viernes, 15 de enero de 2010

Censura a canales anarquistas en YouTube



Todo empieza con la recategorización de los videos y continúa con la anulación del contador de visitas y comentarios, hasta cerrar las cuentas de los usuarios. El motivo, entre otros, el ingreso de las corporaciones como la Disney al sitio de videos para promocionar sus canales y películas.

La observación de que había comenzado una lenta y pero eficaz censura en el sitio YouTube a videos anarquistas, se hizo notar por los usuarios, al comentar sus situaciones personales en distintos blogs anarcos. A partir de que tomaron conciencia de que no era un caso aislado, surgió un debate sobre si se debe seguir usando los mismos canales que generan el sistema o crear nuevos y propios medios de difusión.

La discusión no tiene un solo punto de vista. Si bien la gran mayoría esta a favor de crear medios propios, muchos reconocen el potencial de páginas como YouTube, por el potencial de difusión que tienen sus videos y la gran cantidad de visitas y comentarios que reciben sus canales.

Es cierto que existen otras páginas para difundir videos de las luchas anarquistas entre la población, pero ninguno con el potencial de la página de videos de Google.

Lo cierto es que el medio esta en plena renovación para hacer lugar a las grandes corporaciones, las cuales le proporcionarían un gran caudal de divisas a la compañía. Está piensa achicar el número de visitas como así también de comentarios y canales para hacerle lugar a las grandes productoras de Holywood, con el objetivo de que puedan alquilar sus películas vía la red.

A continuación. La pagina del blog anarquista y un video que explica el sutil modo de censura.

http://www.alasbarricadas.org

http://www.youtube.com

Ver También:

http://www.tercerainformacion.es/


Tomado de: ARCADIA LGBTI

jueves, 14 de enero de 2010

Dios y la reelección

Dios, que es una invención humana (para otros, el hombre es una invención divina), sirve para todo. Para lo bueno y lo malo, según el maniqueísmo.
Su utilización en la política es de antigua data. En el nombre de Dios se han cometido las peores barbaridades y también, en su nombre, han aparecido hermosas literaturas.

Tal vez todos recordamos un perturbador artículo de José Saramago (El factor Dios), en el cual el Nobel portugués plantea, entre otros asuntos, que las religiones jamás han servido para aproximar y congraciar a los hombres, sino, por el contrario, para la perpetración de las más horrendas matanzas y violencias físicas y espirituales.

A Dios (pobrecito él) se le invoca, por ejemplo, no sólo en las constituciones políticas, sino en la comisión de crímenes, en la aplicación de censuras, en la persecución de los "infieles". O para que salve a la reina, o al rey. Se le nombra en los dólares para que bendiga a América, la gringa, no a la que está a sus pies. Los emperadores romanos eran ellos mismos dioses.

La Inquisición, autora de innumerables crímenes y arbitrariedades, fue una suerte de organización terrorista diseñada para oponerla a la libertad de conciencia, contra el derecho a la libre elección, contra los que decían no. Y todo en nombre de un Dios, al que el poder (alianza Estado-Religión) amañaba a sus intereses. Es sabido desde tiempos remotos que quienes están en el poder temporal utilizan la religión para investirse de autoridad. Y también para imponer obediencia.

A Dios lo invoca el sicario antes de ir a cumplir su macabra labor; el soldado cuando va a la guerra; el paramilitar antes de emplear su motosierra, no para tumbar árboles sino cabezas; el mendigo cuando solicita caridades; el banquero cuando obtiene sus astronómicas ganancias; el invasor yanqui cuando hizo llover napalm en Vietnam; seguramente lo invocó el tripulante del Enola Gay antes de descargar su bomba atómica sobre Hiroshima y también los que hicieron estrellar aviones contra las Torres Gemelas.

Tal vez todos recordamos las "Preguntitas sobre Dios" de Atahualpa Yupanqui: "Que Dios vela por los hombres, / tal vez sí y tal vez no, / pero es seguro que almuerza / en la mesa del patrón". Y también el Destino Manifiesto, doctrina según la cual los Estados Unidos fueron designados por la Providencia para expandirse por el continente y luego por el mundo. Bush, que se creía un elegido, la cumplió a cabalidad.

En Colombia, país en el que existen diversos dioses: el de los mafiosos y el de los pobres y el de los plutócratas, en fin, el Presidente advierte que su reelección está en manos de la Corte Constitucional, el pueblo (otro concepto manoseado y envilecido) y de "Dios, nuestro Señor". Y él, Uribe o el Mesías, sabe del poder político de Dios, del partido que se le puede sacar a la religión y la religiosidad. Sus constantes invocaciones al "Señor" son parte de una estrategia electoral. Un modo de la seducción del poder.

Tal invocación también es una manera de enviar mensajes "subliminales" a la Corte para que dé paso al referendo reeleccionista, lleno de vicios y financiado por las pirámides que dejaron en la ruina a millares de colombianos. A Dios (también al pueblo) se le pueden sacar muchos réditos políticos. Y eso lo conoce de sobra el poder y, en particular, su cabeza visible, el Presidente.

De una forma hábil y con cizaña, Uribe quiere hacer aparecer a Dios (el factor Dios) de su parte; lo mismo a un pueblo, objeto de todas las desgracias, desinformaciones y manipulaciones politiqueras. A la Corte Constitucional, claro, ya la tiene cooptada, como tiene en sus bolsillos la Procuraduría, la Fiscalía y otros organismos, en un país en el cual el Presidente no ha respetado la independencia de los poderes.

El pobre Dios a lo mejor es inocente de todos los usos y abusos que hacen de su nombre, pero, al fin de cuentas, como la canción citada "hay un asunto en la tierra / más importante que Dios / y es que nadie escupa sangre / pa´ que otro viva mejor".


Por: Reinaldo Spitaletta
Tomado de: El Espectador

Divertimento político y falsos positivos

MIENTRAS LA OPINIÓN PÚBLICA SE embelesa con la reelección, lloran las madres de Soacha. En tiempos de hegemonía personalista, crujen las instituciones.
El Procurador amasa su concepto con lecturas parciales de fallos de la Corte Constitucional. Simultáneamente otros seis militares —van veinticuatro y vienen muchos más— quedan en libertad por vencimiento de términos en los casos de asesinatos de jóvenes inocentes a manos de la Fuerza Pública para hacerlos pasar por guerrilleros. La constante histórica de dar prioridad a la picaresca política sobre la justicia permite comprender la debilidad de un Estado de derecho para cuya posible existencia es medular una justicia pronta e imparcial. Algunas afirmaciones del más alto Magistrado de la Patria sirven para entender la mascarada en que vivimos.

Hace cuatro meses el Presidente de la República exhortaba a su recién posesionado ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján —ahijado político del semicandidato Juan Manuel Santos— a implementar mecanismos encaminados a la defensa jurídica de los militares acusados de participar en los “falsos positivos”. Lo hacía ante lo que llamó las “falsas denuncias de homicidios cometidos por integrantes de las Fuerzas Militares”. Advertía en esa oportunidad el presidente Uribe que acusar a la Fuerza Pública y enseguida no probar los hechos era una “falsa acusación” que buscaba hacer daño a la Fuerza Pública, finalmente la responsable de la política de seguridad democrática.

