en Colombia. Con brutal autoritarismo, han masacrado a quienes denunciaron como “informantes”, que no eran sino miembros indefensos de una población que días antes había sido violentada por el Ejército colombiano, forzando a esta comunidad a dar informaciones sobre el área y sobre la presencia de insurgentes. El pueblo Awá es de tal manera incorporado a la “brava” por los actores armados en su territorio a un conflicto del cual no se sienten parte, violando así el principio de la autonomía indígena.

Los medios de comunicación, que de manera cómplice silencian las sistemáticas violaciones a los pueblos indígenas por parte del Estado, y por supuesto el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el cual también tiene sus manos manchadas de sangre Awá, utilizaron esta masacre como un elemento más para su propaganda belicista. Juego para el cual ni los indígenas ni la ONIC se prestaron. En una clara declaración leída en rueda de prensa el 12 de Febrero, Luis Evelis Andrade, Consejero Mayor de la ONIC, afirmaba:

“Quienes asesinan a los Awá no son únicamente las FARC. También han traído el terror a este pueblo el Ejército Nacional, la policía y los paramilitares. Desde Septiembre de 2008 a lo que va corrido de 2009, han sido asesinados y masacrados 44 indígenas Awá, por determinar otros. En los 43 días de este año, han sido asesinados 58 de nuestros hermanos en el territorio nacional. En los últimos siete años han sido asesinados en Colombia 1.303 indígenas, cifra que puede aumentar, ya que muchos no son denunciados, por miedo.” Recomienda también al gobierno “no mentir más a la comunidad internacional con respecto los actos de guerra –bombardeos, fumigaciones y ametrallamientos- en territorios del Pueblo Awá. (Así, como de) abstenerse de pregonar que la Seguridad Democrática garantiza y protege la vida de los pueblos indígenas”[1].

La Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, quienes fueron los principales protagonistas de la heroica Minga de Resistencia Indígena y Popular, que sacudió Colombia entre Octubre y Noviembre del pasado año, se pronunciaron en una declaración titulada de manera gráfica “¿Para qué masacran a los Awá?” sobre los antecedentes de la masacre y los intereses en juego en esta región. De manera lapidaria concluyen:

“Este no es un problema de los Awá, no es un problema de los indígenas, no es un crimen contra un pueblo en Nariño. Este es un acto de terror que hace parte de la implementación acelerada de unas políticas conducentes al despojo por vía de la muerte. Este es el Plan Colombia en marcha. Un megaproyecto económico que entrega e integra nuestros territorios y nuestras vidas a la codicia del capital global.

Ante tanto horror, tan evidente, no podemos seguir mirando desde lejos o esperando nuestro turno. Es hora de saber para qué los mataron, para qué nos matan y de levantarnos para detenerlos y resistir. Es hora de rechazar de una vez por todas, el horror que cometen las FARC a nombre de los pueblos, así como rechazamos el del régimen.

También es dolorosamente evidente que de poco sirve ante este Estado tener tierras, denunciar violaciones de derechos humanos o negociar acuerdos con un Gobierno ilegítimo cuando el modelo de desarrollo con sus tratados y sus leyes se sirven del terror, venga de donde venga para masacrar, desplazar y despojar. Es indispensable e impostergable la obligación de resistir el modelo en su integralidad y como prioridad. En estas condiciones y ante estos hechos tan terribles, es necesario reconocer que todo lo demás, aún lo político-electoral, debe supeditarse con urgencia a una agenda de movilización y acción en Minga que resista y detenga el acelerado curso del despojo del que esta masacre es un evento.

Convocamos la Minga Social y Comunitaria. Pongamos a marchar la agenda para resistir el modelo de muerte que viene con el TLC, con las leyes de despojo, con el terror, con los convenios incumplidos, con la ausencia de un tejido de los pueblos por la libertad. Decidamos en Minga como detener el horror de las FARC, del Estado y de todos los grupos armados en Nariño y en Colombia. Cómo respaldar el pueblo Awá y defender con ellos su territorio y cómo defender la vida y nuestros territorios de esta muerte segura que avanza para que unos pocos sigan acumulando.”[2]

El día 20 de Febrero, la ONIC señala en un nuevo comunicado que ante la no aparición de los cuerpos de los Awá masacrados se convocará a una Minga Humanitaria que recupere los cuerpos. Dan plazo hasta el día lunes 23 de Febrero a las 18:00 para que las FARC-EP entreguen los cadáveres, exigencia que hacen extensiva al gobierno nacional, el cual tiene tropas en la zona. Concluye el comunicado exigiendo una vez más la desmilitarización del territorio Awá y el retiro de todos los actores armados, “legales e ilegales”. A su vez, insisten en que la insurgencia reconozca la autonomía indígena y al gobierno que no aproveche este infortunio para presionar a la comunidad Awá a “colaborar” como parte de su estrategia belicista[3] (Uribe en estos momentos se encuentra en Nariño y amenaza con mayor presión militar sobre la zona, lo cual tendrá por efecto agravar aún más la crisis humanitaria de los Awá).

Reproducimos a continuación la entrevista con el Secretario General de la ONIC, Luis Fernando Arias, sobre la grave problemática del pueblo Awá. Conversamos también respecto a la actual coyuntura en Colombia desde la perspectiva del movimiento indígena, la cual está marcada por la agudización del conflicto en las zonas de resguardo y la intensificación de la estrategia de despojo mediante el desplazamiento masivo, así como del rol del movimiento indígena ante ésta coyuntura.

José Antonio Gutiérrez D.
21 de Febrero 2009

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Estimado Luis Fernando, cuéntenos ¿qué es lo que ha ocurrido con los Awá en Nariño?

Lo que ha ocurrido no es algo coyuntural, es algo que viene desde hace rato. Diríamos que es la Crónica de una Muerta Anunciada. Lo veníamos denunciando hace mucho, la Defensoría, la ONIC, UNIPA, el sistema de Alertas Tempranas, que había mucho riesgo en esta zona. Aún así, no se adoptaron las medidas urgentes de protección individual y colectiva.

Acá, hay una estrategia, por parte de los actores armados, de involucrar a la población civil en el conflicto. Por una parte, está el Ejército que nos acusa de no colaborar y por otra parte, están las FARC que nos acusan de informantes. Esto, ya que los Awá han permanecido en una actitud firme de defensa de su territorio, de su autonomía, basada en los convenios, tratados y leyes de origen.

La deshumanización propia del conflicto, ha llevado a que hoy ocurriera esta masacre contra el pueblo Awá. Hemos leído las justificaciones de las FARC pero las rechazamos. Hemos llamado a todos los actores a que se abstengan de involucrar a nuestros pueblos en el conflicto y a que desmilitaricen los territorios. La respuesta que hemos recibido ha sido de carácter militar, también señalamientos, amenazas, desplazamiento.

Este crimen atroz debe ser visto de manera integral, histórica, como el resultado de una serie de violaciones que se vienen sucediendo de manera sistemática. Una Fiscal dice que están tratando de que los Awá nos colaboren, pero nosotros llevamos cinco años tratando de que nos escuchen.

¿Cuál es la razón para que esta zona sea un espacio de conflicto tan agudo?

Esta zona es un corredor estratégico, ya que se encuentra en la frontera del Ecuador y tiene un paso al mar. Entonces, es fundamental su control para dos tipos de tráfico, el tráfico de armas y el tráfico de drogas. Por eso hay presencia de los paramilitares, de los insurgentes y del Ejército. Las condiciones geográficas además son muy inhóspitas y todo eso alimenta la situación de guerra.

Leímos el comunicado de la Columna Mariscal Sucre de las FARC-EP y ellos reconocen tan sólo 8 muertos, en circunstancias que a través de los medios se venía manejando una cifra de 27 muertos... ¿a qué se debe esta divergencia tan importante?

El día 6 de Febrero, los hermanos Awá denunciaron inicialmente 17 muertes. Luego un cabildo indígena informó de 10 muertos más posteriormente. Estos datos no han podido ser verificados por las condiciones propias de la zona. Nuestra información, lo que hemos podido constatar por el momento, da cuenta de que la segunda masacre no habría ocurrido. Aún no se ha podido ingresar, pero informaciones preliminares parecieran confirmar que la segunda masacre no ha ocurrido.

El comunicado de las FARC deja fuera a dos mujeres que fueron asesinadas dentro de este grupo. O sea, serían entonces 10 los muertos que se han confirmado hasta ahora. Pero hay siete desaparecidos que fueron llevados con el grupo, los cuales no sabemos dónde están, o si están ejecutados. Por eso les exigimos que los devuelvan, aquellos que fueron llevados con los otros. Esa es la información que hay de momento.

Vemos que el gobierno se ha apresurado a hacer manejos políticos de esta tragedia... a insistir en que las comunidades “cooperen” con las fuerzas armadas y con la “seguridad democrática”, a presionar por mayor militarización de los resguardos... ¿qué posición observa el movimiento indígena sobre esta situación?

El movimiento indígena colombiano ha sido consistente en denunciar la política de Seguridad Democrática de Uribe Vélez. Esto no ha sido más que una política de muerte y de terror. Hemos tenido, durante su período en el gobierno, 1.300 indígenas asesinados. Esta es una cifra incontrovertible, corroborada por organismos nacionales, internacionales e independientes. Esto significa que, con este gobierno, se está asesinando a un indio cada dos días. Esto fue reconocido por el relator de Naciones Unidas, Rodolfo Stavenhagen, quien en el 2004 afirmó que en Colombia se está asistiendo a un proceso de etnocidio y de genocidio. Esto es fruto de la profundización de la guerra por la política de Seguridad Democrática, precisamente. Si el gobierno estuviera buscando la paz, habrían otras respuestas, de carácter político. Pero la respuesta indiscriminada de carácter militar cobra sus principales víctimas entre los civiles.

