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martes, 25 de mayo de 2010

Los paramilitares también tenían hornos crematorios de víctimas en Antioquia

Los paramilitares pusieron en práctica la sistematicidad del horror en diversas regiones del país.


“(…)Lo echaron vivo ahí(…) El horno lo manejaba un señor que le decían ‘funeraria’, creo que se llama Ricardo; dos señores le hacían mantenimiento a las parrillas y a las chimeneas, porque se tapaban con grasa humana”.


Por primera vez, un ex paramilitar se refiere al uso de este mecanismo de desaparición forzada en el Valle de Aburrá. La Fiscalía investiga con base en su testimonio y se espera que otros paramilitares aporten más información.

La orden impartida a finales de la década del noventa por los comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) de desaparecer a sus enemigos “de cualquier manera”, para no dejar rastros y evitar que las cifras de homicidios crecieran de manera desproporcionada en las zonas urbanas, tuvo en Medellín y el área metropolitana una de las expresiones más crueles de la guerra paramilitar: la utilización de hornos crematorios.

De este macabro mecanismo se han tenido referencias de su existencia en Norte de Santander. Paramilitares de las Auc que operaron en esa región del país, entre ellos Iván Laverde Zapata, alias ‘el iguano’, han confesado ante fiscales de la Unidad Nacional de Justicia y Paz que en áreas rurales del corregimiento Juan Frío, de Villa del Rosario, y Puerto Santander, se construyeron hornos crematorios para incinerar a sus víctimas.

En Medellín el tema de los hornos crematorios de las Auc no pasaba de ser un rumor desde hace varios años. En el mundo de la criminalidad se decía con insistencia que los paramilitares se llevaban a la gente y “la quemaban” para desaparecerla, pero nadie ofrecía información precisa que permitiera afirmar o desmentir el asunto.

No obstante, la realidad le viene ganando terreno al rumor gracias al empeño de varios investigadores judiciales adscritos a Justicia y Paz que rastrean el tema desde hace varios meses. Hoy ya tienen datos concretos, aunque parciales, que los están llevando a constatar que sí se dio esa práctica de desaparición forzada, pero, como ellos mismos admiten, aún falta más información.

Los datos iniciales que develan esa realidad los viene aportando desde hace varios meses un ex paramilitar que decidió colaborar con la justicia. Verdadabierta.com tuvo acceso a varios apartes de los testimonios entregados a los funcionarios judiciales, a través de los cuales es posible dimensionar la extrema crueldad a la que llegaron los grupos armados ilegales de extrema derecha en Medellín, varios municipios del área metropolitana y en el Oriente antioqueño.

Verdadabierta.com reserva la identidad del ex paramilitar que ha venido aportando su testimonio para contribuir a la verdad de lo ocurrido en la capital antioqueña y municipios vecinos durante la etapa de penetración y consolidación de los bloques paramilitares de las Auc.

“Hay muchos muertos que no se han encontrado porque aquí en Medellín, a las afueras, a una hora, se encontraban unos hornos crematorios. Hubo mucha gente quemada. Yo presencié esos hechos", le confesó el ex paramilitar a los investigadores.

Según su narración, entre los años 1995 y 1997, los paramilitares retenían a sus víctimas, las mataban y muchas de ellas fueron arrojadas al río Cauca, por los lados del suroeste antioqueño. “Los cuerpos se abrían, se les echaban piedras y se arrojaban al río. Botando muertos muchos de las Auc cayeron presos”.

A ese problema se le sumó el incremento del índice de homicidios en buena parte de los municipios del Valle de Aburrá y en otros más donde los paramilitares estaban entrando a combatir con la subversión. Del Estado Mayor de las Auc, liderado para esos años por Carlos Castaño Gil, vino la orden de desaparecer a las víctimas. Fue así como surgió la idea de construir un horno crematorio: “La idea del horno la dio ‘Doblecero’ y la materializó Daniel Mejía”.

Para esos años, Mauricio García, alias ‘Doblecero’, era el comandante del Bloque Metro y Daniel Alberto Mejía Ángel, alias ‘Danielito’, se había integrado al bloques Cacique Nutibara, facción de las Auc que estuvieron bajo el mando de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’.

“De la construcción se encargó Daniel Mejía, era de las Auc y de la Oficina de Envigado”, dijo el ex paramilitar. “Yo escuché que el horno costaba entre doscientos y quinientos ‘palos’ (millones de pesos) y lo estrenaron con un tipo de nombre Alberto, de la Oficina de Envigado. Lo echaron vivo ahí porque se había robado una plata. El horno lo manejaba un señor que le decían ‘funeraria’, creo que se llama Ricardo; dos señores le hacían mantenimiento a las parrillas y a las chimeneas, porque se tapaban con grasa humana”.

Sobre su ubicación, el paramilitar señaló que estaba en una finca del municipio de Caldas, sur del Valle de Aburrá. “Hay que pasar el casco urbano. Se sale de Caldas por ahí media hora en vehículo. Está ubicado en una finca muy grande. La entrada, para esa época, era una puerta blanca”.

