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jueves, 28 de enero de 2010

Puntualizaciones sobre Chomsky, los Castro, Chávez…

XXI Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, en La Habana, Cuba, el 28 de octubre de 2003.

Palacio de Miarlores, en Caracas, Venezuela, el 24 de agosto de 2009


Mi artículo “Chomsky en bufón de Chávez”, publicado primero en el Boletín CUBA libertaria y reproducido luego en inglés, francés, italiano y alemán en diferentes web, no ha sido del agrado de cuantos siguen viendo en los Castro, Chávez, etc., los adalides del socialismo y del antiimperialismo de hoy en día. Y ello pese a las evidencias cada vez más obvias de lo que realmente son el “socialismo” y el “antiimperialismo” de esos histriónicos caudillos populistas.

Por supuesto que era de esperar estas reacciones; pues no hay mayor ceguera que la producida por la adhesión a hombres providenciales. La historia está llena de casos paradigmáticos de cegueras colectivas de este tipo: el de los Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Perón y Evita, por no remontar muy lejos. Cegueras colectivas que sólo la historia y el cambio generacional disiparon. No seré pues yo quien intente devolver la visión a quienes no quieren ver. El tiempo, la historia les obligará a ello, aunque… tampoco se puede afirmar de manera categórica; pues es suficiente con ver a los admiradores del “socialismo real” que aún quedan por ahí. Y ello pese al derrumbe del muro de Berlín, al “capital-comunismo” chino, etc.

Lo que no me esperaba, lo sorprendente, ha sido una cierta crítica… Una “crítica" que no cuestiona el fondo de mi reacción, ante la bufonada de Chomsky, sino la forma… Pues, en cuanto al fondo, esta “crítica” reconoce que esos líderes, “los Castro, Chávez, Lula y Morales”, constituyen “una mezcolanza seudo izquierdista”, además de ser “sedicentes antiimperialistas”. Una “crítica” sorprendente…No sólo por este reconocimiento y por desear “una sociedad sin explotación social” y “sin tutela de ninguna minoría encima de las masas y sin el control de éstas”, sino porque hace suya la visión socialdemócrata de la “necesidad de los trabajadores de ampliar la superficie de la jaula en que estamos”. Ampliar en vez de destruirla. Y ello justificado porque Chomsky dijo en noviembre de 1996, a los estudiantes de Historia de la Universidad de Sào Paulo, que “la disminución del Estado mengua el espacio en que se puede ejercer la influencia pública” y que esto “no es un objetivo anarquista”. Un Chomsky presentado como un encomiable “compañero de viaje” del anarquismo, aunque también se nos insiste en no olvidar que “Chomsky no está afiliado a un grupo anarquista, si bien está cerca de los IWWW de los EE. UU.”

Es pues esta sorprendente profesión de fe socialdemócrata, la que se nos aconseja asumir desde curiosos planteamientos “anarquistas”, la misma que me incita a hacer unas puntualizaciones sobre Chomsky, los Castros, Chávez, etc. No sólo por lo cuestionable de la justificación chomskyana del Estado sino también por lo que esa “crítica” pretende justificar realmente con ella: el silencio frente a conductas que están contribuyendo hoy, como las similares de ayer, a castrar las aspiraciones revolucionarias de las masas explotadas y a desacreditar la idea misma de socialismo como proyecto social emancipador. Conductas que aplican a la letra eso de “ampliar la superficie de la jaula” y de hacer del Estado el eje de la vida pública, con el resultado que ellas dieron en el pasado y que están dando en el presente, y que cada uno juzgará en función de su conciencia social y política.

En consecuencia, y por parecerme obvio, mis puntualizaciones se centrarán en la responsabilidad del hacerse cómplice de este silencio. Por supuesto, la responsabilidad de Chomsky por no denunciar hoy estas conductas, las mismas que ayer denunció en contextos inclusive más revolucionarios, y también nuestra propia responsabilidad, en tanto que anarquistas, si por miedo a “herir a los trabajadores, sobre todo latinoamericanos, que mantienen cierta confianza en direcciones y líderes que nos parecen ni fiables ni serios”, nos callamos y no decimos lo que pensamos sobre ese populismo pretendidamente revolucionario. Lo que piensan y dicen ya, con valentía y honestidad que les honra, numerosos marxistas no dogmáticos en el mundo entero y en la propia Cuba y Venezuela.

La caución chomskyana al populismo seudo revolucionario

El hecho de ser Chomsky uno de los intelectuales estadounidenses más críticos de la democracia, pretendidamente existente en los EE. UU., y de la política imperialista de los gobiernos norteamericanos, no le exonera de ser igualmente crítico con la ausencia de democracia en regímenes tanto o más autoritarios que el yanqui. Además, el antiimperialismo de Chomsky no puede ser un antiimperialismo de conveniencia, debe serlo de convicción. Como lo era en el pasado, cuando fustigaba, por las mismas consideraciones políticas y éticas, tanto al norteamericano como al soviético. Una equidistancia honesta, moral y consecuente con sus ideas de justicia y libertad para todos. De ahí que fuese escuchado y se convirtiese en referencia ética y política para cuantos rechazaban esas dos caras de lo inaceptable: la explotación y la dominación.

Entonces, su crítica no era maniquea. Lo que reprochaba a un campo no lo justificaba en el otro. No había parcialidad ni retórica de circunstancias sino exigencia de verdadera coherencia entre medios y fines. Tanto en un lado como en el otro. No era pues cuestión de su moral y la nuestra, como lo pretendían los que denunciaban y condenaban la pena de muerte en los USA y la justificaban en la URSS o al revés. Chomsky no era entonces ni de éstos ni de aquéllos. Al contrario, denunciaba a los que practicaban esta doble moral, y éste es el Chomsky que debería seguir siendo si no ha renegado de lo que fue en el pasado. El Chomsky que, a la pregunta del por qué había dicho que Lenin y Trotzky fueron los peores enemigos del socialismo en el siglo XX, peores que Hitler, Mussolini, Chang-Kai-Chec, Truman o Churchill, respondió: “Contrariamente a los que usted menciona, Lenin y Trotzky fueron enemigos del socialismo por varias razones. Primero destruyeron sistemáticamente Rusia, desmontando y prohibiendo las organizaciones socialistas y demás organizaciones populares, que aparecieron durante el periodo de entusiasmo revolucionario, antes de que Lenin y Trotzky se amparasen del poder. Segundo, lo hicieron en nombre del “socialismo” y así sabotearon el socialismo, no solo en Rusia sino también en el mundo entero. La tiranía antisocialista instituida por Lenin y Trotzky fue transformada mas tarde en una monstruosidad absoluta por Stalin”.

¿Serán hoy los Castro, Cháves, etc., más consecuentes con el ideal socialista que lo fueron entonces los Lenin, Trotzky, etc.? ¿Son las “organizaciones socialistas y demás organizaciones populares” las que deciden en sus países o son los Castro, Chávez, etc., los que lo hacen?

La responsabilidad de Chomsky es por esta inconsecuencia, por este silencio; pues ¿qué sentido tiene decir, tras dejarse fotografiar con el caudillo Chávez y agradecerle su socialismo del siglo XXI, que en el país hay “enorme corrupción, elementos de caudillismo- la tradicional plaga latinoamericana”, al final de una visita de 48 horas a Venezuela? Y no digamos de su visita a Cuba, dejándose fotografiar con Castro, otro caudillo, poco tiempo después de que éste hubiese hecho fusilar a unos jóvenes negros simplemente porque habían querido escapar de la “jaula”, que era y sigue siendo Cuba, sin haber matado ni herido a nadie. Sí, ciertamente, el número de fusilados en Cuba está muy lejos del de los fusilados en Rusia por los chekistas… Pero, al menos para mí, matar a esos jóvenes negros es tan odioso e inaceptable como lo fueron los miles de asesinatos chekistas. Además de responder a la misma lógica del terror. Y eso es algo que Chomsky no debería haber olvidado, ni siquiera a los cerca de 80 años que debía tener entonces.

Además, no ha dicho Chomsky: “El anarquismo, por lo menos como le comprendo, es la tendencia del pensamiento y de la acción humana que busca identificar las estructuras de autoridad y de dominación, a llamarlas para que se justifiquen desde el momento en que se demuestra que son incapaces de hacerlo y trabajar para rebasarlas. Formas de opresión que antes eran a penas reconocidas y aun menos combatidas no son hoy en día consideradas como tolerables. Es un éxito y no un revés del anarquismo.”