Le dijimos a Uribe que no venga a señalar que la política de Seguridad Democrática es una política que beneficie a los indios. Por eso le hemos exigido que desmonte estas políticas... esto se lo planteamos mediante la Minga, entonces le planteamos la desmilitarización absoluta. Porque la guerra no ocurre en el Ubérrimo (ed. finca del presidente Uribe) sino que en nuestros resguardos. Los muertos los ponemos nosotros, son indios.

También le planteamos a la insurgencia que situaciones como esta no pueden ser, no son, parte de un proyecto revolucionario. Así están imitando al gobierno, imitan sus políticas guerreristas y autoritarias. El problema de fondo es que ni la guerrilla, ni el gobierno, nos consideran como un actor político, sino que más bien nos ven como un estorbo. Nuestra postura es definitiva en torno a la autonomía y esto incomoda a sus modelos.

El gobierno plantea que el movimiento indígena actúa con un doble discurso, que por una parte piden protección al Estado, pero por otro, le reclaman su autonomía y desmilitarización... ¿Qué esperan del Estado en lo relativo a la cuestión de la seguridad de las comunidades?

Lo que este gobierno no entiende, es que la protección no se trata de tener soldados o chalecos anti-balas, sino que lo que pedimos es que se respete y se refuercen las instancias de auto-protección, es decir, las Guardias Indígenas. Hablamos de apoyo a nuestros planes de vida y permanencia, de territorio y tierras, hablamos de nuestra cultura. Insistimos en este último aspecto, en que lo más importante para garantizar nuestra protección es el respeto a nuestra autonomía, el respeto a nuestros valores y cosmovisión, a nuestra cultura, y que no se nos pretenda involucrar en un conflicto que no nos pertenece.

Se está hablando de realizar una Minga Humanitaria por parte de los indígenas... ¿Nos podrían explicar esto?

Continuando la idea de la Minga que se planteó a fines del 2008, esta sería una Minga Humanitaria, que involucre a organizaciones de derechos humanos, a distintas expresiones solidarias, a las Guardias Indígenas, a organizaciones populares. Lo más importante es enviar un mensaje fuerte y claro de que los Awá no están solos y que mediante la solidaridad de nuestro pueblo es como construimos una red de protección permanente.

En los días previos a la masacre se habían hecho gestiones por parte de “Colombianos y Colombianas por la Paz” (CCpP) que habían adelantado la posibilidad de un Acuerdo Humanitario para humanizar el conflicto. ¿Cómo ven ustedes que se ve afectado este desarrollo por los sucesos de Nariño?

Lo que ha ocurrido polariza a las partes. Lo que creemos es que se viene entonces una profundización de la guerra... tenemos entonces que leer el contexto socio-político, que se vienen elecciones presidenciales, y esto viene siempre acompañado de estigmatización y de persecución a las organizaciones populares y a la sociedad civil. La profundización de la guerra creemos que planteara escenarios complejos y difíciles tanto a los indígenas como a CCpP.

Lo que nos toca hacer entonces es redoblar los esfuerzos desde el mundo popular, desde los actores de la sociedad civil, para acercar a las partes, para presionar diálogos de paz, pero diálogos de paz que sean participativos, incluyentes y duraderos.

Seguimos luchando por una salida negociada al conflicto que implique varios compromisos a los actores armados: cese al fuego, Acuerdo Humanitario, concretar puntos para la agenda de negociación política... Esto es nuestra aspiración, pero somos concientes de que la actual coyuntura no presenta muchas condiciones políticas para materializar estas aspiraciones. Lo que se viene en lo inmediato es una agudización del conflicto, en la cual la población será la carne de cañón, por lo que podemos esperar más falsos positivos y más ejecuciones de indios.

Ante este complejo escenario, ¿cuál es el rol del movimiento indígena colombiano?

Por ejemplo, ahora hemos suscrito un acuerdo político, varias organizaciones colombianas y algunas de Washington. Le llamamos el “Grupo de Washington”. Es una forma de ver como anda el escenario bilateral para explorar salidas de paz. El eje central de este acuerdo es la paz, pero ésta también se constituye desde ciertos criterios políticos comunes. Hemos redactado una carta a Obama, en nuestra intención de generar un diálogo directo frente a la situación de la paz en Colombia.

Mañana radicamos esta carta en la embajada y celebraremos una rueda de prensa. En ella plantearemos que este conflicto de más de cinco décadas debe ser resuelto por los colombianos, que los cambios estructurales y reales del país deben ser asumidos y resueltos por los colombianos. El diálogo con Obama pretende poner de relieve la paz en oposición a la militarización. Sabemos que Obama pretende cambiar ciertos puntos de la política de Bush. Entonces creemos que hay posibilidades para que cambie de cierta manera la política hacia Colombia: en lo fundamental, el Plan Colombia. Le planteamos la búsqueda de la paz, tenemos ciertas reservas ante el escenario, es que hay coyunturas que debemos leer bien, pero estamos a la espera de la respuesta.

Otro escenario que también apoyamos en la actual coyuntura, es el que plantea CCpP. Es que no podemos resignarnos a la salida militar. Creemos imprescindible llegar a acuerdos en el orden social y político.

Notas:

[1] http://www.onic.org.co/actualidad.shtml?x=35757

[2] http://www.nasaacin.org/noticias.htm?x=9550

[3] http://www.onic.org.co/actualidad.shtml?x=35786

martes, 24 de febrero de 2009

Libra - Declaración Postmortem

Conversatorio mañana 25 de febrero/09 UdeA Movimiento Campesino en el Magdalena Medio y Defensa del territorio.‏

Conversatorio sobre la organización campesina en el magdalena medio a través de la ACVC (Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra) Organización que lleva trabajando 13 años en las comunidades del Nordeste Antioqueño, Sur de Bolívar y Valle del Río Cimitarra. Es una organización social no gubernamental que desarrolla trabajo organizativo político y social cuyos fines van dirigidos a la defensa del derecho a la tierra, la integridad de los derechos humanos y la protección de los recursos naturales de esta región.

Miercoles 25 de Febrero.

Universidad de antioquia. Bloque 10. 217. 10:00 AM.

Casa platohedro. 4:00 P.M. Calle 49A #36-93 Barrio Buenos Aires, Medellin. 216-6052

1. Presentación de la situación en el magdalena medio y el nordeste antioqueño desde las comunidades campesinas. Ramiro Ortega – Miembro de la asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra.

2. Presentación del documental de Guamocò. "Olvidada por el estado recordada por las multinacionales"

3. Resistencia campesina a través de los medios de comunicación alternativos. El caso de prensa rural. Mónica Orjuela. Antropóloga y periodista de la agencia de prensa, prensa rural.

Distribución de material de la ACVC.

www.prensarural.org

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AntenaMutante
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Represión y autodefensa (Paralelos en Perú y Colombia)


REPRESIÓN Y AUTODEFENSA
Sobre el caso del paramilitarismo y el papel de la clase trabajadora

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(El texto que a continuación presentamos parte de la reflexión y debate que tuvimos como organización en torno al asesinato y violaciones de derechos humanos a manos de escuadrones paramilitares en Colombia y su paralelo en Perú. Aprovechando la visita de un compañero colombiano, tuvimos más acceso a la problemática de este país y pudimos enlazarlo con nuestra realidad nacional donde también seguimos sufriendo tal violencia. Así mismo pretendemos acotar puntos para el debate sobre el papel de nuestra clase frente a las reacciones del Estado y el Capital.)


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El caso de la represión en el vecino país colombiano, que refleja la charla – debate “Anarquismo, luchas sociales y represión en Colombia”, nos confronta con los fantasmas del pasado reciente en el Perú, con las deudas del presente y el futuro que se debe construir con la lucha popular. Para quienes vivimos dentro de la región en constante conflicto social como Latinoamérica y vmos que Colombia se desangra o sufre las consecuencias de un parto sangriento, corresponde acercarse al proceso y empezar a evaluar la capacidad de reacción del movimiento popular ante las tácticas de la represión estatal a fin de obtener enseñanzas prácticas que garanticen que episodios como estos no culminen en un aborto sangriento, como en el caso peruano.(1)



La espiral de violencia y la llamada "guerra sucia"(2) que se vivió en el Perú, aparece en el caso de Colombia dramáticamente amplificado, si queremos referirnos a las estadísticas. Pero los hechos humanos y los derroteros de la misión histórica del proletariado no deben detenerse en este aspecto, sino ir a desentrañar el entramado, la red de relaciones y el funcionamiento del armatoste de la maquinaria capitalista de represión y de muerte.

Es en medio de los conflictos armados, que no son sino etapas del proceso de la lucha de clases(3) en que las contradicciones se agudizan mucho más, donde dichas relaciones estallan y nos ponen al descubierto la verdadera esencia de las instituciones y organizaciones, las autenticas motivaciones y el verdadero papel dentro de la sociedad de esa maquina moledora de carne, sudor y sangre, que es el Estado, y sus secuaces “paraestatales”(4)



LA TACTICA DEL PARAMILITARISMO


La actuación de los grupos paramilitares, tanto en el caso colombiano como en el peruano (Comando Rodrigo Franco – Gobierno aprista y Grupo Colina – Gobierno fujimorista) revela una constante en la estrategia represiva del Estado, lo que en términos prácticos revela el verdadero papel de las organizaciones paramilitares como "comandos de aniquilamiento" de la represión estatal, es decir, la fuerza de choque y muerte, que para guardar las apariencias democráticas, oficialmente no actúan bajo las órdenes del Estado o de sus FF.AA., pero cuyo papel siempre ha sido y será fundamental en este tipo de conflictos y en realidad solo demuestra que su existencia es un dogma para la estrategia de terror del Estado en su guerra “contrasubversiva”, lo que significa asesinar a mansalva a todo elemento opositor al régimen de turno. Todo esto dentro de los marcos “democráticos” que se suele respirar en nuestros países.

 

Es así que los grupos paramilitares siempre serán necesarios para el mantenimiento de poder estatal, como especie de tentáculos que se infiltren en la masa y actúen desde dentro de ella promoviendo y facilitando el soplonaje o delación, el confusionismo ideológico, y finalmente la eliminación física de los luchadores sociales. Es la dinámica de evadir responsabilidades sobre "violación de derechos humanos" a nivel internacional, adjudicando estos hechos a grupos al margen del Estado.


