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viernes, 26 de febrero de 2010

Voces de la violencia Antisindical en Colombia: 9 testimonios de víctimas de la Estrategia Estatal y multinacional

testimonios de 9 de las víctimas de una Estrategia de muerte a sindicalistas, que busca acallar la reivindicación social: II Encuentro Nacional de Víctimas de la Violencia Antisindical, febrero 2010
A continuación se presentan los testimonios de nueve de las víctimas que en los últimos años ha dejado la violencia contra sindicalistas en Colombia, los cuales fueron escuchados en una de las sesiones del II Encuentro Nacional de Víctimas de la Violencia Antisindical en Colombia, organizado por la CUT y la ENS en Medellín los días 4 y 5 de febrero pasado.

9 de cada 10 militantes sindicales que son asesinad@s en el mundo son de Colombia y caen a manos de la patronal, ya sea a través de su herramienta paramilitar o del Estado a su servicio


Aidé Moreno

En los últimos 16 años vio caer asesinados a manos de sicarios paramilitares a su esposo (Evaristo Amaya), a su madre y a un hermano. Los tres eran miembros del Sindicato Agrario del Meta.

“Yo nací y me crié en el campo, lo mismo que mi esposo Evaristo Amaya, un hombre que fue ejemplar durante toda su vida, pero desafortunadamente los enemigos de la paz lo asesinaron. Yo quedé viuda con un hijo de 5 años y con 4 meses de embarazo. Cuando empezaron los asesinatos de dirigentes sindicales en el Meta yo pensé que no nos iba a tocar a nosotros, pero cuando empezamos a ver motos rodeando la casa con hombres armados, ya sí vimos la muerte cercana. Mi esposo tuvo la valentía de decirme un día: Negra, a mi me van a matar, tiene que ser conciente de eso porque sino a usted también la matan. Cuando lo asesinaron, en 1994, yo pensé que de ese golpe no iba a levantarme, pero me levanté y ahí empezó mi pelea con la Fiscalía y el DAS para que esclarecieran el crimen. Fue inútil.

No sólo no lo investigaron sino que se nos vino otra tragedia encima: el 30 de septiembre del 2000 asesinan a mi mamá, que era líder en la vereda, defensora de los campesinos, miembro de la Unidad de Mujeres Demócratas y militante del Partido Comunista y del Sindicato Agrario. La mataron por denunciar los atropellos que nos hizo la Fuerza de Despliegue Rápido del Ejército, que nos mataron un cerdo, tirotearon la casa y se llevaron unas motosierras. La mataron dos paramilitares en la sala de su casa, en presencia de mi hijo de 4 años, hecho en el que también murió el esposo de una sobrina mía. Por eso el Gobierno no puede decir, como lo ha dicho, que el crimen fue una equivocación, que no iban por ella. Cuatro años después, todavía sin reponernos de la muerte de mamá, asesinan a mi hermano Oscar, estudiante universitario y también miembro del sindicato agrario del Meta. Dos hombres llegaron a su casa y lo asesinan frente a su esposa, que por eso quedó afectada sicológicamente. Este crimen lo denunciamos a la OIT, pero perdimos el caso porque, según la justicia, mi hermano nunca denunció que lo iban a matar y por tanto no había cómo adelantar el proceso. Sin embargo nosotros seguimos en la lucha por esclarecer los crímenes contra mi familia, por lo que fuimos amenazados tuvimos que salir desplazados para Bogotá. Pero allá también recibimos amenazas y nos tocó cambiar varias veces de casa. Esta lucha mía por tratar de que estos crímenes no queden impunes, me ha llevado a denunciar los hechos en muchos estrados nacionales e internacionales, e incluso en el Senado de la República. Porque no nos podemos callar, ya que somos muchos los que vivimos la misma tragedia”.

Margarita Escobar

Esposa de Eliécer Valencia Oviedo, docente y presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Valle, asesinado en Tulúa el 21 de agosto de 2004. Le sobreviven 3 hijos.