La caución del silencio…

Por las mismas razones por las que Chomsky se creyó obligado a repetir lo que había dicho de Lenin y Trotzky, y con el mismo derecho que él se otorgó para decir lo que pensaba sobre las conductas de esos dos personajes durante la revolución rusa, yo seguiré denunciado a los Castro, Chávez, etc., de ser también enterradores de las aspiraciones emancipadoras de sus pueblos. Pues no sólo es lo que pienso sino lo que piensan y no paran de repetir los militantes asociativos y sindicalistas revolucionarios que defienden la autonomía de las organizaciones socialistas y demás organizaciones populares en esos países. No sólo por el incumplimiento de las promesas hechas al pueblo y la represión judicial contra los sindicalistas obreros y campesinos que exigen tal cumplimiento sino por la criminalización de la lucha social, como lo hacían y lo siguen haciendo los regímenes burgueses.

El hilo conductor y el objetivo de esta forma de gobernar, supuestamente “progresista”, son los mismos que en el pasado, cuando los gobiernos aplastaban las rebeliones populares con represión militar. Sólo que ahora la estrategia de dominación promueve el control de la insubordinación por los propios ciudadanos y ciudadanas convertidos en brazo ejecutor de las políticas de contención estatales. De ahí la implementación de las Misiones (Venezuela), los programas Socio-país (Ecuador), la Red Solidaria (El Salvador) o Familias en Acción (Colombia), como el Bono Juancito Pinto (Bolivia), o la Bolsa Familia (Brasil), o el programa Tekopora (Paraguay), o el bono Mi familia Progresa (Guatemala), o también el programa Oportunidades (México), entre otros, como estrategias de intervención y control social. Además, claro está, de los “Comités de Defensa de la Revolución”, los famosos CDR cubanos.

Y todo ello para que las transnacionales puedan continuar sin problemas laborales mayores la explotación de los recursos naturales de estos países dentro del mismo modelo desarrollista de la globalización capitalista neoliberal. Y eso pese, o gracias, a los encendidos discursos antiimperialistas y antioligárquicos de los Castro, Chávez, etc.

Lo asombroso es el silencio de ciertos intelectuales de izquierda ante estas actuaciones que consolidan y ratifican el liberalismo político y económico, que, como en el pasado, sólo beneficia a la burocracia y a los sectores de la burguesía cercanos a los que gobiernan. De esa izquierda que antes era crítica, radical, iconoclasta con los discursos del poder, y que ahora, por apoyar, suscribir y adscribirse a los proyectos políticos de los denominados gobiernos progresistas, ha arriado la bandera de la crítica social e intenta justificar lo injustificable: la demagogia y la corrupción. Una connivencia que va más lejos que el simple silencio, pues, en su afán de impedir el debate, la crítica y la discusión en el seno de la izquierda en el continente y en el mundo, recurren a lo de siempre: la calumnia, la descalificación y el insulto.

Así, mientras se guarda silencio, un silencio que es complicidad, el continente entero está girando hacia lo que ya algunos socialistas auténticos llaman el “posneoliberalismo”, aunque también se le podría llamar la forma "democrática" del “socialismo” chino. Y es así como una transición, que efectuada por gobiernos abiertamente neoliberales habría sido traumática, se produce sin mayores tensiones gracias a estos gobiernos -que también podemos llamarles ya “posneoliberales”. Gobiernos que, además de acentuar los procesos extractivistas, productivistas, de privatización territorial y criminalización social a favor de las transnacionales y las burguesías de la región, están poniendo a tono el continente con las exigencias económicas y las injusticias laborales de la globalización capitalista. A lo que se debe agregar la pérdida de credibilidad ética de las izquierdas latinoamericanas por lo comprometidas que están en la corrupción, las estafas, los latronicios y el clientelismo.

Ante tal situación, y con la misma voluntad que Chomsky demostró en su momento para hacer frente a los que, para callarle, le acusaban de contribuir, con sus críticas del falso “socialismo real”, al reforzamiento del discurso contrarrevolucionario del campo pro yanqui e inclusive insinuaban de que él estaba a sueldo de la CIA de ese tiempo, yo seguiré impertérrito denunciando (y apoyando a cuantos denuncian) estas nefastas derivas del ideal emancipador. Derivas propuestas e implementadas por Caudillos y movimientos populistas, demagógicos, falsamente e histriónicamente revolucionarios. No sólo porque es falso que al hacer esta crítica se dé armas a los enemigos de la revolución, la verdadera, la del pueblo y no la de los burócratas, sino porque esta crítica es necesaria, fundamental, para que el pueblo laborioso pueda recuperar su autonomía y vuelva a luchar por una transformación social que ponga fin a la explotación y dominación que soporta desde hace tantos siglos.

No obtendrán pues mi silencio. Y menos aún con calumnias, amenazas o críticas autosuficientes. No sólo porque lo considero un deber -como Chomsky entonces- sino también porque a esas calumnias y amenazas puedo oponer mi historial, mi biografía, en el terreno de la lucha contra el imperialismo y todas las formas del Poder, y a esas críticas autosuficientes los hechos históricos.

Además, ¿por qué me callaría, si son muchos los marxistas críticos que, como yo, se indignan y se manifiestan contra la “cínica retórica de la resignación”, coincidiendo con los anarquistas en que “el socialismo no puede concederse desde arriba” y que, para resolver los problemas de su construcción, “la libertad más amplia, la actividad más amplia, la más amplia parte de la población es necesaria”? ¿Por qué lo haría, si esta coincidencia, entre anarquistas y marxistas críticos, en actualizar la necesidad de recuperar la autonomía para los movimientos sociales y en rechazar los planteamientos dogmáticos y doctrinarios en el combate contra el capitalismo y el Estado es un hecho esperanzador? No por convencimiento y fidelidad ideológica sino por conclusión lógica de lo que nos enseña la historia y la vida de cada día.

Efectivamente, como lo reconocen estos marxistas, “a lo largo de todo el siglo XX, mucha agua ha corrido bajo los puentes de las revoluciones”… Como también es verdad que “a lo largo de las experiencias sociales y de las investigaciones antropológicas, los enfoques teóricos del Estado se han enriquecido y profundizado”, desmitificando el fetichismo del poder al evidenciar “la genealogía de las relaciones de poderes”. Además de que “las retóricas liberales del Estado mínimo o del repliegue del Estado no hacen sino resaltar con más relieve el núcleo duro de sus funciones represivas y su papel eminente en la puesta en pie de los dispositivos del biopoder”. De ahí que, “si el tejido de las relaciones de poder hay que deshacerlo, y si se trata de un proceso a largo plazo, la maquinaria del poder del Estado hay que romperla”.

Y si a esto le agregamos la denuncia de “las ilusiones parlamentarias”, del “cretinismo parlamentario”, y de todas las ortodoxias revolucionarias, ¡cómo no confiar en el encuentro de todos los heterodoxos de las ideologías, supuestamente manumisoras, en el combate contra el Capital y el Estado!


Por: Octavio Alberola
Tomado de: Cuba Libertaria - Kaos en la red

martes, 5 de enero de 2010

Chomsky en bufón de Chávez y Crítica breve del artículo “Chomsky en bufón de Chávez”

Chomsky en bufón de Chávez
REPLICA A UNA REPLICA

Contrariamente a lo que muchos piensan, la capacidad de creer en falacias y aceptar ciegamente una ficción, por fantasiosa y grotesca que ésta sea, no es atributo de tontos e ignorantes. El famoso ensayista Noam Chomsky nos acaba de mostrar que también intelectuales cultivados, inteligentes y perspicaces pueden volverse crédulos y aceptar conductas y actuaciones políticas a todas luces demagógicas, falaces y autoritarias. Creerlo o por lo menos simularlo.

Claro que no es nada nuevo ver a un intelectual de alto rango caer en tal contradicción. Ya con la Unión soviética y la China maoísta tuvimos el irracional fenómeno de los “compañeros de viaje”… Esos intelectuales que creyeron -muchos de ellos de buena fe- en la instauración del “socialismo” y la construcción del “hombre nuevo” en esos países, hasta que los hechos les obligaron a darse cuenta de lo que realmente eran esos regímenes. No obstante, aunque en muchos casos tales extravíos no estén motivados por la búsqueda de algún tipo de recompensa y parezcan sinceros, puras fatalidades antropológicas, es lógico preguntarse el por qué y el cómo de tales conductas. Y aunque lo más fácil sea pensar que es simplemente por el efecto de creencia, que ningún ser humano –inclusive el más racional- puede permanentemente evitar, en el caso de Chomsky no es posible olvidar que él combatió ese efecto de creencia en el pasado.

