sábado, 3 de abril de 2010

El marxismo humanista de Raya Dunayevskaya

Este año se celebra el centenario del nacimiento de la teórica y revolucionaria marxista Raya Dunayesvskaya (1910- 1987), de quien leí recientemente una de sus obras más importantes: Filosofía y revolución, de Hegel a Sartre y de Marx a Mao (Siglo XXI, 2009), en la cual se expone una perspectiva crítica del marxismo que resulta imprescindible conocer a profundidad, entre otros motivos por su contribución a la comprensión de los procesos trasformadores que actualmente tienen lugar en el mundo, particularmente en América Latina.

Ucraniana de nacimiento, Raya se instala con su familia en Estados Unidos en 1922; llega a México en 1937 como secretaria de Trotski en idioma ruso, rompiendo con él por sus divergencias políticas respecto de la caracterización de la Unión Soviética: mientras ella pensaba, sobre todo después del pacto de no agresión Hitler-Stalin de 1939, que Rusia no era más un Estado de trabajadores, el fundador del Ejército Rojo sostuvo siempre que era un Estado obrero, aunque degenerado. En 1938 regresa a Estados Unidos, donde lleva a cabo una intensa actividad política y una prolífera producción intelectual, relacionadas ambas con el periódico News and Letters, expresión de la corriente marxista-humanista que ella fundó en los años 50. Sustenta que originalmente Marx denominó sus nuevas elaboraciones teóricas no materialismo ni idealismo, sino humanismo.

Congruente con la idea de que la teoría sólo puede desarrollarse plenamente cuando se asienta en lo que las propias masas hacen o piensan, destaca que para Marx lo fundamental consistía en que el ser humano no era meramente objeto, sino sujeto; que no únicamente estaba determinado por la historia, sino que también la creaba.

A partir de estos planteamientos, Raya hace una crítica radical al vanguardismo: ¿las masas campesinas o proletarias son las forjadoras de la historia, o solamente les corresponde someterse a una “dirección” y recibir órdenes? ¿Deben ser masas pasivas al día siguiente de la revolución? Precisamente, en su condena al estalinismo afirma que este régimen sofocó la espontaneidad de las masas: el Estado absorbió a los sindicatos y a todas las organizaciones obreras de tal manera que la propiedad estatal, el plan estatal, el partido, eran los fetiches por los cuales los trabajadores debían ofrendar su vida.

Dunayesvskaya propone, en cambio, una perspectiva que se fundamenta en el sujeto autodesarrollado, y se alinea con Lenin, quien, a su juicio, consideró a las masas, el proletariado, el campesinado, e incluso la nacionalidad oprimida, como sujetos autodesarrollados. Lenin creía que se necesitaba un nuevo impulso teórico porque había nacido un nuevo sujeto: la autodeterminación de las naciones.

También discrepa con Trotski en su concepción del campesinado, quien no lo consideraba sujeto autodesarrollado ni tampoco le concedía una conciencia nacional ni mucho menos socialista.
Dunayevskaya mantiene, por el contrario, que la iniciativa política no es siempre patrimonio exclusivo de la clase obrera. Cuando las masas son el sujeto no debe analizarse una revolución a partir del liderazgo, sino del sujeto autodesarrollado. Afirma que Trotski siempre se preocupó demasiado del problema de la dirección, subordinando al sujeto autodesarrollado.

Aunado a esta perspectiva –muy útil para el análisis de los indígenas como sujetos autodesarrollados–, es sumamente interesante su crítica al estatismo: “el subjetivismo pequeño burgués –sostenía– siempre ha concluido aferrándose a determinado poder estatal, y lo ha hecho sobre todo en esta época de capitalismo de Estado, cuyos intelectuales están impregnados de la mentalidad administrativa del plan, el partido de vanguardia, la revolución cultural, como sustituto de la revolución proletaria”.

Considera a Jean-Paul Sartre, “el extraño que se acerca a mirar”, como filósofo de la derrota. Detrás del lenguaje nihilista de Sartre –afirma– acecha… nada; y como no hubo pasado, y el mundo actual es “absurdo”, no hay futuro.

Su crítica a Mao es demoledora: señala que con el propósito de aumentar la producción, el dirigente lleva a China a un proceso de acumulación originaria de capital mediante un capitalismo de Estado, en el que el partido tiene el monopolio del pensamiento correcto, produciéndose un despilfarro humano total, el burocratismo y la ineficiencia. Retrogradación es la palabra que resume realmente el pensamiento de Mao, esto es, lo que no representa una reorganización total de la vida, y relaciones humanas totalmente nuevas. Lo acusa de volver la espalda al aliado y camarada Vietnam, que libraba una lucha de vida o muerte contra el imperialismo estadunidense, presionándolo para firmar la pax americana. En China, la dialéctica de la liberación fue sustituida por un dogmatismo caprichoso y arbitrario, por la fetichización simultánea del marxismo leninismo-pensamiento Mao-Tse-Tung y la propia revolución mundial. “La dialéctica reveló que la contrarrevolución está en el seno de la revolución.”

Ante su pregunta reiterada: ¿qué sucede después de la toma del poder?, Raya responde que la cuestión del carácter imprescindible de la espontaneidad es no sólo inherente a la revolución, sino lo que debe marcar su trayectoria posterior, lo mismo que la diversidad cultural, el autodesarrollo y la instauración de una forma no estatal de colectividad.

La reinterpretación de Marx y la teoría de la revolución de Dunayevskaya son de trascendencia estratégica para las luchas por un socialismo humanista, libertario y autodesarrollado.

Por: Gilberto López y Rivas - La Jornada
Tomado de: www.desdeabajo.info

El cerebro creó la religión para evitar el estrés

Karl Marx se equivocaba cuando consideró a la religión como el opio del pueblo. En realidad, como está demostrando la neurociencia un siglo y medio después de que el filósofo alemán escribiera aquella sentencia, el destinatario de su poder analgésico es el cerebro.

Apoyados en la biología evolutiva, las últimas técnicas en neuroimagen y el análisis de residuos cerebrales, dos científicos estadounidenses explican en el libro God's Brain (El cerebro de Dios, ed. Prometheus Books ), publicado en EEUU a comienzos de marzo, cómo la experiencia religiosa libera una serie de neurotransmisores y hormonas que mitigan el estrés que sufre el cerebro ante los pequeños problemas de la vida diaria y las grandes preguntas que, desde siempre, se hace el ser humano.