“Mi esposo era un hombre de prestigio y muy querido por la gente, porque le ayudaba mucho a la comunidad. Tenía 47 años cuando lo asesinaron, 26 de ellos como educador en el Gimnasio del Pacífico de Tulúa. También era profesor de cátedra en la Universidad del Valle. Había sido declarado objetivo militar por los paramilitares por no comulgar ni estar de acuerdo con los atropellos y las injusticias, por luchas que había liderado en el pueblo por mejores servicios públicos, salud y en el tema de los desplazados, y por las denuncias que hacía en los medios locales por hechos de corrupción en el municipio. Justo el día en que lo asesinaron había hecho su última denuncia. Fue acribillado por sicarios en la puerta del apartamento donde vivíamos. El caso lo investigó un fiscal de Derechos Humanos y pasó luego al Juzgado 56 de Bogotá, que a mediados del año pasado dicto sentencia condenatoria contra los paramilitares Elkin Casarrubio y Ever Velosa, que confesaron el crimen. También obligó a indemnizar a la familia, pero hasta ahora yo no he reclamado nada porque no sé cómo es el proceso de indemnización, por eso busqué la ayuda de la CUT. Yo sé que no hay plata en el mundo con que reparar el dolor y el daño que nos causaron, pero me parece injusto que si ya se esclareció el crimen el gobierno lo repare, aunque sea con plata. También estoy promoviendo un acto por la memoria de mi esposo en la plaza de Tulúa, para reivindicar y limpiar su nombre, porque por mucho tiempo se mantuvo la versión de que fue asesinado por lío de faldas, y ya se sabe que lo mataron los paramilitares por ser sindicalista y líder social”.

Ulises Rengifo

Miembro de Sintraestatales en el departamento de Cauca. Fue víctima de secuestro con fines homicidas por parte de un grupo paramilitar. La movilización de sus compañeros le salvó la vida.

“El 24 de noviembre de 2004, siendo funcionario en los talleres editoriales de la Gobernación del Cauca, fui abordado por tres hombres con distintivos del CTI. Llegaron a mi oficina y me dijeron que necesitaban aclarar una querella que había contra mí. Ya dentro del carro en el que me llevaron, un auto rojo con vidrios polarizados, se quitaron los distintivos y me dijeron que no eran del CTI sino paramilitares. Usted es un jefe guerrillero y lo vamos a matar, me dijeron. Mi intención inmediata fue volarme, pero me doblegaron, me esposaron y me taparon la cabeza con un trapo. No había avanzado el carro tres cuadras cuando, no sé por qué, se devolvió en contravía, paró un momento y uno de los hombres salió. Eso me salvó la vida porque un compañero de la oficina me alcanzó a ver adentro con la cabeza tapada, y de inmediato lanzó la alerta. Los hombres me llevaron a una casa en las afueras de Popayán y durante cuatro horas me torturaron dizque para que confesara, mientras por un radio hablaban con un jefe. Como yo no les respondía nada porque no tenía idea de lo que me preguntaban, escuché que le reportaron al jefe que yo era un guerrillero de verdad, que prefería morirme antes que soltar la lengua. Al rato el jefe llamó por el radio y ordenó que no me hicieran nada, que me soltaran, porque me habían reclamado. De no ser por la bulla que hicieron mis compañeros de oficina, que me buscaron por todas partes, hoy exactamente hubiera cumplido 64 meses de muerto. Sin embargo, a los pocos días me detuvo la Fiscalía arbitrariamente, y para justificar mi detención los agentes pusieron balas de fusil en mi casa, y por ese montaje me vincularon y procesaron. Estuve detenido más de 3 años. Perdí mi trabajo en la Gobernación y ahora estoy desempleado”.

Marta Cecilia Socha Quiroga

Esposa de Benjamín Ramos Rangel, profesor del colegio de Guamal, en el departamento de Magdalena, y presidente del sindicato del municipio. Fue asesinado 19 de febrero de 2005.

“Un antecedente fue que al hermano de mi esposo le asesinaron a su compañera, y a mi esposo lo amenazaron. El tomó muy en serio esas amenazas y por eso le solicitó al rector del colegio de Guamal un permiso especial para no asistir a dictar clases mientras se calmaba el asunto. El rector no aceptó y lo obligó a seguir dictando sus clases. En vista de esto mi esposo puso un denuncio en la Fiscalía 16 del Banco Magdalena, que se demoró 3 meses para responderle que ese delito no era de su competencia, y reenvió el denuncio a la policía de Guamal, que era la competente para atender el caso. Entre los municipios del Banco y Guamal hay apenas una hora por carretera, pero Adpostal se demoró un mes para entregar ese correo. Cuando la denuncia llegó al comando de policía de Guamal, éste la desapareció, o al parecer se la entregaron a los paramilitares, porque 8 días después lo asesinaron. La Fiscalía se sacó en limpio diciendo que mi esposo había tenido la culpa de su muerte, porque cuando presentó la denuncia por las amenazas que le habían hecho debió haber llenado un formulario en el que solicitara protección. Él no lo llenó porque el funcionario que lo atendió no se lo dio a llenar. Posteriormente la Procuraduría Regional dio un fallo diciendo que la Fiscalía sí tenía la culpa, pero el juez no fue de esa opinión y fallo desfavorable contra la denuncia. Así que el crimen sigue en la impunidad”.

