lunes, 8 de noviembre de 2010

Un enorme beso homosexual como protesta en España por la visita del Papa






Un centenar de activistas gays y lesbianas se besaron al paso del automóvil del Papa cerca de la Catedral de Barcelona.

Foto: Agencia Efe

jueves, 4 de noviembre de 2010

Entre nubes de gases - Reconstrucción de los hechos del 15 de septiembre en la Universidad de Antioquia


Asamblea en el Camilo, mitin en el 16. Corre por aquí, arenga por allá.
Policías de negro acorazado, estudiantes y docentes desconcertados, miedo
en la Administración… aquí la reconstrucción de lo sucedido el miércoles
15 de septiembre, un día que está marcando un antes y un después de
incertidumbres en la Universidad de Antioquia


Un instante antes del impacto, Esteban lo vio venir con el ojo izquierdo. En el patio del bloque 16, bajo un Cristo Redentor y en medio de una multitud de manifestantes y decenas de policías, el muchacho vio llegar volando la granada con gas que lo rompió arriba de sus cejas. Cayó al piso.
¡Taque! ¡Taque! ¡Taque! Caras pálidas, corridas, gritos. La policía persigue a los civiles por el campus universitario lanzando gases y gomas contra sus cuerpos. Con la ayuda de personal de Derechos Humanos, logran salir en grupos y, en la calle, los comandos antidisturbios atacan con chorros de agua y gases a los estudiantes que, corriendo con la mochila alzada, se protegen la cabeza. Ese miércoles 15 de septiembre
la Universidad de Antioquia conoció el pánico.
Por cuatro horas, una nube de humo de bromuro de bencilio se expandió unos 50 mil metros en el centro oriente de Medellín, desde el río Medellín hasta la Estación Hospital. El químico, que atrofia la respiración, corta la capacidad sensorial temporalmente, irrita la nariz, la boca y puede dejarte ciego, comenzó su recorrido antes de las cuatro de la tarde, cuando el primer grupo de comandos antidisturbios entró a la
Universidad.
¡Tun, tun, tun, tun! Retumban los pasos de sus botas negras, duras como sus protectores de pecho, testículos, piernas y cabeza. “No sabes lo que es ver un grupo de hombres armados avanzar lentamente, formados ordenadamente, en dirección a un mitin que estaba calmado”, dice pensativa Sara Fernández. Muchos lo supieron ese día.
Daniela, de la carrera de Bioingeniería, creyó que ese día encontraría la muerte. Los ojos de Hernán, verdes y grandes, se cierran por la fuerza del gas pimienta y, aturdido, también cae al suelo. En otra parte de patio, del lado del parqueadero, a Mildelia, defensora de Derechos Humanos, le corre sangre por la frente. No sabe qué la golpeó. Luquegi Gil, el Secretario General del Alma Máter, se esconde detrás de un carro.
Acaba de entrar el tercer grupo de escuadrones antimotines a la ciudadela universitaria. ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! Según declaró a De La Urbe, el Coronel Luis Eduardo Martínez Guzmán, comandante de la Policía Metropolitana: “La orden era ingresar para proteger la rectoría. Por eso entra el ESMAD”. El rector, Alberto Uribe, quien al principio dijo sentirse secuestrado, en la noche se retractó y fue a su casa a dormir.
“La Fuerza Pública entrará una y las veces que sea necesario a la Universidad de Antioquia porque ese no es un territorio de despeje”, dijo previo a los fuertes disturbios de ese miércoles, el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, aludiendo a la crisis de seguridad del Alma Máter: micro tráfico de drogas, robos, muertes, violaciones y otras prácticas criminales tienen alarmada a la ciudad que, al mismo tiempo, vive una época de mafias, paramilitarismo, guerrilla y delincuencia.

Dos días antes

El lunes 13 de septiembre se estrena la Tarjeta de Identificación Personal (TIP). Funcionarios de la Universidad exhiben petos nuevos y limpios que informan que, desde hoy, no sirven para nada los tradicionales carnés. Invitan, amablemente, a visitar la Facultad de Medicina donde te toman la foto, los datos y te imprimen la tarjeta que además puede usarse para viajar en el Metro. En las afueras, se ven tanquetas blindadas y agentes antidisturbios; también policías con motos y revólveres, y Ejército. Nadie sin Tip podrá ingresar a las instalaciones, a menos que consiga un permiso especial. La asamblea de estudiantes, por meses, ha manifestado su desacuerdo.
El profesor Eufrasio Guzmán, Director del Instituto de Filosofía, se pone el peto y va a la portería. Son las 11 de la mañana. Un grupo de estudiantes recorre las entradas a la U a manera de mitin, por momentos violento, en señal de rechazo a la medida. El Departamento de Vigilancia le informa a Guzmán que están rompiendo y quemando material publicitario y arrebatando las nuevas tarjetas plásticas. La turba llega al costado oriental, portería del Ferrocarril.
A la Emisora Cultural Universidad de Antioquia, más tarde, Eufrasio le cuenta: “Estaba con el peto, que era emblemático para la campaña, y trataron de arrancármelo (…) Incrementaron su nivel de protestas, pasaron a los gestos intentando quitármelo, empujando, y un estudiante me lanzó una patada”. Camilo Durango, estudiante de Antropología, estaba presente y cuenta que el profesor señaló, también enérgicamente, que quienes rechazan la Tip apoyan el paramilitarismo dentro de la Universidad. Entonces, la patada. “En ese momento, otros estudiantes en tónica muy diferente se acercaron, me rodearon, me acompañaron, y disuadieron a los agresores para que no continuaran con el maltrato”, dice el docente.
Para la vigilante Gallo, una mujer joven, tierna y corpulenta, es el primer día de trabajo en la empresa privada de vigilancia Miro Seguridad que, contratada por 7 mil millones de pesos, vigila esta Universidad. Cuando ve que los estudiantes furiosos entran a su puesto y rompen un computador, se acuerda de sus hijas. Para no salir corriendo aterrorizada, piensa en la necesidad económica que pasaría si llega a perder el empleo. Algunos de sus compañeros sí que salen en fuga ahuyentados por los coros que los señalan de paramilitares, hijueputas, asesinos.

El día previo

Asamblea de estudiantes. Atardece. Bajo el cielo nublado, en la plaza Barrientos, Gabriel Bocanument Rollo -líder estudiantil por décadas- grita: “¡Compañeros, periodistas del canal Cosmovisión preguntan si pueden grabar”. Entre unos doscientos, la mayoría levanta la mano y gritan sí. La reunión continúa pero la U empieza a vaciarse. Nadie puede entrar. A un costado, en la portería de la calle Barranquilla, se forma un alboroto. Dos policías intentan entrar. Lo impide el Decano de la Facultad Nacional de Salud Pública, Álvaro Cardona. Fue enviado hasta allí como delegado de la administración para dialogar sobre la Tip.
“Luego de sesionar desde las dos de la tarde hasta las 5:50 pm, recibir el informe del profesor Álvaro Cardona, observar todavía la presencia de Esmad en las porterías, notar cómo el administrativo y Miro Seguridad mediante tintas especiales marcan a los que a conciencia no ingresan con TIP, observar algunos malintencionados tirando explosivos buscando la confrontación en la plaza Barrientos, la Asamblea Extraordinaria del 14 de septiembre define: “Reanudar la Asamblea Extraordinaria el día miércoles 15 de septiembre en el Teatro Popular Camilo Torres desde las 10:00 am”, se lee esa noche en el blog de los estudiantes.