"Sostenemos que el cerebro creó la religión y la idea de Dios", explica el antropólogo Lionel Tiger , profesor de la Universidad Rutger y coautor del libro. "Sospechamos que nuestros ancestros imaginaban cosas que les atemorizaban, así que, para reducir ese miedo, produjeron una idea de Dios y formalizaron las religiones", añade.

Desde mucho antes de la Ilustración, pensadores de todos los tiempos han cuestionado la sobrenaturalidad de la religión. Filósofos, librepensadores y científicos, en especial desde que se hicieron públicas las teorías de Darwin y los trabajos de Mendel sobre genética, han visto en la religión una creación humana destinada a hacer la vida en la Tierra algo más confortable. Pero no dejan de ser opiniones o teorías mejor o peor fundamentadas.

80% de creyentes

Algunos científicos, como el conocido biólogo Richard Dawkins, han acusado a los creyentes de autoengañarse o de tener sus capacidades mentales disminuidas. Con el 80% de la población mundial que se declara creyente de una de las 4.000 religiones que existen, según el libro, una explicación así deja poco margen al futuro de la especie humana. En realidad, según estos autores, el cerebro ha fabricado la religión en su propio beneficio. Y la llegada de la neurociencia y los experimentos con el cerebro han permitido conocer mejor cómo lo hace.

El neurólogo Michael McGuire , coautor del libro y profesor en la universidad californiana de UCLA, descubrió hace casi 30 años cómo estudiar el cerebro de los chimpancés por medio de los residuos de su actividad neuronal sin dañarles. Sus trabajos le permiten sostener que también tienen un sentido de lo que está bien y lo que está mal, es decir, la moral. "No es descabellado que los chimpancés tengan una idea de Dios, pero no tenemos evidencias", opina McGuire. Y no lo es porque ambas especies comparten una misma base biológica, posible origen de su moral.

Pero el impulso definitivo al estudio del cerebro lo han dado las distintas tecnologías de neuroimagen (resonancia magnética, tomografías, o magnetoencefalografía). En el repaso de los más recientes trabajos en este campo que hace el libro, se observa cómo la fe en Dios reduce los síntomas de la depresión y favorece el autocontrol mientras que la meditación mejora algunas capacidades mentales. Otro estudio también reveló que los creyentes viven más que los ateos o los agnósticos.

La causa hay que buscarla dentro del ser humano. A pesar de ser la especie más poderosa, es presa fácil del miedo y la incertidumbre. Esto genera estrés neuronal, deteriorando las dendritas y reduciendo la neuroplasticidad. Induce más de 100 cambios en el cerebro.

Según los autores, sólo la religión ofrece un bálsamo trinitario formado por la "socialización positiva, los rituales y una creencia, generalmente en la otra vida". La experiencia religiosa libera neurotransmisores como la serotonina la dopamina o la oxitocina, que dan paz al cerebro. Aunque los ateos y los agnósticos pueden combatir el estrés con actividades que recreen esta socialización, "siempre les quedará algo de dolor, a menos que crean en la otra vida", aseguran. Desde un punto de vista evolutivo, parece un suicidio no ser religioso.

Por: Miguel Ángel Criado - Madrid
Tomado de: www.desdeabajo.info

viernes, 2 de abril de 2010

La realidad del desempleo y la informalidad en Colombia.




Por: desdeabajo.info
Tomado de: periodicodesdeabajo

Trece años de convicción, construyendo esperanza


Este 23 de Marzo hemos cumplido trece años, durante estos años han sido testigos mucha gente en diversas partes del mundo de las acciones que hemos sufrido por ser aniquilados. Todas las acciones de muerte que han sido generadas por los actores armados en este país las hemos sufrido: los asesinatos, las masacres, torturas, amenazas, desplazamientos, violaciones, en fin todo el cúmulo del terror.

Durante los últimos años desde la masacre de 2005, acción realizada por el ejército con los paramilitares, no ha cesado ni ahorrado esfuerzos el Estado en buscar las formas de destruirnos, el desprestigio, las judicializaciones, la mentira, distorsión, el avance paramilitar, y la muerte, son algunas de las acciones más frecuentes en los últimos días y meses.

Si miramos nuestro recorrido durante trece años, su objetivo es poder acabar la esperanza, no aquella que se construye en un más allá, sin fin y que nunca llega, sino en esa esperanza viva, que se resucita y se construye diariamente, aquella que surge de la adversidad, del dolor, del sin sentido, esa que genera cada día la fuerza pese a tota la adversidad.

Es esto lo que se ha buscado eliminar, la esperanza que es construcción de comunidad, pues ésta si es real hace posible lo imposible, nos hace solidarios, sensibles al dolor con la capacidad de hacer un mundo distinto desde nuestro hoy.

Estos trece años nos muestra pasos fuertes y fundamentales en nuestra comunidad, esencialmente la esencia para tener viva la esperanza y la conciencia en nuestras convicciones, construimos un mundo distinto en contra sentido a muchos valores de una sociedad que destruye y pasa indolente ante la muerte y el dolor.

En estos trece años hemos llegado a crear la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, un lugar fruto del trabajo en comunidad, de la memoria, de la resistencia civil y en donde estas vivencias se hacen intensas, apostándole a una educación alternativa, con una forma de vida en armonía con la naturaleza, en una agricultura autosuficiente y por ende distinta a la destrucción y a la desigualdad, por una tierra colectiva.

Son muchos y muchas en diversas partes del mundo los que celebramos estos trece años de camino alternativo. Pues los que construimos y vivimos la esperanza en medio de la muerte y adversidad ,ya estamos generando comunidad alternativa y esto es lo que es nuestra Comunidad de Paz.

La lógica paramilitar avanza en la zona y en nuestro país con acciones de terror y frente a acciones como las que hacen los paramilitares durante los últimos días apareciendo en Tierra Amarilla encapuchados, armados, amenazando y requisando los carros, nosotros nos reafirmamos en las condiciones diarias de transformar vida en medio de la muerte.

En los últimos días hemos hecho la Universidad Campesina, mas de 150 personas de diversas partes del mundo y de diferentes comunidades compartimos en un diálogo de saberes, de convicciones y búsquedas por un mundo distinto desde lo agroalimentario, la energía solar, la medicina alternativa, lo cultural, voces desde diversas partes del mundo dialogando, interpelando y construyendo un nuevo saber al servicio de una comunidad global alternativa y en armonía con la naturaleza.

Ha sido el homenaje más fuerte, la resurrección mas intensa, que hemos tenido con nuestros mártires, oírlos a ellos nuevamente, hablándonos desde sus voces del silencio, escuchadas en la reflexión y el trabajo comunitario que hace un solo palpitar abierto y creyente de una esperanza transformadora en el día a día y no en vanas ilusiones.