La defensa de los acusados hizo eficazmente su trabajo. Los acusados recobraron su libertad provisional al no probarse en el término de ley su responsabilidad penal ante los jueces. La reacción internacional no se hizo esperar. Se prendieron las alarmas por la posible impunidad de graves crímenes, sistemáticos y continuados, cometidos por agentes del Estado. La espada de Damocles de la Corte Penal Internacional volvió a blandir sobre las cabezas de los responsables. Rápidamente, en su primera declaración sobre el tema, el presidente Uribe expresó su inconformismo por las decisiones judiciales. En comunicado a la opinión pública formuló la doctrina que los jueces deberían seguir en estos casos: “Dar libertad por vencimiento de términos en casos de crímenes graves afecta tanto a la democracia, como dar libertad en delitos de lesa humanidad con base en la figura de la prescripción. Hoy las democracias niegan la prescripción frente a delitos atroces. En la misma forma se debe negar el vencimiento de términos”. Además de la intromisión en asuntos de competencia de la rama judicial, de la errónea analogía penal (que iguala la excepción a la prescripción con la excepción a la libertad provisional) y del desconocimiento de las garantías legales para los militares, el presidente Uribe sale en defensa del “honor” de los liberados que, a su juicio, vale más que su libertad.

El debate sobre el referendo en época electoral sirve para ocultar el costo de la seguridad democrática: la política de tierra arrasada apoyada en el paramilitarismo, con su estela de cuatro millones de desplazados forzados y de miles de asesinados de jóvenes inocentes. Es hora de quitarse la máscara y aceptar que para el Presidente y el ex ministro Santos el desplazamiento forzado y los falsos positivos son la cuota de sangre, sudor y lágrimas exigible a los colombianos para “pacificar” al país. Y mientras muchos se divierten con los juegos jurídico-político-electorales, los menos pero cada vez más seguiremos esperando que la justicia internacional rescate un mínimo de humanidad en un país de asesinos e indolentes.n/a



Por: Rodolfo Arango
Tomado de: El Espectador

Caricatura: Bacteria

Caso de Mumia Abu-Jamal ante la Suprema Corte de Estados Unidos mañana 15 de enero

El miércoles 13 de enero, la Suprema Corte de Estados Unidos anunció que habrá una conferencia este viernes 15 de enero sobre el caso de Mumia Abu-Jamal con respecto a la petición de la fiscalía de Filadelfia para ejecutarlo sin audiencia.

El mismo día la Corte anunció su decisión de reimponer la pena de muerte en el caso de Frank Spisak. Se teme que la Corte use esta decisión para justificar la reimposición de la pena de muerte para Mumia.

Los hechos de los dos casos no podrían ser más diferentes. Frank Spisak es un neo-nazi que alardeó de haber cometido cinco crímenes de odio, incluso tres homicidios, en una “fiesta de caza” para “limpiar” la ciudad de Cleveland, Ohio, en 1982. Durante su juicio llevaba bigote de Hitler y habló de su odio a los negros y judíos. Mumia, por otro lado, es reconocido como un periodista y escritor con un fuerte compromiso social incriminado por luchar por la libertad del pueblo africano-americano y por un mundo anti-racista de justicia y libertad para todos y todas.

Lo que tienen en común es que los dos fueron condenados a muerte. En los dos casos la pena de muerte fue revocada porque el juez violó un precedente establecido por la Suprema Corte federal en el caso conocido como Mills v Maryland en 1988.

Según Mills, sólo se requiere una decisión de la mayoría del jurado, y no un voto unánime, sobre las circunstancias atenuantes suficientes para imponer una sentencia de cadena perpetua en lugar de la pena de muerte. Pero en el caso de Mumia, y en el de Spisak también, el juez le dijo al jurado que el voto tenía que ser unánime. Por ejemplo, todos los integrantes del jurado tendrían que estar de acuerdo de que algo como el buen carácter del acusado merecía una sentencia menos grave.

Mills lo hizo más difícil para que una fiscalía consiguiera una sentencia de muerte en un caso capital. Hasta ahora ha habido un acuerdo de que la decisión de Mills se aplique en todos los estados. Pero los estados de Ohio y Pensilvania alegan que no se aplica en sus estados porque las instrucciones al jurado pueden ser diferentes en diferentes estados.

La decisión de la Suprema Corte del miércoles pasado en el caso de Spisak tiene implicaciones ominosas para el caso de Mumia. Ahora su vida depende del capricho de la Suprema Corte, que ya violó sus propios precedentes al negarle un nuevo juicio el abril pasado.

Recordemos que en marzo de 2008, el tribunal de apelaciones del Tercer Circuito respaldó el dictamen del juez William Yohn de 2001 de revocar la pena de muerte. Si la fiscalía de Filadelfia quiere reimponer la pena de muerte, tiene que convocar una audiencia para determinar la sentencia: cadena perpetua o muerte. La fiscalía está apelando la afirmación de 2008 del dictamen de 2001.

Si la Suprema Corte acepta la apelación, la fiscalía puede ejecutar a Mumia sin audiencia. Si la Corte rechaza la apelación, la fiscalía tiene que aceptar la sentencia de cadena perpetua o convocar la audiencia para determinar la sentencia. La Suprema Corte también tiene la opción de reenviar el caso a un tribunal menor para reconsiderar el caso bajo nuevas instrucciones. No se sabe se la Corte tome su decisión inmediatamente o si se tarde. Mientras tanto Mumia sigue en el corredor de la muerte.

¡ LIBERTAD PARA MUMIA ABU-JAMAL!

¡NO A LA PENA DE MUERTE!

¡NO A CADENA PERPETUA!

¡PRES@S POLÍTIC@S LIBERTAD!


Por:Amig@s de Mumia, Mx
Tomado de: www.alasbarricadas.org

miércoles, 13 de enero de 2010

"Se nos dijo que luchábamos contra terroristas, el verdadero terrorista era yo"

Asombroso discurso de un veterano de Iraq (Vídeo, 4 min. 40 seg)
"Se nos dijo que luchábamos contra terroristas, el verdadero terrorista era yo"


El siguiente documento es el discurso de Mike Prysner, un soldado en Iraq y Afganistán que se descubre como terrorista.





Tomado de: www.antimilitaristas.org

Una victoria parcial de la memoria. Sobre el fallo contra los asesinos de Nicolás Neira.

Una victoria parcial de la memoria.
Sobre el fallo contra los asesinos de Nicolás Neira.


En un hecho inesperado, que celebramos, la Procuraduría General de la Nación destituyó e inhabilitó de ejercer cargos públicos por 10 años, a dos oficiales del ESMAD (Escuadrón Móvil Anti Disturbios), directores respectivos de la primera y la tercera sección de este organismo en Bogotá, por su participación por “omisión” en la muerte del joven estudiante libertario de 15 años Nicolás David Neira Álvarez, asesinado por las golpizas de los antidisturbios el primero de mayo de 2005 durante las movilizaciones del Día Internacional de las y los Trabajadores.

Según la Procuraduría, los oficiales incumplieron con su deber al no garantizar que sus subordinados velaran en la marcha por los derechos humanos. Este fallo se encadena con otro similar, en el que el ente público destituyó a 14 miembros del Ejército, por hechos ocurridos también en el 2005 en el Departamento del Casanare, en los que los soldados secuestraron y mataron dentro de sus casas a 5 personas haciéndolas pasar luego como bajas en combate, en la ya usuales ejecuciones extrajudiciales de las Fuerzas Armadas conocidas como “falsos positivos”.
Las penas risibles, que de inmediato fueron rechazadas por los uniformados, no contemplan ni la responsabilidad penal, ni la reparación a las familias de las víctimas de estos brutales asesinatos. Y llegan, como suele llegar la justicia Colombiana con cuatro años de retraso, tiempo en el que este tipo de hechos aumentaron, se legalizaron y se cubrieron con el manto de la impunidad.