Por eso es obligado preguntarse: ¿cómo un hombre, aparentemente capaz de razonar, de analizar críticamente lo que sucede en el mundo, puede viajar hoy a Venezuela para loar el “socialismo del siglo XXI” sin apercibirse de la mentalidad castrense de su inventor, el Comandante Chávez, ni del populismo grotesco de su llamada “revolución bolivariana”? ¿Cómo puede cometer Chomsky el mismo error que cometieron, en el pasado siglo, famosos intelectuales de la época, unos loando a Stalin y otros, años más tarde, alabando a Mao y su “Pequeño Libro rojo”? Ellos por haber creído que en Rusia y en China se estaba construyendo el “verdadero comunismo”, y él por creer ahora que en Venezuela se está creando “un nuevo mundo, un mundo diferente”. ¿Cómo ha podido olvidar que después todos esos intelectuales se vieron obligados a hacer un mea culpa por la ceguera ideológica que les había impedido ver lo que había detrás del discurso revolucionario estalinista y maoísta? Ese totalitarismo, responsable de la muerte de millones de gentes, que inspiró a Castro para imponer desde hace cincuenta años en Cuba una dictadura de la que Chávez es un devoto admirador.

Pero lo sorprendente en el Chomsky de estos últimos años no es sólo esta aparente amnesia histórica sino que haya sido sensible a los elogios de ese castrense histriónico: “Te doy la más calurosa bienvenida (…) ya era hora de que nos visitaras y que el pueblo venezolano te viera y oyera directamente” y le haya agradecido sus “amables y generosas palabras”. Además de la bufonada de decir Chomsky lo “emocionante” que le resultaba “ver hombres que han inspirado esta situación”.

Lo más sorprendente de esta conversión a la fe mesiánica, parecida a conversiones célebres a la fe católica (las de Baudelaire, Peguy, Claudel, etc.), es que el milagro llega tras producirse el derrumbe del “socialismo real” de inspiración soviética y la instauración del capitalismo en China por el Partido comunista que Mao dejó en el poder. Pues, a diferencia de aquellos jóvenes intelectuales “idealistas”, que loaron a Stalin o a Mao antes de producirse estos importantes y significativos acontecimientos históricos, Chomsky los ha podido observar en vida y por eso es más incomprensible el hecho de que ahora parezca haberlos olvidado. Sobre todo que los fracasos del mesianismo revolucionario confirmaron de manera indiscutible sus profecías.

Es verdad que desde hace ya un buen momento estamos asistiendo a la instrumentalización de Chomsky en muchas direcciones. Y ello pese a que su posición ética, sus referencias ideológicas y su actuación política están a las antípodas de lo que defienden y adoran muchos de estos que hoy pretenden tenerlo de guía. Y esto es fácil de verlo simplemente leyendo sus libros. Salvo que el Chomsky de hoy no sea el mismo que escribió: “Estamos en un período de corporativización del poder, consolidación del poder, centralización. Se supone que eso es bueno si eres un progresista, como un marxista leninista. De los mismos antecedentes proceden tres cosas importantes, fascismo, bolchevismo y tiranía corporativa. Todas surgen más o menos de las mismas raíces hegelianas.” (Chomsky. Class Warfare, p. 23). Y no digamos lo que escribió más tarde a propósito del país salido del golpe de Estado bolchevique de octubre de 1917, que, para Chomsky, era responsable de la eliminación de las estructuras socialistas emergentes en Rusia: “Son los mismos brutos comunistas, los brutos estalinianos de hace dos años, que dirigen ahora los bancos” y que son “los gestores entusiastas de la economía de mercado”. Y de ahí su pesimismo: “Los que intentan asociarse a organizaciones populares y ayudar a la población a organizarse por ella misma, los que apoyan a los movimientos populares de esta manera, simplemente no podrán sobrevivir en tales circunstancias de poder concentrado”. (Chomsky. Comprendre le pouvoir, pp. 7-11).

¿Cómo es posible pues que él cometa hoy la misma equivocación cometida entonces por los “compañeros de viaje” pro-chinos -que habían conocido la ceguera comparable (y reconocida) de la generación que les había precedido, -la de los viejos estalinistas pasados tardíamente a la autocrítica- pese a que él fue un testigo crítico de tal ceguera?. ¡Lo grave, en el caso de Chomsky, es que de nada le han servido esas experiencias a pesar de haberlas conocido y denunciado!

Con Chomsky tenemos pues que interrogarnos también sobre el misterio de esa extraña cohabitación de la inteligencia más aguda y la credulidad más obtusa en un mismo espíritu humano. Y tanto más que, en aquellos tiempos, él fue uno de los que más contundentemente criticaron la ceguera en que habían caído muchos de sus colegas intelectuales que constituían con él lo más granado de la inteligencia occidental: los Sartre y otros grandes filósofos, historiadores, sociólogos, periodistas o universitarios de primer plano.

Misterio hay, puesto que raros fueron los intelectuales que después no tuvieron que confesar haberse equivocado y reconocer que Chomsky había tenido razón al poner en evidencia la ceguera que les había inducido a cometer ese gravísimo error de apreciación en el pasado. ¿Cómo ha podido Chomsky olvidar esto? Es verdad que tampoco la ceguera de los antiguos estalinistas -mil veces confesada y analizada en artículos, entrevistas y libros- sirvió de lección a los jóvenes maoístas occidentales, puesto que a una distancia de 20 años de intervalo reprodujeron el mismo tipo de extravío. Y con el mismo orgullo y fatuidad de sus predecesores. Pero lo primero en estos fue la adhesión ciega a lo que se presentaba como revolución emancipadora. En Chomsky sucede lo contrario: primero fue la denuncia, el análisis objetivo, racional, rigurosamente crítico, y después la ceguera…

El antiimperialismo miope

Cierto es que el antiimperialismo USA de Chomsky le llevó ya a una relativa discreción a propósito del autoritarismo creciente de los sandinistas durante su ejercicio del poder en los años 1980 en Nicaragua y de la dictadura castrista desde hace varias décadas. Y ello pese a que entre las víctimas de esta última se encuentran personas con muchos puntos en común con los militantes antiimperialistas pro cubanos del resto de América Latina.

¿Será pues este obstinado antiimperialismo, el hecho de que para él lo principal es denunciar las injusticias que prevalecen en los USA así como las injusticias generadas por este país a la escala del planeta, lo que le lleva a posicionarse de manera tan desconcertante con lo que pasa en el continente americano? Efectivamente, aunque Chomsky se sigue considerando “anarquista-libertario”, está claro que para él las consideraciones ideológicas deben pasar a un segundo plano y que se debe establecer una especie de graduación entre las injusticias según el grado de peligrosidad planetaria de los blancos contra los que se dirige la crítica. El problema es que este relativismo político permite a muchos marxistas-leninistas, populistas y políticos, cuya única preocupación es la conquista del poder, su ejercicio y su conservación, a ampararse sólo de los argumentos antiimperialistas de Chomsky en lugar de preocuparse por la ayuda a aportar a la población para organizarse por ella misma. Y es un verdadero problema porque Chomsky no hace ni dice nada para disuadirles de hacerlo. Al contrario, manteniéndose con tanta perseverancia en esta inmoral discreción y dejándose fotografiar al lado de los Castro y los Chávez se hace -aunque sus elogios sean discretos y de conveniencia- cómplice de las bufonadas y de las derivas autoritarias, dictatoriales, de estos nuevos oligarcas.

Desgraciadamente, esta obstinación en mantener tan maniquea discreción (por considerar menos peligroso el acceso al poder de estos populistas que los destrozos que causa el imperialismo yanqui en el mundo) no es sólo ineficaz para impedir tales destrozos (estos populistas siguen haciendo negocios con las multinacionales del imperio) sino que contribuye a desmovilizar a los pueblos y a hacer aún más difícil la tarea de los que si luchan contra la dominación planetaria del Capital y el Estado.

Es posible que, dada su edad, Chomsky no pueda reconocerlo: pero es imposible pensar que no sea consciente de la distancia que le separa de todos aquellos que recogen sus argumentos contra el imperialismo yanqui y que, en cambio, se muestran muy reticentes, por interés o comodidad, a denunciar las formas de dominación de esos populistas pretendidamente revolucionarios.

Octavio Alberola

Nota sobre el autor: O. A. combina la reflexión teórica con el activismo. En el año 1955, organizó desde México la solidaridad con la lucha en Cuba contra la dictadura de Batista, lo que luego se transformó en el apoyo directo a los preparativos del desembarco de Fidel Castro en la isla. En 1962, en Francia, coordinó un organismo llamado Defensa Interior (DI), un grupo secreto formado por acuerdo de la CNT, la FAI y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias para reactivar la lucha contra la dictadura de Franco, por lo cual fue responsable de sabotajes, intentos de atentados, impresión de propaganda clandestina y refugio de personas que escapan del fascimo español. Actualmente trabaja en la revisión del proceso de Delgado y Granado; en el Grupo de Apoyo a los Libertarios y Sindicalistas Independientes en Cuba (GALSIC), entre otras actividades. Entre otros libros, es autor de “El anarquismo español y la acción revolucionaria (1961-1974)” y “Miedo a la memoria”.