Llegó el día

Las porterías continúan militarizadas. Unas 500 personas llegan hasta el Teatro Camilo Torres. Los líderes dan informes y comienzan las intervenciones. Por radio, los vigilantes se piden estar atentos. Al mediodía, un estudiante molesto, vestido de camisa verde, se toma el micrófono. Cuenta que el día anterior los vigilantes de Miro lo golpearon en la portería del Metro por negarse a mostrar la Tip. Pudo al fin entrar con defensores de derechos humanos de la Personería de Medellín y el colectivo Gustavo Marulanda.
Hoy, antes de llegar a la asamblea, pasó de nuevo por esa portería. “Niño mimado, ¿por qué no venís hoy con tus papás? ¡Malparidito! Aquí sos alguien pero espérate que te cojamos en la calle”, relata en el Teatro. Narra que lo agarran y le toman una foto. “¡Ya te tenemos reseñado, hijueputa!”, cuenta. La masa se altera. “Como nos están retratando, vamos a hacer lo mismo”, pide uno de los muchachos. Acuerdan que a las dos de la tarde saldrán en mitin por las porterías y terminarán con un plantón en el Bloque Administrativo. “No vamos a desalojar a nadie violentamente. Vamos a arengar para que nos escuchen”, dice otra voz y la mayoría asiente.
2:30 p. m. Cecilia Plested, profesora de la Escuela de Idiomas, escucha el mitin desde la carrera Carabobo, apura el paso, ve la puerta peatonal cerrada, pide permiso, los Esmad están adentro y ella, sorprendida pero clara, empieza a gritar a los estudiantes: “¡No se dejen provocar!, ¡no se dejen provocar!”. Llama a una jovencita para pedirle que, por favor, le diga al encapuchado que está bajo un árbol que se aleje del lugar. “¡Ustedes no saben lo que es una universidad militarizada! ¡No se dejen provocar!”, grita Cecilia meneando la cabeza y alborotándose el pelo.
Cecilia corre al Bloque 16, sube a la oficina del Rector, le cuenta lo que vio. “Tengo cinco minutos, cuéntame rápido”, le dice a la profesora que no para de gritar. Otros funcionarios llegan. Se forma una discusión. Martiniano Contreras, Vicerrector General, no se sorprende con la denuncia de la profesora. “Si a mí me preguntan si yo sabía que iba a entrar el Esmad ese día, yo digo: ‘Yo suponía que iba a entrar el Esmad después de lo que estaba pasando, de lo que dijo el Gobernador’ ”, explica un mes después a De La Urbe.
3:10 p. m. Un coro se acerca al Cristo Redentor. “¿Y dónde está? ¿Y dónde está? Alberto Uribe, ¿dónde está?”, cantan y saltan los estudiantes. No hay encapuchados ni gente armada visiblemente. El Rector cancela su cita. No sale del bloque. La multitud llegó hasta el patio y la profesora Cecilia se asoma. Les pide calma, que vayan al Teatro Camilo Torres para dialogar.
Le responden con chiflas. La creen vocera de la administración y ella, aireada, pide respeto, además de que no pisen las matas. “¡No pisen las maaaaaaaaatas!”, grita, grita y grita.
Ricardo Toro, de la Unidad de Derechos Humanos de la Personería, tiene un radio en la mano que levanta una y otra vez, ansioso. Está parado junto a la entrada del Bloque Administrativo comunicándose con Jesús Sánchez, quien está en la portería del Ferrocarril. “¿Cómo está la situación allá adentro?, ¿es cierto que hay un secuestro de los directivos?”, le pregunta Jesús a Ricardo.
“A lo sumo, Ricardo manifiesta que no es cierto, que eso es una medida de seguridad (las puertas cerradas), que custodia el Administrativo cuando se presentan este tipo de sucesos”, relata Jesús. “Entonces, el Mayor Hernández, al mando de la policía en ese momento, nos escucha la comunicación y nos dice: ‘Bueno, yo estoy tranquilo entonces’.
Cuando de un momento a otro, ingresamos a la Universidad verificando cómo se encontraba la situación y nos encontramos con que a nuestras espaldas entran uno o dos escuadrones del Esmad -por ahí de 20 a 30 hombres- sin mediar palabra, haciendo sus disparos de gases lacrimógenos y de granadas aturdidoras”, declara Jesús Sánchez.
-¿Qué pasó, Mayor? ¿Por qué ingresan los ESMAD si hace cinco minutos usted y nosotros estábamos escuchando la comunicación de que esto era una protesta, pero pacífica?- increpa Jesús al policía.
El comandante de los antimotines dice que está recibiendo órdenes.
-¿Y que quién le da esas órdenes?
-La dan el Gobernador de Antioquia y el Rector de la Universidad. Que cuando a él le cambien esa orden esas dos personas, él retira sus hombres de allá”, recuerda el Coordinador Administrativo de la Unidad de DDHH de la Personería de Medellín.
Marco y Sara, de la Asociación de Profesores, caminan en dirección a la salida de Ferrocarril. Ven la reunión en los bajos del Bloque 16 y solo los sorprende lo numerosa que es. “Un mitin normal, con arengas, organizados, pidiendo la palabra”, recuerda Sara. En la acera del bloque 18, de frente a la portería y de espaldas al 16, se detienen. “Veo a los de Miro abriendo las puertas a un grupo numeroso del ESMAD. En la malla están los de Personería alzando las manos. ¡No, no, no! ¡No entren, no entren! Les piden y pido yo”. ¡Booom! Explota una granada de gas lanzado por los policías desde el parqueadero.
El escuadrón avanza hasta el costado oriental del bloque. Daniela y todos corren. Junto a la fuente del Hombre creador de energía, la pequeña se derrumba, entra en shock, no puede parar de llorar. “Llamo a mi casa y me despido de todos”, cuenta. A unos pocos metros, por la Biblioteca, Julián Henao, estudiante de Derecho regresa al Bloque 16. Quiere saber si alguien está herido, averiguar qué pasó. Un centenar, como él, regresa asustado y enojado.
Sara y Marco se apuran a mediar. Líderes de oficinas estudiantiles, que andaban reunidos en el bloque 9 paralelo a la Asamblea, llegan al lugar para lo mismo. Nadie, entre los representantes profesorales y estudiantes, quiere el tropel. Todos hablan con todos y llaman por celular, buscan soluciones. Llegan los periodistas y las cámaras de tv. Casi la mitad de la unidad de Derechos Humanos de esta ciudad se concentra a esta hora en la Universidad de Antioquia. También hay funcionarios de la Defensoría del Pueblo y, según el Rector, gente armada entre la multitud.
Arriba, en las oficinas, la gente ruega por sus vidas. Rocío se aferra a un rosario. Está escondida en la oficina de Presupuesto. Los insultos que se escuchan abajo y el intento de estudiantes de llegar -con una escalera y una mesa- hasta el segundo piso, le disparan los nervios. Ella, Auxiliar de Presupuesto, imagina que se está repitiendo la toma del Palacio de Justicia, cuando el Ejército ingresó al edificio público tomado por guerrilleros asesinando y desapareciendo civiles. “Si alguna cosa me pasa, demanden la Universidad. ¡Para qué nos encierran aquí!”, dice enojada y triste a sus familiares por teléfono.
Algunos se esconden en los baños, otros, como Eufrasio Guzmán observan desde adentro; el Secretario General, Luquegi Gil, es enviado a dialogar. La propuesta es que los estudiantes vayan al Teatro Universitario y, en otras condiciones, continúen la asamblea. El comandante del operativo, otro vestido de negro al estilo RoboCop, acepta dialogar con los profesores. “Yo recibo órdenes”, les dice a Marco Antonio Vélez, Presidente de la Asociación de Profesores, y a Sara Fernández, Vicepresidenta. “Que baje el Rector para ver que está bien, que salga o me den una orden”. Marco saca el celular, marca el número de Alberto Uribe, como lo hizo cuando vio entrar el primer grupo. Policía y Rector hablan pocos minutos. El Policía cuelga, le devuelve el celular al profesor. “No tengo órdenes de retirarme”, explica y regresa al frente de su escuadrón.
El Rector, según cuenta, llama al Gobernador y le informan que éste se encuentra en Bogotá. “Lo que me decía el Secretario de Gobierno, para acabar de ajustar, era que la orden del Coronel era que ni yo ni los demás funcionarios nos fuéramos a mover hasta que él personalmente viniera por mí, porque no me garantizaban nada ante la información que tenían. Yo no pregunté qué información había, guardé mucha calma. María Eugenia (su secretaria) entraba, los Vicerrectores entraban, pero yo decía: ‘Guardemos la calma, que lo peor que nos puede pasar es que la perdamos’ ”, explica.
Mientras tanto, Cecilia orienta la cadena humana para proteger la salida de los funcionarios administrativos que, por decisión del gobierno de la Universidad, quedaron encerrados en el edificio. Desde el segundo piso, agarra la mano de Rocío, quien hasta ahora respira y siente la esperanza de salir sana. “¡Despacio, no corran, por favor, no corran!”, les pide la profesora de la Escuela de Idiomas a los empleados que, poco a poco, terminan de salir. Quedan pocos adentro, sólo los que quisieron, y abajo están, cara a cara, los estudiantes que le cantan a los Esmad: ‘¿Qué se necesita para ser un policía? Ser un hijueputa de noche y de día’.
4:00 p. m. Ya el paisaje es de hombres de negro, escudos marcados con Policía en letra blanca, y estudiantes con palos y piedras en la mano. Ingresa un tercer escuadrón por la portería del Ferrocarril. Desde los bloques de Ingeniería y entre los carros, la gente silba. ¡Fueraaaaaaaaaaaa!, piden a gritos. ¡Taque! ¡Taque! ¡Taque! ¡Taque! ¡Taque! ¡Taque! ¡Taque! Hernán Pineda, quien estaba en el Laboratorio de Electrónica cuando oyó la primera explosión, ahora se codea con un agente del Esmad que, sin saber por qué, le exprime un gas pimienta de frente a la cara, por un ladito del escudo que tiene frente al pecho y con el que lo empujó y lo tumbó al piso. ¡Jueputa! ¡Corramos!, se escucha.
La Universidad hierve. Policías se pasean por el campus intentando allanar salones, empujando estudiantes, disparando gases, retirando la gente y, al mismo tiempo, bloqueando las salidas. Los vigilantes de Miro, desde la portería del Río, salen corriendo. Dan la vuelta a la Universidad y desde el Bar de Ciro, a dos cuadras, David Roldán los ve correr juntos y quitarse el uniforme. En el Parque E, donde también hay vigilancia de Miro, pudieron entrar y cambiarse la ropa. En Barraquilla, Julián Henao ve como un policía vestido de verde dispara un revólver para ahuyentar una turba que golpea a dos agentes del ESMAD. Nuevamente, todos corren. Al salir del campus, las tanquetas siguen a los estudiantes con chorros y más gases. Los vecinos sacan bolsas de leche y vinagre para que los que respiraron gases lacrimógenos se recuperen.
En el Parque de los Deseos, los niños están espantados, también se asfixian y lloran por los gases que allá mismo están lanzando los policías. La Estación Hospital del Metro es cerrada por quince minutos, casi anocheciendo, porque las agresiones del Esmad se extienden hasta acá. Frente a Policlínica, uno de ellos lleva un muchacho agarrado por la camisa. Aunque no pueden detener, esa noche 8 estudiantes resultaron en estaciones de policía; siete fueron los heridos que recibieron atención médica -Esteban el más grave con coágulos de sangre y un tumor en la cabeza-; y cero secuestrados.
8:00 p. m. Apenas una decena de personas queda en la Universidad. Sara, Cecilia, Camilo, Santiago, Ricardo y otros conforman una comisión verificadora. Con megáfono, Sara, morena,
alta, pesada, de rasgos bruscos y voz delicada, informa que la Fuerza Pública ya no está en el
campus, que pueden salir, que si alguien necesita ayuda salga ahora. Encuentran profesores en oficinas con cerrojo, estudiantes en los rincones de pasillos de los pisos altos de los bloques de Biología y Matemáticas.
El Rector, un par de horas antes, salió por la puerta que tiene acceso al río. A unos 100 metros
de la puerta, dentro de la Universidad, funciona el expendio de cocaína, marihuana, heroína y licores, según algunos, más movido de Medellín. Esa zona deportiva, El Aeropuerto, se salvó de los gases lacrimógenos. No hay noticia de jíbaros heridos o detenidos. Pero sí versiones de que, a pesar de la vigencia de la Tip, estaban ahí con un tendal de sustancias ilegales mientras la policía reprimía la protesta estudiantil.