Ese conjunto de investigaciones realizadas por la Procuraduría, llego acompañado por un resultado predecible para todos los casos de crímenes de estado: Los 17 militares acusados por el asesinato y la desaparición forzada de decenas de jóvenes de Soacha salen en libertad por vencimiento de términos, es decir, por triquiñuelas jurídicas. Y el clima general sobre el que se asientan los crímenes oficiales no puede ser más propicio: Los Jefes Paramilitares y sus intimas relaciones con el establecimiento fueron extraditados y silenciados, los 30 mil desparecidos por motivos políticos que reconoce ASFADDES cometidos en los últimos 30 años, son enterrados en los archivos del olvido y sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por políticos, militares y empresarios se impone la amnesia.

La Paradoja no es ya solo que el Estado se perdone a si mismo los crímenes que comete en contra de la población, sino que investigue procesos en los que los culpables de entrada fueron absueltos; eso mismo hizo la Procuraduría al investigar un caso que formalmente no existe. No hay, como dice Pedro Maecha abogado de la familia de Nicolás, una investigación judicial sobre el asesinato del compañero. Ni los varios testimonios, ni las evidencias médicas, ni las pruebas documentales, han sido buena razón para emprender labores en ese sentido. Todo lo contrario; el caso lo habían cerrado ya los medios burgueses de información cuando el mismo día del incidente hablaban de que Nicolás había sido apuñalado y herido por sus mismos compañeros y compañeras. La comandancia de la Policía lo rectificaba días mas tarde, cambiando como no, la versión oficial: Nicolás se había caído de uno de los camiones que acompañaban la manifestación, y finalmente las autoridades cerraban el caso sosteniendo que Nicolás murió porque las y los otros manifestantes lo habían arrollado. La mentira vuelta verdad oficial había matado tres veces, de tres maneras distintas a Nicolás y en todas la autocomplacencia, el descaro y la impunidad mandaban.

La versión oficial supo mantenerse a punta de amedrentamiento y silencios impuestos. Las llamadas amenazantes para que los familiares de Nicolás se quedaran callados se hicieron frecuentes; la presencia incómoda de agentes de policía vestidos de civil merodeando y preguntando por los testigos, recurrente; la persecución violenta contra los activistas de su causa silenció muchas voces y finalmente, las tentativas de asesinato arrojaron al exilio a varias de las personas que visibilizaron el caso así como al padre de Nicolás, Yuri Neira. Gracias a ese ambiente de terror, el caso de Nicolás se empolvo en los almanaques de la injusticia y los asesinatos perpetrados por el ESMAD y las Fuerzas de Seguridad del Estado siguieron creando más y más dolor.

Sin embargo, los logros del terror no podían esconder que la única razón por la que Nicolás resulto asesinado fue porque no pudo correr tanto como lo requerían las ordenes de los ESMAD. La lógica es clara: Quien no se quite del camino cuando la fuerza bruta del Gobierno lo ordena, que sufra las consecuencias. Es la lógica aplastante de las balas y el dinero que gobierna el país hace mucho y es la lógica con la que funciona el ESMAD. Lo muestra el balazo que se le propino al estudiante de química de la Universidad del Valle Jhonny Silva, el asesinato del joven indígena de 16 años Belisario Camallo Guetoto con certeros balazos en su cuerpo durante una manifestación por la liberación de la madre tierra; el balín disparado desde una granada antidisturbios, que perforo la cabeza del comunicador popular y estudiante universitario Oscar Salas. Se barre así con las y los jóvenes rebeldes, con los y las trabajadoras inconformes y con la oposición popular.

Las agresiones, el terror y los asesinatos son componentes fundamentales de una política de seguridad construida sobre la imagen de la guerra y la aniquilación. Se equivoca entonces la Procuraduría cuando plantea que la violación a los derechos humanos que autorizaron los oficiales del ESMAD iba en contravia con sus deberes policiales. Es precisamente en cumplimiento de esos deberes que la Policía cree un escuadrón especializado en el control de multitudes que realiza su tarea mediante el uso racionalizado de la brutalidad. Es precisamente el deber de la policía el de suministrar la muerte y la represión permanentemente, en defensa de un orden institucional basado en la dominación y el hambre de muchos y muchas.

Pese a todo, los entes de control no han podido ignorar por más tiempo este alarmante e impune asesinato. Este pequeño logro es sin duda resultado de las terquedad y los esfuerzos de Yuri Neira y la familia de Nicolás, sus compas, amigos y amigas; consecuencia del acompañamiento de los movimientos de victimas y victoria de los movimientos sociales populares que han empezado a hacer suya la lucha contra la impunidad. Qué esta ganancia parcial se transforme en victoria de la memoria y en lucha frontal contra el Terrorismo de Estado, depende enteramente de nosotros y nostras.

La memoria de Nicolás Neira y la de todos los y las jóvenes hijas del pueblo asesinadas, vive en la lucha, su lucha, nuestra lucha.



Por: Colectivo Mecha de la Red Libertaria Popular Mateo Kramer
Red Libertaria Popular Mateo Kramer

lunes, 11 de enero de 2010

CNT, 100 años de anarcosindicalismo (1910-2010)

El día 1 de Noviembre de 1910, en el local barcelonés del Círculo de Bellas Artes, quedó constituida la CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Esta Organización, heredera de la Regional Española de la 1ª Internacional (1870), nació del propio seno del Movimiento Obrero como la primera organización sindical autónoma en este país.

Asumiendo el lema internacionalista “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos, o no será”, la CNT se hizo depositaria de la rebeldía popular que, como una corriente soterrada, se opone al poder a lo largo de los tiempos, para emerger triunfante en momentos concretos desde el imperio medio egipcio a la Revolución Francesa, germen de los únicos procesos históricos en que la humanidad avanzó notoriamente por la senda de la libertad, la justicia, la igualdad, la dignidad y el progreso.

Sobre el sencillo acuerdo de crear una organización obrera independiente de los poderes políticos, religiosos y económicos, como condición indispensable para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores hasta el fin de la explotación, comenzó la CNT su actividad anarcosindicalista. En pocos años aglutinó la mayoría del movimiento obrero, consiguiendo importantes conquistas sociales y económicas que constituyen ya un legado de valor incalculable para la sociedad actual.

La jornada laboral de ocho horas, la jornada semanal de treinta y seis horas, la erradicación del trabajo infantil, la igualdad de la mujer y la incorporación a los quehaceres diarios de valores como la solidaridad, el federalismo, la ecología, el feminismo, el amor libre, el antimilitarismo, el ateísmo ..., hoy tan en boga, son parte de ese legado que alcanzó su cenit en la Revolución Social de 1936, cuando la utopía -el comunismo libertario- se convirtió en modo de vida cotidiano de todos los territorios liberados

La reacción del capitalismo internacional, permitió al ejército fascista de Franco convertir ese sueño revolucionario en una pesadilla de cientos de miles de personas perseguidas, asesinadas y desaparecidas, tras la victoria golpista en 1939. Mas ni uno solo de los culpables – todos conocidos, algunos políticos en activo- de aquel régimen de terror, uno de los más criminales de la historia, resultó tan siquiera públicamente reprobado, merced al vergonzoso pacto de impunidad con el franquismo, que la izquierda nacional democrática (PSOE, PCE, UGT y CCOO) selló en sus acuerdos de rendición al capital, conocidos como “la transición española” (1977).

Pese a todo, el pueblo siguió defendiendo, muchas veces con su vida, los sencillos principios del anarcosindicalismo: independencia, autonomía, federalismo, autogestión, asamblea, solidaridad y acción directa, es decir, autoorganización para rechazar toda injerencia de partidos políticos u otras instituciones económicas, religiosas, etc. en los asuntos obreros. Huelgas, manifestaciones, represión y tortura fueron la crónica diaria de la dictadura (1939-1976), hasta que con su desaparición el movimiento obrero volvió ilusionado a reconstruir su anhelada CNT (1977). Vivimos nuevos años de incesantes conquista obreras. Las jornadas de Montjuich, o San Sebastián de los Reyes, jalonaron el poderoso renacer confederal en la década de 1970.