Ya dentro de la propiedad, el ex paramilitar describió con detalles el inmueble: “la primera casa en obra negra y enseguida de la casa había como una especie de depósito, y más atrás, como a 70 u 80 metros, funcionaba supuestamente una ladrillera. Se veían dos chimeneas en el techo. En la entrada había un primer piso con antejardín bien decorado y de ahí a mano derecha se bajaba por unas escalas como de cinco metros, cuando se llegaba al final se observaba un horno grande de panadería industrial”.

Sobre el horno como tal detalló lo siguiente: “la puerta era hermética, de palanca, se cerraba y quedaba incrustada en un marco de pared, tenía vidrios muy gruesos, como blindados. En la parte de afuera contaba con tres botones, un botón rojo para prender y los otros dos para graduar la temperatura. Por dentro, el horno era metálico y tenía como una especie de mesón firme, tenía resistencias, unas abajo del mesón, como una especie de parrillas. A los lados del mesón también había resistencias. Al fondo de la pieza quedaban dos ventiladores. Nos decían que ahí no podíamos fumar. Olía como a chicharrón quemado. En el horno solo cabía una persona. Los cuerpos eran enganchados al mesón. Cuando subían la temperatura los cuerpos se levantaban. Mucha gente se moría antes de entrar al horno".

Según sus cálculos, en la semana eran conducidas allí entre 10 y 20 personas. Y se tenía un procedimiento para ello: “cuando nosotros llegábamos con las personas, vivas o muertas, tocábamos y nos decían ‘esos insumos llévelos para el fondo’. Llegábamos hasta adentro, los llevábamos en bolsas para que no botaran sangre. Los desangrábamos. Nos preguntaban ‘¿quién manda eso?’. Alías ‘J’ y Daniel mandaban mucho. Llevaban una carpeta donde anotaban todo. El que anotaba era un señor como de 45 años, bajito, cejón. Nosotros entrábamos y teníamos que esperar las cenizas. El procedimiento duraba como 20 minutos, pero cuando estaba encendido eran como cinco minutos. Luego se las mostrábamos a ‘J’ o a Daniel, y luego las botábamos al río o a donde ellos dijeran”.

Ante los investigadores judiciales no negó su participación en la comisión de varios crímenes bajo esa modalidad. “A unos los llevé muertos y a otros los llevé vivos. Llevé más de cincuenta muertos y vivos más de quince”.

Entre las víctimas que recuerda se encuentran dos hermanos de apellido Vanegas, ganaderos de profesión, quienes fueron retenidos en el sector de Belén, suroccidente de Medellín, por orden de Daniel Mejía. Según los paramilitares, los hombres fueron asesinados porque financiaban un frente de la guerrilla de las Farc. Con su muerte en el horno crematorio, se puso a funcionar para toda clase de personas, pues según el relato del ex paramilitar, hasta ese momento era usado para “personalidades solamente”.

Otra de las personas que recuerda que fue incinerado allí fue el narcotraficante Julio Cesar Correa Valdés, conocido en el mundo de la mafia como Julio Fierro y esposo de la modelo Natalia Paris. Su deceso se produjo, según el testimonio de este ex paramilitar, a finales de agosto de 2001. Según relatos periodísticos de ese año, este narcotraficante venía adelantando conversaciones con la DEA para someterse a la justicia de Estados Unidos y colaborar como informante para obtener beneficios jurídicos.

“De ello se enteraron en Antioquia, entonces se reunieron Salvatore Mancuso, Carlos Castaño y Daniel Mejía. Castaño ordenó que cogieran a Julio Fierro. A él lo retuvieron en el municipio de Guarne varios hombres de Daniel. La orden era que no lo mataran. De Guarne lo llevaron en helicóptero hasta Córdoba, donde Carlos Castaño. Le querían quitar unas propiedades. Natalia Paris viajó también hasta allá porque le iban a quitar unas propiedades que estaban a nombre de ella. A Julio lo regresaron a Medellín en helicóptero, para hacerle la extinción de dominio, luego lo mataron y el cuerpo lo llevaron al horno”.

Lo más paradójico de lo narrado por este ex paramilitar es que ofrece una versión que podría aclarar lo ocurrido con alias ‘Danielito’, desaparecido desde el 25 de noviembre de 2006, dos semanas después de abandonar el centro de reclusión de La Ceja, Antioquia, donde permanecían recluidos los jefes de las Auc. De allí salió porque contra él no pesaba orden de captura de alguna.

“Él fue víctima de su propio invento”, dijo el ex paramilitar entrevistado por los funcionarios judiciales. “A Daniel lo desaparecieron junto con diez de sus escoltas en ese horno”. Una noche me llamó un amigo y me dijo ‘se tragaron a Daniel, el patrón’, y nunca más supe de él. Tampoco sé que pasó después con ese horno”.

Investigadores sociales de la Universidad de Antioquia que trabajan sobre este tipo de fenómenos criminales y que solicitaron la reserva de la fuente, indicaron que la existencia de hornos crematorios en Norte de Santander y en Antioquia evidencia que se trata de una manera de “industrializar la criminalidad”. Había una orden superior de “desaparecer las víctimas a toda costa” y en ese sentido es que aparecen los desmembramientos, las fosas, los ríos y los hornos como técnicas eficaces de acabar con el llamado “enemigo”.