A todos los que han estado en esa escucha de solidaridad y esperanza, desde la memoria durante estos años, nuestros agradecimientos y la invitación a seguir en las convicciones diarias por construir un mundo ya y ahora lleno de justica, verdad, transparencia esencias de una verdadera paz.



COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

Marzo 23 de 2010





Tomado de: cdpsanjose.org

¿Representa el Congo un reto para las tesis anarquistas?


El pasado verano partí hacia la República Democrática del Congo para investigar movimientos de resistencia contra las estrategias de paz oficiales que buscan la construcción del estado. Volví con demasiadas preguntas que he intentado plasmar en las siguientes líneas.

Su incoherencia es testigo del reto que ha significado entender no sólo el contexto congoleño, sino mis propias ideas sobre la organización, la resistencia, la revolución y la solidaridad. Hay muchas formas de resistencia en el Congo, pero la mayoría de las veces son en forma de supervivencia y casi nunca en forma de movimiento político y social, como las conocemos desde nuestras organizaciones y sindicatos. Pero hay más. El problema del anarquismo y el Congo es el reto que representa que esa misma resistencia tenga como objetivo la construcción del Estado. Todo esto me lleva a pensar el significado de la solidaridad, en la posibilidad de distintas formas de lucha y en si la desaparición del Estado implica necesariamente a nuestro ideal más ansiado.

La historia del Congo es trágica. Los últimos doce años han visto una guerra internacional, mal llamada la ‘Primera Guerra Mundial Africana’, pues hubiera sido mejor llamarla la Tercera Guerra Mundial. Cuando en 2006 el capital internacional y sus organizaciones llevaron a cabo las primeras elecciones democráticas, la gente votó masivamente. En el período llamado de transición, entre 2003 y 2006, los congoleños se opusieron a la rapidez con la que el capital internacional quería organizar elecciones, la gente quería tener más tiempo para organizarse, no quería que se legitimaran los principales grupos armados. Pero quería elecciones. Finalmente hubo elecciones. Ahora la gente todavía se queja de que, efectivamente, dichas elecciones legitimaron a los grupos armados, poniéndolos en el poder, y la antigua oposición que se opuso a Mobutu fue ignorada. Pero la gente quiere el Estado.

Para la gente el Estado no existe desde hace mucho tiempo. En 1970 Mobutu anunció que el Estado se retiraba, que la gente se apañara como pudiera. Por eso, la creatividad para sobrevivir es absolutamente fascinante. En el Congo verdaderamente hay una historia de heroísmo en cada persona, de desafío a todo tipo obstáculos, incluyendo una represión brutal. La solidaridad y el apoyo mutuo entre la gente han sido estrategias esenciales para sobrellevar una falta total de medios a todos los niveles, pero de una manera que han pasado a ser estrategias de una frustrante supervivencia diaria y no una inspiradora resistencia política.

Cuando una pregunta por las causas concretas de la guerra… Poca gente habla del neocolonialismo, del capitalismo o del militarismo, incluso cuando la injusticia o los recursos naturales se mencionan, todo pasa por una cosa: el problema es la ausencia del Estado. No es sorprendente entonces que la mayoría, desde el barrendero de la calle, la mujer que vende harina en el mercado, el profesor de universidad, el personal de las ONG, el oficial de las Naciones Unidas y el diplomático de turno de cualquier país coinciden en que la restauración de la autoridad del Estado, la formación de un gobierno, la reforma y restructuración de la policía y de las fuerzas armadas es, de hecho, una estrategia de paz. El Estado se erige como el único con la capacidad de construir las grandes obras públicas, con la capacidad de ejercer la autoridad necesaria para instaurar la paz social, para impartir justicia y para organizar la economía.

Hablar de la represión en Europa, de la necesidad de la organización contra el poder del capitalismo mundial… Todo suena a retórica barata de alguien que lo tiene todo. Es como si yendo al Congo con una postura anarquista una sintiera que de repente enarbola una bandera un tanto burguesa. La lucha contra el poder, la resistencia, la organización… Nada tiene sentido cuando tus hijos no han comido en varios días consecutivos, cuando no ves futuro para ellos…

¿Entonces qué tiene que ofrecer el anarquismo/ anarcosindicalismo a la población congoleña? Esta es una cuestión que nos deberíamos empezar a plantear. En este artículo un tanto desordenado y confuso, como mis propios pensamientos, no busco dar respuestas, sino crear curiosidades. Si algo puedo decir es que el anarquismo puede dar claves, herramientas para la organización y el análisis. Por ejemplo, ayudando a entender que el Estado ha existido siempre en el Congo. No el estado social y de bienestar que se implantó en Europa y ahora en proceso de desmantelamiento; no, un estado predador cuya única presencia es la represora y extractiva. Nuestras ideas siguen teniendo cabida en una sociedad que necesita armarse de valor para auto-organizarse, no como una forma de sobrevivir, sino como una aspiración de cambio y justicia social.

No obstante, creo que el anarquismo tiene que aprender del Congo quizá más que el Congo de las ideas anarquistas. A modo de boceto, mis primeras impresiones son que el narquismo es un movimiento minoritario y deberíamos actuar como tal (hablo por experiencia propia). Pensar que la resistencia al poder viene dada casi naturalmente, que la gente se auto- organiza espontáneamente y que somos seres antijerárquicos por naturaleza es auto-engañarnos. La “revolución”, dondequiera que esté, se hará sólo a base de un trabajo de organización y concienciación. El anarquismo no tiene la verdad sino una idea. Que la gente se una depende de nuestra capacidad de acción, y no de que hayamos apretado el supuesto botón que automáticamente activa el modo revolucionario anticapitalista y anti-autoritario que supuestamente todo el mundo tiene.