*Con investigación de los egresados y estudiantes del programa
de Periodismo: Javier Bergaño, Daniela Gómez,
María Flórez, Jorge Caraballo, Róbinson Úsuga y Andrea
Aldana.

Por: Katalina Vásquez Guzmán
Tomado de: delaurbedigital.udea.edu.co

martes, 2 de noviembre de 2010

The Coca-Cola Case


Dos abogados y activistas de los derechos laborales ', Daniel Kovalik del Sindicato de Trabajadores del Acero de América y Terry Collingsworth del Organismo Internacional de Defensores de los Derechos, y el socio de Ray Rogers, de la Campaña Corporativa firmemente convencidos de que las corporaciones multinacionales EE.UU. deben rendir cuentas por las prácticas de miserable de sus socios comerciales en todo el mundo. Para llevar su batalla, recurren a una ley que data del origen de la Constitución de Estados Unidos - The Alien Tort Claims Act "- que permite a los extranjeros a presentar una demanda en los EE.UU. contra los estadounidenses que violan las leyes internacionales. La película cuenta la historia de su lucha contra uno de los iconos estelares de Estados Unidos: la empresa Coca-Cola.


Los cineastas hacen un seguimiento al trabajo de los abogados Daniel Kovalik y Terry Collingsworth, y del militante Ray Rogers, director de la Campaña Stop Killer-Coke, quienes levantan un acta de acusaciones contra el imperio de Coca-Cola por los delitos de secuestro, tortura y asesinato de dirigentes sindicales que luchan por el mejoramiento de las condiciones de trabajo en países como Colombia, Guatemala y Turquía. Con ello, los abogados buscan obligar al gigante norteamericano de la industria de bebidas gaseosas a responder por sus actos en una lucha jurídica por los derechos humanos.
























Por: The Coca-Cola Case - Sinaltrainal - Killer Coke

lunes, 1 de noviembre de 2010

Brad Will: Una Noche Más En Las Barricadas


Brad Will: ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!

Brad engrosa la lista de víctimas del terrorismo de estado que se practica impunemente en México amparado bajo la Iniciativa Mérida

El 27 de octubre de 2006 las fuerzas represivas del gobernador Ulises Ruiz asesinaron a Brad Will,documentalista independiente de Indymedia N.Y, mientras cubría un enfrentamiento desatado por elementos policiales y para policiales contra manifestantes en las barricadas del municipio de Santa Lucía del Camino en el Estado de Oaxaca,México.

Hace cuatro años que su muerte continúa impune ,mientras los responsables, a quienes se le
conoce sus rostros y sus nombres, siguen libres mientras desde el poder se encarcela chivos expiatorios como sucedió con Juan Martínez Moreno,quien estuvo detenido mas de un año acusado injustamente de tal crimen.

Lamentablemente Brad engrosa la lista de víctimas del terrorismo de estado que se practica impunemente en México amparado bajo la Iniciativa Mérida cuyo objetivo es aniquilar todas las manifestaciones de resistencia,que de una u otra forma, atenten contra los intereses políticos y económicos de una clase que opera desde la total impunidad.

Por eso una vez más denunciamos y exigimos :

¡Justicia y castigo a los asesinos de Brad!
¡Basta de criminalización y represión en Oaxaca!
¡Basta de impunidad en México!
¡Alto a la Iniciativa Mérida!



Contraimpunidad
no nos rendimos, no nos callamos, no l@s olvidamos


Por: kaosenlared.net





Director: Miguel Manzaneda
País: Brasil/España
Fecha: 2007
Duración: 58 Minutos


Ver también en Archive.org o en Youku (mejor calidad).