Pero ahora ya vemos que estos grupos “paramilitares” no tienen nada de ello. Como ya se ha demostrado durante el juicio a Montesinos y Fujimori (con procesos por lo demás extensos que solo dilatan dichos casos con visos de impunidad) con el caso del llamado "Grupo Colina"(5), en el Perú, estos constituyen apéndices del aparato militar. Pero cuyo papel es imprescindible. Incluso el hecho de que este tipo de organizaciones sean financiadas con dinero del Estado o los empresarios mismos, implica la ligazón y coordinación que son capaces de realizar las fuerzas contrarrevolucionarias estatales y privadas (sin duda el capital no puede dejar solo en estos juegos a su aliado político).


¿Cuál ha sido la respuesta de los grupos alzados en armas ante esta táctica del paramilitarismo? Pues imitarla, torpemente por cierto(6). El resultado, que el objetivo político de las fuerzas revolucionarias terminara no sólo enturbiándose sino desviándose en la práctica violentista indiscriminada. ¿Acaso hubo un sello de clase que le diera el carácter de terror revolucionario en las actividades de Sendero, el MRTA o las FARC frente a la población civil a la que en lugar de liberar oprimieron u oprimen? ¿Dónde estaba aunque sea en germen el mar armado de masas que habría de tomar el poder bajo la dirección de estas organizaciones mesiánicas? ¿Cuál fue el resultado de esas aventuras sangrientas?


Aquí no cuestionamos el accionar honesto que pudieron tener y que aún deben mantener guerrilleros de los grupos citados, que creyeron firmemente en la política emprendida por sus organizaciones y que dieron sus vidas por lo que creyeron justo. Sin duda hay muchos hombres que valdrían la pena ser citados y reivindicados, a pesar de las diferencias ideológicas.


Sino que nos oponemos a los posteriores caminos que emprendieron los grupos alzados en armas que usaron los mismos métodos que decían rechazar y pusieron al campesinado, al sector obrero de las ciudades y críticos de su accionar, entre la espada y la pared. Sin duda esto no se puede justificar recurriendo a la acusación a individuos aislados que incurrieran en errores tácticos. Se trata de la misma línea política plagada de mesianismo y una mala lectura de la realidad local. Pero este será tema de otro escrito.


AUTODEFENSA ORGANIZADA DEL MASAS


La defensa armada organizada de la clase se debe ejercer de adentro hacia afuera y de abajo hacia arriba, sin buscar como elemento fundamental o hasta razón de ser, el impacto mediático, pues el impacto mediático es precisamente la razón de ser del terrorismo, generar un clima, una atmósfera de dominio por las fuerzas de las armas. Pero eso no garantiza que dicha imagen en la opinión pública refleje la real correlación de las fuerzas en contienda. Y eso en toda guerra es fatal.


Las guerras revolucionarias no se ganan mediáticamente. Las reaccionarias si. No entender que un análisis objetivo de la realidad cuesta vidas, y una revolución perdida o traicionada al ser desviada a hacia el militarismo o el terrorismo, es una traición a la clase, es imperdonable ¿Acaso no demuestra la organización "de vanguardia" su fracaso e incapacidad para dirigir a las masas, al ser rebasada por el llamado "exceso"?(7). Lanzar al combate o a la masacre a una masa desorganizada y desbordada es una responsabilidad histórica que no puede eludir una organización revolucionaria seria, maquillándola de "exceso". Con esa misma palabreja se excusan los genocidas de derecha.


Desde el marxismo se ha deificado en exceso a las armas, que no son sino objetos cuyo uso depende de la ideología de quien los usa. ¿Existe frase más infeliz y militarista que la de Lenin cuando cree que la revolución solo se garantiza por la fuerza y el temor que las armas en manos de los revolucionarios provoque en los reaccionarios? ¿Se olvidó que la revolución y la senda al comunismo, o de su construcción socialista, requiere para enraizarse de la destrucción del orden social opresor a la vez que de la construcción del libertador? El exterminio de todos los explotadores, su lumpen-sicarios que los sostiene, sus fuerzas armadas, la burguesía, es una tarea a futuro ni que se realizará solo por las armas. Eso significa deificar el uso de las armas: "El poder nace del fusil", dice la máxima maoísta, y es cierta: el poder reaccionario nace del fusil, pero no el poder revolucionario. Esa es la diferencia esencial entre el poder popular y el poder estatal.



Pero que quede claro, que nosotros no rechazamos de manera “pacifista” la violencia revolucionaria o el uso de armas. Creemos que los procesos de reorganización popular y toma de conciencia deben seguir los caminos que el mismo pueblo se trace, partiendo de su realidad inmediata y optando por los mecanismos más efectivos que se disponga. Viendo la formación de un verdadero poder popular que asegure la respuesta de un todo un pueblo frente a las reacciones del Estado y el Capital. Pero como dijimos líneas arriba, este es terma de otro texto.


Esto diferencia a los libertarios de los marxistas o socialistas autoritarios: aspiramos a construir desde ya el poder popular, mientras los otros sectores quieren el poder del Estado para edificar el "socialismo". Pero ya la historia ha confirmado lo que le replicó Bakunin a Marx: Que el Socialismo no es sinónimo de Estatismo.


Por ello, creemos que deberíamos hablar de autodefensa organizada de masas, como la estrategia de respuesta a la violencia o terror estatal. Que no es lo mismo que esperar a recibir el primer golpe. No. El que conoce sobre la teoría militar (conocimiento que el pueblo tiene todo el derecho de manejar para poder responder a sus perseguidores y asesinos) sabe mejor que nadie que muchas veces la mejor defensa es el ataque. Por ende, el llamar a esta estrategia de violencia popular "autodefensa organizada de masas" no puede tomarse como un llamado a la pasividad. Es todo lo contrario. Además acá no se trata de elaborar una teoría acabada al respecto, sino de dar los primeros avances en el análisis del problema.


LA REVOLUCION ES UNA GUERRA SOCIAL


La verdadera revolución es una guerra social, y una guerra social es una guerra total. Una guerra en su ámbito político, que en sus últimas consecuencias se desarrolla como conflicto armado (8), guerra económica(9), guerra tecnológica(10). Pero recalcamos que todas estas luchas de no llevar el carácter de clase y perspectiva revolucionaria, están condenadas al fracaso y a la merca especulación intelectual que fácilmente es aprovechada por la burguesía que se precia de “humanitaria y benefactora”.

Es decir, estamos hablando de una guerra en escala internacionalista, es decir que englobe a todos los pueblos del mundo), pues hay que recordar que el capitalismo preferirá destruir el propio planeta quemándolo en un cataclismo nuclear o arrasándolo en una hecatombe bacteriológica, a dejar que los desposeídos tomen por herencia la tierra y hagan prosperar la justicia, la igualdad y la fraternidad sobre ella. Solo una verdadera revolución, una revolución social garantizará que no quede piedra sobre piedra de la sociedad capitalista ni de sus instituciones y clases explotadoras, y que los hombres que se yergan sobre la faz del planeta, así esté se halle en ruinas, será aquel que tenga el suficiente corazón y las fuerzas para reconstruirlo y edificar la sociedad equitativa que siempre debió ser.


Entonces, ¿cómo enfrentar, contrarrestar o prevenir la acción de grupos paramilitares?, activos o no, pero que según el análisis que hemos hecho, siempre aparecerán como armas necesarias del Estado en su guerra contrainsurgente. ¿Qué hacer? Esa es la pregunta que dejamos en el aire para no solo pensarla sino actuarla. Esa es una de las tareas imprescindibles e inmediatas que debemos emprender los libertarios de todos los países donde se desarrolla un conflicto que se pretende una revolución política. Porque en su proceso se está arrasando al pueblo desorganizado y organizado por igual, y que de ganar cualquiera de las partes, la causa del proletariado habrá perdido ante una nueva opresión o una vieja y más fuerte todavía.


Josafat


Unión Socialista Libertaria


www.uslperu.blogspot.com


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Notas



(1) Nos referimos al proceso de guerra interna vivido en el Perú desde 1980 hasta más o menos mediados de la década de los 90's, en que se manifestó con mayor crudeza la llamada "guerra popular" iniciada por el Partido Comunista del Perú – “Sendero Luminoso”, de tendencia maoísta, y de la lucha armada del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) de tendencia guevarista. Actualmente persisten focos de lucha de destacamentos armados de “Sendero” en el interior del país, pero sin posibilidades de tomar el poder o proseguir con el camino armado, mientras que el MRTA prácticamente ha desaparecido como organización levantada en armas, pero que viene reagrupándose al interior de partidos donde militan familiares de los presos emerretistas y hasta los propios ex combatientes.

Caso parecido sucede con los rezagos del “senderismo” que viene actuando al interior de universidades públicas, sindicatos docentes en su mayoría y otros espacios públicos, como parte de su estrategia de reagrupamiento y captación de nuevos militantes.


(2) Usamos ese término no sin cuestionarlo, puesto que por principio sabemos que no existe una "guerra limpia" (dentro de las guerras emprendidas por la burguesía). La llamada "guerra sucia" es una denominación de algunas organizaciones de derechos humanos con eco de organizaciones de izquierda reformista, que aluden a un conflicto armado que no respeta las normas de la Convención de Ginebra. Es una caracterización que muchas veces mantiene sesgos de moralismo burgués.


(3) Aunque estas luchan no adquieran abierta o aparentemente tal carácter clasista, este aparece siempre encubierto.

(4) El tema del papel, dentro de un proceso de represión, de las entidades e instituciones oficiosas y reaccionarias, es decir los capitalistas y sus gremios representativos, y las organizaciones y sindicatos, afines al régimen, entes contrarrevolucionarios, no lo trataremos aquí. Sólo evaluaremos cómo los denominados "paramilitares" si forman parte del aparato represivo estatal y capitalista. Aceptar esa denominación contribuye a ocultar su verdadero carácter y tergiversar los resultados del análisis.