A nivel más colectivo, el internacionalismo que tanto proclamamos, basado en un programa (y utilizo esta palabra bien intencionadamente) bastante rígido, nos ha llevado a despreciar demasiado rápido y con pasmosa arrogancia movimientos y organizaciones que de otra forma nos hubieran podido aportar ideas y fuerzas. Pienso en movimientos de liberación, en los zapatistas, en cuántas organizaciones sindicales y sociales… O, de otra forma, si no surge una organización anarquista congoleña ¿pasamos del Congo? Si somos serios y verdaderamente más que un programa de hierro, como decía Emma Goldman, ofrecemos una puerta abierta a la libertad y a la creatividad de ser nosotras mismas, tenemos que apoyar los balbuceos de resistencia y liberación aunque no sean tan radicales y sofisticados comos los nuestros.
Este artículo no tiene conclusión. Pero sí me gustaría plantear algunas preguntas: ¿Admitiríamos como compañeras de lucha a gente que se organiza bajo un líder tribal (jerárquico y muy patriarcal)? ¿Cuánta solidaridad estaríamos dispuestos a mostrar con gente que busca el desarrollo y no la anarquía? ¿Qué conclusiones sacamos cuando, a la vista de las recientes experiencias de ‘estados fallidos’, la desaparición del estado no trae necesariamente la solidaridad y la cooperación o la organización horizontal en federaciones de industria? ¿Cuánto estamos dispuestas a aprender de y a apoyar luchas que no se parecen a las nuestras?


Por: Marta Íñiguez - Sto. OO.VV. de Madrid
Tomado de: www.cnt-ait.tv

jueves, 1 de abril de 2010

Bodas de Plomo e Impunidad / 3 de Octubre 2009 - 25 AÑOS



"Desde hace 25 años, la memoria de Luis Fernando nos ha llevado a meditar, de manera recurrente, en los sentidos y sinsentidos de su muerte. Hemos retornado multitud de veces con la imaginación a las veredas de Verdún y de Ventanas, rescatando jirones de la memoria dolorosa de aquel 3 de octubre de 1984. Hoy este sarcófago de Luis Fernando, en sus simbólicas bodas de plomo, vuelve a sacudir nuestra conciencia, a interpelar nuestras convicciones,
Gracias, Doña Fabiola, por invitarnos constantemente a leer el mensaje encriptado en estos despojos mortales: el mensaje de una dignidad humana que no se destruye con la tortura, ni con la cárcel, ni con las humillaciones y afrentas del poder, ni con la muerte más ignominiosa; el mensaje de un ideal de justicia, que aún desde las impotencias y las derrotas de sus intentos, hace brillar la superioridad ineludible de su virtud y desvela la vileza de nuestras injustas estructuras. Gracias por su constancia y por la dignidad insobornable de su caminar". Javier Giraldo, sacerdote jesuíta. Palabras pronunciadas en los 25 años de la desaparición forzada de Luis Fernando Lalinde, Medellín, 3 de octubre de 2009.

Por: Elretornocolombia
Tomado de: elretornocolombia

lunes, 22 de marzo de 2010

Veinte años después: La memoria intacta de un líder de paz y justicia

El genocidio de la Unión Patriótica: fueron asesinados dos candidatos presidenciales, nueve congresistas, 70 concejales y decenas de diputados, alcaldes y líderes políticos. Son más de 4 mil víctimas


Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado el 22 de marzo de 1990, era candidato presidencial por la Unión Patriótica.


Bernardo Jaramillo Ossa siempre supo que lo iban a matar. Lo advirtió públicamente muchas veces y lo ratificó en sus últimas palabras a Mariela Barragán, aquella mañana aciaga en el aeropuerto El Dorado en que un adolescente de 16 años lo acribilló con una ametralladora. Ya son 20 años desde aquel jueves 22 de marzo de 1990, y su padre Bernardo lo recuerda en su casa de Manizales, como si volviera a vivir el instante en que el periodista Yamid Amat le informó por teléfono que el candidato presidencial de la Unión Patriótica estaba herido por un atentado.

Después se supo que cuatro heridas de bala segaron su vida dos horas más tarde y ese recuerdo vuelve todos los días al hogar de Bernardo Jaramillo y Nidia Ossa. “A veces se calma el dolor, pero es mentira que el tiempo cura las heridas del alma”, y permanece intacta la memoria de su hijo, desde sus horas de colegial en la Escuela Santander en que llevaba desayunos para los amigos que pasaban hambre o los días en que asumió la dirección de la UP y “todo se volvió espinoso”, hasta la tarde en que 40.000 personas lo despidieron en el cementerio Jardines de la Esperanza.

“Ese muchacho siempre fue muy inteligente y buen estudiante. La política la heredó del abuelo Bernardo, quien siempre fue sindicalista en Caldas. Yo también lo fui de muchacho y por eso nunca nos preocupó que hubiera elegido la Juventud Comunista para expresarse”, agrega el padre desde su casa en el barrio El Sol, donde Jaramillo Ossa vio llegar su adolescencia junto a su hermana Clemencia, hasta que decidió matricularse a estudiar Derecho en la Universidad de Caldas, y con su verbo y su carisma trasladó su liderazgo hasta el Consejo Estudiantil del centro docente.

Eran dos alas antagonistas. La izquierda con Jaime Jurado, los hermanos Rubén Darío y Wálter Castaño, y por supuesto Bernardo, entre otros. Y la derecha con Iván Roberto Duque, quien después emigró al Magdalena Medio y años más tarde apareció convertido en el jefe paramilitar Ernesto Báez. Más de una vez terminaron dándose con las banderas o agarrados a piedra. Pero Jaramillo era más, “era desbordante energía, era disciplina lectora, era oratoria”, como recuerda Ana Lucía Zapata, estudiante de Biología y Química, y, cómo él, militante activa de la Juco.

Se conocieron pegando afiches o pintando grafitis en las paredes; en el cine club José Martí, donde ella atendía la taquilla y él se explayaba en citas de Marx o poemas de Benedetti y Neruda; o en las fuentes de soda donde al calor de las cervezas sacaba su vozarrón para cantar tangos. Hasta que una noche salieron juntos de la universidad y antes de llegar a El Cable, por donde ella vivía, como la brisa era intensa la abrazó amistoso y averiguó si tenía novio. La siguió llamando, se enamoraron y un sábado de abril de 1977 se casaron en la iglesia San Martín de Porres, del barrio Minitas.

Primero se fueron a vivir a unos bajos por el Hospital Infantil y después el padre de Ana Lucía les regaló una casa en San Jorge. No había mucho dinero en caja menor, pero el hogar se iluminó con la llegada de Paula Tatiana en junio de 1978 y Bernardo en diciembre de 1981. Terminaron sus carreras, su colección de gatos Garfield empezó a crecer al mismo ritmo de los copartidarios, “delgado, patilludo, de pelo crespo, un día partió hacia Urabá en busca de concretar el requisito de su judicatura, se graduó después, y retornó a Apartadó para volverse el duro de los sindicatos bananeros”.