Ana Cecilia Pineda

Hija de José Rogelio Pineda, directivo de Sintraelecol de Caldas, asesinado el 12 de abril de 2002 en el interior de un hotel del municipio de Aranzazu, hecho en el que también fue acribillado Hernán de Jesús Ortiz, vicepresidente del sindicato de educadores de Caldas, Educal.

“Mi papá tenía 42 años cuando lo mataron. No tengo palabras para describir cómo era él, pero sí sé que fue una persona que luchó incansablemente por la causa sindical y supo formar a sus tres hijos. Fue un ejemplo para todos nosotros, y más que padre fue mi amigo. Él había viajado a Aranzazu para participar en un encuentro sindical y se alojó en un hotel, en una pieza vecina a la de Hernán de Jesús Ortiz. Y hasta ese hotel, a bordo de una camioneta y dos motos, llegaron los sicarios que los mataron a los dos. El proceso judicial en Manizales prácticamente se cerró, porque la Fiscalía dijo que no había pruebas. Hay sí un detenido, una persona que algunos testigos vieron acompañando a los sicarios que cometieron el crimen. Pero el hombre, que está detenido por otros crímenes que ha cometido, no quiere hablar del caso de mi papá, dice que fue obra de los paramilitares y que él nada tuvo que ver. Por eso pusimos una demanda internacionalmente, asesorados por abogados de Derechos Humanos. Quiero decir que con la muerte de mi papá la familia se traumatizó por completo. Mi hermano mayor cayó un tiempo en las drogas, pero gracias a Dios se recuperó y ahora estudia en la Universidad de Caldas. Somos tres hermanos y yo soy la mayor, la mano derecha de mi mamá, y soy la que está al frente del proceso judicial y a la espera de que por fin se haga justicia. Porque yo digo que uno tiene un día para nacer y otro para morir, pero no de la forma como me arrebataron a mi papá”.

John Hernán Calderón

Hijo de Dionisio Hernán Calderón, presidente del Sindicato de Trabajadores del Municipio de Yumbo, asesinado en 1985.

“El mayor pecado que cometió mi papá fue haber defendido a su pueblo, a la clase obrera, ya que en esa época, por acción de los políticos de turno, reinaba la incertidumbre por todas partes, tanto en el pueblo como en la organización sindical. Mi padre libró una dura batallas al interior del sindicato para poder quitar el dominio patronal y convertirlo en un sindicato de clase, independiente. Eso se consiguió porque contaba con una base de trabajadores beligerantes, y de ahí en adelante se convirtió en la piedra en el zapato para las administraciones municipales de Yumbo, y logró conquistas importantes. La ola de violencia y terror que se dio entre los años 1982 y 1985 fue impresionante: asesinatos selectivos de líderes sociales, en algunos de los cuales se comprobó la mano de la policía. A raíz de esto mi padre, como presidente del sindicato del Municipio, en asocio de las juntas de acción comunal de Yumbo, convocó a un cabildo abierto, donde denunciaron con nombre propio a los agentes del Estado involucrados en los asesinatos. Eso le costó la vida: a las siete de la noche del 28 de septiembre de 1985, dentro de nuestra propia casa y en presencia de sus hijos, varios hombres entraron y le propinaron 9 balazos. Nosotros quedamos consternados, no sabíamos qué hacer en ese momento, pues todos estábamos muy pequeños. No pudimos poner demanda por el crimen porque nos amenazaron y nos hicieron seguimientos, tanto que nos vimos forzados a irnos de Yumbo y a estar lejos durante dos años. Volvimos a intentar poner la demanda pero otra vez nos volvieron a amenazar. Ahora el caso está en manos de la Fiscalía y de la justicia internacional, pues hace 6 años lo denunciamos asesorados por Reiniciar, que es una organización de Derechos Humanos”.

Rosa Elena Bernal

Hermana de Olga Ester Bernal, educadora sindicalista desaparecida hace 22 años en el Valle del Cauca, donde en los últimos 10 años han sido asesinados otros 38 educadores. Su cadáver no ha sido encontrado.