Por: Octavio Alberola - El Libertario, # 57
Tomado de: www.nodo50.org/ellibertario/PDF/.pdf

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Crítica breve del artículo “Chomsky en bufón de Chávez”

El trabajo de Chomsky como “compañero de viaje” del anarquismo es encomiable y creo que Los intelectuales y el Estado tiene más peso libertario en este ámbito que muchos artículos de anarquistas.


Nota de Kaos en la Red: El artículo mencionado puede leerse a continuación de esta nota

Otro plano complejo, es la crítica de Cuba y de la Venezuela de Chávez, descartando argumentos falaces para acallar la rebeldía y juzgando una realidad con visos de obrerismo, sin herir a los trabajadores, sobre todo latinoamericanos, que mantienen cierta confianza en direcciones y líderes que no nos parecen ni fiables ni serias.

Noam Chomsky y América Latina

Muchos sabemos que Noam Chomsky no está afiliado a un grupo anarquista, si bien está cerca de los IWW de EE UU. Su trabajo como “compañero de viaje” del anarquismo es encomiable y, por ejemplo, creo que Los intelectuales y el Estado (http://www.fondation-besnard.org/ar...) tiene más peso libertario en este ámbito que muchos artículos de anarquistas, empezando por mí.

No menos evidente es que Chomsky obra y tiene militancia en su propio país con la denuncia del imperialismo norteamericano. Y añade a este enfoque, la necesidad para los trabajadores de ampliar la superficie de la jaula en que estamos (imagen que encontró en el MST brasileño, y que ya se citó en la revolución bolchevique), o sea reforzar los servicios sociales estatales para no estar avasallados por las grandes corporaciones privadas. La disminución del Estado significa la vertebración del sector privado. La disminución del Estado mengua el espacio en que se puede ejercer la influencia pública. No es un objetivo anarquista. Algunas personas se pueden ilusionar con la expresión « disminuir el Estado » y el medio de quitarse del mismo, pero piensen en lo que significa. Equivale a reducir el Estado y consolidar un poder todavía peor. No es un objetivo anarquista. (Diálogo entre Chomsky y estudiantes de Historia de la Universidad de São Paulo en noviembre de 1996) Democracia e autogestão, São Paulo, 1999, p. 71.

En cuanto a la visita de Chomsky a Venezuela de septiembre de 2009 él mismo declaró: Muchos de los programas que ha iniciado [Chávez] me parecen bastante prometedores, como las misiones (programas sociales), los esfuerzos para reducir la pobreza. Ha impulsado los esfuerzos de integración en Sudamérica, como el Banco del Sur, o Petrocaribe. Todas estas cosas son muy positivas. Creo que también hay grandes problemas en el país, como el alto nivel de crimen, enorme corrupción, elementos de caudillismo -la tradicional plaga latinoamericana. (Rebelión, 24.06.09, sacado de BBC Mundo, Noam Chomsky, «Los cambios en Sudamérica son inspiradores").

Tras la visita de Noam Chomsky a Hugo Chávez, no he visto bajo la firma de Chomsky parrafadas de encomio desorbitado ni que había dado con el socialismo real. También en los 1970 durante la guerra de EE UU en Indochina, Chomsky fue a Vietnam, o sea un Gobierno marxista leninista, para mostrar su apoyo a un país asolado por el imperialismo y no se convirtió por eso en propagandista marxista.

Creo que Noam aprovecha al máximo su papel excepcional (e irrepetible, a mi parecer) de intelectual comprometido e incorruptible. Si Octavio lo olvidó es una pena para él, pero no veo desviación o dejación en Chomsky.

En cambio, estoy de acuerdo con Octavio cuando evoca intelectuales admiradores del socialismo real y que cobraban con creces sus derechos de autor por las ediciones en ruso y en otras lenguas de las colonias (para los latinoamericanos, Pablo Neruda y en especial García Márquez que dejó en la Bulgaria de Todor Zívkov, un recuerdo de avidez de dólares como dijo alguien de Salvador Dalí).

El problema que Octavio habría debido plantear es ¿qué ganamos con la retirada del imperialismo de EE UU si lo substituye otro? Y muchas veces dicho reemplazo va seguido de un régimen corrupto y sin control alguno de los ciudadanos sobre su propio Gobierno, como Vietnam lo sigue demostrando, y Cuba igualmente, pero en un contexto distinto.

En efecto, la prostitución era menor que bajo Batista hasta la adopción en Cuba a mediados de los 1980 de las tiendas en dólares [cualquier cubano ingenuo podía ver a la semana de estar en Moscú o en Sofía las secuelas de corrupción, pero Fidel Castro antepuso los dólares antes que la ética, elemental aplicación de un análisis -que voy a presentar- de Engels para México], la educación progresó (pero con una fabricación del consenso digna de la de EE UU) y un auge de la medicina (por lo menos mientras existía el socialismo real).

Una situación poco brillante, pero sin los escuadrones de la muerte y el genocidio de los opositores que sembró EE UU en Guatemala y otros países vecinos, desde los 1960. La mugre impuesta por EE UU hizo resaltar en Cuba un auge social mediocre, que se convirtió en un mito hasta en Argentina, donde Perón y Evita hicieron mucho más en la educación y en la salud (un sistema aún eficaz para las urgencias, pero con condiciones previas mejores que en el Caribe).

Y en este contexto es lógico que Chomsky aprecie regímenes como los de Correa, Evo Morales, incluso Lula, y de Chávez, por su relativa oposición a aspectos del imperialismo norteamericano.

Aquí también la crítica posible a la posición de Noam Chomsky es observar que el imperialismo que se substituye al de EE UU es él de la Unión Europea, bastante similar o totalmente cómplice del de EE UU en el caso de Repsol. Otro aspecto inquietante, es la política interior y en este ámbito Chávez es el más tímido de los estadistas suramericanos sedicentes anti imperialistas, puesto que sigue vendiendo casi tanto crudo a EE UU como hacían sus predecesores y no parece tener ningún plan alternativo, a pesar de afirmaciones altisonantes.

Pero, como para Cuba, queda el contexto latinoamericano y suramericano de villas miserias y de muerte cotidiana por hambre. Y en oposición al abandono en que están los pobres desde México a Argentina, Chávez levanta medidas alentadoras que se pueden tildar de populismo, de demagogia, clientelismo, promesas hueras, pero sí existen como ayudas a los más pobres. Se va generando un mito de progreso y de lucha contra el hambre.

En el clima de maniqueísmo propagado y profundizado en América Latina de apostarlo todo al neo liberalismo (en castellano sencillo: el capitalismo de EE UU y del FMI) o todo a los líderes de una mezcolanza pseudo izquierdista de los Castro, Chávez, Lula y Morales, hay que usar una lengua comprensible y saber matizar las dudas y las críticas.

Noam es uno de los pocos intelectuales norteamericano que no cayó en la ilusión de la novedad de la candidatura de Barack Obama, dentro de la minoría que interviene contra el imperialismo de su propio país. Y Noam lo hace con criterios anti capitalistas que todos los libertarios pueden compartir (en el sentido de libertarios clasistas y anti jerárquicos, los otros poco aportan en la lucha).

Descartar argumentos falaces para acallar la rebeldía

La polémica es un arte difícil. A fines del siglo XIX y a inicios del XX, bastantes anarquistas españoles (casi todos bajo la influencia de Bakunin y luego Kropotkin) proponían debates contradictorios públicos a socialistas o a burgueses. La finalidad no consistía en convertir al opositor sino en demostrar la insuficiencia de argumentos para sostener una postura autoritaria, o sea que amordaza los trabajadores disolventes, en nombre de un Comité Central supuestamente clarividente y guía de las masas, o de una oligarquía poseedora de la clave de la economía estable y de progreso social para todos.

En la chabacanería intelectual de los partidarios del verticalismo, capitalista o marxista leninista, cuando de ideas libertarias se trata, no hay debate alguno sino afirmaciones de verdades (rayanas en la infalibilidad papal). Por ejemplo los anarquistas, cuya característica central fue una entusiasta adhesión a la acción y un rechazo por la reflexión [...] Para cubrir esas esperanzas [revolucionarias] no parecían necesarias grandes disquisiciones teóricas ni una extremada coherencia ideológica. (Juan Suriano Auge y caída del anarquismo (Argentina, 1880-1930), Buenos Aires, 2005, pp. 13-15). Y similares impertinencias se encuentran en historiadores James Joll, Hugh Thomas, Gerald Brenan.