En el furor de los años 80, con experiencias de viaje por los países socialistas, con el aliciente lejano pero intacto de sus pequeños “dientes de ratón” y “Bernardo IV”, la política de Urabá lo cogió por su cuenta, promovió varias huelgas, dos veces fue personero y concejal, hasta tuvo tiempo de volverse a enamorar. Esta vez de Alba Lucía López, ex alcaldesa. Su relación con Ana Lucía Zapata pasó al plano de una respetuosa amistad, ni un solo día dejó de llamar a sus hijos o en cada regreso buscarlos para jugar ajedrez o cargarlos en hombros. Pero la militancia lo tenía reservado para grandes y afilados retos.

En marzo de 1986 fue electo representante a la Cámara por Antioquia y 15 meses después de posesionado, cuando cumplía destacada gestión en la comisión de asuntos laborales, tras el asesinato de Jaime Pardo Leal en octubre de 1987, a sus 33 años fue designado presidente de la UP. “Sé que mi vida ha adquirido un nuevo peligro, aparte del que ya tenía por ser miembro activo de la UP. Esta posición me puede costar la muerte. Mi sangre, entonces, serán nuevas gotas al sacrificio por la causa del pueblo”, comentó aquella vez como un profeta de su destino señalado.

Fueron 29 meses históricos. En cada sepelio de sus copartidarios asesinados selectivamente o en masacres nunca se cansó de señalar al paramilitarismo y sus enlaces oficiales. Regresó a los países socialistas, palpó las huellas de la Perestroika, asumió la necesidad de distanciar a las UP del accionar violento de las Farc. Y volvió a reincidir en el amor, ahora con la mayor de tres hijas del acomodado comerciante barranquillero Salomón Barragán, presidente del Club de Caza y Pesca del Atlántico. La abogada Mariela Barragán, que se hizo más que esposa, aliada de campaña.

A sus 36 años, candidato a la Presidencia de Colombia con el pegajoso lema “Venga esa mano país”, representaba una opción de paz y tolerancia. Pero a las 8:05 de la mañana del 22 de marzo de 1990, segundos después de ingresar al aeropuerto El Dorado con el propósito de viajar a Santa Marta en compañía de su esposa, pese a su nutrida escolta de 11 agentes del DAS, dos policías y dos miembros de la UP, un joven sicario le descargó una ráfaga de ametralladora. “Los hijos de puta me mataron”, fueron sus últimas palabras a Mariela Barragán. Después perdió el conocimiento.

Hacia las diez de la mañana, un boletín del Hospital de la Policía reportó su deceso. Entre gritos, sollozos y voces de protesta estalló el dolor colectivo. “Eso fue horrible, como una punzada en el corazón”, así lo recuerda a sus 82 años Bernardo Jaramillo y lo repite su esposa Nidia Ossa. “Yo me encerré en un baño a llorar y después no dejé que Paula Tatiana prendiera la radio en el carro cuando la recogí en el colegio La Enseñanza”, señala Ana Lucía Zapata. “Lo supe cuando llegamos al apartamento en Pereira”, agrega Paula Tatiana, hoy publicista y tecnóloga química.

Bernardo, el menor, tenía ocho años y estaba enfermo de paperas. Por eso ninguno en su casa viajó a Bogotá y sólo vio el cuerpo sin vida de su padre cuando lo llevaron a la Asamblea de Caldas. Hoy es abogado y, como ayer, rememora las lecciones que dejó a sus hijos el líder ausente: “Siempre nos inculcó que nunca cediéramos al miedo, que estudiáramos mucho, que tuviéramos claras las buenas costumbres que debe tener un ser humano para transitar por la vida. La familia, los ideales, la democracia con justicia. Y 20 años después yo añadiría que la lucha contra el olvido para que no se lleve a los ejemplos”.

La gente cercana lo sabe y lo asume. Ana Lucía Zapata sigue viviendo en Pereira, pero quiere convertir su casa de Manizales, con su patio sembrado de rosas, en un museo de homenaje a Bernardo Jaramillo. Y tiene para aportar su máquina de escribir y su inventario de libros. Desde el día del asesinato, en que se escondió en un baño después de escuchar de los médicos del Hospital de la Policía la letal noticia, Mariela Barragán tampoco cede en su brega. Como hace 20 años, el lunes volverá al aeropuerto El Dorado para dejar un placa que recuerde siempre el sitio exacto en que un muchacho bien vestido portando una cédula falsa consumó el crimen.

Lo reclama Bernardo Jaramillo Zapata porque ya no quiere aclarar a muchos que le presentan que “no es que tenga el mismo nombre de un candidato presidencial que mataron, sino que lleva su identidad porque es su hijo y discípulo”. Lo exige Jael Quiroga, de la Corporación Reiniciar, impulsora de la demanda contra el Estado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por los miles de víctimas de la Unión Patriótica, porque las nuevas generaciones deben saber que Bernardo Jaramillo “fue un visionario y un demócrata que propuso el pluralismo político y democrático que poco a poco trata de abrirse paso en Colombia”.

¿En qué va el proceso en la Fiscalía?

Luego de reabierto el caso en noviembre pasado, la Fiscalía decidió declarar el homicidio del candidato Bernardo Jaramillo Ossa como un crimen de lesa humanidad. La determinación, adoptada cuatro días antes de que el asesinato prescribiera, busca establecer si detrás del homicidio hubo otros responsables además de los hermanos Fidel y Carlos Castaño, sentenciados a 18 años de prisión por ese caso. Dentro de la investigación fueron ordenadas las declaraciones del ex director del DAS Miguel Maza Márquez y la ampliación de testimonio de John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, y del ex jefe paramilitar Ernesto Báez. Asimismo, se pidió rastrear procesos disciplinarios en contra de los agentes Jorge Pedraza y Lisandro Muñoz, que formaban parte del servicio de escoltas de Jaramillo y una inspección a la Cuarta Brigada del Ejército en Medellín. En el aire pesa el comentario del padre de Bernardo Jaramillo: “Eso se sabe que fue un crimen de Estado”.

Por: Jorge Cardona Alzate
Tomado de: Elespectador.com

La Comunidad de Paz de San José de Apartado mantiene la Memoria Viva


La Comunidad de Paz de San José de Apartado mantiene la Memoria Viva

Este programa es una realización de Antimili Radio en solidaridad con las víctimas de la comunidad de Paz San José de Apartadó.
El pasado 19 de febrero la comunidad de paz de San José de Apartadó convocó a la conmemoración de las víctimas. Diferentes organizaciones sociales de Medellín y algunos medios de Comunicación Alternativa acompañamos el triste duelo donde se inauguraba en San Josecito el Parque Monumento, con el traslado de los restos de las víctimas de la masacre de febrero de 2005, que reposaban en su antiguo pueblo, San José de Apartadó. Se realizó un recorrido por las veredas de Mulatos y la Resbalosa, sitios donde ocurrió esta masacre.