(5) El llamado grupo paramilitar "Colina" fue un comando especial del Ejército Peruano, financiado y armado por el Estado peruano, que ejecutó asesinatos extrajudiciales de dirigentes sindicales como Pedro Huillca (Construcción Civil), periodistas (Pedro Yauri), poblaciones civiles (Los campesinos del Santa), estudiantes (Universidad La Cantuta, U. del Centro del Perú), y civiles en zonas urbanas (Masacre de Barrios Altos en Lima), contando con el amparo y apoyo directo del ex presidente peruano Alberto Fujimori y su asesor principal Vladimiro Montesinos, uno de los más visibles agentes de la CIA norteamericana en el Perú, que durante el gobierno militar del General Juan Velasco Alvarado se salvó de la pena de muerte, tras ser descubierto robando y entregando secretos militares de las negociaciones entre el Estado peruano y la Unión Soviética (Década de los 70's) a los Estado Unidos de América.

Durante el juicio a Montesinos y a Fujimori por el caso Cantuta y Barrios Altos principalmente, los propios miembros de este comando, agentes de inteligencia y elementos del propio Ejército Peruano, revelaron la inserción del grupo paramilitar dentro de una estructura castrense no oficial.


(6) Acá hay que recordar el papel de los llamados "comandos de aniquilamiento", implementados por la guerrilla armada del PCP- Sendero Luminoso, tanto en el campo como en la ciudad, que tuvo entre sus objetivos civiles desarmados e incluso a pobladores que simplemente no aceptaban la imposición autoritaria de la prédica y práctica maoísta, lo cual provocó una ola de condena incluso en sectores populares, y facilitaron la estrategia desinformativa de los medios de propaganda estatal, para alejar a la población de la prédica subversiva.

(7) Hay que recordar cómo el propio Abimael Guzmán, líder del PCP- SL reveló con completo desparpajo en la autodenominada "Entrevista del Siglo" (difundida por el periódico pro senderista "El Diario") que una de las masacres colectivas, la de Lucanamarca, contra campesinos, ejecutada por uno de sus destacamentos armados, fue planificada por el propio "Comité Central" del Partido, y que el "exceso" -es decir la cantidad desproporcionada de muertos, entre mujeres, ancianos y niños- estaba calculado.


(8) Ya la propia teoría militar actual reconoce que la política llevada a sus últimas consecuencias, se desarrolla como conflicto armado: "La guerra es la continuación de la política por otros medios". Von Clauzewitz.

(9) Que se manifiesta en creación de nuevas formas de producción social con base en la liberación de las fuerzas productivas y el ejercicio efectivo de la propiedad sobre los medios de producción, por los productores, asegurando de esta manera la autogestión. Mientras que al mismo tiempo se ejerce el boicot y el sabotaje a la economía estatal que se quiere derrocar, de todas las formas, ámbitos y maneras posibles (enmarcados dentro de un carácter de clase organizado).


(10) Que también incluye destruir sus formas de comunicaciones, la correlación de fuerzas ante la opinión pública, la manipulación de sus comunicaciones, el sabotaje de las mismas, estrategias y tácticas para el combate en el ciberespacio, apropiación de sus tecnologías y su puesta en servicio para la causa común. Todo esto podría enmarcarse dentro de las nuevas formas de activismo anticapitalista que se gestan en todo el mundo.

 


http://www.alasbarricadas.org/

lunes, 23 de febrero de 2009

Historia no autorizada del Oscar

Cuando a Chaplin, durante la oscura época de la cacería de brujas del macartismo, no le permitieron volver a entrar a Estados Unidos, dijo que no regresaría a aquel país ni aunque Jesucristo fuera el presidente. Veinte años después, la antítesis de Cristo, Richard Nixon, era el presidente, y Chaplin volvió para recibir el único Oscar de su carrera, el Oscar por toda una vida, un oneroso y solapado premio con el que la Academia limpia su conciencia y trata de reparar esos imperdonables olvidos que son la más irrebatible prueba histórica de su dudosa autoridad para calificar el cine.

En la historia oficial de los premios Oscar tampoco figuran las obras y nombres de Orson Welles, Stanley Kubrick o Alfred Hitchcock, por sólo mencionar tres de los más importantes e influyentes talentos del séptimo arte que trabajaron en Hollywood. Y, entre muchos otros, ni a Greta Garbo, Cary Grant, Marlene Dietrich o Richard Burton les otorgaron nunca una estatuilla, en cambio, al ratón Mickey sí.

Y es que esa masa maleable y heterogénea de personas que componen la Academia de Ciencias y Artes cinematográficas (directores, actores, productores, técnicos y gente de cine con cierta trayectoria o, al menos, una nominación) no necesariamente premia año tras año la calidad, sino que en la decisión intervienen otros factores que no siempre tienen que ver con el cine, y cuando tienen que ver con él, la más de las veces no son los más acertados.


Lo “políticamente correcto”, por ejemplo, tiene mucho peso en cada elección. Nunca un filme o personaje que haya subvertido la moral establecida o haya sobrepasado la línea del buen gusto ha sido siquiera nominado. Incluso se llega a anteponer la vida privada del actor a su desempeño en la pantalla. La Academia también paga deudas vergonzantes, como el mencionado premio a toda una vida; pero sobre todo lo hace cuando algún año deja de darle un merecido premio a un actor o director, pero al año siguiente se lo paga por una película menor.

Éste fue el caso de Russell Crowe cuando le negaron el Oscar por su espléndida interpretación en El informante, pero un año después se lo dieron sólo por mostrar sus músculos en Gladiador.

También es posible ganar el Oscar por acumulación de puntos, es decir, en gracia al complaciente criterio de “ya se lo merece”, como le ocurrió a Al Pacino, Denzel Washington, Steven Spielberg o a Martin Scorsese, quienes ganaron el hombrecito dorado por obras menores de su carrera, luego de que les fuera sistemáticamente negado en años (¡y décadas!) anteriores por trabajos realmente importantes.

De la misma forma, bobos, locos, limitados físicos y minorías, son roles infalibles para decidir las preferencias de los votantes. Es absurdo ver cómo este año a un actor (Michael Shannon por Revolutionary Road) por dos secuencias que no duran diez minutos juntas lo nominan, pero es que hace el rol del loco que le enrostra a todos crudas verdades.



En esta misma línea, el juicio arbitrario y equívoco que también aplica sistemáticamente la Academia es confundir los méritos y características de un personaje con la verdadera habilidad del actor para interpretarlo. Un juicio en el que, igualmente, tienen mucho que ver cuestiones políticas, tendencias, campañas de derechos civiles y la moda.

El ejemplo más patente es el inmerecido y consecutivo segundo Oscar para Tom Hanks, el cual recibió por Philadelphia en una época (1993) en la que la lucha contra el SIDA y los prejuicios en su contra, así como la temática homosexual en el cine estaban en boga.

La calidad está en el presupuesto
Todos estos caprichosos criterios de elección y sus arbitrarios resultados finales, tienen su origen en la forma misma en que se ha desarrollado el sistema de selección y premiación.

El mal mayor, y el que determina toda la mecánica del “concurso”, radica en el hecho de que las películas se ven sometidas a una desigual competencia publicitaria en la que, como si de candidatos políticos se tratara, cada una de ellas necesita una costosa inversión para poder llevar a cabo una campaña exitosa.

La primera etapa de esta campaña consiste en publicitar intensamente la película en medios especializados para obtener la nominación. Luego de conseguir este primer objetivo, los promotores de cada película se enfrentan con un problema mayor: hacer que los seis mil miembros de la Academia vean su filme, lo cual implica otra campaña no menos intensa y costosa, que va desde avisos publicitarios en todos los medios, pasando por la organización de proyecciones especiales para los votantes, hasta el envío a cada miembro de la película en video, la banda sonora y demás cachivaches promocionales.

Total, que si una película quiere tener reales posibilidades la noche de la premiación, debe contar con el incondicional apoyo del estudio o los productores (que nunca arriesgan nada) y un presupuesto adicional de alrededor de medio millón de dólares.

Esta situación, como es lógico, excluye casi automáticamente de la disputa por el Oscar a la mayoría de películas independientes, de bajo presupuesto e innovadoras en sus propuestas. Esta situación se ratifica en esta nueva entrega, cundo una película que tiene todos los vicios de cine prefabricado de Hollywood, El curioso caso de Benjamín Button, alcanza la ridícula suma de trece nominaciones.

De Hollywood para el mundo
La entrega de los premios Oscar y todo el aparataje que la rodea es la maquinaria más perfecta y grandilocuente con que el cine de Hollywood se festeja, autoelogia y promociona, lo cual es muy comprensible, pues el cine también es una industria y necesita vender sus productos.

Además, ni el más radical puede negar la importancia e influencia de Hollywood en la historia y evolución del séptimo arte. Lo irritante y abusivo del asunto es que, no sólo sus promotores sino el público en general, tomen este casi siempre grotesco evento como la fiesta del cine mundial y como un legítimo termómetro de los niveles de calidad en el cine.

Cada año la rutina es la misma, casi nunca hay sorpresas, y si las hay, rara vez son buenas. Incluso se podría hacer una definición más o menos exacta de lo que es una película “oscarizable”: Generalmente se trata de productos calculadamente elaborados, del gusto del gran público, conservadores y ligera o falsamente progresistas.

Gracias al Oscar muchas películas de sospechosa calidad han pasado a la historia como grandes hitos del cine. Titanic, por ejemplo, hasta antes de ser igualada por tercera entrega de El señor de los anillos, se erigía como la cinta más nominada y premiada de todos los tiempos, y aunque no se trata del deplorable filme que muchos críticos quieren señalar, tampoco puede ser el modelo a imitar, tal vez sí en términos industriales, pero no cinematográficos, y esto es algo que los premios Oscar confunden insidiosa y arbitrariamente.