“Mi hermana era una mujer íntegra, valiente, comprometida con la lucha sindical, y por eso fue detenida y desaparecida en enero de 1988. Muchos dirán que eso fue hace mucho tiempo, pero es que la memoria no la podemos dejar quieta. Es necesario que nos llenemos de motivos para seguir luchando. Lo que busca el gobierno y este sistema asesino es que nos volvamos insensibles frente a lo que le pasa a cada uno de los seres humanos que luchamos y nos comprometemos con la vida. Si tenemos la piel arrozuda y las lágrimas al borde, es porque todavía tenemos la capacidad de movernos y seguir luchando. Por la connotación que tiene el caso de mi hermana, después de 10 años de lucha a nivel nacional e internacional logramos que la Corte Interamericana sacara una resolución condenando al Estado Colombiano por este crimen. Producto de esta denuncia, del caso se ocupó un fiscal sin rostro que logró demostrar que los autores materiales de la detención y desaparición de mi hermana fueron tres agentes del F-2, e implicó también a Guillermo Julio Chávez Ocaña, comandante en ese momento de la policía de Buenaventura, un personaje que por donde pasó dejó estelas de sangre, como la masacre de Trujillo, Valle. Y aún así llegó a ser el director de inteligencia de la Policía Nacional, responsable de las chuzadas a dirigentes populares y defensores de Derechos humanos. El fiscal sin rostro que investigó el caso logró convencer a uno de los autores materiales del crimen para que denunciara a los autores intelectuales. ¿Pero qué pasó? Le pusieron una bomba en al cárcel de Palmira donde estaba detenido, para que no denunciara. El año pasado se volvió a retomar la investigación del caso, buscando que los autores intelectuales paguen por el crimen, y a raíz de eso en noviembre del año pasado allanaron la casa de mi hermana y la acusaron de ser subversiva. Es lo mismo de siempre: cada vez que se hace una denuncia, inmediatamente dicen que es porque es guerrillero, o auxiliar o por lío de faldas”.

María Victoria Jiménez Salazar

Bacterióloga del Hospital de Santafé de Antioquia, dirigente del sindicato Anthoc en este municipio, y también integrante de la Junta Directiva del hospital en representación del cuerpo médico. Sobrevivió a un ataque de dos hombres que la apuñalearon.

“Yo nunca he tenido enemigos, en el pueblo me quieren igual que los compañeros del trabajo. Pero empecé a padecer acosos laborales en mi contra a raíz de una denuncia que hice sobre irregularidades que encontré en la compra de algunos insumos para el hospital que fueron a parar a manos de funcionarios de la dirección del hospital. Un día, cerca de mi casa que queda en una finca cercana al pueblo, vi a dos hombres sospechosos en una moto. Al día siguiente, a eso de la una y media de la tarde, cuando regresaba del hospital y pesé por un parque cercano a mi casa, volví a ver la misma moto con los dos hombres, y esta vez sí alcancé a verles la cara, por lo que arrancaron a toda velocidad. Esa misma tarde me tocó volver al hospital porque me llamaron para que revisara unas pruebas de laboratorio, y eso me ocupó hasta las siete y meda de la noche, hora en que salí y me dirigí hacia mi casa. Pero cuando estaba abriendo el portón de la finca inmediatamente dos tipos se me abalanzaron, seguramente los mismos de la moto porque no alcancé a reconocerlos. Uno me tapó la boca mientras el otro me propinaba lo que yo pensaba que eran golpes. Yo medio me les zafé y empecé a gritar y entonces en la casa, que queda a una media cuadra del portón, los perros ladraron y de la finca vecina también salió gente. Eso me salvó, pero quedé muy herida porque lo que yo creí que eran golpes eran puñaladas que me estaban dando, y además me golpearon muy duro en la cara. Me llevaron de urgencia al hospital, me revisaron y vieron que tenía 7 puñaladas y fracturas en la nariz y en una costilla. Después me mandaron a Medellín a un cirujano plástico porque quedé muy mal. Afortunadamente diez días antes de este suceso había puesto una demanda de acoso laboral en la oficina del trabajo, y eso quedó como antecedente, porque la idea es que eso que me hicieron no quede impune”.

Jorge Sará Marrugo

Hijo de Aury Sará, presidente de la USO en Cartagena, secuestrado, torturado y asesinado en diciembre de 2001 por sicarios de las Autodefensas Unidad de Colombia. Públicamente Salvatore Mancuso y Jorge “40” reconocieron ser los autores materiales e intelectuales del crimen.