La película está escrita y dirigida por Miguel de "Videohackers", amigo de Brad y miembro activo de indymedia, que presentará en persona su trabajo.

Sinopsis:
Rebelión popular en Oaxaca, Mexico, 2006.

Cuando los paramilitares le pegan un tiro de fusil a Brad Will, la cámara cae, pero sigue grabando. Esa cámara pasa de una mano a la otra, contándonos la historia de Brad.

El documental narra en primera persona, las interesantes reflexiones de su autor, ante la muerte de un amigo, de un compañero, de un miembro de indymedia…Reflexiones que inevitablemente giran entorno al trabajo y la lucha de estxs reporterxs anónimos y a ese movimiento de movimientos conocido como antiglobalización.

A través de los pensamientos del realizador, nos acercamos a la vida de Brad, a las luchas de unos okupas en Nueva York, a un piquete ecologista en Oregón, a la batalla de Seattle, a Praga, a Genova, a Quito, a Oaxaca…

Detrás de las cámaras están muchos amigos de Brad que como él, se dedican a mostrar lo que no veremos en la televisión.


Brad Will
- 1970 - 2006 -

miércoles, 27 de octubre de 2010

Jóvenes y barricadas

En Los Cachorros, la estupenda novela breve de Vargas Llosa, en la que experimenta con los narradores y los puntos de vista, se describe una generación mediocre, sin aspiraciones políticas de cambio.

Sólo objetos de consumo, de jóvenes de la pequeña burguesía que buscan pasar la vida sin alteraciones ni preguntas existenciales. Y así van envejeciendo, sin haber cuestionado el mundo y haber permanecido en la imitación de prototipos norteamericanos como James Dean.

Ser joven, como protagonista de la historia, como ser reflexivo y vanguardista, comenzó a ser relevante en la década de los sesenta. Es en ese período cuando las juventudes asumen papeles clave en la sociedad, a la que leen de otras maneras y cuestionan en su estructura. Las protestas de los muchachos norteamericanos contra la guerra de Vietnam, el papel de los universitarios en procesos como el Cordobazo, en Argentina, las expresiones musicales de opinión que se manifiestan en América del Sur, en fin, van constituyendo un catálogo sobre la conformación del joven como ser pensante, indispensable en los cambios sociales.

Claro que entonces no se da un movimiento uniforme. Menos mal, dirán algunos. Hay de todo, como aquellos que se dejan crecer el pelo, no se bañan, se dejan engrupir por asuntos como el “hippismo”, al que consideran como una protesta contra lo establecido. Otros, se dedican a espantar beatas y asustar feligreses, y creen así que están cumpliendo una misión histórica. Sin embargo, va a ser en el mayo francés cuando irrumpen las juventudes con nuevos ideales y utopías, en una mezcla rara de anarquismo y socialismo. Es el activismo social, aunado, por ejemplo, a las luchas obreras y de otros estamentos de la sociedad.

Esos muchachos del 68 dejaron la idea colectiva de una insurrección. De la poesía en las calles, de la sangre nueva circulando por el asfalto, con un pálpito tenaz de que todo sería diferente. Suele pasar que, como en la novela de Lampedusa, las cosas cambian para seguir iguales. O peores. Sin embargo, ahí estaba la muchachada con sus propuestas imposibles, con sus gritos recientes. Con la piedra y el libro. Con la pregunta.

Y estas apreciaciones rápidas tal vez ahora tengan un sentido con lo que está ocurriendo en Francia, en donde la juventud se moviliza con orgullo al lado de los obreros en contra de las reformas a las pensiones. Dicen allá que “si el capitalismo nos va a quebrar la espalda, al menos no se la pongamos fácil”, y entonces vuelven a llenarse las calles con la protesta. Una suerte de renacer de aquel mayo lejano.

Aquí, en Colombia, tal vez faltó ese ingrediente intrépido cuando el neoliberalismo criollo la emprendió contra los trabajadores, cuando privatizó la salud, cuando convirtió el derecho a la salud en un negocio para el capital financiero, cuando aumentó la edad de jubilación, y cuando ha realizado tantas reformas adversas a los intereses populares. No ha habido las grandes movilizaciones obreras y estudiantiles. Hasta en eso somos subdesarrollados.

Tal vez aquí nos ha faltado el sentido poético de la barricada, ese mismo que Víctor Hugo describe en Los Miserables, o la barricada como parte de nuestra educación sentimental, a lo Flaubert. Ahora, los jóvenes en Francia, retomando una tradición, se unen a los trabajadores en las huelgas generales contra Sarkozy y lo que él representa. El capitalismo siempre trata de salir de sus crisis convirtiendo al trabajador en chivo expiatorio. Eso es lo que quiere Sarkozy: solucionar la crisis a costillas de los asalariados.

Para algunos, aquel mayo del 68 fue menos un alzamiento social que un acto poético. Allí estuvieron “aprendices de Rimbaud”, sólo por establecer la noción sin tiempo de la rebelión, del ser joven ahora, con canción y barricada. Y eso era suficiente.
A diferencia de los Pichula Cuéllar, los Chingolo y los Choto (y de los rebeldes sin causa), hubo otros jóvenes que vieron en la toma de calles y en los anuncios de conquistar lo imposible, una expresión de la vida breve, como la de una muchacha que en medio de la turba alza la bandera de la libertad.


Por: Reinaldo Spitaletta
Tomado de: elespectador.com

Denuncia Pública: Señalamientos y estigmaticación de integrantes del MOVICE

El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado expresa su profunda preocupación frente al incremento en los últimos meses de los señalamientos y la estigmatización de la labor de integrantes del MOVICE por parte de organizaciones supuestamente no-gubernamentales como UnoAmerica, la Asociación de Víctimas Civiles de la Guerrilla Colombiana y la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia y algunos periodistas como Fernando Londoño y José Obdulio Gaviria; a través de plantones, grafitis, páginas web, artículos de opinión y comunicados públicos.

Las detenciones de los integrantes del MOVICE Carmelo Agámez Berrio y David Ravelo Crespo, como también el montaje judicial en contra de las organizaciones defensores de derechos humanos en la ciudad de Medellín muestran como el desprestigio y los señalamientos en muchos casos son un primer paso hacia los montajes judiciales y las detenciones arbitrarias.

Hechos
En octubre de 2010 el MOVICE fue informado sobre la existencia de un periódico virtual “B1” que estaba colgado en la página web de la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia, del que es presidente el ex-asesor presidencial José Obdulio Gaviria. En el periódico aparecen varios testimonios y fotografías del montaje judicial que tiene su génesis en la Fiscalía 74 Seccional Delegada ante el DAS y la RIME y en el que más de 20 organizaciones de derechos humanos, sindicatos y organizaciones estudiantiles que hacen trabajo en Antioquia son señalados de pertenecer al PC3 (Partido Comunista Clandestino). En este proceso la prueba testimonial incriminatoria que se acreditó era falaz y estaba estructurada por los organismos de seguridad del Estado que, valiéndose de guerrilleros conversos interesados en acceder a dádivas jurídicas y económicas, se prestaron a verter declaraciones en contra de defensores de derechos humanos y dirigentes sociales, en el propósito perverso de vincularlos a organizaciones insurgentes.

En el periódico B1, se hace un claro señalamiento a integrantes del MOVICE como Winston Gallego Pamplona de la Fundación Sumapaz, Elkin Jesús Ramirez de la Corporación Juridica Libertad y el integrante del Comité de Impulso y Secretario General del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, Diego Martinez quienes aparecen en diferentes fotos. En el mismo periódico se hacen señalamientos contra el Partido Comunista Colombiano (PCC) y la Juventud Comunista (JUCO), ambos miembros del Comité de Impulso del MOVICE, la comunidad de Paz de San José de Apartadó, Gloria Cuartas, integrantes de CJL, el Padre Javier Giraldo y el profesor Miguel Angel Beltran.