Por: Oswaldo Osorio

http://coloverio.securesites.net/blogs/cinefagos/

Colombia: 20 líderes de víctimas de paramilitares asesinados en tres años

Unos 20 líderes de grupos de defensa de víctimas de paramilitares de extrema derecha fueron asesinados en los últimos tres años, y existe el temor de que los índices de violencia se disparen, según un informe publicado este domingo por el diario El Tiempo de Bogotá.

En base a datos de la Comisión Nacional de Reparación (CNR), el reporte precisa que en "casi tres años ya van 20 líderes asesinados y en todos los casos el elemento común son los reclamos de desplazados por lo que les quitaron los violentos a sangre y fuego".

Los crímenes de los líderes de las organizaciones, ocurridos en la región de Urabá (noroeste), una de las más azotadas por el conflicto armado interno en la década de los 90, intentan reducir la presión ejercida por las agrupaciones que reclaman los derechos de las víctimas, según el informe.

Al menos 30.000 miembros de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se desmovilizaron en 2007 al cabo de un proceso de paz con el gobierno del presidente Alvaro Uribe.

Una ley de justicia y paz obliga a los ex combatientes acusados de crímenes de lesa humanidad a confesar todos sus delitos y entregar la totalidad de sus bienes ilícitos para reparar a las víctimas, a cambio de penas de prisión de máximo ocho años.

Según Eduardo Pizarro, presidente de la CNR, ante una pena máxima de ocho años, muchos desmovilizados aspiran a salir de prisión para gozar de bienes adquiridos ilegalmente que están en manos de testaferros.

Por ello, señala, cada persona que aparezca a reclamar lo que muchos ex paramilitares escondieron, se convierte en una amenaza potencial que los podría enviar a prisión por 40 años, "y algunos están haciendo lo que sea para evitar ese riesgo".

En consecuencia, la CNR teme que la violencia contra las víctimas se dispare, como ocurre en el departamento de Antioquia (en donde se localiza Urabá) en el que se habla de 525 amenazados, 463 de los cuales pidieron protección al gobierno en 2008.


Agence France-Presse - 22.2.2009 16:23

domingo, 22 de febrero de 2009

Cuatro Años de Memoria y Dignidad

EJERCITO REALIZA MASACRE CONTRA LA COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

ASESINAN A LUIS EDUARDO GUERRA MIEMBRO DEL CONSEJO


“No podemos decir nada más; el dolor nos embarga tan profundamente que sólo podemos llorar. El Estado colombiano, como muestra de su increíble ilegitimidad, ha realizado otra masacre que baña de sangre nuestras tierras. El ejército ha masacrado a LUIS EDUARDO GUERRA GUERRA, de 35 años de edad, líder de la comunidad y miembro del Consejo Interno desde los inicios del proceso. A su compañera BELLANIRA AREIZA GUZMAN de 17 años, a quien hace tan sólo unos días se había unido, a su hijo DEINER ANDRES GUERRA de 11 años y quien había sido herido el 11 de agosto de 2004 con una granada dejada por el ejército. A ALFONSO BOLIVAR TUBERQUIA GRACIANO de30 años líder de Mulatos y miembro del Consejo de Paz de las zona humanitaria de Mulatos. A su compañera SANDRA MILENA MUÑOZ POZO de 24 años y a sus hijos SANTIAGO TUBERQUIA MUÑOZ de 2 años y a NATALIA ANDREA TUBERQUIA MUÑOZ de 6 años” (...)


COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO
Febrero 24 de 2005


De esta manera y case Sin palabras, con dolor indecible que nos embargaba, dimos a conocer hace ya 4 años a la Comunidad Nacional e Internacional la horrenda, terrorífica y bestial masacre Confeccionada y Perpetuada por la Brigada XVII.

A pesar de las múltiples pruebas que revelaban la responsabilidad de la fuerza publica, los altos funcionarios del Estado como; Vicepresidente Francisco Santos Calderón; Ministro de Defensa de ese entonces Jorge Alberto Uribe; el Comandante de las Fuerzas Militares Carlos Alberto Ospina, de manera descarada concurrieron a instancias de Justicia y ala Comunidad Internacional, con múltiples testigos falsos, con el único objetivo de distorsionar los hechos.


Jamás se nos olvidara las declaraciones de altos funcionarios del Estado sobre la horrenda masacre:

* Comandante del Ejercito Nacional General Reynaldo Castellanos: “Es demasiado precipitado y temerario lanzar un juicio cuando ni siquiera se ha realizado una investigación. Máxime endilgando a la institución”, afirmó el alto oficial Gral: Reynaldo Castellanos
http://alpha.mindefensa.gov.co/index.php?page=181&id=1596

* COMANDO GENERAL FUERZAS MILITARES: “Las Fuerzas Militares de Colombia rechazan de manera categórica y enfática las sindicaciones ligeras y sin fundamento que se han lanzado en su contra con relación a los hechos recientemente sucedidos en San José de Apartadó (…). El informe de situación de tropas (INSITOP), documento que se lleva de manera diaria y detallada demuestra que el día en que sucedieron los hechos ninguna unidad militar se encontraba cerca al lugar de los hechos y el seguimiento de sus movimientos en días previos así lo demuestran”.
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* Ministro de Defensa: “La Fuerza Pública colombiana está hoy tranquila en que no fue ella la que cometió estos atropellos y estos crímenes,”.
"Creemos que no fue la Fuerza Pública puesto que ni siquiera, teníamos personal en operaciones en esa zona".
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Pocos dìas despues de la masacre el Presidente colombiano arremete contra la Comunidad de Paz.

* Presidente de Colombia Álvaro Uribe: “En esta comunidad de San José de Apartadó hay gente buena, pero algunos de sus líderes, patrocinadores y defensores están seriamente señalados, por personas que han residido allí, de auxiliar a las FARC y de querer utilizar a la comunidad para proteger a esta organización terrorista”.
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Creemos que el mismo terror habla por sí mismo. LUIS EDUARDO, BELLANIRA, ALFONSO BOLIVAR, SANDRA MILENA, ALEJANDRO, DEINER ANDRES, NATALIA Y SANTIAGO tu memoria, tu compromiso, tu claridad, tu amistad, nos da fuerza en medio del dolor. Como siempre lo reflexionamos, no retrocederemos en nuestros principios aunque el Estado, con sus paramilitares, nos acaben a todos.



Comunidad de Paz de San Jose de Apartado

21 de Febrero de 2009

Cuatro años de mentiras y exterminio pero al mismo tiempo cuatro años más de memoria y dignidad

CUATRO AÑOS DE MENTIRAS Y EXTERMINIO PERO AL MISMO TIEMPO CUATRO AÑOS DE MEMORIA Y DIGNIDAD

El 21 de febrero se cumplen cuatro años de la horrenda masacre realizada por el ejército en accionar conjunto con los paramilitares; allí fueron asesinados Luis Eduardo, su hijo Deiner, su compañera Bellanira, Alfonso, su compañera Sandra sus hijos Natalia y Santiago así como Alejandro.

Ha sido una de las peores masacres realizadas en la historia de nuestro país; allí se unió la sevicia total, los instintos de muerte y exterminio combinados con el descaro total en búsqueda de un solo objetivo: poder acabar con la comunidad.

A pesar de las mentiras, de las acciones por acabarnos, de realizar montajes, de asesinar civiles, de desplazamientos, robo de tierras e innumerables violaciones de derechos humanos la memoria de nuestros amigos y amigas sigue más firme que nunca y nos ha permitido hasta el día de hoy mantenernos con dignidad.

Ellos nos han iluminado y dado fuerza; en los momentos más difíciles están junto a nosotros construyendo un camino alternativo están mas vivos que nunca, el destrozo de sus cuerpos ha sido unidad y vitalidad de nuestra comunidad ante tanta barbarie con que se nos ha sometido diariamente.

Hemos construido y caminado generando en cada paso una construcción de lo que es dignidad, esta luz, que muchos nos ayudan a mantener, es la comunidad que se une a muchas luces en nuestro país que optan por esos caminos alternativos y diferentes como son la resistencia civil desde acciones comunitarias y solidarias.

Han sido cuatro años muy duros donde nos hace falta la presencia de ellos y los que han sido asesinados en estos doce años, pero hemos aprendido a construir amor desde el dolor, esperanza en la desesperanza y en hacer posible lo que a los ojos del poder parece imposible: somos una alternativa fruto de esa sinceridad y honestidad de nuestros mártires asesinados que han creído en un proceso y le dan la ruta a nuestro diario vivir.

Muchas gracias por toda esa solidaridad con la comunidad en estos cuatro años, mas en estos momentos donde se ha acentuado la búsqueda por acabarnos por parte del estado, todas las voces que sienten y viven un mundo distinto han permitido que estemos hoy conmemorando estos cuatro años, no sólo en la comunidad sino en muchos lugares del mundo..

Queremos aprovechar para compartir el último derecho de petición (Derecho De Petidion N.17) interpuesto por el padre Javier donde se recogen las barbaridades cometidas contra nuestra comunidad en los últimos meses. Este es un documento que dejamos para que la humanidad haga justicia por todas esas atrocidades, hoy no existe justicia ante la barbarie contra nuestra comunidad solo persecución pero creemos que la historia hará justicia.
No podemos pasar el momento para manifestar nuestra solidaridad con la comunidad indígena Awá, la acción de muerte contra ellos por parte de las Farc es un horror. Estas acciones de muerte deben llevarnos a seguir reafirmándonos en la neutralidad con los actores armados, sin cederles espacios a los actores armados pues a pesar de ser los sembradores de la muerte nunca podrán exterminar la vida que germina en las diversas comunidades de nuestro país.

COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

Febrero 18 de 2009

Se reinicia la lluvia de glifosato en el Magdalena Medio

Rechazo a las fumigaciones en marchas campesinas. Foto: cortesía de Andrew Willis / IPO.
Desde el domingo 15 de febrero, cuatro avionetas del programa de aspersión del gobierno, escoltadas por helicópteros de las Fuerzas Militares, empezaron a fumigar, sin previo aviso, veredas del valle del río Cimitarra y el sur de Bolívar. Es la oleada anual de fumigaciones, que se desarrollan ininterrumpidamente desde el año 2001 como parte del Plan Colombia.