Lo que revela este tipo de criminalidad, agregan los investigadores sociales, es su carácter sistemático y selectivo, “lo que quiere decir que toda esa criminalidad fue planificada, tanto que no se puede perder de vista que los paramilitares tuvieron escuelas en donde preparaban a los combatientes en diversas actividades. Allí los convertían en máquinas de guerra” a través de una división interna del trabajo, especificada por técnicas criminales.

La Fiscalía espera que otros ex paramilitares, ya sea que estén postulados a los beneficios de Justicia y Paz, privados de la libertad por crímenes juzgados por la justicia ordinaria o libres, sin requerimientos de la justicia, contribuyan a precisar aún más los detalles sobre este tipo de desaparición forzada, con el fin no solo de establecer la ubicación exacta del horno crematorio, sino de identificar a las víctimas que fueron conducidas a esa macabra máquina de la muerte.

Por: verdadabierta.com
Tomado de: prensarural.org



Los hornos crematorios que construyeron los paramilitares en Norte de Santander [2009]


<br />Los Hornos crematorios de las AUC

-Click en la imagen-




Informe Especial: CAMBIO conoció los hornos crematorios que construyeron los paramilitares en Norte de Santander.


Tomado de: cambio.com.co

miércoles, 20 de enero de 2010

La pobreza un "Crimen" que se paga con la Muerte

A través de este documental Felipe Zuleta Lleras periodista colombiano demuestra como, a pesar de las evidencias, mas de 1.000 asesinatos de jóvenes inocentes cometidos por parte de estado quedan impunes frente a la mirada de una sociedad a la cual ya nada le aterra.


La pobreza un "Crimen" que se paga con la Muerte - Parte 1


La pobreza un "Crimen" que se paga con la Muerte - Parte 2



Por: Felipe Zuleta Lleras
Tomado de: www.youtube.com/FelipeZuletaLleras

miércoles, 13 de enero de 2010

"Se nos dijo que luchábamos contra terroristas, el verdadero terrorista era yo"

Asombroso discurso de un veterano de Iraq (Vídeo, 4 min. 40 seg)
"Se nos dijo que luchábamos contra terroristas, el verdadero terrorista era yo"


El siguiente documento es el discurso de Mike Prysner, un soldado en Iraq y Afganistán que se descubre como terrorista.





Tomado de: www.antimilitaristas.org

Una victoria parcial de la memoria. Sobre el fallo contra los asesinos de Nicolás Neira.

Una victoria parcial de la memoria.
Sobre el fallo contra los asesinos de Nicolás Neira.


En un hecho inesperado, que celebramos, la Procuraduría General de la Nación destituyó e inhabilitó de ejercer cargos públicos por 10 años, a dos oficiales del ESMAD (Escuadrón Móvil Anti Disturbios), directores respectivos de la primera y la tercera sección de este organismo en Bogotá, por su participación por “omisión” en la muerte del joven estudiante libertario de 15 años Nicolás David Neira Álvarez, asesinado por las golpizas de los antidisturbios el primero de mayo de 2005 durante las movilizaciones del Día Internacional de las y los Trabajadores.

Según la Procuraduría, los oficiales incumplieron con su deber al no garantizar que sus subordinados velaran en la marcha por los derechos humanos. Este fallo se encadena con otro similar, en el que el ente público destituyó a 14 miembros del Ejército, por hechos ocurridos también en el 2005 en el Departamento del Casanare, en los que los soldados secuestraron y mataron dentro de sus casas a 5 personas haciéndolas pasar luego como bajas en combate, en la ya usuales ejecuciones extrajudiciales de las Fuerzas Armadas conocidas como “falsos positivos”.
Las penas risibles, que de inmediato fueron rechazadas por los uniformados, no contemplan ni la responsabilidad penal, ni la reparación a las familias de las víctimas de estos brutales asesinatos. Y llegan, como suele llegar la justicia Colombiana con cuatro años de retraso, tiempo en el que este tipo de hechos aumentaron, se legalizaron y se cubrieron con el manto de la impunidad.

Ese conjunto de investigaciones realizadas por la Procuraduría, llego acompañado por un resultado predecible para todos los casos de crímenes de estado: Los 17 militares acusados por el asesinato y la desaparición forzada de decenas de jóvenes de Soacha salen en libertad por vencimiento de términos, es decir, por triquiñuelas jurídicas. Y el clima general sobre el que se asientan los crímenes oficiales no puede ser más propicio: Los Jefes Paramilitares y sus intimas relaciones con el establecimiento fueron extraditados y silenciados, los 30 mil desparecidos por motivos políticos que reconoce ASFADDES cometidos en los últimos 30 años, son enterrados en los archivos del olvido y sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por políticos, militares y empresarios se impone la amnesia.