El avance del movimiento obrero, de nuevo autoorganizado por la CNT, mediante luchas ejemplares como la huelga de gasolineras de 1978, suscitó la reacción del capitalismo, esta vez apoyado en el estado democrático y su aparato institucional (gobiernos, partidos, jueces, burocracias sindicales, …). El éxito sindical de la CNT fue reprimido policialmente (Caso Scala, 1978) y junto a campañas de silencio y propaganda difamatoria en los medios de comunicación, generaron desastrosas consecuencias para el movimiento obrero de este país.

La debilitación de la presencia anarcosindicalista en el movimiento obrero posibilitó la pérdida de derechos adquiridos tras una larga y dura lucha sindical, por la desregulación y precarización laboral implantadas con la peor de las corrupciones que asolan el país: La Corrupción Sindical. Una corrupción oficialmente silenciada, que pervierte el sindicalismo en general a los ojos de los trabajadores, pero que es protagonizada fundamentalmente por los sindicatos institucionales- CC.OO y UGT-, cuyos "yuppies" sindicales cobran subvenciones y sumas millonarias a gobiernos y empresas como pago a su traición, por aceptar cuantas medidas se adoptan en defensa del capital y su creciente acumulación de beneficios ( EREs, Reformas Laborales, despido libre...)

A pesar de todo, miles de trabajadores y trabajadoras seguimos hoy en esa genuina organización obrera a la que llamamos CNT, manteniéndola exclusivamente con nuestros propios medios, convirtiéndola así en el único ejemplo vivo de sindicalismo de clase, capaz de enfrentarse a la opresión y el control social, la destrucción ecológica del planeta y la sobreexplotación económica, aspectos todos, inherentes al Capitalismo.

2010 tiene para nosotros una connotación especial: se cumple un siglo de existencia de la CNT. Es el centenario de un pueblo y la inestimable lucha de miles de personas, que a lo largo de estos cien años se han dotado de una herramienta ejemplar, a seguir para la clase obrera mundial, por su cultura propia, capacidad autoorganizativa, lucha radical, extensión popular y realizaciones revolucionarias en aras a construir una sociedad antiautoritaria y solidaria.

Estos ideales conforman la noble causa a la que aquí y ahora te invitamos.
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Almanaque


Comienza el año del deslumbrante CNTenario que también es el año del entenario de la Revolución Mexicana y el del Bicentenario de la Independencia de la ayoría de los países latinoamericanos. Puestos a conmemorar, recordemos que también ocurrieron otros magnoseventos en 1910:

Internacional.- Bélgica, Gran Bretaña y Alemania marcan sobre un papelucho cualquiera las fronteras entre sus respectivas colonias africanas: Congo, Uganda y el África Oriental [el nuevo mapa sirve para establecer un campeonato de genocidios; en sus primeras ediciones, la Liga es ganada por Bélgica demostrándose así que los equipos pequeños también son de temer, especialmente si su seleccionador es un rey] Amenazado por China, el Dalai Lama huye del Tibet y se refugia en la India [al revés de lo que pasaría décadas después, en esta ocasión los sacerdotes de la teocracia tibetana, los seráficos lamas, tuvieron tiempo para llevarse sus collares de huesos humanos] Los territorios de Arizona y Nuevo México son anexionados por los EEUU; asimismo, los gringos invaden Nicaragua y, a través de sus esbirros locales, deponen al presidente Madriz [todo sea por la democracia] So pretexto de reprimir una supuesta conspiración ácrata a la que atribuye la colocación de una bomba en el Teatro Colón, el gobierno argentino promulga contra los anarquistas una Ley de Defensa Nacional seguida de una ola de torturas contra el proletariado [cualquier parecido con el Caso Scala, no es mera coincidencia]

Imperio español.- Convenio hispano-marroquí: la monarkía española recupera Ifni [todavía faltaba casi un siglo para la singular matanza de las cabras del islote Perejil] Se celebra en Gernika la Fiesta del Árbol, con la plantación de un retoño de roble que representa las tradiciones vascas [los nacionalismos se extravían cuando se ponen fecha de nacimiento]

Obituarios y natalicios.- Fallecen el anarquista peruano Manuel González Prada y los escritores Samuel Clemens alias Mark Twain y León Tolstoi. Nacen Miguel Hernández y Jean Genet.

Agresiones de los religiosos.- El Senado italiano renueva la prohibición de celebrar procesiones religiosas en las calles. El parlamento prusiano aprueba la incineración de cadáveres con los votos en contra de centristas, conservadores y polacos. Una Real Orden autoriza en España los signos externos de religiones distintas a la católica [en los últimos cien años, ¿hemos mejorado posiciones en la sempiterna batalla contra el intrusismo inquisitorial?]

Rebeliones.- Asesinato legal de 25 japoneses acusados de intentar ajusticiar al Emperador [de haber conseguido los revolucionarios tan altruista propósito, es posible que el pueblo nipón se hubiera ahorrado los millones de muertos que, en años subsiguientes, costearon la megalomanía de su atildado reyezuelo] Motín de la marina de guerra en Río de Janeiro [un antecedente de la revolución de los marineros de Kronstadt (1917-1921), junto con la Makhnovina, la cumbre de la auténtica revolución rusa] Un alzamiento árabe en Palestina es violentamente reprimido por el ejército otomano [otra prueba de que los palestinos no llevan sólo 60 años luchando contra sus invasores sino que su rebelión viene de más antiguo]

MUNDO FACUNDO/ Antonio Pérez, el Otro


Por: Confederación Nacional del Trabajo (CNT)
Tomado de: cnt.es - Periódico CNT

¿Guerra justa? ¿o justamente guerra?



Dicen que la política hace extraños compañeros de cama, pero el Premio Nobel puede hacer unos aún más extraños. Ha habido muchos comentarios sobre la entrega de este premio al presidente Barack Obama y también debates sobre si es merecido o no. Al recibir el honor, su discurso no era sobre la paz sino sobre la guerra ––o para ser preciso “la guerra justa”. (Durante siglos los papas y príncipes han planteado sus teorías sobre lo que constituye una guerra justa, a diferencia de una guerra injusta).

Como si no fuera suficientemente irónico describir la guerra contra Afganistán como una guerra justa (no fue el estado de Afganistán, sino un grupo de extranjeros, que atacó a Estados Unidos), el aceptar el premio de la paz mientras Obama aceleraba una guerra hizo que el premio fuera igual de significativo que el último reality show en la tele. En lugar de “la guerra justa”, tal vez el tema del discurso debería ser “la justificación de la guerra”, algo en que los políticos son bastante buenos.

Difícilmente se le escapa a uno el contraste entre Obama y Martin Luther King, hijo, cuya previa recepción del premio, junto con su oratoria “Tuve una vez un sueño”, ahora fueron puestas al servicio de guerra. Pero si King viviera, no cabe duda que estaría protestando en lugar de aplaudiendo más guerra.

El amigo y redactor de los discursos de King, el reverendo doctor Vincent Harding, señala el discurso que King dio en la iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, donde se pronunció fuertemente en contra de la guerra en Vietnam. Mientras los líderes políticos, religiosos y mediáticos de la nación defendían la guerra como justa y necesaria, King vio el sufrimiento humano del pueblo vietnamita y lo encontró intolerable.