Por ahora, las veredas afectadas son Alto Cañabraval, El Paraíso, La Unión y San Juan Medio, en zona rural de San Pablo (sur de Bolívar), y Notepases y Santo Domingo, de Yondó (Antioquia). Según se ha conocido, las fumigaciones de éste año serán de gran intensidad.

La Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC), denunció que las fumigaciones han afectado los cultivos de familias campesinas, afectando plantaciones de pancoger como cacao, yuca, maíz y plátano. Además, se ha envenenado la fauna y la flora regional.

La ACVC alerta que hay un grave riesgo de perjudicarse, como ha pasado en años anteriores, proyectos productivos de sustitución implementados con recursos de la cooperación europea mediante el Laboratorio de Paz del Magdalena Medio, y de otras agencias y organizaciones no gubernamentales.

Los acueductos veredales de Alto San Juan y Alto Cañabraval, ubicados en la zona que está siendo fumigada, han quedado en riesgo de ser contaminados, haciendo sus aguas no aptas para el consumo humano.

Los funcionarios del gobierno han manifestado en diversas instancias que las fumigaciones no tienen marcha atrás por ser una política institucional, haciendo de lado los reiterados pedidos de replantear la política antidrogas, dado su estruendoso fracaso, planteamiento emanado desde diversas instancias a nivel nacional e internacional.

Los territorios fumigados hacen parte de la Zona de Reserva Campesina del Valle del río Cimitarra. La comunidad campesina exige al gobierno que ésta sea restablecida, que se suspendan las fumigaciones y que los cultivos de coca sean reemplazados por proyectos productivos de manera concertada.

http://www.prensarural.org/

[Grecia] Como un invierno con mil diciembres - TPTG/Blaumachen

Reflexiones sobre los recientes disturbios en Grecia; “Todos los elementos insurrectos están discutiendo el surgimiento de nuevas formas de organización y contenidos de lucha”…

“VIOLENCIA es trabajar 40 años recibiendo salarios de miseria y preguntándote cuándo llegará la jubilación…
VIOLENCIA son los bonos del Estado, los fondos de pensiones robados y el fraude del mercado de valores…
VIOLENCIA es verte obligado a pedir hipotecas que más tarde habrá que devolver como si fuesen de oro…
VIOLENCIA es el derecho de los directivos a despedirte cuando quieran…
VIOLENCIA es el paro, el empleo temporal, los salarios de 400 euros con o sin seguridad social…
VIOLENCIA son los “accidentes” laborales, ocasionados por el ahorro de los empresarios en costes de seguridad…
VIOLENCIA es enfermar por el duro trabajo…
VIOLENCIA es el consumo de psicofármacos y vitaminas para poder aguantar con jornadas laborales hasta la extenuación…
VIOLENCIA es trabajar para ganar dinero a fin de poder comprar medicinas que arreglen nuestra mercancía “fuerza de trabajo”…
VIOLENCIA es morir en camas preparadas en hospitales horribles, cuando no puedes permitirte un soborno.”

Proletarios de la GSEE ocupada, Atenas, diciembre de 2008

El pasado diciembre el viento de la insurrección sopló sobre las ciudades griegas. La alegre y festiva atmósfera navideña ardió junto al árbol de Navidad en la plaza de Syntagma. El asesinato de Alexis Grigoropoulos, de 15 años de edad, por parte de un agente especial de policía el día 6 de diciembre encendió la chispa.
En general el levantamiento social de diciembre se puede caracterizar como una violenta revuelta proletaria con un estallido repentino, masivo y salvaje que gradualmente fue dando paso a actos más políticos, menos violentos y más imaginativos, pero con menos gente involucrada.

En lo que respecta a la composición de clase de la revuelta, comprendió desde estudiantes de instituto y universitarios hasta jóvenes trabajadores y parados. Algunos de los estudiantes y trabajadores eran inmigrantes de la segunda generación (sobre todo albaneses, aunque también había inmigrantes de otras nacionalidades) y había también algunos trabajadores mayores con trabajos más o menos estables.

En cuanto al número, cada vez más y más gente participó en acciones que tomaron la forma de una insurrección. El primer día tan sólo había unos pocos cientos de antiautoritarios alrededor de Exarjia –el lugar del asesinato-, los cuales comenzaron los violentos enfrentamientos con la policía. Esa misma noche tuvo lugar una manifestación espontánea por la iniciativa de estudiantes e izquierdistas – participaron unas 2.000 personas que iniciaron disturbios en las avenidas Patission y Akadamias, mientras unas cien personas destrozaban la calle Ermou, la más comercial de Atenas. También hubo disturbios en las calles de Tesalónica, donde una manifestación espontánea atacó la comisaría central de la ciudad.

El segundo día aparecieron en las calles más de 10.000 personas (principalmente estudiantes, de nuevo antiautoritarios y militantes de los partidos y organizaciones de izquierdas); el tercer día ya fueron más de 20.000 en Atenas, 7.000 en Tesalónica y muchos miles más por toda Grecia, los que se unieron a las manifestaciones que pronto acabarían en disturbios. Fueron muchos los que participaron en las luchas callejeras contra la policía; 10.000 personas puede ser un cálculo moderado. Hubo muchos más por todo el país, particularmente el lunes, el tercer día de los disturbios. Ese día se destrozaron, saquearon y prendieron bancos, edificios públicos y tiendas (principalmente grandes). Ya no se trataba de una masa homogénea; había una multitud de jóvenes – estudiantes de instituto y universitarios, trabajadores asalariados, parados, inmigrantes, hooligans, drogadictos- y tan sólo unos pocos tenían alguna conexión con el ambiente antiautoritario. Precisamente por lo variopinto de la multitud y por su violencia, muchos políticos (incluso algunos anarquistas organizados) la encontraron demasiado “incontrolable” y se desmarcaron de lo que estaba ocurriendo. Desde la mañana del lunes y durante los días siguientes se produjeron ataques contra comisarías por todo el país, llevados a cabo en su mayoría por estudiantes de instituto. Algunos de ellos fueron muy violentos, con coches de policía volcados y lanzamiento de cócteles molotov (principalmente en los barrios periféricos del Oeste de Atenas y el puerto del Pireo), pero la costumbre de manifestarse frente a las comisarías se generalizó por toda Grecia, incluso en algunas áreas pijas o ciudades pequeñas, con formas de protesta más suaves. Fue de hecho mediante las violentas protestas espontáneas de los estudiantes de instituto como se extendieron los disturbios hasta alcanzar una escala nacional. Cuando hablamos de enfrentamientos con los policías, nos referimos sobre todo a barricadas, lanzamiento de piedras y cócteles Molotov y no a combates físicos. Generalmente, no sólo los manifestantes, sino también la policía, prefirieron no enfrentarse “cuerpo a cuerpo” utilizando, por el contrario, cantidades masivas de gas lacrimógeno.

Respecto a los inmigrantes, los jóvenes albaneses de segunda generación que tomaron parte en los disturbios están tan bien integrados en la sociedad que uno tan sólo se daba cuenta de su origen cuando hablaban su idioma. La mayoría de ellos han crecido aquí, y esa es la razón por la que pudieron participar de ese modo en los enfrentamientos con los policías, en los ataques a los edificios del Estado y los bancos y en los saqueos al lado de los jóvenes proletarios griegos. Se sentían más “cómodos” en estas acciones que otros inmigrantes, principalmente asiáticos y africanos, que aún viven al margen, aislados en sus comunidades étnicas. Fue sobre todo el miedo, y no una “falta de conciencia”, lo que impidió a las demás comunidades de inmigrantes unirse a los enfrentamientos violentos fuera de sus barrios. Era más fácil para ellos participar en los disturbios mediante saqueos o frecuentando la ocupación abierta de la Universidad Politécnica Nacional en el centro de Atenas, donde viven grandes comunidades de inmigrantes; cuando estallaron los disturbios cerca de “sus” barrios, esa fue su contribución. Por otro lado, recibieron el ataque más violento tanto por parte de la policía como de la propaganda mediática. Se los presentaba como “saqueadores” y “ladrones” y en algunos casos hubo ataques tipo progrom contra ellos por parte de fascistas y policías vestidos de paisano.

En general se podía decir que, aparte de los estudiantes de instituto y universitarios, quienes tuvieron un papel más activo en la revuelta fueron generalmente trabajadores jóvenes, la mayoría de ellos con trabajos precarios o “flexibles”. En las calles había trabajadores jóvenes (o no tan jóvenes) de varios sectores como la educación, la construcción, servicios de ocio y turísticos, el transporte e incluso los medios de comunicación. En lo que respecta a los trabajadores de fábrica, no hay estimaciones precisas sobre su participación en los disturbios, dado que no hubo muchos informes de estos centros de trabajo. Durante la ocupación de la GSEE (Confederación General de Trabajadores Griegos), surgieron algunas ideas de distribuir panfletos en las fábricas y llamar a trabajadores de sectores específicos para que acudiesen a la ocupación. Sin embargo, las divisiones entre los participantes (brevemente mencionadas en nuestra cronología de los acontecimientos) dificultó cualquier reacción –aparte de la intervención en call centers cercanos- y por lo tanto se perdieron muchas oportunidades. Poco después del ataque con ácido sulfúrico a la limpiadora inmigrante Kuneva, una de las trabajadoras que habían visitado la sede ocupada de la GSEE para encontrarse con los ocupantes, fueron los “trabajadores insurrectos”, junto con otras personas, los que organizaron las primeras actividades en solidaridad con ella. Incluso lograron implicar a algunos sindicatos en las actividades solidarias en enero. Los disturbios, en general, no se sintieron de manera significativa en los puestos de trabajo, en el sentido de que no se convocaron huelgas para apoyarlos. Las únicas excepciones fueron la huelga de profesores el día del funeral del joven Alexis, y la gran participación en la manifestación por la huelga general contra los presupuestos estatales el 10 de diciembre. Aparte de esto, la revuelta no afectó a los centros de trabajo.