La Paradoja no es ya solo que el Estado se perdone a si mismo los crímenes que comete en contra de la población, sino que investigue procesos en los que los culpables de entrada fueron absueltos; eso mismo hizo la Procuraduría al investigar un caso que formalmente no existe. No hay, como dice Pedro Maecha abogado de la familia de Nicolás, una investigación judicial sobre el asesinato del compañero. Ni los varios testimonios, ni las evidencias médicas, ni las pruebas documentales, han sido buena razón para emprender labores en ese sentido. Todo lo contrario; el caso lo habían cerrado ya los medios burgueses de información cuando el mismo día del incidente hablaban de que Nicolás había sido apuñalado y herido por sus mismos compañeros y compañeras. La comandancia de la Policía lo rectificaba días mas tarde, cambiando como no, la versión oficial: Nicolás se había caído de uno de los camiones que acompañaban la manifestación, y finalmente las autoridades cerraban el caso sosteniendo que Nicolás murió porque las y los otros manifestantes lo habían arrollado. La mentira vuelta verdad oficial había matado tres veces, de tres maneras distintas a Nicolás y en todas la autocomplacencia, el descaro y la impunidad mandaban.

La versión oficial supo mantenerse a punta de amedrentamiento y silencios impuestos. Las llamadas amenazantes para que los familiares de Nicolás se quedaran callados se hicieron frecuentes; la presencia incómoda de agentes de policía vestidos de civil merodeando y preguntando por los testigos, recurrente; la persecución violenta contra los activistas de su causa silenció muchas voces y finalmente, las tentativas de asesinato arrojaron al exilio a varias de las personas que visibilizaron el caso así como al padre de Nicolás, Yuri Neira. Gracias a ese ambiente de terror, el caso de Nicolás se empolvo en los almanaques de la injusticia y los asesinatos perpetrados por el ESMAD y las Fuerzas de Seguridad del Estado siguieron creando más y más dolor.

Sin embargo, los logros del terror no podían esconder que la única razón por la que Nicolás resulto asesinado fue porque no pudo correr tanto como lo requerían las ordenes de los ESMAD. La lógica es clara: Quien no se quite del camino cuando la fuerza bruta del Gobierno lo ordena, que sufra las consecuencias. Es la lógica aplastante de las balas y el dinero que gobierna el país hace mucho y es la lógica con la que funciona el ESMAD. Lo muestra el balazo que se le propino al estudiante de química de la Universidad del Valle Jhonny Silva, el asesinato del joven indígena de 16 años Belisario Camallo Guetoto con certeros balazos en su cuerpo durante una manifestación por la liberación de la madre tierra; el balín disparado desde una granada antidisturbios, que perforo la cabeza del comunicador popular y estudiante universitario Oscar Salas. Se barre así con las y los jóvenes rebeldes, con los y las trabajadoras inconformes y con la oposición popular.

Las agresiones, el terror y los asesinatos son componentes fundamentales de una política de seguridad construida sobre la imagen de la guerra y la aniquilación. Se equivoca entonces la Procuraduría cuando plantea que la violación a los derechos humanos que autorizaron los oficiales del ESMAD iba en contravia con sus deberes policiales. Es precisamente en cumplimiento de esos deberes que la Policía cree un escuadrón especializado en el control de multitudes que realiza su tarea mediante el uso racionalizado de la brutalidad. Es precisamente el deber de la policía el de suministrar la muerte y la represión permanentemente, en defensa de un orden institucional basado en la dominación y el hambre de muchos y muchas.

Pese a todo, los entes de control no han podido ignorar por más tiempo este alarmante e impune asesinato. Este pequeño logro es sin duda resultado de las terquedad y los esfuerzos de Yuri Neira y la familia de Nicolás, sus compas, amigos y amigas; consecuencia del acompañamiento de los movimientos de victimas y victoria de los movimientos sociales populares que han empezado a hacer suya la lucha contra la impunidad. Qué esta ganancia parcial se transforme en victoria de la memoria y en lucha frontal contra el Terrorismo de Estado, depende enteramente de nosotros y nostras.

La memoria de Nicolás Neira y la de todos los y las jóvenes hijas del pueblo asesinadas, vive en la lucha, su lucha, nuestra lucha.



Por: Colectivo Mecha de la Red Libertaria Popular Mateo Kramer
Red Libertaria Popular Mateo Kramer

lunes, 11 de enero de 2010

¿Guerra justa? ¿o justamente guerra?



Dicen que la política hace extraños compañeros de cama, pero el Premio Nobel puede hacer unos aún más extraños. Ha habido muchos comentarios sobre la entrega de este premio al presidente Barack Obama y también debates sobre si es merecido o no. Al recibir el honor, su discurso no era sobre la paz sino sobre la guerra ––o para ser preciso “la guerra justa”. (Durante siglos los papas y príncipes han planteado sus teorías sobre lo que constituye una guerra justa, a diferencia de una guerra injusta).

Como si no fuera suficientemente irónico describir la guerra contra Afganistán como una guerra justa (no fue el estado de Afganistán, sino un grupo de extranjeros, que atacó a Estados Unidos), el aceptar el premio de la paz mientras Obama aceleraba una guerra hizo que el premio fuera igual de significativo que el último reality show en la tele. En lugar de “la guerra justa”, tal vez el tema del discurso debería ser “la justificación de la guerra”, algo en que los políticos son bastante buenos.