“Mi padre era una persona muy querida entre la familia y la gente del barrio en Cartagena, donde, en el momento en el que lo mataron, era presidente del sindicato de ECOPETROL. Era un hombre muy amable y bastante trabajador. Tenía la capacidad de estar metido en muchas actividades a la vez, sin descuidar sus obligaciones con la familia ni en su trabajo ni con el sindicato. Él sabía que lo iban a matar, según se lo contó a mi abuela, o sea la mamá de él, pero trataba de tranquilizarnos a todos. En una ocasión le dijo a mi abuela que él ya se había retirado del sindicato, para que no se preocupara, pero no era verdad. Quizá lo pensó, pero nunca dejó el sindicato, porque él nació para eso, para luchar por los trabajadores. Incluso le molestaba la diferencia de clase que hay en nuestra propia familia, donde los parientes que tienen buenos recursos no ayudan para nada a los que están mal económicamente. Su muerte nos afectó muchísimo a sus hijos, que somos tres: mi persona, que en ese momento tenía 13 años; Catalina, que tenía 8 años y Estefanía, la más pequeña. Por eso sé que un asesinato no sólo puede destrozar una persona sino también una familia, porque después de que a él lo asesinan la familia se dividió más. Por el crimen de mi padre en Cartagena se les abrió juicio a los paramilitares Mancuso y Jorge “40”, pero con la extradición de ellos a Estados Unidos ese crimen va camino de quedar en la impunidad”.

Tomado de: alasbarricadas.org

lunes, 14 de diciembre de 2009

Eudaldo Díaz: El costo de la verdad

El increíble caso Arana

Eudaldo Díaz, alcalde asesinado de El Roble (Sucre).

Hace ocho días pregunté en esta columna cuánto sabía el presidente Álvaro Uribe sobre Salvador Arana, condenado a 40 años de prisión por asesinato y concierto para promover grupos armados, cuando lo envió a la embajada de Colombia en Chile.

La respuesta aparece en un reciente informe televisado de Hollman Morris sobre este ex gobernador de Sucre que patrocinó a los paramilitares y ordenó la muerte del alcalde de El Roble, Eudaldo Díaz, vinculado al Polo Democrático. Lo que revelan el reportaje de Morris, la sentencia de la Corte Suprema de Justicia y el expediente en que afincó su veredicto deja mal parado al Gobierno y a su "seguridad democrática".

Para entender la magnitud de lo ocurrido repasemos los hechos. El primero de febrero del 2003, en un consejo comunal en Corozal que presidían Uribe y el gobernador Arana, el alcalde Díaz -suspendido a la sazón por gestión de Arana- denunció la corrupción reinante en el departamento y acusó de ella al gobernador. Para acabar, dijo al país que lo veía por la TV: "A mí me van a matar". Uribe reconoció la gravedad del asunto y encargó al entonces zar anticorrupción, Germán Cardona, que trasladara las denuncias pertinentes. "La transparencia no puede tener excepciones -sentenció-; la seguridad es para todos los colombianos".

Díaz creyó haber obtenido un seguro de vida con sus palabras. Fue lo contrario. Para empezar, el Gobierno no reflejó la preocupación inicial del Presidente. ¿Qué hizo el zar anticorrupción con la terrible denuncia? Casi nada. La burocratizó. Dijo Cardona a Morris: "Se hacía lo único que se puede seguir haciendo, que es simplemente servir de oficina de mensajería para trasladarla a la Fiscalía, Procuraduría, DAS o entidades correspondientes". Ante una amenaza de muerte y un señalamiento de corrupción, el Gobierno respondió, pues, como "una oficina de mensajería". La Policía de Sucre tampoco protegió a Díaz. En cambio, sus enemigos sí se movieron: el 10 de abril, dos meses después de la dramática sesión, el alcalde fue secuestrado, torturado y asesinado a tiros.

Si el Gobierno se hubiera mosqueado en la reunión de febrero, habría podido saber con facilidad que Arana estaba vinculado desde hacía varios años a los grupos de autodefensa, como lo denunció Díaz con costosa valentía, y habría podido brindarle ese mínimo amparo que la Constitución extiende a todos los colombianos.