Pueden descargar el audio de este programa siguiendo este enlace:

http://www.divshare.com/download/10819403-804


Esta es una invitación de AntimiliRadio y la Red Juvenil de Medellín.

Por: AntimiliRadio
Tomado de: Red Juvenil de Medellín

Una Comunidad de Paz en zona de guerra

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en sus 13 años de existencia, ha sido un referente obligado en el complejo panorama que azota al Urabá antioqueño, una Comunidad de Paz inmersa en un verdadero laboratorio de guerra, una experiencia que permite dimensionar las consecuencias del conflicto en la población civil que se niega a involucrarse en él.


UNA COMUNIDAD DE PAZ EN UNA ZONA DE GUERRA

Área de Comunicaciones - Asociación Campesina de Antioquia


Ellos siempre han visto en los que han entregado sus vidas en el proceso de la Comunidad de Paz, una fuerza que los mantiene adelante y no los deja echar para atrás. Incluso en momentos muy difíciles, de mucha represión, en los que ellos han estado pensando en desplazarse definitivamente para otro lugar, lo que los ha amarrado a quedarse aquí ha sido la memoria de sus víctimas, han dicho: ´hemos pagado precios tan altos por este proceso que ya estamos en la otra orilla, donde ya no se puede echar para atrás´".
Así define el sacerdote jesuita Javier Giraldo, acompañante honesto y sincero de este proceso organizativo, los pilares que mantienen a un grupo de familias campesinas vinculadas a una propuesta de comunidad autónoma y pacífica en el Urabá antioqueño, una de las regiones más violentas del país. Una iniciativa que en el 2010 cumple trece años de existencia y que se ha visto enfrentada a toda clase de atropellos y presiones por parte de los poderes más oscuros y criminales que persiguen el dominio del territorio.
La Comunidad de Paz de San José de Apartadó declaró sus principios el 23 de marzo de 1997, en aquella época se incrementaba una violencia de tipo paramilitar ejercida en toda la región para diezmar el avance político y social de la guerrilla. Los civiles siempre fueron involucrados en una guerra que no les pertenece pero que los afecta de manera directa, porque los intereses armados se centran especialmente en el territorio que ocupan los campesinos y del cual producen su sustento desde hace décadas. Esta región fue poblada
por colonos, expulsados de otras zonas por la violencia o por la falta de tierras para cultivar, ellos abrieron la selva de los límites invisibles que separan a los departamentos de Antioquia y de Córdoba. Son las últimas estribaciones de la serranía de Abibe, territorios ricos en biodiversidad, apetecidos por los voraces intereses de las empresas trasnacionales. Las masacres, desapariciones, bloqueos económicos, bombardeos indiscriminados, ejecuciones extrajudiciales, detenciones masivas y arbitrarias, han sido las armas utilizadas en contra de los pobladores de esta región.

San José de Apartadó, 19 de febrero de 2010. Fotografía: Área de Comunicaciones - Asociación Campesina de Antioquia.

Muchos de los sobrevivientes de la barbarie y el exterminio tuvieron que salir desplazados de sus tierras, otros se escondieron en la montaña y de a poco se fueron juntando. Varias organizaciones humanitarias, eclesiales y de derechos humanos acompañaron el éxodo de los campesinos que se asentaron en los cascos urbanos de los municipios o en las cabeceras de los corregimientos. La Diócesis de Apartadó promovió la organización en Comunidades de Paz, neutrales ante la guerra y decididas a no colaborar con ninguno de los actores armados. Varias familias desplazadas de la región del Urabá antioqueño y chocoano retornaron a sus territorios y se establecieron como Comunidades de Paz, juntándose en fincas o predios comunitarios y demarcando los lugares con letreros y carteles alusivos a su condición de civiles en medio de la guerra, exigiendo respeto por su decisión de no participar en ella.

Aunque algunas de estas experiencias de resistencia civil persisten en la región, muchas de ellas fueron atacadas nuevamente, otras fueron cooptadas por los actores armados o desvirtuadas en sus principios por la mezcla entre líderes corruptos y presiones poderosas. Pero sin lugar a dudas, ha sido la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en sus 13 años de existencia, un referente obligado en el complejo panorama que azota al Urabá antioqueño, una Comunidad de Paz en un verdadero laboratorio de guerra, una experiencia que permite dimensionar las consecuencias del conflicto en la población civil que se niega a involucrarse en él.

Aunque algunas de estas experiencias de resistencia civil persisten en la región, muchas de ellas fueron atacadas nuevamente, otras fueron cooptadas por los actores armados o desvirtuadas en sus principios por la mezcla entre líderes corruptos y presiones poderosas. Pero sin lugar a dudas, ha sido la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en sus 13 años de existencia, un referente obligado en el complejo panorama que azota al Urabá antioqueño, una Comunidad de Paz en un verdadero laboratorio de guerra, una experiencia que permite dimensionar las consecuencias del conflicto en la población civil que se niega a involucrarse en él.
El trabajo comunitario es fundamental para las familias campesinas que hacen parte del proceso. La producción agroecológica, la educación para la resistencia, la dignificación de la memoria y la recuperación del territorio; son ejes fundamentales en la construcción colectiva que propone y desarrolla la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Sus
líderes históricos recuerdan con nostalgia las luchas sociales que se vivieron en la región, las organizaciones sindicales, los colectivos de trabajo, las cooperativas, la participación política y social de las comunidades. La Unión Nacional de Oposición - UNO, la Unión Patriótica - UP, son referentes políticos en la conciencia de quienes han sobrevivido al terror que se implantó en la región. Es el legado y la memoria de los sueños construidos que han plantado la semilla que hoy germina en el corazón y en las palabras de quienes componen este esfuerzo organizativo:
“Yo pienso que la Comunidad de Paz de San José es como un árbol que se cuida mucho, se pone frondoso y le salen sus retoños. Yo creo que cada retorno es un retoño de este árbol, este árbol que día a día está dando vida para todos y ejemplo para el mundo”.

San José de Apartadó, 19 de febrero de 2010. Fotografía: Área de Comunicaciones - Asociación Campesina de Antioquia.