Difícilmente se le escapa a uno el contraste entre Obama y Martin Luther King, hijo, cuya previa recepción del premio, junto con su oratoria “Tuve una vez un sueño”, ahora fueron puestas al servicio de guerra. Pero si King viviera, no cabe duda que estaría protestando en lugar de aplaudiendo más guerra.

El amigo y redactor de los discursos de King, el reverendo doctor Vincent Harding, señala el discurso que King dio en la iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, donde se pronunció fuertemente en contra de la guerra en Vietnam. Mientras los líderes políticos, religiosos y mediáticos de la nación defendían la guerra como justa y necesaria, King vio el sufrimiento humano del pueblo vietnamita y lo encontró intolerable.

Según el libro de Harding, Martin Luther King: El Héroe Inconveniente, (Maryknoll: 1996), King le hizo unos comentarios instructivos al personal de la SCLC (Conferencia Sureña del Liderazgo Cristiano) después de leer un artículo sobre la guerra en la revista Ramparts en enero de 1967. Dijo King,"...Después de leer ese artículo, me dije a mi mismo, ‘Jamás volveré a guardar silencio sobre una cuestión que está destruyendo el alma de nuestra nación y destruyendo miles y miles de niños y niñas en Vietnam’" (p.101). Varios meses después, él predicó en la iglesia Riverside, donde dijo a la congregación que “los males del capitalismo son tan reales como los males del militarismo y el racismo” (p. 101).

Por otro lado, a la gente conservadora le encantaban los comentarios de Obama con respecto a la realidad del mal en las relaciones internacionales, porque él avaló la guerra como una solución, al referirse a ella como el motor económico más grande de la nación capitalista.

Hace 42 años, King habló directamente del mal; pero para King, la guerra era el mal, y no su solución.

Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

Traducción: Amig@s de Mumia, México


Tomado de: alasbarricadas.org
Caricatura: Vladdo

domingo, 15 de marzo de 2009

Obama sobre Israel y Palestina

Barack Obama es reconocido como una persona de aguda inteligencia, un estudioso, muy cuidadoso en la elección de sus palabras. Merece ser tomado en serio, tanto por lo que dice como por lo que omite. Especialmente significativa es su primera declaración de fondo sobre asuntos exteriores, el 22 de enero, en el Departamento de Estado, en la presentación de George Mitchell, quien servirá como su enviado especial para la paz en Medio Oriente.

Mitchell centrará su atención en el problema entre Israel y Palestina, a raíz de la reciente invasión de Estados Unidos e Israel a Gaza. Durante el asalto criminal, Obama se mantuvo en silencio, más allá de repetir algunos lugares comunes, porque, dijo, sólo hay un presidente, un hecho que no le impidió hacer declaraciones sobre muchas otras cosas. En su campaña, sin embargo, repitió su afirmación de que "si los misiles estuvieran cayendo donde duermen mis dos hijas, haría todo lo posible para detener esto". Él se refería a los niños israelíes y no a los cientos de niños palestinos asesinados por las armas de EE. UU., sobre los cuales no podía hablar, porque sólo había un presidente...

El 22 de enero, sin embargo, Barack Obama ya era presidente y podía hablar libremente sobre estos asuntos, evitando, sin embargo, el ataque a Gaza, que se suspendió, convenientemente, justo antes de su toma de posesión.

En sus declaraciones, Obama hizo hincapié en su compromiso para una solución pacífica del conflicto. Sus comentarios fueron un cuanto tanto ambiguos, pero hizo una propuesta concreta: "la iniciativa de paz árabe", dijo Obama, "contiene elementos constructivos que podrían ayudar a avanzar en estos esfuerzos. Ahora es el momento de que los Estados árabes actúen para lograr el cumplimiento de dicha iniciativa mediante el apoyo al gobierno palestino del Presidente Abbas y el Primer Ministro Fayyad, adoptando medidas para normalizar las relaciones con Israel y defendiéndose del extremismo que nos amenaza a todos."

Obama no está directamente falseando la propuesta de la Liga Árabe, pero el engaño cuidadosamente formulado es instructivo.

La propuesta de paz de la Liga Árabe llama, en efecto, a la normalización de las relaciones con Israel en el contexto, repito, en el contexto, de una solución de dos estados en los términos del consenso internacional, que vienen de largo tiempo atrás y que los EE. UU. e Israel han bloqueado desde hace más de 30 años, en total aislamiento internacional. El núcleo de la propuesta de la Liga Árabe, como Obama y sus asesores sobre Medio Oriente saben muy bien, es un llamamiento para un arreglo político pacífico en los términos antes mencionados, que son bien conocidos y reconocidos por ser la única base para una solución pacífica, a la que ahora Obama pide que se comprometan. La omisión de ese hecho fundamental no puede ser accidental e indica claramente que Obama no prevé alejarse del rechazo habitual de los EE. UU. a esta propuesta. Su llamamiento a los estados árabes para actuar en el corolario de su propuesta, mientras que los EE. UU. ignoran incluso la existencia de su contenido central, que es la condición previa para el corolario, supera todo cinismo.