Según el libro de Harding, Martin Luther King: El Héroe Inconveniente, (Maryknoll: 1996), King le hizo unos comentarios instructivos al personal de la SCLC (Conferencia Sureña del Liderazgo Cristiano) después de leer un artículo sobre la guerra en la revista Ramparts en enero de 1967. Dijo King,"...Después de leer ese artículo, me dije a mi mismo, ‘Jamás volveré a guardar silencio sobre una cuestión que está destruyendo el alma de nuestra nación y destruyendo miles y miles de niños y niñas en Vietnam’" (p.101). Varios meses después, él predicó en la iglesia Riverside, donde dijo a la congregación que “los males del capitalismo son tan reales como los males del militarismo y el racismo” (p. 101).

Por otro lado, a la gente conservadora le encantaban los comentarios de Obama con respecto a la realidad del mal en las relaciones internacionales, porque él avaló la guerra como una solución, al referirse a ella como el motor económico más grande de la nación capitalista.

Hace 42 años, King habló directamente del mal; pero para King, la guerra era el mal, y no su solución.

Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

Traducción: Amig@s de Mumia, México


Tomado de: alasbarricadas.org
Caricatura: Vladdo

Campaña contra ONG Justicia y Paz. La involución cultural en el corazón de Latinoamérica

La mentira puede correr cien años,
pero la verdad la alcanza en un día.


Una vez mas en Colombia algunos medios de comunicación están siendo utilizados -y se prestan a ello- para adelantar campañas de desprestigio, obstaculizar la devolución de tierras a las comunidades desplazadas y crear climas propicios a los atentados a organizaciones y personas que además de ser victimas de infames calumnias, son calificadas como “marxistas” o “comunistas” remembrando la enfermedad del odio y la furia aniquiladora que fueron alentados durante la guerra fría (1).

En diciembre pasado se inició esta nueva campaña sobre Justicia y Paz, una organización no gubernamental que se ha destacado por su compromiso con la verdad y por el valeroso acompañamiento a las victimas de las regiones que han sido arrasadas a sangre y fuego por su valor económico o por ser consideradas estratégicas en la confrontación entre el Estados y las guerrillas.

Esta campaña difamatoria, de extrema gravedad en un país donde se cuentan por miles los precedentes que vinculan los falsos señalamientos con los crímenes en el marco de una concepción de la Guerra Política que tiende a subsumir a cualquier defensor de los derechos y las garantías fundamentales en la subversión, forma parte del proceso de degradación cultural impulsado por el nacional populismo de extrema derecha, el mismo proceso de ascensión del fascismo que se ha normalizado en amplias franjas de la comunicación masiva y la comunicación cotidiana en el país.

En esta dinámica puntual de involución cultural se yuxtaponen medios de comunicación como El Tiempo , que desde hace cerca de dos años está controlado por el Grupo Planeta de España, el diario El Colombiano de Medellín y Radio Súper, y columnistas como Fernando Londoño y José Obdulio Gaviria, que al mismo tiempo que comparten la comisión, a lo largo de sus vidas, de imborrables actuaciones contrarias a la ética más elemental, son parte principal de los áulicos del actual gobierno encargados de utilizar el acceso a algunos medios masivos de comunicación en campañas de desprestigio de quienes han tenido el valor extraordinario de denunciar a los mas altos responsables estatales de la maquinaria criminal que tantas vidas inermes ha cegado en Colombia, o en tender cortinas de humo que desvíen la atención colectiva del fracaso irremediable de políticas de seguridad llamadas “democráticas” pero en realidad concebidas y ejecutadas en favor de algunos los principales capitales nacionales y de las mega corporaciones que han impulsado en el escenario internacional el soporte a un gobierno seriamente cuestionado por su entrelazamiento con organizaciones delictivas.

La degradación cultural como proceso está unida indiscerniblemente en Colombia a la dinámica que alienta: el control creciente de la vida social, la manipulación emocional que acude a todas las herramientas de la revolución mediática, la ignorancia política, la pretensión de aniquilar la memoria esclarecedora y la vida que resurge irrefrenable en las multitudes de muertes producidas por el designio de exterminio de la diferencia, la instauración del miedo y el darwinismo social como únicos horizontes de sentido, la militarización general que desprecia los valores de las artes, las ciencias y las culturas de vida, como forma de existencia deseable, y la confrontación bélica interna y exterior como horizonte social ineludible.

Un proceso de esta naturaleza y magnitud, inscrito en el corazón del Sur de América en el momento en el que la región es observada como lugar de esperanza desde diversas latitudes por la emergencia de las culturas ancestrales de vida y de cuidado de la tierra hermanadas con formas políticas cada vez mas sensibles a la responsabilidad conjunta en la curación del planeta y a la singularidad de nuestros pueblos, exige una amplia, profunda y sostenida batalla de opinión que revele el carácter involutivo de la dinámica cultural basada en la mentira y en el aliento de las facetas mas feroces de la condición humana.

Una batalla de opinión que muestre a partir de las falsedades el valor inconmensurable del resplandor ético que ha preservado con entereza un sentido de la dignidad vital en tiempos en que la corrupción más abyecta ha causado incalculables estragos en nuestro territorio y amenaza con contagiar el entorno vecinal.

Amplios sectores sociales experimentan una fatiga y una repugnancia insuperables con un orden mafioso que ha convertido la vida social en una máquina trituradora de millones de seres por la miseria materia y espiritual que le es inherente, en estas amplias franjas sociales el conocimiento del tejido ético al que pertenecen organizaciones como Justicia y Paz, significa un horizonte vital cierto en medio de la desesperanza y la confusión expandida por quienes han sacrificado la verdad y su sagrado significado en los altares de la codicia.

Por: Héctor José Arenas A.
Tomado de: www.desdeabajo.info


(1) Ver : Orquestan campaña de difamaciones contra la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (05.01.10)
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98130&titular=orquestan-campaña-de-difamaciones-contra-la-comisión-intereclesial-de-justicia-y-paz

viernes, 8 de enero de 2010

Colombia, la vena más abierta de América Latina

Entrevista a Ricardo Ferrer Espinosa, autor de Nos matan y no es noticia. Negocios y masacres en el río Atrato

Los Horrores de la Guerra - Emisarios del Glifosato, el horror y la muerte o el Plan Colombia
(Evocación de José Guadalupe Posada y Pablo Picasso)
Jaime Garcés Molineros


Hace mucho que la realidad colombiana viene excediendo con creces el mundo onírico y el realismo mágico de la obra garcíamarquiana. Hoy quiere parecerse a una pesadilla del más crudo hiperrealismo. Anticipando todos los escenarios catastróficos, pareciera que la debacle final de la oligarquía colombiana, arrastrara al abismo a todos los sectores de la sociedad. La última operación política para salvar las grandes fortunas y el poder atesorado por los grupos dominantes a través de décadas, consiste en facilitar las bases militares al ejército norteamericano como último recurso para cautelar su espacio de dominación en el área y como plataforma “preventiva” contra procesos políticos y gobiernos insumisos de las ordenanzas del imperio.

Ricardo Ferrer fue periodista de la Red Colprensa, de diarios como El Colombiano, comunicador social de varias radioemisoras, testigo y sobreviviente de la masacre de Atrato y actualmente refugiado en España. En enero del próximo año publicará su testimonio: Nos matan y no es noticia. Negocios y Masacres en el Río Atrato. Profundo conocedor de la realidad de su país, nos describe un detallado análisis de la convulsa situación colombiana y expone con claridad lo que muchas veces es distorsionado tanto en Europa como en el resto de América Latina.