Del otro lado, para el “socialismo científico”, Federico Engels dejó sentado ¿Y acaso reprochará Bakunin a los norteamericanos una « guerra de conquista » que propina, por cierto, un rudo golpe a su teoría fundada en la « justicia y la humanidad » pero que se llevó pura y sencillamente por el interés de la civilización? ¿O es una desgracia que la espléndida California esté arrebatada a los mexicanos perezosos que no sabían qué hacer con ella? [...] La « independencia » de algunos californianos y tejanos españoles puede sufrir de ello, la « justicia » y los demás principios morales pueden ser violados en parte, pero ¿representa en relación con hechos tan importantes por la historia del mundo? (1849, “le panslavisme révolutionnaire”, sin traducción castellana en http://www.marxists.org/francais/en...).

La cita es excelente porque no fue refutada por Carlos Marx, y porque estriba en una reducción falsificadora del bakuninismo y en un pilar marxista leninista. En efecto nunca predicó Bakunin una evolución de la historia fundada en la “justicia y la humanidad”, aceptó el enfoque de Marx de la lucha de clase, matizando el mecanismo económico con la toma de conciencia revolucionaria. Al igual que Marx y Engels deseaba una sociedad sin explotación social basada en la “justicia y la humanidad”, SIN tutela de ninguna minoría encima de las masas y sin el control de éstas. Los marxistas se empaparon de fórmulas como El anarquismo, hijo de la burguesía, nunca tendrá una influencia seria sobre el proletariado (Pléjanov, 1895, http://www.fondation-besnard.org/IM...) que se repiten bajo las plumas de Rosa Luxemburgo, Bujarin, Trotsky, etc., pero el idealismo marxista no puede eliminar la voluntad crítica y rebelde de los trabajadores.

Engels, con la aprobación (in)directa de Marx, afirma el interés económico a largo plazo antes que la consulta de las bases explotadas, y de pasada es una justificación del colonialismo con el pretexto de una etapa obligatoria del desarrollo capitalista. Así se condujo Lenin al alentar los soviets manipulados por el Partido (http://www.fondation-besnard.org/ar...) y creando la Comisión Extraordinaria opuesta a la Contrarrevolución y al Saboteo, Checa, el 20 de diciembre de 1917. Y la Rusia actual celebra cada 20 de diciembre (como fue el caso en 2009) el “Den sotrudnika organov gosudarstvennoy i natsionalnoy bezopasnosti” [Día del colaborador de los órganos de la Seguridad estatal y nacional], en Rusia.

En la URSS había la misma fiesta, la misma fórmula con “trabajador” en lugar de “colaborador”, ¡qué simpático mantener las fiestas de los defensores de las cúpulas! Volvamos al “entrañable” Lenin, para él, la Checa era una herramienta indispensable para mantener a raya a los asalariados, los “gusanos”, los “parásitos”, mientras el Partido no haya decidido el momento en que las masas estén preparadas para el socialismo. Por eso había que liquidar con el paredón desde los makhnovistas a los insurrectos de Kronstadt, en la URSS y en sus colonias y países que mantienen el leninismo, hasta los obreros de la Construcción de Berlín Este en 1953, y un largo etcétera que llega a los estudiantes de Tien An men en 1989... (Se podrá completar en los próximos años).

Es evidente que desde un enfoque libertario, no debemos acudir a la vulgaridad del reduccionismo de que se sirven los manipuladores de la gente. Peligro es aducir “Ese totalitarismo; responsable de la muerte de millones de gentes por hambre o por persecución, que inspiró a Castro para imponer desde hace cincuenta años en Cuba una dictadura de la que Chávez es un devoto admirador.” En efecto, la frase incita a pensar que Chávez sería capaz de aniquilar millones de venezolanos, pero incluso aplicando los porcentajes de víctimas del periodo de socialismo real a la población de varios países que vivieron y siguen viviendo el socialismo real, ni Bulgaria ni Vietnam ni las locuras de Enver Jodsa- y Chauchescu -en Albania y Rumanía-, ningún país llegó a la demencia generalizada de los Burós políticos del PC en la URSS, Camboya y China. Dicho de otro modo, como dijo Bakunin la historia no tiene una evolución mecánica, incluso si aparecen muchas similitudes entre seguidores de la misma ideología.

Otro tanto vale para “Es posible que, dada su edad, Chomsky no pueda reconocerlo”. La lógica de la vida hace que cada militante que se pone a escribir es más joven o más viejo que el promedio de sus lectores y le corresponde tenerlo en cuenta. Dado el último texto de Chomsky, “El legado de 1989 en los dos hemisferios”, 14.12.09 (http://www.rebelion.org/noticia.php...), es evidente que Noam nos sigue aportando mucho, a los 81 años.

¿Cómo juzgar una realidad con visos de obrerismo, como la crítica de Cuba y de la Venezuela de Chávez?

Las dos situaciones son muy distintas, en Cuba, un apoyo exterior artificial de varios decenios a espaldas de los asalariados del socialismo real (el chiste corriente era ¿qué es la familia básica soviética o búlgara? Los padres, los abuelos, el hijo, y el nene cubano y el otro vietnamita), y luego un estancamiento impresionante (peor si no hubiera las inversiones turísticas del capitalismo español); en Venezuela, un país con muchas posibilidades mal aprovechadas.

Pero existen similitudes dos cúpulas que ostentan el máximo conocimiento de las orientaciones y un dialogo unilateral de arriba abajo sin devolución de mensajes, con la obsesión por el complot y los saboteadores (¡qué bueno tener una seguridad de tipo chekista!).

El testimonio del exiliado cubano Nelson P. Valdés aclarece mucho: La baja productividad, el absentismo laboral y la llamada indisciplina no son el resultado de la baja conciencia de los hombres y mujeres que laboran diariamente, sino la consecuencia directa de un gobierno revolucionario que ha distribuido beneficios sociales, pero no ha distribuido el poder. Como los trabajadores no toman decisiones, no sienten responsabilidad. Al igual que antes, reciben órdenes desde arriba y venden su trabajo a los que controlan los medios de producción. (“Burocracia y socialismo en Cuba”, en Aportes, París, enero de 1972, p. 51).

Me temo que el 99 % de la cita siga exacta y los vistazos que echo de vez en cuando a la actualidad cubana me recuerdan demasiado el día a día búlgaro del socialismo real para que yo pueda opinar de otro modo. El conjunto de ingenieros, ejecutivos, de hecho la pequeña burguesía que se enriqueció y depende del régimen, apuesta a una evolución paulatina hacia una sociedad de tipo yugoslavo o chino e idolatra al pseudo reformador comunista local, que le permita mantener su “status”. En Yugoslavia sirvió hasta el colapso nacionalista (que Tito alimentó sin comprender que hundía su propia construcción social). En Bulgaria las ilusiones sobre Ivan Bashev en los 1960 se pincharon con su asesinato enmascarado. Cuesta ser comunista inteligente en medio de comunistas mediocres (Jorge Dimitrov murió rápido cuando se puso a criticar a Stalin). La solución china supone una férrea dirección y un contexto económico propio halagüeño, poco probable en Cuba. En todos esos casos, el factor común es la espera en una pandilla encumbrada, sin contar con la gente de a pie, los asalariados de la base. Sería muy extraño que siguieran soportando la crisis sin rechistar.

Para Venezuela, me parece que de hecho Chávez va por una vía semejante a la de Perón y Evita en los 1940 en Argentina. El régimen se valió de la clase trabajadora para darle ventajas reales y simultáneamente atarla firmemente a la sumisión a la patronal a través de una supuesta representación sindical de la CGT. Desde luego, hubo derrapamiento, secciones gremiales que se creían que iban a doblegar a los patronos (Cipriano Reyes contra la patronal extranjera de los frigoríficos Swift en Berisso). Los jerarcas sindicales dejaban empantanarse el conflicto, dejaban de lado al cabecilla y arrancaban (al parecer) un convenio inmejorable.

Allá también sería más que extraño ver la base y los trabajadores y precarios aceptar un sistema que no pudiesen controlar.