Los actos más importantes para socavar una solución pacífica son las acciones [israelíes] diarias en los territorios ocupados, respaldadas por los Estados Unidos, todas reconocidas por ser de índole criminal: la apropiación de tierras y recursos valiosos y la construcción de lo que el principal arquitecto del plan, Ariel Sharon, llamó "bantustanes" para los palestinos, una comparación injusta, porque los bantustanes eran mucho más viables que estos fragmentos de tierra que se les han dejado a los palestinos bajo la concepción de Sharon. Sin embargo, los EE. UU. e Israel siguen oponiéndose a una solución política incluso por escrito, más recientemente, en diciembre de 2008, cuando los EE. UU. e Israel (y unas pocas islas del Pacífico) votaron en contra de una resolución de la ONU para apoyar "el derecho del pueblo palestino a la libre determinación" (aprobada por 173 votos a 5, con la oposición de EE. UU. e Israel, con pretextos evasivos).

Obama no tuvo nada qué decir acerca del asentamiento y desarrollo de infraestructuras en Cisjordania y las complejas medidas de control de la existencia palestina misma, destinadas a socavar las perspectivas de una solución pacífica de dos Estados. Su silencio es una sombría refutación a su floreciente oratoria al respecto de que: "Mantendré un compromiso activo para buscar que dos Estados vivan lado a lado, en paz y seguridad".

Tampoco se menciona la utilización por parte de Israel de armas de EE. UU. en Gaza, en violación no sólo con la legislación internacional, sino en clara violación también con la legislación estadounidense. O el envío de Washington de nuevas armas a Israel en el momento más álgido del ataque de EE. UU. e Israel, algo seguramente no desconocido por los asesores de Medio Oriente de Obama.

Obama fue firme, sin embargo, en que el contrabando de armas a Gaza debe detenerse. Él respalda el acuerdo de Condoleezza Rice y la canciller israelí, Tzipi Livni, de que la frontera de Gaza y Egipto debe cerrarse, un notable ejercicio de arrogancia imperial, como señaló el Financial Times: "...mientras en Washington se felicitan mutuamente, ambas funcionarias parecieron olvidarse del hecho de que estaban llegando a un acuerdo sobre el comercio ilegal que se lleva a cabo en la frontera de otro país: Egipto, en este caso. Al día siguiente, un funcionario egipcio describió el memorando como 'ficticio' ". Las objeciones de Egipto fueron ignoradas.

Volviendo a la referencia de Obama sobre la "constructiva" propuesta de la Liga Árabe, tal como indica el texto, Obama insiste en restringir el apoyo al partido derrotado en las elecciones de enero de 2006, la única elección libre en el mundo árabe, a la que los EE. UU. e Israel reaccionaron instantánea y abiertamente, castigando con severidad a los palestinos por oponerse a la voluntad de los amos. Un tecnicismo menor es que el mandato de Abbas finalizó el 9 de enero y que Fayyad fue nombrado Primer Ministro sin la confirmación del Parlamento palestino (muchos de ellos secuestrados y en cárceles israelíes). Ha'aretz describe a Fayyad como "una persona poco común en la política palestina. Por una parte, es el político palestino más apreciado por Israel y Occidente. Por otro lado, sin embargo, no tiene poder electoral ni en Gaza ni en Cisjordania". El informe también hace notar "la estrecha relación de Fayyad con el poder en Israel," sobre todo su amistad con el extremista asesor de Sharon, Dov Weiglass. Aunque carece de apoyo popular, se le considera un político competente y honesto. Esta no es regularmente la norma de aquellos sectores políticos respaldados por los Estados Unidos.

La insistencia de Obama en que sólo existen dentro de la política palestina Abbas y Fayyad encaja con el desprecio constante de Occidente por la democracia, a no ser que esté bajo su control.

Obama dio las razones de costumbre para ignorar al gobierno electo dirigido por Hamas: "Para formar parte de quienes están en favor de la paz ", declaró Obama, "el cuarteto [EE. UU., Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas] ha dejado claro que Hamas debe cumplir con condiciones más que claras: reconocer el derecho de Israel a existir, renunciar a la violencia y acatar acuerdos anteriores". No se menciona, también como de costumbre, el pequeño inconveniente de que los EE. UU. e Israel se oponen firmemente a las tres condiciones. En pleno aislamiento internacional, no sólo bloquean la solución de dos estados, uno de ellos un Estado palestino, sino que, por supuesto, no renuncian a la violencia y rechazan la propuesta central del cuarteto de la "hoja de ruta." Israel la aceptó oficialmente, pero con 14 reservas que eliminan efectivamente sus contenidos (y es tácitamente respaldado por los EE. UU.). Es el gran mérito del libro de Jimmy Carter, Palestine: Peace not Apartheid (Palestina: Paz no Apartheid), el haber traído estos hechos a la atención publica por primera vez... y única vez en los grandes medios de comunicación.