Antecedentes
- La Organización UnoAmerica desde su creación ha señalado de forma sistemática y en reiteradas oportunidades a las organizaciones defensores de derechos humanos, varios de ellos integrantes del MOVICE de pertenecer a las FARC-EP y/o ELN. El 11 de octubre de 2010 UnoAmerica publicó un articulo en que acusa al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, CJL y el Instituto Popular de Capacitación (IPC) de difundir falsas denuncias en relación al Oriente Antioqueño.
- En las operaciones del DAS, como “Transmilenio”, “Arauca”, “Intercambio” y “Europa” se subraya la necesidad de deslegitimar la labor de defensores de derechos humanos a través de montajes judiciales, la creación de páginas web y comunicados públicos.

Exigimos
- A la Fiscalía que investigue como elementos probatorios de una investigación pueden ser utilizados por terceros para señalar y amenazar a las personas investigadas en la misma. Y a la vez, que garantice el debido proceso de la investigación y la presunción de inocencia.

- Que el Estado Colombiano brinde las medidas de protección necesarias para proteger la vida y la integridad física de las personas vinculadas al proceso 686, adelantado por la Fiscal 74, seccional destacada ante el CTI.

MOVIMIENTO NACIONAL DE VÍCTIMAS DE CRÍMENES DE ESTADO
26 de Octubre de 2010


Tomado de: movimientodevictimas.org

lunes, 18 de octubre de 2010

La Proclama - Palabra del Congreso de los Pueblos de Colombia

“Propuesta de país para una vida digna”

Hermanos. Hermanas. Nuestra palabra, que camina y teje razones y sueños, ahora se levanta para compartirles a todos y todas, habitantes del territorio colombiano, pero también a todos los pueblos hermanos, que hombres y mujeres de la más variada procedencia y diversidad de edades nos dimos cita en Bogotá, entre el 8 y el 12 de octubre de 2010, para asumir en nuestras manos la responsabilidad histórica de nuestras vidas y motivar a nuestro pueblo para que haga lo propio con la suya.



Somos los trabajadores y las trabajadoras,
somos los corteros de caña y sus compañeras,
somos los campesinos y las campesinas, jornaleros y cosecheras,
somos la gente hija de la tierra,
somos los pueblos indígenas,
somos los descendientes de africanos que nos estamos liberando,
somos las mujeres dignas y libres,
somos gente pescadora de mares y ríos,
somos los moto-trabajadores, los taxistas, las camioneras,
somos los estudiantes, las maestras, los educadores populares,
somos las experiencias de resistencia al capital, al Estado y a la guerra,
somos los pobres, las marginadas, los excluidos,
somos las artistas y los artesanos,
somos la gente desplazada por las balas, la amenaza, las motosierras, el latifundio, los grandes proyectos,
somos los otros, las otras, quienes desde la diversidad sexual hacemos democracia,
somos los habitantes de la calle, de los barrios, de los cerros de las grandes ciudades,
somos los detenidos y detenidas en las cárceles,
somos las defensoras de los derechos humanos,
somos los comunicadores y las comunicadoras populares,
somos los creyentes en nuestros dioses y sobre todo los creyentes en la justicia,
somos los ausentes y las víctimas,
somos las niñas y los niños, la risa y la imaginación sin límites,
somos los jóvenes, que resistimos la opresión de un sistema policíaco,
somos el país y los pueblos,
Somos el Congreso de los Pueblos.


¿Por qué nos constituimos en Congreso de los Pueblos?

Este Congreso fue convocado con un propósito fundamental: que el país de abajo legisle, que los pueblos manden, que la gente ordene el territorio, la economía y la forma de gobernarse.

Así de sencillo. Estamos recuperando para el pueblo y los pueblos de Colombia nuestro carácter soberano, o como dicen, de constituyentes primarios.

Porque a pesar de la euforia de los poderosos, estamos convencidos que el sistema político y económico colombiano está agotado, casi muerto de corrupción y crimen. No esperamos gran cosa de los congresistas y los gobernantes. Lo que hemos confirmado en esta sesión de instalación es que en muchos lugares del país la gente no esperó más y se puso a legislar por su cuenta, a organizar el territorio y a darse su propia forma de mandar. Asambleas constituyentes municipales, pactos de convivencia barriales y regionales, territorios autónomos indígenas y afros, territorios de paz, experiencias de presupuestos participativos, redes de soberanía alimentaria, mesas de concertación de sectores populares, asambleas territoriales en los barrios, movimientos para consolidar reservas campesinas, ¡todos!, han encontrado en sus propios ejercicios legislativos más democracia, bienestar y justicia que toda la que puedan ofrecer y no han garantizado en 200 años de vida republicana.

Este Congreso de los Pueblos ha empezado a juntar esas dinámicas de autonomía popular. Y ha llamado a todos los sectores sociales alternativos a que nos juntemos para pensar un nuevo país, iniciar una deliberación nacional e ir elaborando un Mandato de los Pueblos, o un Mandato País, o una Agenda Alternativa, o una Constitución Popular. La discusión que hemos empezado dirá qué nombre le ponemos. Con ese espíritu, más de 17.000 delegados y delegadas de unas 220 organizaciones con sus procesos sociales populares hemos aceptado sumarnos al Congreso de los Pueblos en su primera sesión; pero el Congreso de los Pueblos tendrá el quórum decisorio cuando otros cientos de procesos de base, dispersos por toda la geografía nacional, se sumen de manera activa, y con todo el espacio para deliberar y decidir, a esta tarea de legislar y hacer de nuevo al país, o mejor, cuando todo el país real se reúna para discutir y decidir cómo es que quiere vivir y trabajar.

El Congreso de los Pueblos no es una reunión. Este primer encuentro fue solo su Sesión de Instalación. Lo que hicimos estos cuatro 4 días ha sido principalmente definir nuestra Agenda Legislativa Popular. Cada una de las organizaciones y sectores sociales que aquí participamos, aportamos alguna experiencia de haber aprobado un Mandato general o puntual, de haber elaborado un Programa o Propuesta sectorial, de haber adoptado Leyes en ejercicio de nuestras autonomías, de haber presentado un Pliego político. Hemos puesto en común esa experiencia de autonomía. Y hemos adoptado las líneas gruesas de una Agenda Legislativa Popular y la Ruta de Trabajo Legislativo de todos los sectores, actores, sujetos y organizaciones populares del país para el próximo período.

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Hemos decidido hacer de nuevo a Colombia. En realidad, somos nosotros y nosotras, cada cual por su lado, quienes la construimos todos los días. Pero esta vez la edificaremos con nuestra mirada, a nuestro modo, hablando diariamente entre todas las organizaciones populares. Nuestra vocación de unidad popular es irreductible. El Congreso ha decidido que iniciamos un proceso de deliberación y acción conjunta en todos los rincones del país, abordando lo que nos parece que son los temas fundamentales. Aquí algunos de estos asuntos:

Pensar y adoptar un nuevo sistema político basado en los gobiernos autónomos y democráticos de las comunidades locales y los pueblos. Un Estado soberano e independiente. Seremos nosotros y nosotras quienes lo construiremos.

Ordenar de nuevo el territorio del país para que las comunidades puedan mandar sobre sus recursos estratégicos, y para fundar una nueva forma de relacionarnos con la Madre Tierra. El Congreso manda que se libere la Madre Tierra. Y manda que se devuelva a la población el derecho a decidir tanto sus formas de gobierno como el aprovechamiento de los bienes de la naturaleza.

Construir una economía para el buen vivir. En la lucha contra el modelo económico neoliberal que expropia y roba y destierra, la recuperación para los pueblos de los recursos naturales y estratégicos que hoy se encuentran en manos de las transnacionales, es un imperativo.

Consolidar unas rutas propias de las organizaciones de base, populares, para encontrar una solución política del conflicto, y unas rutas de movilización que nos permitan abrir los caminos de la justicia y la paz. Mientras llegan estos momentos, rechazamos la guerra del capital, y demandamos redistribuir el presupuesto destinado para la guerra, de modo que éste se invierta en suplir las múltiples necesidades que agobian a los siempre excluidos y negados.