Justamente el retorno a Mulatos, realizado en febrero de 2008, es una semilla de Comunidad de Paz que hoy florece en la misma vereda donde fue asesinado el líder Luis Eduardo Guerra, su esposa Bellanira y su hijo Deiner. La masacre, cometida por un comando del Ejército Nacional guiado por paramilitares del Bloque Héroes de Tolová, fue realizada el 21 de febrero del año 2005 y en ella también fueron asesinados Alfonso Tuberquia, su esposa Sandra Muñoz y sus hijos Natalia y Santiago, de 6 y 2 años de edad. Alfonso y su familia fueron sorprendidos por la muerte en su humilde vivienda de la vereda La Resbalosa, a dos horas de camino del lugar donde fue asesinado Luis Eduardo, Bellanira y el niño. Todas las víctimas fueron descuartizadas y enterradas en fosas comunes. Los militares siempre han negado cualquier participación en los hechos, como lo han hecho desde antes en otras masacres y en otras agresiones contra los campesinos de
la región, en especial aquellos que están organizados en la propuesta de Comunidad de Paz.
Cinco años después de los hechos, los familiares de las víctimas regresaron a la vereda Mulatos, acompañados de personas de diversos países y de representantes de comunidades organizadas en varias regiones de Colombia. Con la guía espiritual de las palabras pausadas y acordes del sacerdote Javier Giraldo, quien acompaña el peregrinar de la comunidad desde sus inicios, la delegación partió el sábado 20 de febrero desde el casco urbano de San José de Apartadó hasta las mismas veredas que fueron recorridas por el comando de hombres armados que sembraron la muerte en donde hoy germina la vida.
Luis Eduardo Guerra sintió sobrevuelos de helicópteros y bombardeos el 20 de febrero y prefirió no ir hasta Mulatos a recoger el cacao. Al día siguiente decidió no esperar más y enfrentarse con la palabra a cualquier actor armado que se encontrara en el camino. En la inhumación de los restos de las víctimas, el viernes 19 de febrero de 2010, en el caserío principal de la Comunidad de Paz, el padre Javier Giraldo se refiere a la vida y memoria de Luis Eduardo Guerra: “Nos hemos preguntado, tal vez muchas veces, si Luis Eduardo sería acaso un hombre que despreciaba la vida, pero no, si alguien defendía la vida buscando siempre estrategias nuevas de defensa era Luis Eduardo. Más bien tenía la convicción de que la vida no se podía destruir, ni siquiera con la muerte… Hoy vemos su vida como la de un verdadero líder, un líder que encarnaba lo que es la Comunidad de Paz, su muerte como una presencia viva en la comunidad, su memoria es una energía que nos infunde fuerza a todos”.
San José de Apartadó, 19 de febrero de 2010. Fotografía: Documental Amarillo.

Es que si no fuera por la fuerza de la memoria, los niños y jóvenes de la Comunidad no asumirían con tanta dignidad el proceso que sus padres y familiares han empezado hace más de una década. Por dolorosa que parezca, la historia de la Comunidad de Paz está llena de esperanza en cada uno de los rostros, los pasos y las palabras de quienes asumen este esfuerzo como una propuesta de vida, de quienes apelan a la memoria como antídoto en contra del progreso amnésico que se pretende imponer en la región.
El domingo 21 de febrero de 2010 se realizaron actos litúrgicos y de memoria en la vereda Mulatos y La Resbalosa, un caminar solemne que permitió recordar los gestos de ternura y las manifestaciones de vida que desafiaron las más macabras expresiones de muerte:
“Las confesiones progresivas de los victimarios nos han ido descorriendo el telón para mostrarnos las escenas más conmovedoras que sucedieron en la Resbalosa en aquella tarde del 21 de febrero de 2005. Desde el campo de los amigos nadie pudo contarnos realmente lo que paso allí, ni narrarnos los últimos momentos de Alfonso, de Natalia o de Santiago, han sido los mismos victimarios desde sus remordimientos y tormentos de conciencia que nos han dado acceso a lo más horrendo de aquel drama.
Nos estremece pensar en los sentimientos de Alfonso cuando regresa a su hogar con el propósito de salvar la vida de los suyos ó correr su misma suerte y encuentra su casa invadida por gente sin alma que se dedican a una macabra orgia de sangre, tiene que contemplar de lejos el cadáver de su esposa, Sandra, tendida en la cocina, mientras sus niños se le abalanzan a abrazarlo en medio de su estupor, de un estupor que su inocencia les impide valorar en sus verdaderas dimensiones. Alfonso le suplica a los victimarios, que discuten en ese momento sobre la inminente ejecución de los niños, que no vayan a cometer ese crimen y que más bien lo maten a él, entre tanto le dice a sus niños que deben prepararse para un viaje muy largo, allí se produce el último rasgo de las más fina y delicada ternura, cuando Natalia empaca algo de ropa para que su hermanito Santiago la lleve en ese misterioso viaje que ella no alcanza a comprender, con ese precioso gesto de inocente ternura se cierra la vida de Natalia, de Santiago y de Alfonso. Segundos después sus cuerpos serian desmembrados y sepultados en pedazos en aquellas dos estrechas fosas, medio escondidas en el cacaotal. Varios de aquellos esclavos de la muerte confesarían después que sintieron revolverse su conciencia y comprendieron que jamás podrían alejar de sí el tormento de esa macabra memoria”.
San José de Apartadó, 19 de febrero de 2010. Fotografía: Área de Comunicaciones - Asociación Campesina de Antioquia.

Este relato resume los hechos que se recordaron con profundo dolor en los mismos lugares donde fueron asesinados los miembros de la Comunidad, luego de cinco años de impunidad, tras demorados procesos judiciales que hoy revelan la verdad de los hechos y establecen la identidad de los responsables.
Desde hace varios años, y ante la ineficacia y estrecha relación de la justicia con los poderes que pretenden acabar el proceso organizativo, la Comunidad de Paz entró en ruptura con el sistema judicial colombiano. Han preferido trabajar en colectivo en la construcción de una manera distinta de relacionarse con la vida, con la tierra y con el pasado. Exigen respeto por su proceso, estrechan lazos de solidaridad con comunidades y personas en diversas latitudes del planeta.
Eligieron asumirse como civiles cuando pudieron haber sido parte de la guerra que se ofrece como única opción, prefirieron sembrar la tierra que disparar los fusiles.
San José de Apartadó, 19 de febrero de 2010. Fotografía: Área de Comunicaciones - Asociación Campesina de Antioquia.