A juzgar por las consignas y los ataques contra la policía, el sentimiento antipolicial fue dominante durante los días de la revuelta. La policía representaba al poder y, sobre todo, su brutalidad y arrogancia. Sin embargo, dado que eran símbolos de un cierto poder –el poder del dinero, el poder de imponer la explotación del trabajo y de profundizar las desigualdades de clase en la sociedad griega-, se atacaron, quemaron u ocuparon las grandes tiendas, los bancos y los edificios públicos (ayuntamientos, delegaciones del Gobierno, ministerios). Así pues, podríamos hablar de un sentimiento antipolicial, antiestatal y anticapitalista dominante y generalizado. Incluso los intelectuales izquierdistas reconocieron el elemento de clase de la revuelta y algunos periódicos burgueses[1] admitieron que “la rabia de los jóvenes” no se expresaba sólo a causa de la violencia policial. Los policías eran la punta más visible y grosera de un iceberg formado por escándalos de corrupción en el Gobierno, un Estado policial -armado tras las Olimpiadas de 2004- que ni se lo piensa a la hora de disparar a sangre fría, un ataque continuo a los salarios, un aumento de los costes de reproducción de la clase obrera mediante la gradual demolición del anterior sistema sanitario y de pensiones, un deterioro de las condiciones laborales y un aumento de los trabajos precarios y el paro, una carga de exceso de trabajo impuesta a los estudiantes de instituto y universitarios, una destrucción tremenda de la naturaleza, y una fachada glamurosa consistente en objetos abstractos de deseo en los centros comerciales y los anuncios televisivos, que tan sólo pueden conseguirse a costa de endurecer la explotación y aumentar la ansiedad. Los primeros días de la revuelta casi se podían oler estas razones en el aire y por ello hubo un montón de textos, artículos y panfletos, escritos tanto por insurrectos como simpatizantes y “analistas”, que reconocían que había “algo más profundo”. Este “asunto más profundo” del que hablaba todo el mundo era la necesidad de superar el aislamiento individual de la vida real, comunal [gemeinwesen], un aislamiento creado por todas las razones históricas citadas arriba. La espontaneidad y la naturaleza incontrolable de esta insurrección se demostró con la ausencia de propuestas políticas y, por tanto, por un rechazo explícito de la política. Sobre todo los izquierdistas insistieron en demandas particulares como la dimisión del Gobierno, la retirada de la ley antiterrorista, el desarme de los policías y la disolución de las fuerzas especiales de policía. Sin embargo, el sentimiento de que había “algo más profundo” en todo ello era tan dominante que explica por su cuenta la impotencia de algunos partidos de la oposición, organizaciones izquierdistas e incluso de algunos anarquistas mencionados anteriormente. No había demandas políticas específicas y esto, combinado con su ferocidad, hizo que los disturbios fueran demasiado amenazantes para las fuerzas de la recuperación y la manipulación.

Desde los primeros días de la revuelta se ocuparon tres universidades en el centro de Atenas: la Universidad Politécnica Nacional de Atenas, la Facultad de Derecho y la Facultad de Economía. Cada una de ellas fue ocupada por una tendencia diferente del movimiento. La Universidad Politécnica Nacional, que es la más cercana a la plaza de Exarjia fue el lugar principal para organizar los enfrentamientos con la policía. Sus ocupantes eran una muestra casi exacta del perfil del rebelde ateniense: jóvenes trabajadores (inmigrantes o griegos), estudiantes y elementos marginalizados –y muchos de ellos anarquistas. Los ocupantes de la Facultad de Derecho, sobre todo izquierdistas y algunos antiautoritarios, organizaron manifestaciones y debates. En una de ellas, algunos sindicalistas de izquierdas se reunieron para organizar y “expandir la revuelta” a los puestos de trabajo, sin hacer nada más que repartir unas cuantas volatinas. La Facultad de Economía estaba ocupada sobre todo por grupos anarquistas y antiautoritarios que querían utilizar el edificio con fines contrainformativos. Se le dio una gran importancia a la organización de las actividades cotidianas. Se hicieron con el restaurante de la universidad y se formaron talleres para gestionar la ocupación y organizar las acciones fuera. Los ocupantes utilizaron los recursos expropiados a la universidad como infraestructura para otras actividades. Muchos compañeros tomaron parte en acciones organizadas desde allí, incluso aunque no participasen en la ocupación. Todas las ocupaciones sirvieron como “bases rojas” del movimiento, desde las cuales se organizaban las acciones y donde los rebeldes podían refugiarse en caso de necesidad. En Tesalónica hubo dos ocupaciones similares en el centro de la ciudad: la Escuela de Teatro fue ocupada por militantes anarquistas y estudiantes de teatro, mientras que las oficinas del Colegio de Abogados de Tesalónica fue ocupado hasta el cuarto día de la revuelta por estudiantes, sobre todo izquierdistas.

Hay que mencionar también las docenas de ocupaciones de departamentos universitarios votadas por las asambleas generales de estudiantes y los cientos de ocupaciones de institutos por todo el país.

Gradualmente, la violencia de los primeros días demostró ser creadora en el sentido de que fue la precondición necesaria para las acciones más imaginativas y organizadas que la siguieron. Tras los primeros cinco días de disturbios, se ocupó el Ayuntamiento de Agios Dimitrios (un barrio al sur de Atenas). La ocupación la organizaron grupos anarquistas locales y alguno de los trabajadores del edificio (predominantemente operarios “de mono azul”). Los ocupantes organizaron asambleas con la gente del barrio, llamadas “asambleas populares”, intentando ampliar la revuelta al organizar acciones locales, siempre conectadas con la revuelta. Incluso intentaron que ciertos servicios funcionasen en el edificio sin la mediación de las autoridades municipales. El día siguiente se ocupó en Chalandri, un barrio periférico del norte de Atenas, un mostrador de información del Ministerio de Interior. Desde allí se organizaron acciones y manifestaciones siempre conectadas con la revuelta.

En Tesalónica, en Sykies, un barrio obrero de la ciudad, se ocupó parcialmente el Ayuntamiento durante unos pocos días, y pocos días más tarde se ocupó la biblioteca municipal en el distrito de Ano Poli. La biblioteca ocupada sirvió como lugar para organizar “asambleas populares” y manifestaciones. En todas estas actividades, la novedad común era el intento de “abrir” la revuelta a los barrios. Estas asambleas se entendieron como “asambleas de lucha en el barrio” o “asambleas populares”, como se las llamó. En la mayoría de los casos, aparecieron distintas tendencias dentro de esta “apertura” social, especialmente a medida que la revuelta se iba calmando. Una tendencia quería organizar una comunidad de lucha que ampliase los asuntos de la revuelta, otra prefería un tipo de actividad más orientada a enfrentarse a los asuntos locales con un mayor asentamiento. Al comienzo, las asambleas parecían muy innovadoras y animadas. No había un procedimiento formal de toma de decisiones o regla de la mayoría y se fomentaban diferentes iniciativas. Sin embargo, a finales de enero, no prosperaron las ocupaciones de edificios –ya fueran públicos, sindicales o municipales- y no está claro si es posible que salga algún movimiento nuevo de esta práctica de corta duración.

Entre la “población”, o mejor dicho la clase obrera como un todo, se comprendía a los manifestantes violentos no sólo porque eran sus hijos quienes luchaban y se manifestaban, sino también porque sentían que se trataba de una lucha justa. Sobre todo fue muy popular la quema de bancos, dado que miles de personas están hasta el cuello de deudas. No se aceptaban los saqueos, al menos no abiertamente, debido al fuerte respeto a la propiedad privada –o, en el caso de los izquierdistas y muchos anarquistas, por razones morales. En términos generales, hubo mucha comprensión e interés en los insurrectos pero poca participación activa por parte de la “población”.

Desde justo después del asesinato el 6 de diciembre, los mecanismos del Estado y los medios de comunicación se activaron para enfrentarse a la explosión de rabia proletaria. Al principio, intentaron poner bajo control las posibles reacciones explotando la espectacular presentación de dimisiones por parte de Pavlopoulos y Chinofotis (ministro y ex vice ministro de Interior, respectivamente), la promesa del Primer Ministro de que todo responsable en la muerte del chico de 15 años sería “castigado ejemplarmente”, la desaprobación del Gobierno por parte de todos los partidos de la oposición y muchos periodistas y la “postura discreta” de los policías contra los manifestantes. Sin embargo, rápidamente dieron rienda suelta a todas las formas de represión: amenazas de declarar el país en estado de emergencia, movilización de fascistas y organizaciones para-militares de “ciudadanos indignados”, docenas de detenciones y palizas a manifestantes, más disparos de policías en Atenas. Todos los partidos de los jefes hicieron piña (el Partido Comunista (KKE) fue el más burdo de todos) y los “diablillos” de la televisión intentaron difundir el temor. De modo parecido, los dos mayores sindicatos, GSEE y ADEDY, cancelaron las tradicionales manifestaciones contra el presupuesto del nuevo año cuando temieron que estas convocatorias acabasen en disturbios. Sin embargo, contra los balbuceos de los burócratas sindicales sobre el fracaso del gobierno a la hora de asegurar la paz y el orden social, las manifestaciones tuvieron lugar durante el día de huelga y fueron, efectivamente, salvajes. Así pues, la realidad fue diferente: fueron los jefes quienes tuvieron miedo. Cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Francia dijo los primeros días de la insurrección “Me gustaría expresar nuestra preocupación, la preocupación de todos por el progreso de los conflictos en Grecia”, debería haber hablado más bien del miedo de los jefes por la posibilidad de que esta explosión social traspasase las fronteras, dado que ya estaban teniendo lugar manifestaciones en solidaridad con los insurrectos griegos en muchas ciudades del mundo. Especialmente en Francia, donde el ministro de Educación retiró la reforma de la educación secundaria, dando fin de este modo a un emergente movimiento de estudiantes de instituto que aplaudían ante las llamas de la insurgencia en las ciudades y pueblos de Grecia.