Potenciar los valores más queridos por la gente que carga con el peso del país real, dándole cuerpo a una ética que respeta y potencia la vida y rechaza la muerte. Cultura que rompa con la opresión patriarcal, cultura de la equidad de género, del respeto y protección de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, por una vida libre de violencias. Valores y ética que se oponen a aquellas decisiones del poder que privilegian el lucro sobre el bien común, la especulación sobre la producción real, el logro individual sobre la realización colectiva, el amasar de mercancías sobre su redistribución, la homogenización sobre la diversidad. Cultura de la solidaridad, del complemento, de la producción limpia, de la armonía con la naturaleza, que sabe y entiende que “los más” urgimos de un sistema de comunicación nacional independiente para que nuestras reflexiones y decisiones lleguen a todo el país, para que se hagan cuerpo y movimiento cotidiano.

Nuestra apuesta es sumarnos al torrente de los pueblos de América que se deciden por la libertad, por la libre determinación y el ejercicio de la soberanía.

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Es obvio que nuestro propósito de hacer un nuevo país y hacer realidad los derechos de la gente, nos ponen en clara oposición con el gobierno de Juan Manuel Santos, que se reclama heredero de la “seguridad democrática”, pero que sobre todo mantiene intacta su intención de seguir entregando el país al capital financiero y a las transnacionales. Entendemos que las diferencias entre el nuevo gobierno y las mafias con que gobernaron los ocho años anteriores, puede llevar incluso a conflictos entre ellos. Será un período peligroso. Intentarán que a cambio de que ellos se distancien de las mafias, nosotros aceptemos la continuidad del saqueo y la invasión de nuestros territorios. Entre tanto seguirá la judicialización de las luchas populares, el recorte de los derechos sociales, la desterritorializacion del país, la transformación de Colombia en una inmensa zona franca donde vale más la ley comercial que el interés público y la dignidad.

El nuevo gobierno dice ser de “unidad nacional”. Es claro que se trata de unir a todos los sectores de las viejas oligarquías para tratar de restablecer en parte el desastre dejado por el uribismo en materia de polarización interna y aislamiento internacional. De paso quieren cooptar a algunos líderes populares para detener la movilización social. Nada dicen de cumplir sus obligaciones como Estado en materia de los derechos sociales, económicos, culturales, ni de los miles de acuerdos firmados con el movimiento popular, los campesinos, los indígenas y afrodescendientes, los sindicatos y los pobladores de las ciudades, incumplidos año tras año.

Reconocemos que el clima de intolerancia cotidiana que había impuesto Uribe Vélez ha mermado en el nuevo gobierno. Vemos que mientras tanto mantiene la misma agenda económica contra las regiones, contra la soberanía nacional y contra las clases trabajadoras: raponazo a las regalías, ley de ordenamiento territorial sin consulta con los indígenas y afrodescendientes, tratados de libre comercio como pan de cada día, privatización acelerada de los servicios públicos, persecución a las economías campesinas y a los pequeños mineros. Los proyectos de las transnacionales en minería, energéticos y de infraestructura, siguen invadiendo nuestros territorios, sustento de nuestras culturas y de nuestra soberanía alimentaria.

El Congreso de los Pueblos ha determinado que es urgente concentrar nuestros esfuerzos en darle cuerpo a una intensa acción social, política, cultural, espiritual. Nos convocamos a movilizarnos en torno de los grandes desafíos del momento, entre los cuales resaltamos los siguientes:

Por la defensa de los territorios, los recursos naturales, el medio ambiente y la vida digna, contra el despojo.

Por el derecho a la tierra y la reparación a las víctimas.

Por la solución política del conflicto, contra la militarización de la vida y los territorios.

Por el ordenamiento democrático del espacio urbano, contra el sometimiento de las ciudades a las lógicas de acumulación privada.


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Sobre estos y otros variados temas, el Congreso de los Pueblos empieza a deliberar. Su sesión de instalación organizó el trabajo que realizaremos por todo el país, en todas las organizaciones y comunidades, en el país pleno, para darle forma durante los próximos años a ese Mandato. El país es de los de abajo, y entre todos y todas iremos tejiéndolo. Con la persistencia de todas y todos los concitados por el ánimo de una Colombia diferente de la que hoy tenemos, llevaremos adelante las deliberaciones aquí iniciadas a todos los rincones, para escuchar y retomar los anhelos de los nunca escuchados y siempre negados, esforzándonos en hacer ley y poder lo que hoy apenas es un sueño.

Entre tanto, sesionaremos por líneas sectoriales y temáticas. Convocamos a los Congresos regionales de los Pueblos para iniciar las discusiones y la acción conjunta. Superaremos la dispersión que hoy caracteriza las luchas de resistencia, con nuestras manos siempre dispuestas a anudar esfuerzos y proyectar en forma conjunta el quehacer con otras experiencias sociales alternativas.

Para hacerse realidad, y sabiendo que es proceso, este Congreso de los Pueblos constituye una mesa de trabajo integrada por todas las organizaciones y procesos que hicieron presencia en su primera sesión de instalación que hoy termina, dejando el espacio abierto para todas las dinámicas organizadas que resuelvan llegar. Y cita a unas y otras a encontrarse en no más de 30 días en Bogotá, con el propósito de estructurar ordenada y puntualmente las decisiones tomadas en su primera sesión.

Al mismo tiempo, estimula a la diversidad que lo ha constituido, para que se despliegue por todo el país con ánimo deliberativo y de acción. Seguiremos aplicando nuestros principios de trabajo: desde abajo, entre todos y todas, alrededor del fogón, dialogando y buscando que la palabra transparente y justa sea la que lleve nuestro mensaje y nuestra decisión. Diagnosticar, reflexionar, unir, hacer, transformar, son algunos de los verbos llenos de contenido que deben orientar el esfuerzo de todas y todos los congresistas.

Mientras este momento llega, y por ahora, lo más importante es que salimos de esta primera sesión del Congreso con el convencimiento de que estamos legislando, que estamos construyendo nuestro propio sistema político desde las comunidades y organizaciones de base. Que lo haremos porque es nuestra tarea, y porque los ricos y poderosos no lo harán. Somos los pueblos, las comunidades, las organizaciones populares, quienes sacaremos al país de este lugar terrible al que lo han llevado los líderes históricos y nuevos del establecimiento.

Proponemos al país poner de nuevo en la agenda nacional la urgencia de superar el conflicto. Respaldamos a las personas, comunidades y organizaciones que día a día realizan hechos de paz, y rechazamos su criminalización. De nuevo exigimos a los actores armados el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario.

Mostraremos en los hechos que estamos por la democracia popular, la soberanía, la lucha contra el capital, por la vida digna, la paz y la justicia. Que los pueblos de Colombia somos el país; que la unidad es posible y que la estamos tejiendo.

Que el país de abajo legisle.
Que los pueblos manden.
Que la gente ordene el territorio, la economía y la forma de gobernarse.
Que camine la palabra.









Por: Palabra del Congreso de los Pueblos de Colombia
Tomado de: congresodelospueblos.org

lunes, 11 de octubre de 2010

La Vacatón


SE DEBIÓ BRINDAR, CADA VEZ QUE un obsequioso propietario levantaba la mano y gritaba "yo también", y a renglón seguido, el estruendoso aplauso de los invitados, todos del gremio, todos de corbata, todos conocidos.