1.- Ricardo, ¿que sucedió exactamente en Atrato?
En la mañana del viernes 30 de mayo de 1997 entró un mensajero de las FARC en mi oficina para solicitarme que actuara como mediador entre la Guerrilla y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Como Jefe de prensa de METROSALUD, la red de salud de Medellín, creí mi deber intervenir en esta acción de carácter netamente humanitario. La mediación serviría para verificar el estado, entregar muestras de supervivencia de diez prisioneros, infantes de marina, en poder del Frente Nº 57 de las FARC en la zona de Murindó y sobre todo negociar su inmediata liberación.

Dado que en el Derecho Internacional los actores en conflicto interno o externo reconocen a los servicios de salud como entes neutrales, la guerrilla solicitó la mediación o buenos oficios, conscientes de que el enfrentamiento con el ejército y los paramilitares era inminente y podría ocurrir en una masacre de los prisioneros que se encontraban “Fuera de combate por detención”; definición que permite la plena aplicación del Artículo Tercero, común a los cuatro acuerdos de Ginebra. Recordé una frase del Deuteronomio que le escuché a mi padre cuando niño: “Elegirás la vida”, y me dispuse a dar lo mejor de mí para que esta operación no costara vidas humanas. Además de eso la Constitución colombiana expresamente señala en un artículo la obligación de los ciudadanos de contribuir a la paz.

Sin embargo, desde un primer momento me fui dando cuenta que el ejército no tenía ninguna intención de favorecer la mediación, ni siquiera que esta se realizara. Ya en el hangar para vuelos arrendados (Charters), fui interceptado por un individuo de raza negra que me dio su nombre y me señaló que si yo hacía el viaje a Vigía del Fuerte sería muy peligroso para mí y debía ver bien cómo iba a regresar.

Yo pensé que sería sometido a ese tipo de control a mi llegada a Murindó por parte de los mandos de los paramilitares, pero mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que ya desde Medellín agentes de no sé que servicio exactamente, conocían todos mis movimientos. Te reitero que mi función consistía exclusivamente en recoger las pruebas documentales de supervivencia de los prisioneros (cartas, fotos, identidades, etc), para entregarlas al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Se crearía una zona de despeje militar en la zona del Caguán donde la guerrilla pretendía entregar además a otros setenta militares prisioneros de guerra, provenientes de diversas regiones del país, todo ello antes del 15 de junio de 1997.

2.- ¿Que pudiste comprobar a tu llegada?
Desde que la avioneta aterrizó en Vigía del Fuerte comenzaron a suceder cosas muy extrañas que me hicieron pensar que algo anormal estaba sucediendo en la zona. Debo decirte que esa es una región selvática y montañosa, de población principalmente negra e indígena y en la cual yo llamaba inmediatamente la atención por mi tipo físico. Como conocía el lugar, esperaba a mi llegada encontrarme con gente en la pista de aterrizaje, en las calles del pueblo, ventas de fritangas en las veredas, música en el ambiente, como es en las regiones calientes, pero todo estaba desierto.

Me dirigí al embarcadero para continuar viaje en panga (lancha) hacia Murindó, pero ninguno de los lancheros quiso llevarme, aduciendo que ese día no estaban haciendo viajes a Murindó. Tampoco había niños bañándose en la ribera del río como había visto en otras oportunidades. Como pensé que los lancheros no querían llevarme por una cuestión de dinero comencé a regatear con ellos, pero me dijeron en grupo: "Entiéndanos doctor. Es que no están bajando lanchas hacia Murindó".
Fui a la alcaldía, me presenté con el alcalde Wilson Chaberra en su oficina. Había cuatro hombres a su alrededor y un ambiente tenso. Le informé que en Medellín estábamos preparando un Seminario Nacional de Empresas Sociales del Estado, el cuál incidiría en la calidad presupuestaria en los Hospitales y Centros de Salud en todo el país, todo lo cual era cierto. Le entregué unos textos educativos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, confeccionados por Metrosalud, además de trípticos y plegables. Me recibieron los documentos y procedieron a mecanografiar una nota oficial de recibo, además de una constancia de mi visita. Mientras cumplían ese trámite, me dirigí al baño y una persona a la que no puedo nombrar, ni entregar su cargo, me siguió y mientras yo estaba orinando me dijo en voz baja y sin mirarme: "Usted está en serio peligro de muerte. Aquí están pasando cosas terribles. Tiene que buscar el modo de irse lo más pronto posible. No vaya a Murindó porque toda la gente está huyendo de allá".

Salí conmovido de la alcaldía y me dirigí al hospital de Vigía del Fuerte para entrevistarme con el Médico Jefe o el director. Ninguno estaba. Sólo encontré a unas muchachas adolescentes en la oficina del segundo. Me dijeron que ellas eran Voluntarias de Salud y venían desde Murindó con los funcionarios . Les pregunté si podía hacer el viaje de regreso con ellas. Una de las chicas me dijo que tenía que presentarme con el comandante de las autodefensas, que sólo él podía autorizar el viaje. Entonces les propuse pagar yo el combustible. Una chica negra se asustó mucho y me dijo que si iba alguien no autorizado en el viaje, los podían matar a todos y echarlos en el río. Que ya lo habían hecho antes. Además, los paramilitares controlaban absolutamente todo lo que se cargaba en las lanchas, especialmente la comida, la sal y la gasolina. Controlaban hasta la última gota de gasolina que entraba o salía de Murindó. Se registraba a todos
los pasajeros que salían, y debían volver los mismos en cada lancha. Salí del hospital ya con miedo, se me acercó otra muchacha que sin más me dijo que debería hablar con el comandante de las autodefensas, que era “un amor” y que ayudaba mucho a la gente. No quería ver al sicario aquel, que llamaban “El Ovejo”.

No quise comprometerme y le pedí la referencia de un hotel donde alojarme. Me recomendó uno que estaba cerca del embarcadero; durante la comida continué escuchando historias de masacres, una anciana que valientemente se sentó a mi lado me contó que le habían muerto un familiar que era su único apoyo para su sustento, otra chica completamente enrabiada me contó que le habían asesinado un amigo de la infancia, y me dijo “¿por qué no se meten con la guerrilla esos hijueputas?”


La anciana que al principio comenzó hablando muy bajito, luego me dijo desesperada: "¡Señor, usted tiene que contar lo que está pasando aquí!".

Todas la versiones coincidían en una versión central. El día 22 de mayo llegaron los paramilitares en pangas (lanchas rápidas), y comenzaron a asesinar personas de los poblados acusándolas de colaborar con la guerrilla. Los vecinos mencionaban muchos nombres sueltos, pero lógicamente no tenían una lista oficial. Luego entró el ejército y no le pusieron problemas a “los paracos”, me decían. Nadie se metió, ni la alcaldía, ni la policía, ni el juez. ¡Ninguna autoridad intervino para proteger a la población civil! Veían cadáveres flotando en el río, piernas, brazos y miembros descuartizados y miraban para otro lado.


“Nos están matando y por la radio no sale ni una sola noticia”, me decían consternados. Estamos en poder de los mochacabezas. Pero lo peor para mí estaba por venir. Regresé a la residencial y recuerdo haber estado leyendo una novela de Guy de Maupassant Bel ami. De pronto la puerta se abrió de golpe y veo a un hombre de raza negra, joven y atlético encañonándome con una pistola. El hombre estaba acompañado de una mujer. Ambos estaban muy alterados, yo retrocedí mostrándoles que no llevaba nada en las manos. Comenzaron a registrarlo todo, mis ropas, mi bolsa de viaje.