Por: Frank Mintz - A las Barricadas
Tomado de: www.kaosenlared.net

sábado, 5 de septiembre de 2009

sábado, 25 de julio de 2009

[Venezuela] Campaña por la defensa del derecho a la protesta social

Según cifras reveladas por líderes sindicales, campesinos y estudiantiles, actualmente en Venezuela existen 2200 personas sometidas a regímenes de presentación en tribunales por ejercer su derecho constitucional a la protesta por sus reivindicaciones fundamentales. La inmensa mayoría de los que sufren estos procesos pertenecen a gremios de trabajadores, campesinos, estudiantes y de comunidades populares, siendo los más desposeídos y de sectores vulnerables los que padecen la infracción de sus derechos. Lo que era una política aislada y eventual se ha transformado en una política de Estado. Por un lado, funcionarios policiales, el Ministerio Público y los jueces de control, por otro, sicarios al mando de terratenientes y de sectores empresariales, y hasta grupos de choque afines de los gobiernos, nacional, regional y local, independientemente de su tendencia política, conforman el triangulo de la represión a la lucha social. Dicha criminalización, alentada por diferentes poderes del Estado, empresarios y terratenientes , se realiza en un contexto en que aumentan las manifestaciones por derechos sociales, con lo que se han venido aplicando diferentes normativas a quienes ocupan terrenos para exigir su derecho a la tierra y la vivienda, a las comunidades que cierran calles para pedir o mejorar servicios públicos, a los trabajadores y trabajadoras que presionan por defender su fuente de trabajo, alcanzar mejores salarios y lograr su contratación colectiva, a los estudiantes que piden dotación para sus centros educativos, usuarios y usuarias de servicios de salud integral y otros sectores en lucha por sus derechos sociales y políticos. Por tanto, lo anterior es una evidencia de la estrategia del Estado, y algunos sectores privados, para restringir la legítima protesta y el disfrute de los derechos humanos consagrados en la constitución.

Como contraparte tenemos la situación de impunidad de los crímenes ocurridos contra luchadores sociales, en donde los indicios de la participación de empresarios y latifundistas en los asesinatos de líderes obreros y campesinos no han sido investigados y sancionados, así como tampoco la responsabilidad política de mandatarios regionales en algunos casos. Esta impunidad ha alentado el sicariato, como método para silenciar y amedrentar a los sectores en lucha por sus derechos. Si bien dentro de esta modalidad existe un alto porcentaje derivado de las pugnas entre organizaciones gremiales por el control de puestos de trabajo como en el sector de la construcción, se han registrado diferentes casos en donde el asesinato por encargo tiene como objetivo fulminar y disolver los sindicatos que se atreven a movilizarse por sus reivindicaciones y las luchas obreras más radicalizadas.

Por esta razón un grupo de organizaciones sociales y de derechos humanos, grupos estudiantiles y académicos así como diferentes individualidades promovemos una campaña para defender el derecho a la protesta, tal como se encuentra en la declaración universal de los derechos humanos y en la Constitución, así como condenar la apertura de juicios, el uso de sicarios y otros mecanismos de criminalización por ejercer este derecho, tales como las medidas judiciales que prohíben la realización de asambleas y huelgas dentro de las empresas estatales.

En tal sentido, queremos hacer público este pronunciamiento con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública sobre esta grave restricción a los derechos, y exhortar a todas las organizaciones sindicales, campesinas, comunitarias, estudiantiles y medios alternativos a sumarse activamente a esta campaña nacional en defensa del derecho legítimo a la protesta social.

Solicitamos:

1) La derogación de los artículos 284, 286, 297 y 358 del Código Penal; 47, 48, 49, 50, 53 y 56 de la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa de la Nación; 139 y 141 de la Ley para la defensa de las personas en el acceso a los bienes y servicios, así como el 20, 24 y 25 de la Ley especial de Defensa Popular contra el Acaparamiento, el Boicot y cualquier otra conducta que afecte el consumo de los alimentos o productos sometidos al control de precios, todos los cuales penalizan el derecho a la protesta.

2) La investigación imparcial y transparente de todos los crímenes de sicariato y otros delitos contra campesinos, obreros y otros actores sociales, así como el juicio y sanción para los culpables.

3) La libertad plena e inmediata de todos y todas las activistas sociales privadas de libertad por protestar, así como la suspensión del régimen de presentación periódica ante los tribunales y el resto de medidas cautelares que prohíben el trabajo sindical dentro de los centros de trabajo.

4) No al uso de la fuerza pública en contra de las manifestaciones por derechos sociales y políticos. Prohibición del uso de armas de fuego y bombas lacrimógenas por parte de los funcionarios policiales y militares en las protestas y en la ejecución de desalojos judiciales contra las acciones de exigencias del derecho a la vivienda y a los servicios públicos.

CONVOCAMOS A TODOS LOS COLECTIVOS SOCIALES E INICIATIVAS DE BASE A LA MANIFESTACIÓN POR LA DEFENSA DEL DERECHO A LA PROTESTA SOCIAL EL MIÉRCOLES 29 DE JULIO, A LAS 10 DE LA MAÑANA, FRENTE A LA SEDE DEL MINISTERIO PÚBLICO EN PARQUE CARABOBO, EN CARACAS. ESE DÍA NOS SOLIDARIZAREMOS, ADEMÁS, CON LOS 14 TRABAJADORES DE SIDOR SOMETIDOS A JUICIO EN CIUDAD GUAYANA POR EJERCER SU DERECHO A LA PROTESTA.

Organizaciones:
Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea)
Unidad Socialista de Izquierda (USI)
Corriente Clasista Unitaria Revolucionaria y Autónoma (CCURA)
Acción Solidaria
Convite
Periódico El Libertario
Espacio Público
COFAVIC
Colectivo Socialismo Revolucionario (CSR)
Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS)
Movimiento Solidaridad Laboral


Adhesiones a la campaña, mensajes al e-mail: protestarnoesdelito@gmail.com



Tomado de: www.alasbarricadas.org

sábado, 2 de mayo de 2009

[Venezuela]: El Libertario alerta sobre posible condena a los 14 de Sidor

(Resumen): Tras participar en una protesta por falta de condiciones de seguridad laboral en el año 2006, un grupo de 14 trabajadores de la contratista Transportes Camila de Sidor pueden ser condenados este 29 de abril a penas de entre 5 y 10 de prisión.



Lee el texto completo dando clic aquí.



Tomado de: El Libertario

sábado, 14 de marzo de 2009

[Venezuela] Intolerancia en el Socialismo del Siglo XXI

Curisos artículo encontrado en: bolpress.com
(Barómetro Internacional).

Nunca he creído que polemizar a través de los medios contribuya a la revolución. Más bien lo he visto siempre como una forma más de alimentar narcisismos y dejar de lado la pelea fundamental. Sin embargo a veces es necesario aclarar términos, cuando la libertad de expresión permite excesos, falta de respeto y actitudes contrarrevolucionarias.

Por lo tanto voy a contestar a un artículo publicado el viernes 6 de marzo en el encarte "Debate Socialista", una publicación que siempre hemos respetado, realizada por compañeros que acompañan el proceso bolivariano y que cuenta con columnas como "Un Grano de Maíz", considerada por muchos como un aporte comunicacional importante al proceso que estamos viviendo.

Sin embargo, en esta publicación, aparece un artículo (anunciado en su portada) escrito por Neftalí Reyes, que asombrosamente dedica dos páginas enteras a realizar un ataque frontal al Anarquismo. La primera cosa a destacar es que a través de su texto y en forma expresa al final, califica al anarquismo como el principal enemigo de la Revolución Bolivariana (en esta etapa).

Según la autora entonces, la derecha y la reacción han dejado de ser nuestros principales enemigos. Según ella, debemos emplear toda nuestra atención y esfuerzo en atacar y destruir a algunos de aquellos que nos acompañan en esta difícil tarea de cambiar el mundo.

Actitudes como ésta no son nuevas, el autoritarismo, el sectarismo y la persecución han aparecido en todos los procesos revolucionarios. Siempre han existido quienes se consideran los poseedores absolutos de la verdad y se auto designan para reprimir y combatir a todos aquellos "herejes" que tengan visiones diferentes, aunque sean algunos de los que participan cotidianamente en la misma lucha.

Sin embargo, una de las características fundamentales del proceso bolivariano ha sido su amplitud.

Acorde con los tiempos, nuestro proceso social parece haber entendido muy bien la unidad en la diversidad. Combatiendo al imperialismo, al fascismo y a la reacción, mientras aportamos nuestro esfuerzo por crear una sociedad más justa, nos encontramos en la Venezuela de hoy -codo con codo- gentes con visiones del mundo que podrán tener distintos matices, pero que comparten objetivos comunes. Una circunstancia que definitivamente supera las "capillas" en las que se dividía la izquierda en los años 60. Igualmente, este Socialismo del Siglo XXI se ha caracterizado por no intentar definirse en forma previa dentro de una teoría que todo lo explique y todo lo determine, sino que ha preferido ir construyendo su visión y su ideología a partir de su praxis, de su trabajo cotidiano por cambiar las cosas.