Lo más insólito estaba por llegar. Velozmente, el fiscal Luis Camilo Osorio declaró la inocencia del médico Arana, basado en un insólito argumento clasista: "No puede creerse que una persona con la trayectoria y formación del doctor Salvador Arana participe en conductas tan reprobables como las que gratuitamente se le endilgan". ¿No sabía Osorio que algunos de los peores criminales de la humanidad han sido distinguidos profesionales? ¿Cómo pudo desechar los cargos por gratuitos cuando era vox pópuli la vinculación de Arana a los paramilitares, según se comprobó luego?

Salvador Arana (ex gobernador de Sucre)y el presidente Álvaro Uribe Vélez en consejo comunal en Corozal el primero de febrero del 2003.

Arana no solo salió aliviado de cargos con la bendición de Osorio, sino que Uribe lo premió poco después, siendo ya ex gobernador, con un cargo diplomático en Chile que le permitió ser embajador encargado. También nombró en Santiago al comandante de la Policía de Sucre, Norman Arango.


A Arana lo tumbó en el 2005 un debate de Gustavo Petro. Acabó prófugo, escondido, capturado y -el 3 de diciembre de este año- sentenciado por la Corte como promotor de los paramilitares y autor intelectual del asesinato de Díaz. Durante el proceso fueron asesinados 14 testigos.

Concluye Juan Carlos Díaz, hijo de la víctima: "Si el presidente Uribe en ese momento hubiera prestado atención a las denuncias de mi padre, cuántas vidas se habrían podido salvar". Miles, posiblemente. El caso Arana es una mancha vergonzosa en la "seguridad democrática".

Desde hace varios años, el autor del texto recibe comentarios a su columna en cambalache@mail.ddnet.es



VEA LA HISTORIA DEL ASESINATO DE EUDALDO DÍAZ SALGADO EN:

Parte 1


Parte 2


Parte 3





Por:

ELTIEMPO
Opinión – Domingo, 13 de diciembre de 2009
Por: Daniel Samper Pizano
www.eltiempo.com

CONTRAVIA
Morris Producciones
HOLLMAN MORRIS
www.youtube.com/morrisproducciones

martes, 14 de julio de 2009

Colombia: venganzas de 'narcoparamilitares' disparan homicidios en Medellín

MEDELLIN, Colombia (AFP) - La ciudad colombiana de Medellín, que había logrado sacudirse de la violencia desatada por el capo Pablo Escobar, ha vuelto a ver disparados los índices de criminalidad en un fenómeno atribuido a venganzas de bandas del narcotráfico y paramilitares de extrema derecha.

Entre enero y junio se registraron 881 homicidios, un aumento de 54% respecto al mismo período de 2008, cuando sumaron 475, informó el director del Instituto local de Medicina Legal (forense), José Iván Gómez, a la AFP.

La cifra está incluso por encima de los 867 homicidios reportados en el mismo período en la mexicana Ciudad Juárez, escenario de una guerra del narcotráfico.

Medellín, segunda ciudad colombiana con 2,3 millones de habitantes, sufre un inscremento del crimen en los últimos tres años. En el primer semestre de 2007 se contabilizaron 365.

"El fenómeno se debe principalmente al enfrentamiento entre la banda de 'Don Mario' y la 'Oficina de Envigado'" (organizaciones 'narcoparamilitares' que operan en esa ciudad), dijo Jorge Ceballos, personero de Medellín (defensor del pueblo), a la AFP.

Su diagnóstico coincide con el de la Policía. Una fuente policial que requirió el anonimato aseguró que cerca de 63% de los asesinatos corresponde a miembros de bandas que se disputan el control del territorio, especialmente por el manejo del tráfico de drogas.

"Se enfrentan por el control del negocio del narcotráfico, por el control de las plazas de vicio", donde se vende la droga al menudeo, que representan importantes ganancias económicas, explicó la fuente.

"Los enfrentamientos entre bandas delincuenciales se intensificaron a raíz de la extradición a Estados Unidos" en mayo de 2008 "de los desmovilizados jefes paramilitares", que mantenían el control de las organizaciones y negocios ilícitos en esa zona, según indicó.

Según esta fuente, el inusitado aumento de los asesinatos, que las autoridades locales reconocen, responde a que "no se ha podido consolidar un liderazgo fuerte en el interior de las organizaciones criminales".

Sin embargo, la ola de violencia que afecta nuevamente a Medellín va más allá de la guerra del narcotráfico, pues según el Personero allí "confluye todo tipo de organizaciones criminales, dedicadas tanto al narcotráfico como la extorsión, el paramilitarismo y la delincuencia común".