De ello se deduce, por razonamiento elemental, que ni los EE. UU. ni Israel forman "parte de quienes están en favor de la paz." Pero eso simplemente no puede ser. Esto ni siquiera es una frase existente en el idioma inglés. Tal vez sea injusto criticar a Obama por este nuevo ejercicio de cinismo, porque es una práctica casi general, a diferencia de su escrupulosa eliminación de los principales componentes de la propuesta de la Liga Árabe, que es su propia y novedosa contribución.

Una práctica casi universal son también las típicas referencias a Hamas: una organización terrorista, dedicada a la destrucción de Israel (o quizás dedicada a la destrucción de todos los judíos), etc. Se omiten los hechos un tanto incómodos de que Israel y los EE. UU. no sólo se dedican a la destrucción de cualquier Estado palestino viable, sino que aplican sin cesar dichas políticas. O que, a diferencia de la negativa de EE. UU. e Israel, Hamas ha pedido públicamente, en repetidas ocasiones y explícitamente, una solución de dos estados en los términos del consenso internacional.

Obama empezó diciendo: "Permítanme ser claro: Estados Unidos está comprometido con la seguridad de Israel. Y siempre vamos a apoyar el derecho de Israel a defenderse contra amenazas justificadas". No dijo nada sobre el derecho de los palestinos a defenderse contra las amenazas, mucho más extremas, como las que ocurren a diario, con el apoyo de los EE. UU., en los territorios ocupados. Pero esto, una vez más, es la norma. También es normal la enunciación del principio de que Israel tiene derecho a defenderse. Eso es correcto, pero vacío: todo el mundo tiene ese derecho. Pero en este contexto el cliché es peor que vacuo: es un engaño cínico.

La cuestión no es si Israel tiene el derecho a defenderse, como todo el mundo lo tiene, sino si tiene el derecho a hacerlo por la fuerza. Nadie, incluido Obama, considera que los Estados gozan de un derecho general para defenderse por la fuerza: es necesario en primer lugar demostrar que no existen otras alternativas pacíficas. En este caso, seguramente las hay. Una estrecha alternativa para Israel sería respetar un alto al fuego, por ejemplo, el alto al fuego propuesto por el dirigente político de Hamas, Khaled Misal, unos días antes de que Israel lanzara su ataque, el 27 de diciembre. Mishal llamó a restablecer el acuerdo de 2005. Este acuerdo pedía que se pusiera fin a la violencia y que se abrieran de manera ininterrumpida las fronteras, así como que Israel garantizara que los bienes y las personas pudieran circular libremente entre las dos partes de la Palestina ocupada, Cisjordania y la Franja de Gaza. El acuerdo fue rechazado por los EE. UU. e Israel unos meses más tarde, después de las elecciones libres de enero de 2006, cuando los palestinos tomaron "el camino equivocado." Hay muchos otros casos de gran relevancia. La más amplia y más importante alternativa sería que los EE. UU. e Israel abandonaran su rechazo extremo y se unieran al resto del mundo, incluyendo a los estados árabes y a Hamas, en apoyo a la solución de dos Estados de acuerdo con el consenso internacional. Cabe señalar que en los últimos 30 años ha habido una excepción a la oposición de EE. UU. e Israel: las negociaciones de Taba en enero de 2001, que parecían estar a punto de llegar a una solución pacífica, cuando Israel pidió que éstas se suspendieran prematuramente. No sería, entonces, descabellado que Obama llegara a un acuerdo para unirse al resto del mundo, incluso en el marco de la política de EE. UU., si estuviera interesado en hacerlo.

En resumen, la contundente reiteración de Obama sobre el derecho de Israel a defenderse es otro ejercicio de engaño cínico, aunque, hay que admitirlo, no es exclusivo de él, sino que es una práctica casi general. El engaño es especialmente llamativo en este caso debido a que se dio en lo que fue el nombramiento de Mitchell como enviado especial a Medio Oriente. El principal logro de Mitchell ha sido su destacado papel en la solución pacífica en Irlanda del Norte. Hizo un llamamiento para que se pusiera fin al terrorismo del IRA y a la violencia británica. Es el reconocimiento implícito de que, si bien Gran Bretaña tenía el derecho a defenderse del terror, no tenía derecho a hacerlo por la fuerza, porque había una alternativa pacífica: el reconocimiento de los legítimos reclamos de la comunidad católica irlandesa, que fueron las raíces del terrorismo del IRA. Cuando Gran Bretaña adoptó esta sensata postura, el terror terminó. Las medidas a tomar en la misión de Mitchell con respecto a Israel y Palestina son tan evidentes que no necesitan ser explicadas detalladamente. Y la omisión de las mismas es, de nuevo, un sorprendente indicio del compromiso de la administración de Obama con el rechazo y la oposición a la paz, a menos de que sea en sus términos extremistas.