Por eso, cuando en su seno aparecen actitudes como éstas con espíritu de Santa Inquisición, es necesario salir al paso y denunciar la intolerancia política como un factor contrarrevolucionario. ¿Es que no ha bastado el ejemplo del "socialismo real" para demostrar como el pensamiento hegemónico es mortal para los cambios revolucionarios? Primero se ataca al anarquismo, luego a los socialistas, más adelante a los cristianos, y se prosigue con todo aquel que no participe del pensamiento único, liquidando en el camino la esencia del proceso por el cual estamos combatiendo.

Y hay más aún. No voy a ponerme aquí a defender ni la ideología anarquista ni la condición de revolucionarios de aquellos que así se consideran. Baste sólo con mencionar que las ideas libertarias son precursoras en los movimientos revolucionarios desde el siglo antepasado y que las acciones militantes de los anarquistas van desde la Comuna de París hasta el Mayo del 68, pasando por la trayectoria de la CNT-FAI en la Guerra Civil Española. En nuestra Latinoamérica, todos los grandes movimientos sindicales, de México a la Patagonia, fueron organizados y promovidos por los anarquistas en las primeras décadas del siglo XX, como lo sabe cualquiera que se haya tomado la molestia de analizar la historia social de nuestro continente.

Pero lo que es importante puntualizar es que en el ataque que se realiza contra los anarquistas, aparecen consideraciones ideológicas que creo necesario refutar, porque no sólo colaboran en provocar confusión sino que constituyen importantes errores en una visión revolucionaria, Veamos algunas de ellas:

1) Para poder mostrar su tesis de que el anarquismo es pequeño burgués, la autora parte de un análisis de nuestra sociedad venezolana, de la que afirma, tiene "una abundante clase media". No sé de dónde saca esta apreciación, ya que las consideraciones más optimistas que conozco sitúan a la clase media venezolana en el orden del 12% de la población.

2) Al intentar mostrar "las corrientes de la pequeña burguesía" que forman el anarquismo en el proceso bolivariano: a) Condena a un sector que "enfrentó el pacto de punto fijo y que una vez fue guerrillero" (¿se estará refiriendo a alguno de los ministros del gabinete de gobierno?), descalificando muy gratuitamente a aquellos que, aunque piensen diferente, no se han pasado al lado de la derecha y tienen detrás una historia y un aval de lucha revolucionaria que ha sido precursora de nuestro proceso. b) Dice que otra de las corrientes se forma en "el lumpen marginal" (¿clasismo, elitismo?) ¿Cuánto de ese "lumpen marginal" está constituido por los excluidos que el proceso bolivariano reivindica? ¿Es el "lumpen marginal" entonces parte de la petite bourgeoisie, según la autora? ¿Qué arroz con mango es éste?

3) Y muy importante, en el objetivo de atacar las prácticas que adjudica a los anarquistas, realiza un ataque directo a la autogestión. Siempre hemos creído muy claro y transparente el concepto del presidente Chávez, cuando habla de "empoderar al pueblo". No es casualidad que ha propuesto que los Consejos Comunales no dependan del PSUV, sino que mantengan su autonomía y que su relación con el gobierno sea directamente con Miraflores (o ahorita a través del Ministerio recién creado). Aparentemente la autora tiene miedo (ya que lo dice dos veces en un mismo párrafo) de que el pueblo caiga en el "asambleísmo" que es "incontrolable". O: "Nosotros debemos construir un poderoso partido organizado en unidades pequeñas de discusión...Estas unidades se pueden controlar." La pregunta es ¿Porqué y quienes deben controlar a la gente? Hasta ahora, el propio presidente Chávez sigue afirmando (y lo ha vuelto a repetir luego del referéndum) que aquí quien manda es el pueblo, es la gente organizada por su propia decisión.

4) Finalmente se argumenta que los anarquistas atacan al estado y se postula una defensa acérrima del "Estado revolucionario". Al respecto: a) Muy poco inteligentes serán los anarquistas que en las circunstancias actuales consideren que su principal tarea es destruir el Estado, ya que eso los colocaría hoy mano a mano con el neoliberalismo. Si en algo se han caracterizado las visiones anarquistas, es en no partir de dogmas previos e inmutables, y así se lo han reprochado siempre algunas otras visiones de la izquierda. Y b) El "Estado revolucionario" fue un concepto usado en el socialismo real y creemos que ha corrido su misma suerte. Creer en un "Estado revolucionario" como protagonista de la revolución no es lo mismo que le hemos oído al presidente y que hemos practicado en estos diez años de proceso, de ir realizando cambios progresivos en la estructura del Estado venezolano heredado, para así promover e impulsar los cambios necesarios dónde deben generarse, en la sociedad.

En definitiva, si nos pusiéramos puristas habría mucho más para analizar y decir. Sin embargo creemos que es suficiente con denunciar el lamentable espectáculo de estas nostalgias de Burós políticos o Comités Centrales que han constituido siempre para la izquierda un pesado lastre, y que son un factor contrario a la práctica revolucionaria. Ojalá estas cosas no persistan y podamos lograr lo que pregonaba Simón Bolívar, la unidad de todos aquellos que peleamos por un mejor futuro.

domingorodriguez7@gmail.com

www.alasbarricadas.org

miércoles, 11 de marzo de 2009

La izquierda social bolivariana

La izquierda social bolivariana, para mucho además del oficialismo

Este texto fue escrito originalmente de otra forma, para una difusión en uno de los grandes medios electrónicos de Brasil, y por cuenta de eso, en un tono más lavado. Esta es la versión libertaria, más cargada de nuestras categorías de análisis y vuelta para militantes y gente afín a las ideas federalistas y autogestionarias. Redacté el artículo cuando me encontraba en Venezuela, particularmente estas palabras fueron producidas en las ciudades conurbadas de Guatire-Guarenas, Estado Vargas, cerca de Caracas. El tema que resalto es lo de los conflictos internos del chavismo y el papel del ala izquierda del proceso, de las fuerzas político-sociales bolivarianas en búsqueda de protagonismo. En otro artículo, narraré la situación de los anarquistas en la actual coyuntura. En este próximo texto, centraré el análisis refiriéndome obviamente a los militantes tuteando en el campo popular (bolivariano) y no a los de tipo “escuálidos-equivocados” o sus pretensos dirigentes, que en nombre de la libertad, actúan como de hecho son: “ex-adecos travestidos de rebeldes liberales!”.

Volviendo al tema del artículo, es preciso notar que, al contrario del que pueda parecer, el movimiento bolivariano está lejos de ser homogéneo. Para entender esta dinámica es preciso retornar al mes de abril de 2002. Cuánto de la tentativa de golpe de Estado, el presidente electo se rechazó a resistir, apostando en el desgaste y desarticulación entre los golpistas.

La reacción vino de la población medianamente organizada. En este espacio político ocupan las posiciones hoy inflexible y de poca o ninguna creencia en la democracia representativa. En abril de 2002, en la garantía de las conquistas y en la lucha antigolpista, lo “muero literalmente descendió”, llegando a haber más de 100 mil personas en las calles protestando contra el intento. Las medidas espontáneas de rodear el Palacio de Miraflores (sede de gobierno), envolver en cordones humanos la sede del canal estatal retomado por los bolivarianos y cortar las entradas de Caracas con barricadas, generaron el impasse necesario para la rearticulación del gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías. En la hora de hacer las cuentas, no fueron fuerzas oficialistas del entonces Movimiento Quinta República (MVR) que garantizaron el gobierno, y sí las bases sociales asistidas por el Estado, pero organizadas desde antes de 1998. Así como en el Caracazo, la pueblada caraqueña garantizó en la uña cualquier oportunidad de transformación social la tierra de Ezequiel Zamora.

Estos sectores, que conforman hoy el ala radical de la llamada “izquierda bolivariana” defienden el concepto de poder popular ejercido directamente por la población, yendo además del control del aparato de Estado. La base de ejercicio de este poder de momento es esencialmente territorial, donde en la capital y alrededores se destacan sectores más duros. Algunos colectivos político-sociales vienen de la histórica Parroquia (distrito) 23 de Enero, como el Simón Bolívar, Alexis Vive, La Piedrita, Tupamaros y Lina Ron. Otros, son movimientos más amplios, como las Comunidades al Mando, Misión Boves, Frente Campesino Ezequiel Zamora y la ANMCLA (Asociación de Medios de Comunicación Alternativos).