"Hay bandas dedicadas a extorsionar a los transportadores, al comercio informal, a los 'paga-diarios' (personas que adquieren créditos con intereses de usura a prestamistas ilegales)", detalló.

Ceballos destacó la incidencia de los paramilitares en estas bandas, pues si bien la ultraderecha se desmovilizó entre 2003 y 2006, "sólo sus cabecillas están en la cárcel, mientras los 23.000 restantes están en las calles".

El 66% de las víctimas de estos asesinatos corresponde a hombres entre 18 y 35 años muertos por arma de fuego, según Medicina Legal.

Para el Instituto Popular de Capacitación, una ONG defensora de los derechos humanos, Medellín está atravesando por otro ciclo de violencia derivado de factores delincuenciales no resueltos como el narcotráfico, el paramilitarismo y la delincuencia común.

"Estos factores a veces se articulan y por eso este ciclo de violencia", dijo Jesús Balbin, directivo de la ONG, a la AFP, destacando la incidencia en esta racha de "los mandos medios y bajos de los paramilitares" desmovilizados.

El principal escenario de la violencia en Medellín son los barrios marginales levantados arañando las montañas que rodean la ciudad, que en la época del capo Escobar -abatido en 1993- fueron la cantera de sus sicarios a sueldo.

Dos cuerpos desmembrados aparecieron el fin de semana en uno de esos suburbios.

La cifra de homicidios en el primer semestre de 2009 está lejos de los 6.800 muertos al año que llegó a registrar la ciudad a comienzos de la década de los 90, cuando el cartel cocainero de Medellín, liderado por Escobar, estaba en plena guerra contra el Estado.

Por: AFP
Tomado de: www.afp.com

lunes, 16 de febrero de 2009

LOS FALSOS POSITIVOS SON CRÍMENES DE ESTADO!

El pasado 6 de Marzo de 2008 se desarrollo en diferentes lugares del país y del mundo un gran movilización impulsada por las víctimas de los crímenes de Estado, esta movilización marcó un hito en la historia. Ese día miles de víctimas de las sistemáticas violaciones de los derechos humanos levantamos nuestra voz, salimos a las calles y elevamos consignas como demostración de que la criminalidad no ha matado la dignidad y la esperanza en esta tierra, que en medio del terror continuamos resistiendo, sobreponiéndonos ante la tortura, el desplazamiento y la muerte.


Hoy la ilegitimidad y perversidad del gobierno es más evidente que en otros momentos de la historia, la forma exponencial y sistemática como han crecido las violaciones a los derechos humanos y la comisión de crímenes de lesa humanidad evidenciada en este momento por el escándalo que han producido a nivel nacional e internacional los llamados “falsos positivos”: crimen en el que a manos de la fuerza pública se articulan los delitos de secuestro, desaparición forzada y el asesinato de personas de la sociedad civil, retenidas con el objetivo de presentarlas como bajas en combate¨ en el marco de una política de seguridad democrática que pretende mostrar resultados donde no los hay.


Consideramos que esta es una oportunidad políticamente estratégica para movilizarnos y seguir alentando el que hacer frente al reconocimiento y visibilizacion de todas las víctimas que persisten en el país - los desplazados, los ejecutados extrajudicialmente, los asesinados, los desaparecidos , torturados, los presos políticos y los compañeros ahora reprimidos mediante el novedoso método de la judicialización- y contribuir con ello a la agudización de la crisis de legitimidad por la que atraviesa el gobierno.


Por tanto el próximo 6 de marzo del 2009 el Movimiento Nacional de Victimas de Crímenes de Estado MOVICE, convoca a la jornada Nacional ¡LOS FALSOS POSITIVOS SON CRÍMENES DE ESTADO! Esta jornada tendrá apertura el 5 marzo del 2009 con un encuentro nacional de familiares.


Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado

www.movimientodevictimas.org

jueves, 29 de enero de 2009

JORNADA NACIONAL CONTRA LAS EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES

6 de marzo de 2009 - Convocatoria A Jornada Nacional Contra las Ejecuciones Extrajudiciales

Los “falsos positivos” son crímenes de Estado

Bajo los dos gobiernos del presidente Álvaro Uribe, amparados en sus uniformes y armas de dotación, miembros de las Fuerza Pública han asesinado cientos de civiles para presentarlos como individuos abatidos en combate, con el fin de mostrar éxitos militares y recibir beneficios.