Por parte de la propaganda mediática y del estado, la estrategia dominante fue la separación de los sujetos de la insurrección. O bien la presentaban como una aventura de adolescentes, cuya sensibilidad inherente debida a la edad les da derecho a rebelarse contra el mundo de sus padres (como si sus padres proletarios no deseasen con todo el derecho la destrucción de este mundo) o bien fomentaban el reflejo racista utilizando la falsa separación “manifestantes griegos – saqueadores inmigrantes”. Principalmente trataban de separar a los manifestantes entre buenos-pacíficos y malos-violentos. Los jefes y sus lacayos afirmaban el derecho a la manifestación sólo para suprimir la insurrección. Puesto que querían evitar cualquier socialización de los comportamientos violentos en las calles, trataron por todos los medios de presentarlos como acciones de “antiautoritarios” o “hooligans” que se introducían en las manifestaciones de lo que de otro modo serían pacíficos civiles. El destrozo como acción proletaria declaró la existencia cotidiana de los departamentos de policía, los bancos o las cadenas comerciales como momentos de una guerra silenciosa. También mostró la ruptura con la gestión democrática del conflicto social, que tolera las manifestaciones contra este o aquel asunto, siempre que estén desprovistas de cualquier acción autónoma de clase. Invocando el último recurso político de la dominación del capital, es decir, la democracia, el Primer Ministro declaró que “las luchas sociales por la muerte de un adolescente no pueden confundirse con las acciones contra la democracia”. La democracia, por supuesto, acepta la destrucción de las ciudades y el campo, la contaminación de la atmósfera y el agua, los bombardeos, la venta de armas, la creación de vertederos humanos, forzándonos a dejar de ser humanos a fin de convertirnos en objetos-que-trabajan (o buscan trabajo, dado que cada vez más personas están o van a estar en el paro por la crisis). Su declaración supone la aceptación de que algunas personas pueden destruir lo que quieran siempre y cuando se creen nuevas oportunidades de beneficio y se promueva el desarrollo. Sin embargo, hacer esto contra la propiedad privada es todo un escándalo para una sociedad que ha establecido este derecho esencial desde su nacimiento. La quema y los destrozos son heridas para la legitimidad de esta sociedad. La idea de “alborotadores encapuchados” es una noción vacía, para uso exclusivo de la policía. Ésta monopoliza la configuración del perfil amenazador. Hay que mencionar también que la represión a los manifestantes ha aumentado considerablemente desde el disparo a un agente antidisturbios en Exarjia el 4 de enero. Vecinos que defienden un parque en la ciudad de Atenas, granjeros que intentan llevar sus tractores al parlamento y manifestantes contra el encarcelamiento de los detenidos han sido atacados no sólo con gas lacrimógeno sino también con granadas.

Para la máquina productora de imágenes, la mayor oposición al “alborotador encapuchado” (esto es, la imagen construida para separar a los proletarios) era el “pacífico ciudadano cuya propiedad estaba siendo destruida”. ¿Quién era este célebre “ciudadano pacífico” enfurecido por los disturbios? En esta ocasión, los “pacíficos ciudadanos” eran los pequeños hombres de negocios, los propietarios de tiendas “pequeñas”, la pequeña burguesía. El Estado se ha dedicado a engañarles incluso a ellos, dado que muchos de ellos están sufriendo la crisis capitalista. Durante el pasado diciembre, la facturación fue la mitad de la de diciembre de 2007, no sólo en las calles con tiendas caras, sino también en los mercados abiertos; sin embargo ninguno de estos mercados fue atacado durante los disturbios… Los jefes afirmaban que los destrozos de tiendas habían hecho que mucha gente perdiera sus puestos de trabajo, mientras que pronto se van a anunciar cien mil despidos en Grecia debido a la crisis. Sin embargo, trabajadores de estas tiendas “pequeñas” ya comentaban que no se estaban llevando a cabo destrozos de estas tiendas por parte de sirvientes encapuchados del Estado, tal y como demuestra un panfleto escrito por la “Iniciativa Autónoma de Dependientes de Tiendas de Larisa”: “Denunciamos a cualquiera que intente aterrorizarnos y convencernos de que defender algunas propiedades es más importante que la vida y la dignidad humanas; además, estas propiedades han sido creadas mediante el exceso de trabajo, el trabajo negro e impagado de los trabajadores precarios; no se han dañado pequeñas propiedades durante los ataques simbólicos a los bancos y edificios públicos (de hecho, esto ha sido así en Larisa y otras ciudades de provincia). Si realmente les preocupan los dependientes comerciales, deberían aumentar los miserables sueldos que les dan, deberían aprender lo que es la seguridad social y deberían crear condiciones y jornadas laborales humanas”.

Los partidos de la izquierda quedaron desconcertados ante los disturbios y su actitud hacia ellos varió de unos a otros. SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical), una coalición de Synaspismos y otras organizaciones izquierdistas minoritarias, mantuvo una actitud moderada hacia la revuelta. Los líderes de la maquinaria del partido no dudaron en mantenerse distantes de la violencia de los manifestantes, incluso en denunciarlos, sin embargo, de una forma moderada comparados con el KKE. La formidable noche del 8 de diciembre manifestantes de Syriza insultaron a los manifestantes violentos, aunque sin intentar evitar sus acciones. Miembros de base o votantes de Syriza simpatizaban en la mayoría de los casos la revuelta aunque la presentaban como “explosión juvenil” y consecuentemente como algo ajeno a ellos. Los estudiantes de Syriza tomaron parte en las manifestaciones contra la policía y tuvieron una actitud más moderada la mayoría de las ocasiones. El KKE, entendiendo perfectamente que era su poder político como parte del sistema político lo que estaba en juego, adoptó una actitud policial parecida a la extrema derecha, condenando a los manifestantes violentos como “provocadores”, manipulados por “manos negras” domésticas y extranjeras. En lo que respecta a los partidos y organizaciones izquierdistas y el KOE en particular (un miembro de la coalición SYRIZA), adoptaron una posición favorable a la revuelta como una explosión “esperada” por ellos, pero echaban en falta unas demandas “positivas”. Por ello, se mostraban impacientes por presentar una lista de exigencias pidiendo al Gobierno que dimitiese de manera que ellos pudieran explotar políticamente el cambio de personal político. Entre los distintos grupos trotskistas unos fueron más activos que otros y participaron en la ocupación de la Facultad de Derecho. El KKE m-l adoptó una actitud más bien positiva ante la revuelta, absteniéndose por supuesto de los enfrentamientos con la policía. En general, los izquierdistas, excepto unos pocos grupos, tuvieron una relación más bien superficial con la revuelta, tomando parte principalmente en las manifestaciones pero no en el resto de actividades.

La fuerza de los fascistas en Grecia no puede compararse a la de los fascistas en Italia en los años ’70. La principal organización neonazi (Chrisi Avgi – Amanecer Dorado) cuenta con unos pocos cientos de militantes en toda Grecia. Está también LAOS, un partido populista de extrema derecha que es el quinto en el parlamento griego con el 3,8%, pero es difícil de calcular su base militante. Aunque los militantes de extrema derecha tomaron parte en la represión de la revuelta en las ciudades de Patra (principalmente) y Larisa (en menor grado), es imposible hacer una comparación entre la situación en Italia y la vivida en Grecia, ya que los fascistas griegos están menos organizados. Fue uno de los recursos del Estado cuando la propaganda mediática y la represión policial no fueron suficientes, pero tan sólo tienen una base organizacional en Patras (con larga tradición, de hecho –Temponeras, un profesor de instituto, fue asesinado en una escuela ocupada de Patras en 1991 por el entonces secretario de las juventudes del partido conservador, que ahora está en el Gobierno).

Los disturbios estuvieron conectados con una particular subcultura política, la de los anarquistas y antiautoritarios griegos, que jugaron un papel muy importante durante los dos primeros días de la revuelta; especialmente el primero. Su violenta reacción inmediata al asesinato apretó el gatillo de una explosión social que los sobrepasó y se extendió por toda Grecia. Debido a las actividades de los estudiantes y otros sectores del proletariado que dejaron su marca, la revuelta de diciembre no puede reducirse a los rituales enfrentamientos callejeros en los que esta subcultura parecía estar tradicionalmente tan dedicad, además de atrapada.
Aunque la revuelta ha terminado, aún hay rastros visibles. Algunas ocupaciones se mantienen, la solidaridad con los detenidos y el espíritu de la revuelta aún une a varios elementos que tomaron parte en la insurrección (aunque aparecen ciertos signos sectarios e ideológicos), surgen nuevas luchas con características más radicales y la violencia contra el Estado parece estar mucho más legitimada.
Todos los elementos insurrectos están discutiendo el auge de nuevas formas organizativas y contenidos de lucha. Políticamente, aquellos partidos y organizaciones de izquierdas a los cuales la revuelta les pilló desprevenidos y atemorizó no ofrecerán mucho. Tan sólo esperan nuevos miembros y parece más bien que la revuelta ni los ha tocado. Los sindicatos, tanto en la forma como en los contenidos de lucha, grandes o pequeños, se mantuvieron indiferentes e incluso hostiles hacia la insurrección. Los grandes partidos no pueden ocultar su miedo ante gestos tan potentes de desobediencia y ataque a todas las instituciones. Hay ciertos signos de una vuelta a la normalidad tanto de la vida cotidiana como de la política, pero también rasgos de nuevas alianzas y prácticas que necesitarán tiempo para tomar una forma y un contenido más claros.

TPTG, Blaumachen
4/2/2009

Notas
[1] Cuando hablamos de periódicos burgueses, nos referimos a los periódicos más grandes y cuya posición política se corresponde con la comúnmente llamada opinión pública, los mainstream media.

Traducido por Klinamen