El hombre que luego se presentó como el comandante de Vigía del Fuerte de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, me dijo que estaban en guerra a muerte con la guerrilla, sus colaboradores y “toda la basura” y que los matarían a todos. Al ver el libro que estaba leyendo me hizo relatarle de qué se trataba. Me quedo claro que no sabía nada de literatura y menos de los novelistas franceses del S. XIX. La mujer estaba fuera de sí y me miraba agresivamente con los ojos desorbitados registrándolo todo, afortunadamente no encontró el carné de periodista que estaba en un bolsillo lateral de la maleta. El hombre me preguntó que quién era yo, y qué hacía en Vigía del Fuerte. Luego me dijo que no correspondía con la descripción que le habían dado de mí. Le mostré las cartillas y los trípticos de salud y le dije lo importante que era preparar el II Seminario de Empresas Sociales del Estado. Que incidiría directamente en la atención de los
habitantes de la región. Luego me dijo que nadie le había avisado de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, ni tampoco de la Gobernación de Antioquia sobre la visita de un funcionario de Salud. Que a él le avisaban por teléfono las visitas. Ahora deduzco la estrecha relación entre los altos funcionarios de la gobernación de Antioquia y los escuadrones de la muerte. Adivina quién era el gobernador de Antioquia de la época: Álvaro Uribe Vélez, principal promotor de las cooperativas de seguridad privada “Convivir”. El paramilitar tampoco me pareció “el amor” que me había descrito la muchacha.

3.- ¿Que relación real existe entre el paramilitarismo y el Estado colombiano en el área?
Uribe y la élite colombiana han convencido a los Estados Unidos de que son la fuerza necesaria para impedir el avance de los movimientos sociales. Entre 1994 y 1998 la oligarquía colombiana pensó que podía perder el poder. Esa afirmación está recogida en diferentes documentos divulgados por analistas sociales de la derecha (por ejemplo, el Instituto Rangel). Los gobernantes optaron por la guerra sucia a mayor escala desde 1996. En ese marco se diseña el Plan Colombia. Para ese objetivo debían necesariamente producir una reingienería en las Fuerzas Armadas y subordinarlas directamente al Comando Sur del ejército de los Estados Unidos con base en Panamá, específicamente al 7º Grupo de Operaciones Especiales (los Boinas Verdes), quienes son los que han asesorado todo este proceso.

Para mí, las matanzas de Mapiripán y las mismas del Río Atrato marcan el inicio de un nuevo modelo de guerra sucia; la llevan a su máxima expresión, es decir, matanzas indiscriminadas de campesinos para lograr su desplazamiento mediante el terror, esto es en la Costa Caribe, Costa Pacífica, Pie de Monte Llanero, y las inmediaciones de las principales ciudades de la Costa.

Así se establece esta alianza de la muerte entre estado-gobierno- ejército y paramilitares. Los paramilitares no son ni más ni menos que subcontratistas que hacen el trabajo sucio y liberan al ejército de la represión atroz y descarada, preservando su imagen de institucionalidad. Luego el ejército consolida los territorios y se lleva los créditos como “garante” de la seguridad ciudadana.

Pero cuando los paramilitares se convierten en una amistad incómoda, en un incordio porque tienen memoria y conocen todo el rodaje, también pueden ser objetos de la represión. Se calcula que el gobierno ha tenido que matar a más de dos mil mandos del sicariato, capaces de demostrar sus vínculos con ellos y el narcotráfico.

Luego de doce años de guerra sucia, se ha hablado una y otra vez de desmovilizació n de los paramilitares. Siempre ha sido una farsa. Han cambiado de nombre, han muerto sus mandos, pero la guerra sigue igual. Continúa el expolio, las tierras jamás han sido devueltas, ¿por qué? Porque se trata de territorios con enormes riquezas para megaproyectos que no incluyen a los habitantes del entorno a la hora de intervenir con obras ingenieras. Se proyectan grandes centrales hidroeléctricas, oleoductos, carreteras, minas a cielo abierto, cultivos industriales con resultados catastróficos para la gente. No es mera coincidencia que ocurran las masacres en zonas cercanas a los megaproyectos no sólo en Colombia sino en México y Perú.

En el caso nuestro, una investigación adelantada por un grupo canadiense concluye que Colombia es uno de los 10 países más ricos en recursos del mundo, con yacimientos minerales de oro, cobre, manganeso, petróleo, además de recursos hídricos notables, e incluso plantas y animales sin clasificar. Por eso es que una premisa de los paramilitares cuando llegan a los campos y preguntan al propietario: "¡Me vende su tierra o le compro la vida!". Muchas veces lo que quieren es plantar palma africana para producir biodiesel. Así se han producido desplazamientos masivos a Turbo, Apartadó, Chigorodó, Medellín y Quibdó. Luego de matanzas de familias enteras.

En el caso del Río Atrato soy un convencido de que lo que está atrás de la matanza es la construcción de un canal interoceánico (Atrato-Tuandó ) de las mismas características que el Canal de Panamá. La marcha triste de los desplazados se inicia en los despachos del BID y del Banco Mundial. Hay dos siglas tenebrosas a tener en cuenta, IIRSA y PPP. Iniciativa de Integración de Infraestructuras para Sudamérica y Plan Puebla Panamá. Ganancias para las multinacionales, violencia para los naturales. En nombre del progreso , campesinos inocentes y sus familias han muerto o han sido desplazados para codicia de las empresas y sus megaproyectos. ¡Exijo que se les haga justicia!

4.- ¿Cómo se explica entonces las reelecciones sucesivas de Uribe en el gobierno colombiano?
Para comprender la realidad específica de Colombia hay que remontarse a la historia del siglo XIX. Luego de la independencia de España, el poder se atomizó, nunca se consolidó un verdadero estado nacional. La burguesía de Colombia siempre fue vendida, sumisa, dependiente de otros poderes externos al país. La oligarquía gobernante se vendió primero a los ingleses desembozadamente, y luego a los Estados Unidos cuando cambió el imperio. Siempre fueron otros los que devoraron nuestras materias primas y jamás hubo políticas de desarrollo nacional ni una reforma agraria. Se trata de familias voraces que no han vacilado en vender los intereses nacionales a potencias extranjeras.


La violencia entonces se puede resumir en pocas líneas. Intolerancia política, alergia a las reformas sociales y asesinato sistemático de la oposición que se atreva a plantear los cambios en el sistema social de Colombia. Como resultado tenemos una democracia genocida, como bien la ha descrito el sacerdote Javier Giraldo. Los colombianos nunca hemos tenido paz, hemos sobrevivido en guerras interminables donde los que cargan el fusil son siempre los pobres, en uno y otro bando. Los guerrilleros, los militares y sus sicarios paramilitares son todos de origen humilde; la burguesía colombiana no sufre de manera directa la guerra; por eso siempre afirman que en Colombia no pasa nada.


A Colombia siempre la ha gobernado una élite sanguinaria que nunca ha admitido reformas sociales. Cada propuesta política diferente ha sido recibida a tiros. Los asesinatos de Jorge Eliécer Gaitán, José Antequera, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro León-Gómez, por nombrar a los principales dirigentes que se atrevieron a esbozar un camino alternativo son la muestra más patente. Querían ser presidentes de otra Colombia. Todos proponían una manera nueva de gobernar, y todos pagaron con sus vidas el haber planteado reformas sociales.

Gaitán, que había estudiado a fondo el modelo de seguridad social aplicado en Italia luego de la segunda guerra y podía entenderse como cercano a las ideas socialdemócratas, fue calificado de comunista y asesinado. Una y otra vez los lideres y políticos del cambio son asesinados.