Un acto social de trascendencia, sobre todo en estos días que se habla de Ley de Tierras y de justa reparación. Acto social se llama en los clubes a esas reuniones que se hacen para elogiarse mutuamente en público y criticarse en privado. Y, además, donde se hacen negocios, se adquieren compromisos, se definen políticas. Esta reunión fue especialísima por el significado, por la concurrencia, por la calidad de los manteles de las mesas en que se sentaron los ganaderos a compartir sus hatos con el pueblo. Digamos que la generosidad fue mucho menor que la altisonancia y que, en conjunto, los costos del evento –champagne, whisky, vino, “carne, frutas, tortas, huevos, pan y pez”– debieron ser mucho mayores que las graciosas donaciones, que al final pudieron quedarse en las venias y en las angustias del día después. Porque en la pesa, como se dice, pocas de las aplaudidas reses debieron llegar a los corrales campesinos. Novecientas cuarenta vacas preñadas –con certificación– podrían haber salido de los inventarios –o mejor, bases de datos– de los duros que se atrevieron a dar un paso adelante para transferir, a título de propiedad, una vaca con el noble propósito de contribuir a la paz de este país. A la hora de los quihubos, sólo los mayordomos sabrán cuántas arriaron y qué clase de churrientas o gurres entregaron a la ingeniosa dama que tuvo a bien cranearse el ágape y recibir las glorias. La original idea fue inspirada, sin duda, en la fábula de Samaniego La Lechera: “con esta leche compraré un ternero, que cuando crezca lo cambiaré por dos; que cuando crezcan los cambiaré por cuatro. Así, en pocos años, tendré un hato, y así todos seremos iguales, y así no habrá envidias ni guerras. Amén”.

La mala conciencia, opino, no les dio a los ganaderos para mucho. Tampoco se trataba de nada distinto a un acto lleno de significado. Que lo tuvo, sin duda, 900 vacas preñadas de un hato nacional, no digamos de 40 millones, sino de la mitad, de 20 millones, pesan. Y valen. Digo yo, algo menos que las reses con las que algunos de los grandes ganaderos –los de zamarros y mulera– financian campañas políticas, cam pañas de limpieza social, campañas de autodefensa, campañas de soborno y campañas de defensa. Baste recordar que la masacre del Salado, donde mataron a un centenar de campesinos, fue una retaliación por el robo de 400 reses que tenía La Gata en su hacienda de Yeguas. Algunos –los de corbata, que no son los mismos– están preocupados, muy preocupados, porque la Ley de Tierras anunciada una y otra vez invierta la carga de la prueba y terminen ellos, los hacendados, teniendo que probar que las tierras compradas lo han sido de buena fe. “No faltaba más, dirán. El mundo al revés. Nuestra sola presencia en un futuro tribunal de tierras es, de por sí, prueba de nuestra buena fe. La evidencia habla por sí misma: prometimos muchas vacas preñadas en banquete de ‘Una vaca por la paz de Colombia’, y ahí están pastando con sus crías en las mangas de los parceleros. Así se pagan las deudas morales: con equidad y oportunidad. Aplausos.

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El Ministro de la Defensa anda metido en un laberinto. De un lado, su peluquero busca mejorarle la foto; de otro lado, los generales le miden el aceite: lo pusieron a defender un artículo dentro del nuevo Estatuto de Seguridad Ciudadana que penalizaría la apología del terrorismo, un concepto tan cauchoso, que podría servir para cualquier cosa. Por ejemplo, para meter a la cárcel todo aquel que hable mal de las Fuerzas Armadas. El embuchado recuerda el chigüiro que le soltaron a Rafael Pardo la primera noche que pasó en un cuartel como primer ministro de la defensa y que lo hizo saltar de la cama creyendo que los terroristas se habían tomado la base.


Por: Alfredo Molano Bravo
Tomado de: elespectador.com

Pensilvania, EU. Una visita con Mumia Abu-Jamal en el corredor de la muerte

“Es un lugar cruel donde suceden malas cosas”.


El 29 de abril de 2010, dos activistas alemanes que apoyan al preso político Mumia Abu-Jamal, Anton Reiner (Berlin) y Michael Schiffmann (Heidelberg) tuvieron la oportunidad de visitarlo en el corredor de la muerte del penal SCI Greene en Waynesburg, Pensilvania. Los acompañó Linn Washington, un periodista y amigo de Mumia durante muchos años. Después de una larga y rigurosa preparación, los tres lograron platicar con Mumia durante casi seis horas sobre su vida cotidiana, su trabajo como periodista, sus intereses políticos, su evaluación de las futuras decisiones de las cortes y el movimiento mundial por la Libertad de Mumia.

Al entrar en SCI Greene

Un poco antes de las 9 de la mañana, llegamos a una señal de tránsito con un nombre altamente irónico, State Correctional Institution Greene, Progress Drive 169-175 (Institución Correccional Greene, Avenida Progreso 169-175).

Situada en un valle, la prisión se extiende sobre una extensa área. Edificios bajos con techos de tejas coloridas sin ventanas visibles desde afuera, dos vallas de alambre concertina brillando en el sol, un estacionamiento rodeado de cámaras.

El lobby es bastante ordinario y nos recuerda un hospital, pero los procedimientos que siguen denotan la diferencia. En el escritorio, entregamos nuestros pasaportes, firmamos la lista de visitas, vaciamos nuestros bolsillos de objetos metales. Un letrero nos recuerda que no se permiten cámaras, grabadoras, cuadernos o plumas. Ahora podemos entrar en las entrañas del monstruo: primera puerta de radiografía, sensor de droga, espera, siguiente puerta de radiografía. Una puerta de acero se abre deslizándose a un volumen casi inaudible y se cierra tras nosotros. Un largo corredor nos conduce a través de una puerta de acero donde tres oficiales tras un vidrio antibalas checan nuestros pases. El ambiente ya no está relajado; la atmósfera y el tono son considerablemente más tensos. Por fin nos permiten pasar por otra puerta de acero para caminar a través de un largo y sombrío pasillo con paredes de vidrio blindado, derechito al corredor de la muerte.

La próxima puerta nos conduce al pasillo de visitas con cabinas alineadas por los dos lados. De pronto estamos delante del hombre de quien habíamos platicado tantas veces, de quien habíamos escrito tanto, para quien habíamos intentado construir apoyo ––el hombre que nunca nos habíamos conocido.

Mumia, el ser humano

Nuestra ansiedad ha llegado a un buen nivel cuando Mumia nos recibe. Vestido en un overol anaranjado tipo Guantánamo, él pega fuerte al vidrio blindado que divide la pequeña celda de visitas en dos pequeñas áreas de 1.5 metros cuadrados cada una. Su alegre y ruidosa bienvenida hace que el vidrio se mueva y oscile. Es una de las pocas posibilidades que un preso tiene para iniciar contacto con el mundo exterior.

Después del choque inicial, la calidez de Mumia nos hace sentir bienvenidos. Linn ha estado aquí antes, pero para nosotros, es la primera vez. Nos sorprende el aspecto de Mumia. Las últimas fotos de él se tomaron hace casi 15 años, y por eso habíamos esperado ver a un hombre que aparenta sus 56 años o mucho más, un hombre marcado por haber vivido la mitad de su vida en prisión. Pero ahora conocemos a un hombre vibrante, intenso y versátil que aparenta tener sólo unos 45 años. Su piel se ve fresca y relajada, su expresión facial alerta y alegre, y su postura sana. Se mueve con mucha energía para arriba y para abajo en su pequeño espacio y podemos ver sus dredlocs levemente entrecanosos que llegan al suelo.

Muchas personas han escuchado la voz seria de Mumia cuando él lee sus propios ensayos grabados por Prison Radio. Pero Mumia también tiene un buen sentido de humor, se ríe muy seguido y muy fuerte, y sonríe mucho. Aunque nuestras pláticas sobre la vida en prisión y el sistema judiciario tratan de cosas bastante desagradables, parece que Mumia siente un gozo interno que no tiene nada del cinismo o de lo macabro.

Igual de impresionante es su percepción extremadamente aguda. Nos hace muchas preguntas y regresa a ellas varias horas después, casi siempre mencionando detalles muy exactos. En su conversación con su amigo Linn Washington sobre los detalles legales y referencias a archivos, se nota que su memoria es muy precisa y bien entrenada. Su postura refleja una confianza en sí mismo; se expresa de manera clara y va al grano de un asunto. Nos habla en el lenguaje académico igual que en el lenguaje de la calle.