Todos ellos se dividen por el tipo de estructura interna (si vertical u horizontal) y en la relación con el Ejecutivo. Los primeros, referenciados en 23 de Enero, pueden correctamente ser definidos como verticalistas-bolivarianos. Ya los sectores que toman como referencia la horizontalidad, vienen de una práctica política radicalizada y nativa y ocupan espacios en aquello que definí como “movimientos más amplios”, siendo el Frente Zamora y la Anmcla los sectores más estructurados. Hay un padrón de conducta que aleja la radicalidad del oficialismo gigante practicado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La relación se da en la existencia de cierta independencia política frente al gobierno y lealtad incuestionable al proceso bolivariano.

La radicalidad también reside en la lealtad a los caídos y el recuerdo vivo de los asesinatos y persecuciones del régimen anterior. Todas estas agrupaciones tienen militantes muertos en su histórico, buena parte de ellos ejecutados por la represión política de la llamada 4ª República (1958-1998). De ahí se refuerza la intransigencia con la Oposición. Para desesperación del propio Chávez, no son raros los enfrentamientos directos, algunas veces a tiros. La última arena de lucha directa fue durante la campaña por el Sí a la Enmienda que alteraba artículos de la Constitución, llevando a choques directos entre sectores “estudantiles” de clase media alta, organizados por el Mando Angostura (Estado-Mayor de la derecha por el No a la Enmienda) y estos colectivos.

Justicia sea hecha, dentro del movimiento bolivariano y sus alrededores la cosa no es tranquila. Tampoco son raros los conflictos (la mayoría aún no-violentos) con el aparato gubernista, dominado por dirigentes llamados de “derecha endógena”. El sobrenombre se justifica en la medida en que su práctica política aún se parece con los tiempos de los “adecos” (Acción Democrática). Esto se da por varias razones las cuales destaco tres. Una, el hecho del funcionario venezolano no entrar por concurso y sí por indicación. Como Chávez acabó con la estabilidad vitalicia, cada grupo que toma una rebanada de poder dimite una lleva y pone los suyos, del secretario de gobierno al continuo de local de trabajo. Otra es que en este proceso político, el PSUV es convocado por Hugo Rafael tras iniciada la cumulación de fuerzas y no al contrario. O sea, el ámbito masivo de inclusión política se da solamente después de derrotar la sabotaje en la PDVSA en el inicio de 2003. Y, la dirección del PSUV es menos legítima del que militantes históricos y líderes populares, incluyendo ejemplos estoicos de gente que hube renunciado a cargos para mantener la lealtad al proceso antes que proximidad al chavismo más oficialista. Por fin, el último factor que elenco, se da en los criterios del presidente para formar su equipo directo. Él se mueve en la base más de amistad personal del que de capacidad político-técnica. La lista de reclamaciones contra los “anillos de entorno al comandante” es enorme. Quién conoce sabe, se repite la “teoría del cerco al presidente”, como hube acontecido en la Argentina del segundo gobierno de Juan Perón (1973-1974). La pelea entre la dirigencia más corrompible y las estructuras de base ya ocurre, aunque aún de forma velada. Es cuestión de tiempo para la temperatura en la interna subir.

En la búsqueda de una conclusión para la lucha entre chavistas y bolivarianos, podemos afirmar que en Venezuela el gran juego del poder ha dos arenas simultáneas. Una, es marcada por el calendario electoral-plebiscitario (14 pleitos en diez años), donde se oponen el bloque de la derecha y la alianza chavista-bolivariana. Otra, dentro de este segundo campo, se da en la interna del gobierno y del movimiento. Aún venciendo en la primera arena, la definición de país y de sociedad cabrá al sector que forma la hegemonía dentro del movimiento bolivariano. Hasta el presente momento, la derecha endógena viene ganando.

Bruno Lima Rocha es politólogo y militante de la FAG
(blrocha@autistici.org / www.vermelhoenegro.org/fag)

jueves, 19 de febrero de 2009

[Venezuela] Y seguía hablando Chávez...

º Luego del reciente resultado electoral en Venezuela, con el triunfo de la propuesta que autoriza la reelección indefinida del actual gobernante, he aquí una opinión sobre el tema desde el anarquismo latinoamericano.

- Si el tipo fuera una persona del montón, y uno tuviera que aguantárselo como compañero de asiento en un viaje de tren, a los pocos minutos se cambiaría de vagón. La verborragia incontenible de Hugo Chávez, milico de profesión y mandamás de vocación, engrandecida por cámaras de televisión, radios, satélites, devotos alcahuetes y afiches publicitarios, no deja de ser la misma cháchara que la de una vieja chismosa de feria. Tan solo está amplificada. Lo mismo que sus supuestas capacidades como conductor de la "revolución bolivariana".

Si una persona para expresar su punto de vista tuviese que hablar durante cuatro horas, se le colgarían críticas que irían desde ausencia de poder de síntesis y claridad en las ideas, hasta imbecilidad manifiesta. Chávez lo hace frente a una multitud que lo escucha sin pestañear, y por eso se lo considera un hombre con capacidad extraordinaria de liderazgo. Una mezcla de Fidel Castro con Juan Domingo Perón, es decir, un nacionalista enfermo de poder capaz de sacrificar cualquier cosa por tener un lugar en la historia.

La consulta popular para incorporar una enmienda constitucional a la reelección indefinida terminó con el triunfo del chavismo, lo que le permitirá a Chávez eternizarse en el poder mientras logre que lo voten (o disfrazar los resultados adversos). La izquierda autoritaria lo vitoreó y festejó en toda América y Europa como si se tratase de la toma del Palacio de Invierno en pleno Caribe. Argumentan que ahora sí el camino está allanado para la revolución, que se va a profundizar la revolución y que el rumbo al socialismo es inmodificable.

El milico Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en diez años que está en el poder ha logrado llevar a su país tan cerca del socialismo como Zapatero, Kirchner, Lula o Uribe de los suyos (personajes que si pudieran eternizarse en el poder por la "voluntad popular" lo harían igualmente). La izquierda enamorada de Chávez no es muy diferente de la izquierda venezolana antes de Chávez. Esa izquierda autoritaria venezolana fue siempre (y aún lo sigue siendo) la misma mierda elitista, llorona, dogmática, contrarrevolucionaria y ansiosa de poder que la del resto del universo. Pero Chávez les dio lo que nunca habían tenido y siempre buscaron: les dio un pueblo, les dio pobres, les dio obreros y campesinos. Y a cambio de su apoyo incondicional y la integración de sus cuadros en la estructura del vacío PSUV fundado por Chávez, les dio poder, les dio empleos burocráticos y les dio trascendencia.

Los intelectuales deslumbrados, los izquierdistas de café, los antiimperialistas que se alían con cualquiera que no hable inglés, los políticos, los empresarios na-cio-na-les y los periodistas oportunistas y mediáticos de turno, son los apóstoles de la revolución bolivariana en el exterior, del socialismo del siglo XXI, del socialismo real y la nueva hora de los pueblos. Comparten la visión polarizada que solo favorece a Chávez y a sus opositores: "después de mí, el abismo", dice Chávez; "Chávez nos lleva al abismo", replican los antagonistas democrático-representativos. Unos y otros han comprendido que la polarización es el mejor antídoto contra las revoluciones. Ambos grupos azuzaban a la ciudadanía: "si no votas en las elecciones, pesará sobre tu conciencia".

Ganó el Sí, un 54% contra el 46% del No. Un 30% se abstuvo de participar, hartos de la cháchara y la mentira, desilusionados de un proceso que nunca los tuvo en cuenta más que para hacer número. Sus vidas no cambiaron mucho en los diez años de "revolución bolivariana", tal vez empeoraron, paralelamente a los índices de violencia social –Caracas está considerada más violenta aún que las legendarias Rio de Janeiro o Bogotá- y las prebendas obtenidas por la boliburguesía, la nueva clase económico/política de los que hacen negociados bolivarianos y por el socialismo.

En este panorama hostil, los compañeros anarquistas de Venezuela (agrupados en su mayoría en torno al colectivo del periódico el Libertario www.nodo50.org/ellibertario), supieron comportarse como verdaderos revolucionarios, sin ir a comer de la mano de los poderosos (chavistas o anti chavistas), apostando a su propio proyecto, autónomamente y enfocando hacia las bases. No participar del sistema de dominación y construir un movimiento desde abajo es la consigna. Sus sentimientos son compartidos por un tercio de la gente, que no cree en estas opciones polarizadas y no participó de la farsa.

Salud, anarquistas venezolanos: no esperábamos otra cosa de nuestros compañeros.

Lobisón

Publicación Anarquista Libertad!, de Buenos Aires
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