Obama también elogió a Jordania por su "constructivo papel en la formación de fuerzas de seguridad palestinas y por haber fomentado sus relaciones con Israel", lo cual contrasta con la negativa de los EE. UU. e Israel para tratar con el gobierno libremente elegido de Palestina, mientras castiga a los palestinos por elegir a dicho gobierno, con pretextos que, como se ha señalado, no soportan el más mínimo escrutinio. Es verdad que Jordania se sumó a los EE. UU. para armar y entrenar a las fuerzas de seguridad palestinas, a fin de que pudieran reprimir violentamente cualquier manifestación de apoyo a las desgraciadas víctimas del asalto de EE. UU. e Israel en Gaza, así como para lograr la detención de los partidarios de Hamas y del destacado periodista Khaled Amayreh, mientras organizaba sus propias manifestaciones en apoyo a Abbas y Fatah, en la que la mayoría de los participantes "eran funcionarios públicos y niños de escuelas que fueron designados por la Autoridad Palestina para participar en el rally", según el Jerusalem Post. Ése es nuestro tipo de democracia.

Obama hizo un comentario más de fondo: "Como parte de un alto al fuego duradero, los cruces fronterizos de Gaza debe ser abiertos para permitir el flujo de la ayuda y el comercio, con un régimen de vigilancia adecuado..." No mencionó, por supuesto, que los EE. UU. e Israel habían rechazado el mismo acuerdo justo después de las elecciones de enero de 2006 y que Israel nunca ha cumplido posteriores acuerdos similares sobre las fronteras.

No ha habido tampoco ninguna reacción al anuncio de Israel de que rechazaba el acuerdo de cese al fuego, de modo que las perspectivas para que sea "duradero" no son prometedoras. Como se informó a la vez en la prensa, "El Ministro del gabinete israelí, Binyamin Ben-Eliezer, quien toma parte en las deliberaciones de seguridad, dijo el jueves a la Army Radio (Radio del Ejército) que Israel no dejaría reabrir los pasos fronterizos con Gaza sin un acuerdo para liberar a [Gilad] Schalit..." (AP, 22 de enero); "Israel mantendrá cerrados los cruces fronterizos de Gaza... El funcionario dijo que el gobierno tiene previsto utilizar la negociación por la liberación de Gilad Shalit, el soldado israelí en poder del grupo islamista desde el 2006..." (Financial Times, 23 de enero); "A principios de esta semana, el Ministro de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Livni, dijo que los progresos para poner en libertad al cabo Shalit serían una condición previa para la apertura de los cruces fronterizos que han sido mayoritariamente cerrados desde que Hamas arrebató el control de Gaza en 2007 a la Autoridad Palestina, con sede en Cisjordania..." (Christian Science Monitor, 23 de enero); "...un funcionario israelí dijo que sería difícil cualquier levantamiento del bloqueo, pues se vincula con la liberación de Gilad Shalit..." (FT, 23 de enero); entre muchos otros.

La captura de Shalit es un tema prominente en Occidente, otra muestra de la criminalidad de Hamas. Independientemente de lo que se piense, es incontrovertible que la captura de un soldado del ejército agresor es un delito mucho menor que el secuestro de civiles, exactamente lo que hicieron las fuerzas israelíes el día anterior a la captura de Shalit, quienes invadieron la ciudad de Gaza y secuestraron a dos hermanos, a quienes se llevaron a través de la frontera y desaparecieron en el complejo penitenciario israelí. A diferencia del caso mucho menos grave de Shalit, este crimen prácticamente no fue informado y se ha olvidado, así como se olvida la práctica habitual de Israel durante décadas de secuestrar civiles en el Líbano y en alta mar y enviarlos a cárceles israelíes, a menudo durante muchos años, como rehenes. Sin embargo, la captura de Shalit dificulta un cese al fuego.

Las declaraciones de Obama sobre Oriente Medio en el Departamento de Estado se refirieron también al "deterioro de la situación en Afganistán y Pakistán... el frente central en nuestra permanente lucha contra el terrorismo y el extremismo". Unas horas más tarde, aviones de EE. UU. atacaron una aldea remota de Afganistán, con la intención de matar a un comandante talibán. "Ancianos de la aldea, sin embargo, dijeron a los funcionarios de la provincia que nunca hubo talibanes en la zona, la cual describieron como una aldea poblada principalmente por pastores. Entre los 22 muertos se encontraban mujeres y niños, de acuerdo con Hamididan Abdul Rahmzai, el jefe del consejo de dicha provincia... (Los Angeles Times, 24 de enero).

El primer mensaje del presidente afgano Karzai a Obama después de ser elegido en noviembre fue una petición para poner fin a los bombardeos de civiles afganos, lo cual repitió horas antes del juramento de Obama. Esto se consideró tan importante como la convocatoria de Karzai para fijar un calendario para la salida de los EE. UU. y de las demás fuerzas extranjeras. Los ricos y poderosos tienen sus "responsabilidades". Entre sus responsabilidades, el New York Times informó, se encuentra la de "garantizar la seguridad" en el sur de Afganistán, donde "la insurgencia local está creciendo y es autosustentable." Todo lo cual nos resulta muy familiar. Es como en el periódico Pravda, en la década de 1980, por ejemplo.

Noam Chomsky
ZNet

Traducido por Carlos F.
Diez Sánchez y revisado por Felisa Sastre

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