Esas ejecuciones, que son precedidas por desapariciones forzadas, son de carácter sistemático y deben ser tipificadas como crímenes de lesa humanidad. Resulta de extrema gravedad que quienes deben defender la vida de los ciudadanos y velar por su seguridad, sean quienes se encargan de violar los derechos humanos en forma generalizada, y que esas prácticas criminales sean auspiciadas por la política de Seguridad Democrática.

Los llamados “falsos positivos” no pueden ser considerados como delitos de individuos desviados, casos aislados o como meros síntomas de corrupción dentro de las fuerzas militares. Estos hechos se han presentado en múltiples departamentos del país, de manera permanente y con la participación de oficiales, suboficiales y soldados rasos del Ejército Nacional. La directiva No. 029 de noviembre 17 de 2005 del Ministerio de Defensa de Colombia ofrece estímulos a cada soldado que demuestre haber abatido a miembros de grupos armados al margen de la ley.

Legalizar las ejecuciones perpetradas por miembros de la Fuerza Pública es una vieja modalidad criminal en Colombia. En septiembre de 2008, los “falsos positivos” se dieron a conocer al país cuando 19 jóvenes del municipio de Soacha que habían sido desaparecidos, fueron encontrados en fosas comunes en el municipio de Ocaña y Norte de Santander. En años recientes, la plataforma de derechos humanos Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos denunció más de 1.400 de estos casos. Por su parte, la Fiscalía General de la Nación ha comenzado investigaciones relacionadas con ejecuciones extrajudiciales que involucran a 763 agentes de la Fuerza Pública y que reconocen la existencia de por lo menos 1.137 víctimas.

Aunque el presidente Uribe, una vez se enteró de la gravedad de los hechos, ordenó la destitución de 27 militares, entre ellos tres generales, esta medida no ha sido suficiente. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, ha declarado que estos crímenes son cosa del pasado. Sin embargo, los medios de comunicación siguen registrando a diario denuncias que demuestran la persistencia de estas ejecuciones.

El 6 de marzo de 2009, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado convoca a la realización de una jornada contra las ejecuciones extrajudiciales, cuyo evento central será una reunión nacional de los familiares de las víctimas de “falsos positivos”. Dicho evento debe contribuir a diseñar estrategias de verdad, justicia, reparación y no repetición en los casos de estos crímenes de lesa humanidad.

Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado
ENERO 2009


por: http://www.movimientodevictimas.org

jueves, 22 de enero de 2009

EX 'PARA' 'VLADIMIR' ACEPTÓ RESPONSABILIDAD EN CRIMENN DE DOS LÍDERES DE LA UNIÓN PATRIOTICA (UP)

Ex 'para' 'Vladimir' aceptó responsabilidad en el crimen dos líderes de la Unión Patriótica (UP)

EXTRAIDO DE LA PRENSA BURGUESA...

Tras acogerse a sentencia anticipada, el ex paramilitaraceptó ante un fiscal de Derechos Humanos su responsabilidad en el crimen de Carlos Enrique Alcaraz Silva y de Jesús Antonio Molina.

Alcaraz, concejal por la UP en Segovia (Antioquia), fue asesinado en ese municipio el 24 de julio de 1989; Molina, líder sindical de Colcarburos, murió el 9 de marzo de 1987 en la vereda La Sierra, en Puerto Nare (Antioquia).

Alonso de Jesús Baquero, más conocido como 'El Negro' o 'Vladimir, fue recapturado en julio pasado en Cali por su presunta responsabilidad en el crimen en 1998 de Ermelinda Castro, también dirigente de la UP en Puerto Parra (Santander).

El ex 'para' fue alumno del mercenario israelí Yair Klein y es recordado como uno de los más temidos miembros de las Auc en el Magdalena Medio. Según las autoridades, fue el autor de varias masacres como las de Segovia (Antioquia) y La Rochela (Santander).

Su recaptura fue ordenada por la Fiscalía 47 de Derechos Humanos, y realizada en julio pasado en la Clínica Santillana, de Cali. En el momento de su captura, Baquero recibía atención médica.

'Vladimir', quien había quedado en libertad en el 2005 luego de pagar 16 años de condena, había sido condenado a 30 años de prisión por la muerte de más de un centenar de personas.

Redacción Justicia

http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/ex-para-vladimir-acepto-responsabilidad-en-el-crimen-dos-lideres-de-la-union-patriotica-up_4766578-1