En este escenario, el conflicto colombiano tiene actualmente un ingrediente muy activo: una prensa vendida al proceso paramilitar, que maquilla los muertos, que alaba a los victimarios, que justifica la guerra sucia. Es de esa manera que es elegido Alvaro Uribe, con una promesa populista de acabar con la guerra, terminar con la guerrilla y modernizar el país. ¿Cómo lo hizo? Comprando conciencias, eliminando opositores, gobernadores, alcaldes, senadores…Ahí está el famoso pacto de Realito que se constituyó para refundar Colombia bajo un acuerdo de gobierno, militares, narcotráfico y paramilitares, y donde habían varios uribistas. En Colombia se habla ya de la política y la parapolítica.

5.- Una pregunta difícil: ¿Cuál es la relación entre el narcotráfico, la economía y la política en Colombia?
El tema es demasiado extenso, pero podría decirte que desde 1974 a Colombia la han gobernado presidentes muy amigos del narcotráfico. Esto tiene sus antecedentes luego de la guerra de Vietnam, cuando en Estados Unidos existía una masa de excombatientes y drogadictos que necesitaban urgentemente suministros de droga desde el exterior del país. ¿Quién podría suministrársela? Colombia. Si alguien se tomara el trabajo de revisar las “amnistías tributarias” en Colombia, el rastro del dinero delataría una huella muy marcada que va desde los grandes capos de la mafia hasta el congreso de la república. Periódicamente los gobiernos han facilitado que los dólares de la mafia ingresen a la economía formal.

Desde 1974, el presidente Alfonso López Michelsen coqueteaba con la mafia de la marimba (marihuana). Los siguientes quisieron seguir el ejemplo. En agosto de 1986, César Gaviria Trujillo era el ministro de Hacienda del nuevo presidente Virgilio Barco. Gaviria Trujillo diseñó diferentes amnistías tributarias que permitieron sanear (lavar) millones de dólares al narcotráfico. Posteriormente, en 1990, el viejo ministro de Hacienda recibió todo el apoyo del mundo mafioso para ser presidente de la república. Y Gaviria logró la presidencia. Es apenas lógico. Y así ha venido ocurriendo desde 1974, que cada presidente de Colombia se ha acercado un poco más al narcotráfico.

Con Uribe, en el 2002, llega el asalto final. ¿Para qué contentarse con las migajas del poder cuando lo podían tener todo? Eso han hecho descaradamente los empresarios llevando a un narcotraficante a la presidencia de la república. Estados Unidos conoce de sobra los orígenes del narcotraficante número 82 en las listas de la DEA. No es la primera vez que Estados Unidos se alía con narcotraficantes, ¿No fue así en el escándalo Irán-Contras? , ¿Con quien estaban aliados? Y cuando ayudaban a los Talibán en la guerra ruso-afgana, no financiaban las operaciones con el tráfico del opio? ¿Alguién ha olvidado a Noriega, el presidente narcotraficante que trabajaba para la CIA?


Un ejemplo de la influencia del narcotráfico en la economía colombiana se refleja en un informe de la CEPAL sobre la economía de Latinoamérica en la década de los ochenta. Todos coincidían en una sola frase. Los 80 fue una década perdida. Pero en Colombia no. La economía no sufrió estancamiento. Las empresas e industrias estaban plenamente financiadas. Y vuelvo a citar la razón: los narcotraficantes, con el dinero a manos llenas, aprovechaban las frecuentes amnistías tributarias para legalizar los capitales y crear empresas que realmente activaron la economía, pero sobre una base económica y política que maneja la delincuencia. ¿ Será que las agencias de inteligencia de los Estados Unidos y Europa no vieron esa polvareda de coca? ,¿Y los organismos económicos mundiales tampoco? Esa delincuencia se legitimó y terminó por gobernar Colombia. Se creó primero una base social de narcos vestidos de traje y corbata que al principio eran mirados con reticencia pero luego terminaron abrazándose con la élite tradicional en los grandes clubes sociales de Bogotá y Medellín.

6.- ¿Cuál es el poder y la influencia de la oposición, incluidas las organizaciones armadas?
Todas las costas (Pacífico, Atlántico y Caribe) están dominadas por los narcotraficantes, el ejército y sus escuadrones de la muerte. En el resto del territorio el conflicto sigue igual que hace cuarenta o cincuenta años. Sigue la confrontación entre la oposición armada y las fuerzas del estado y en medio, una población que merece ser escuchada. En Colombia, las más moderadas corrientes de disidencia política son acalladas y son muy exiguas sus posibilidades de expresión. Salvatore Mancuso, que fue uno de los jefes paramilitares, llegó a decir: “El 35% del Congreso es nuestro”.

7.- ¿Cuál es el balance de la Memoria Histórica en cuanto a las violaciones de los Derechos Humanos?
No existe una estadística precisa del número de organizaciones, personas y colectividades que han sido exterminadas o gravemente destruidas por los diferentes gobiernos del estado colombiano, pongo el caso de la Unión Patriótica, el Partido Comunista Colombiano, centenares de organizaciones sindicales, estudiantiles etc. La violencia institucional estimulada contra Gaitán en la década de 1940 dejó más de trescientos mil muertos sin investigar, y decenas de miles de campesinos desarraigados. A eso hay que agregar que en los últimos veinticinco años algunos estudios del banco de datos de la Comisión Intercongregacional Justicia y Paz, o la Comisión Colombiana de Juristas, hablan de 350.000 muertos; cuatro millones de desplazados o refugiados políticos; 10.000 detenidos desaparecidos y personas sepultadas en fosas comunes o clandestinas; 6.000.000 de hectáreas robadas a las víctimas.


Sólo durante el año 2009 tuvimos 37 dirigentes sindicales asesinados, y los casos de los “falsos positivos”, o sea decenas de civiles muertos, especialmente jóvenes, asesinados para presentarlos como guerrilleros muertos en combate, con el fin de mostrar éxitos militares y cobrar los beneficios del estado. Hay militares procesados pertenecientes a varias unidades del ejército como el Batallón Calibío, que se ha distinguido por asesinar a inocentes. Hoy en Colombia, se puede hablar con bastante prudencia de 7 a 12 desapariciones diarias de personas y esto es algo que viene sucediendo desde hace más de una década. En los últimos diez años ha habido más víctimas que en las dictaduras de Argentina y Chile juntas.

8.- ¿ Qué puede esperar el resto del mundo de la situación en Colombia, y cuál crees que será la evolución política en tu país, teniendo como base todos estos antecedentes?
Durante los últimos diez años todos los indicadores demuestran un gran deterioro de la población vulnerable: infancia, mujer, población indígena, afrodescendientes. El último informe de la FAO demuestra un incremento brutal del hambre en Colombia. Por contraste, el hambre en Venezuela se reduce a mínimos históricos.

Si el gobierno y sus sicarios asesinan a miles de campesinos, usurpa tierras y las entrega a las multinacionales productoras de agrocombustibles, el resultado es más muerte y precariedad para la población. No hay brazos, no hay cultivos diversos como los que ofrece el campesino, los agrocombustibles desplazan a los cultivos tradicionales, se
produce una gran carestía de alimentos y productos básicos. La pobreza y el abandono son el fermento para todas las guerras.

El conflicto colombiano, lejos de solucionarse, pareciera que se agudiza cada año, como lo demuestra el acuerdo para la instalación de cinco bases norteamericanas en territorio nacional. Los colombianos seguiremos resistiendo la injusticia extrema. Seguiremos buscando la salida política al conflicto. Si no se puede, seguiremos buscando la salida…


Entrevista realizada en Madrid en diciembre de 2009.
Nota: Ricardo Ferrer logró salir de Vigía del Fuerte y luego de Medellín gracias a la valiente ayuda de anónimos pobladores y ciudadanos que arriesgaron sus vidas para que pudiera salvar la suya, luego de numerosas amenazas y atentados en su contra.


Por: Gonzalo Bizama - Rebelión
Tomado de: Rebelión