El viernes 19 de febrero se realizó una marcha fúnebre desde el corregimiento de San José de Apartadó hasta el nuevo caserío donde se desplazó la Comunidad de Paz hace cinco años, después de la instalación de un puesto policial como respuesta gubernamental a la masacre. En el corto y sentido recorrido se trasladaron los restos de las ocho víctimas de la masacre, y en la noche, en una ceremonia litúrgica, las palabras del padre Javier Giraldo resumieron lo que significan, en el pasado y en el presente, estos hechos para la Comunidad de Paz:
“Hoy nuestra memoria de estos hechos llega a un umbral de esclarecimiento, de reflexión, de significados y sentidos, y acoge físicamente los despojos de estas hermanas y hermanos nuestros horriblemente sacrificados en este proceso como compañeras y compañeros cercanos, cuya presencia física va a estar recordándonos, reforzando los valores en los cuales ellas y ellos invirtieron lo mejor de sus energías vitales”.

Por: Área de Comunicaciones - Asociación Campesina de Antioquia
Tomado de: comunicaciones.acantioquia.org - cdpsanjose.org

martes, 9 de marzo de 2010

Fajardo en busca de la presidencia judicializa a la juventud en disidencia.

FAJARDO EN BUSCA DE LA PRESIDENCIA JUDICIALIZA A LA JUVENTUD EN DISIDENCIA.

AUDIENCIA DE ACUSACIÓN EN CONTRA DE JOVEN DEL MUNICIPIO DE LA CEJA POR ESCUPIR A FAJARDO

El lunes 8 de mayo a las 9 de la mañana se adelantó audiencia de acusación ante el juzgado SEGUNDO PROMISCUO de conocimiento del Municipio de LA CEJA, Departamento de Antioquia; en la cual se libró Acusación formal por la fiscalía 78 de este mismo Municipio, en contra del Joven CARLOS ANDRÉS PERÉZ MORENO quien es procesado por el delito de Injuria en contra de la persona de SERGIO FAJARDO actual Candidato Presidencial para los próximos comicios en Colombia a realizarse en el mes de Mayo de este año.

El día 21 DE ENERO el candidato presidencial se encontraba en el parque principal de este Municipio en una intervención publica, cuando se acerco CARLOS ANDRÉS quien sin intermediar palabra procedió a escupirlo; en ese momento fue retenido violentamente por personal de la policía nacional y escoltas del candidato y trasladado a la estación de policía, posteriormente puesto a disposición de un fiscal quien lo llevo ante el juez de garantías.

El joven CARLOS ANDRÉS, tiene 20 años de edad; es oriundo del mismo municipio y quien se dedica a la artesanía desde hace años, ha venido participando de manera activa desde hace algunos meses en procesos organizativos de jóvenes.

La RED JUVENIL DE MEDELLÍN, como organización que promueve, vela y exige los derechos humanos de la población juvenil acompaña este caso, y espera que las garantías procesales y los derechos fundamentales sean respetadas para este joven, e igualmente quiere dejar mención especial de lo siguiente:

* Casos como estos llaman especial atención al mostrar como la administración de justicia desgasta todo su aparato judicial en casos que realmente no tienen mayor importancia; cuando las verdaderas problemáticas y ejercicios de delincuencia que rodean de manera permanente a la mayoría de la población no son atendidas. Como puede ser posible que la administración de justicia se desgaste en un caso como estos?, mientras la impunidad y el vencimiento de los términos procesales se presentan con frecuencia en casos realmente graves.

* Llama especial atención este caso cuando da muestra de una absoluta celeridad y eficiencia de la administración de justicia; ¿cómo es posible que casos como estos cuenten con la mayor disposición de tiempo?; que la audiencia de juicio se presente en el menor tiempo posible, pues de unos hechos ocurridos 25 de enero del 2010 se cita para audiencia de acusación el 8 de marzo.

*
Como puede ser posible que un candidato presidencial sea capaz de iniciar un proceso penal y judicializar a una persona simplemente porque manifiesta su disidencia de su proyecto político; tal vez no lo hace de la manera mas diplomática, pero no queda bien visto, que promueva la judicialización de esta manera; menos cuando en la misma audiencia la fiscal manifestó que no había intención de conciliar y que el mismo Fajardo fue enfático en su interés de continuar con el proceso.

*
Carlos Andrés, no sabía que la pena que le podrían imponer fuera a ser hasta de siete años. Este joven actuó impulsivamente y no con la premeditación con que se efectúan toda clase de delitos en Colombia. Si bien es cierto, hubo un agravio en la honra de una persona, es el hecho de que ésta sea una figura pública la que superó la trascendencia del hecho e hizo que la sanción a la conducta de Carlos no fuera solo un reproche de tipo moral o social, sino la imposición de una pena privativa de la libertad.

Creemos que estos hechos no son equiparables y que con la imposición de la pena no se logra una retribución justa: Las penas deben ser moderadas y proporcionadas y en este caso, la pena máxima que se podría imponer no se justifica por la conducta acelerada e inconsciente de este joven disidente.

Qué va a resocializar la cárcel a una persona que sobrevive como artesano y apenas cumple los 19 años, que no tiene una carrera delictiva ni hace parte de ninguna banda criminal, no es la prisión el lugar para redimir las culpas de delitos tan banales. Además, la cárcel tampoco reeduca, más bien es la más avanzada universidad del crimen y la delincuencia.

Sin embargo, bajo irresponsables argumentos de fiscales como “es mejor castigarlo ahora para evitar que lo maten más tarde”, se desarrolla un proceso penal que finaliza en el encierro de personas que no son propensas al crimen y que por el contrario, allá adentro aprenden conductas ilegales que nunca en la calle las hubieran podido aprender con tanta proximidad.

Este sistema penal colombiano parece más un procedimiento que como con “la ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente” se funda en desproporcionadas venganzas que no reflejan intereses humanistas que busquen rehabilitar a delincuentes y prevenir delitos.

Por último, consideramos que aquí no hay necesidad de imponer una pena, en primer lugar porque no consideramos ésta una conducta peligrosa, y en segundo lugar, porque Carlos no solo ha sido objeto del derecho penal, sino que ha sido víctima de persecuciones, y señalamientos, además de que los policías que lo aprehendieron ese día lo torturaron, ocasionándole traumas en la cabeza, oreja derecha, manos, pecho, muslos y piernas. ¿Será que aun es necesario castigarlo?, ¿acaso ya no es suficiente para este joven todas las consecuencias que ha tenido que asumir por su actuar vehemente?

Condénanos y repudiamos los procesos de judicialización en contra de la población juvenil, así como la estigmatización de la que son objeto permanentemente por parte de las instituciones del Estado.


RED JUVENIL DE MEDELLÍN.


Tomado de: www.redjuvenil.org