Las condiciones carcelarias

La celda de Mumia está cerrada con una puerta de acero que tiene una ranura por la cual se pasa su comida. Tiene dos estrechas ventanas de vidrio blindado al pasillo, pero ninguna manivela. La celda mide 1.8 x 3 metros. En la pared opuesta a la puerta hay una pequeña ventana que mide 60 x 80 cm. Las paredes y el techo están pintados de blanco. No hay nada de color. Se prohíbe poner pinturas o fotos en las paredes. Su cama empieza a un metro de la puerta y se extiende a la pared exterior. A la izquierda hay una unidad de acero inoxidable con lavabo, excusado y espejo nublado, este último también de acero en el cual casi no se ve nada. Por el mismo lado hay un gabinete de metal para poner todas sus cosas personales. El único mueble es una silla. No hay mesa. Mumia se sienta en la cama para comer y escribir. La lámpara de techo está prendida 24 horas al día y está totalmente controlada desde afuera. En la noche, la luz se disminuye un poquito.

Mumia tiene un televisor y una radio en su celda que le permiten recibir dos canales de la misma administración carcelaria; estos difunden anuncios oficiales y películas malísimas. Con la recepción por cable, la televisión se ha vuelto una importante fuente de información para Mumia. Sin embargo, cuesta $16 dólares al mes, y el apoyo institucional para los presos sin fondos es $17. Sobre esta situación Mumia bromea que dos veces al mes el típico preso tiene el lujo de sentarse ante la tele con un dulce que cuesta $.50 en la tienda de la prisión.

Después de intentar durante diez años de conseguir una máquina de escribir eléctrica, Mumia por fin consiguió una en 2005. Desgraciadamente, se descompuso a principios de este año y todavía está en el taller de servicio técnico. De nuevo, escribe todo a mano con el cartucho de una pluma.

El no tener color en su celda es un gran problema para Mumia. Cuenta que durante los primeros días de abril, se perdió durante horas eternas viendo los pocos metros de pasto debajo de la ventana de su celda por estar tan encantado con el amarillo y verde de los narcisos.

Los presos tampoco tienen variedad en el color de su ropa. Aparte del overol anaranjado sólo tienen la opción de pants y sudaderas de color café, demasiado feos para que Mumia se los ponga y ropa interior termal de color blanco.

Mumia menciona que le ha encantado recibir todas las tarjetas postales coloridas desde Alemania durante los últimos dos años. En su cumpleaños recibió más de cien tarjetas, alrededor de 50 de Alemania. Le preguntamos si los montones de correo que recibe y su fama mundial provocan envidia o si le causan problemas con los otros presos. Dice que “a veces, sí”, pero que él intenta tratar a cada preso con respeto y siente que todos reconocen esto aunque a algunos les cae mal. Por otro lado, también siente que tiene muchos amigos, en parte por su capacidad de animar a la gente. Dice: “Sospecho que tengo la imagen de un tipo animado y divertido”. Parece que tiene razón porque vemos que otros presos le gritan fuerte y pegan a su puerta cuando pasan por el pasillo, y él responde de la misma manera.

La vida cotidiana en el corredor de la muerte

El día empieza a las 6 de la mañana con café o té y un panecillo para el desayuno. Desde las 7 hasta las 9, Mumia va al patio para tomar ejercicio. Dos guardias lo encadenan de las manos y los pies y lo llevan. Las celdas de los otros presos están cerradas con llave cuando él pasa y nunca ha visto el interior de estas. El patio está segmentado en pequeñas jaulas de 3 x 4 metros, con un máximo de dos presos encerrados en cada uno. Antes, el patio estaba abierto para todos los presos, pero después de un día cuando varios presos se negaron a regresar a sus celdas para protestar un dictamen oficial, el patio fue dividido para que los guardias puedan manejar a los presos individualmente y evitar que los presos actúen colectivamente.

Casi siempre se hace frío en la mañana, y por eso Mumia hace mucho ejercicio. Le gusta jugar al rebote. “¿Qué? ¿En este espacio tan reducido?”, preguntamos. Nos da una sonrisa seca. “Pues, sí”. El tiempo en el patio también es el único momento para sostener pláticas serias con los otros presos y sirve como un rato para intercambiar información legal y personal vital. Mumia aprovecha del periodo para esto.

A las 10 de la mañana el almuerzo es servido por la ranura en la puerta de la celda. Una de las jugadas favoritas de los guardias es retirar la comida inmediatamente si el preso no logra estar junto a la puerta “a tiempo” y luego burlarse de él, diciendo, “Ya veo que no tienes hambre hoy”. Eso suele pasar cuando un preso está demasiado enfermo para moverse rápido o cuando uno ha sido golpeado por los guardias.

La comida servida en charola plástica casi nunca contiene algo fresco. Por lo regular hay arroz o papas, vegetales picados recocidos y un poco de carne, todo calentado en micro-ondas. Durante años Mumia y los otros presos han intentado conseguir por lo menos un poco de fruta fresca de vez en cuando. La comunidad Bruderhof cerca de la prisión ha ofrecido llevar fruta y verdura fresca a todos los presos de su granja ecológica, pero SCI Greene ha rechazado su ofrecimiento una y otra vez.

La comida se sirve alrededor de las 4 de la tarde, pero Mumia ni siquiera se molesta con describirla. Este es el fin de un día en el corredor de la muerte; unas horas después, la luz se disminuye.

El corredor de la muerte y los custodios

Con mucha paciencia, Mumia responde a nuestras preguntas sobre el diseño del lugar en el que está obligado a vivir. El corredor de la muerte en Greene consiste en cuatro unidades con un terminal de supervisión en medio, desde el cual cuatro pasillos conducen a las unidades. Puertas de acero, puertas de acero y puertas de acero.

Cada unidad tiene dos pisos con cuatro celdas de aislamiento en cada lado. También está “el hueco”, donde los presos están mantenidos 24 horas diarias sin luz natural. Mumia ha estado ahí muchas veces pero no lo platicamos durante nuestra visita.

Cuando mencionamos que la limpieza de la prisión parece tan maniaca como la de un hospital, Mumia dice que sí, tal vez sería posible comer en el suelo, pero que no podrías ver quién está detrás de ti. “Es un lugar brutal donde suceden malas cosas”. Tenemos una mejor idea del “infierno reluciente” que Mumia ha mencionado con frecuencia.

Él piensa que un empleo en el corredor de la muerte ha de ser atractivo para los guardias. Casi no tienen nada que hacer y no tienen tratos con más de dos personas a la vez. Pero esto no significa que traten bien a los internos. Mumia se imagina que unos dos tercios de los guardias en el corredor de la muerte son racistas y brutales, pero que saben cómo trabajar de manera formalmente “correcta” porque saben que los presos estarán aquí durante mucho tiempo y que son capaces de levantar un acta y darle seguimiento pase lo que pase.

Aún así, los guardias emplean violencia contra los presos con frecuencia. Intentan cometer sus abusos fuera de la presencia de testigos para evitar acusaciones. Charles Graner, uno de los torturadores encontrados culpables en el escándalo de Abu-Ghraib, era guardia en SCI Greene antes de ir a Irak. Mumia no lo conoce personalmente pero sabe que después de que Graner fue acusado en 2005, la administración del penal declaró que él podría regresar a trabajar en Greene en el evento de que perdiera su trabajo con el Ejército.

Hablando de la política mundial

Mumia siempre se mantiene informado sobre los desarrollos políticos en el mundo, pero ahora tiene muchas preguntas sobre Alemania. Le interesa saber más sobre la guerra contra la ex Yugoslavia en 1999, la participación actual de Alemania en Afganistán y las reacciones de la población alemana. También pregunta sobre la transición de la ex República Demócrata Alemana de un estado socialista a una sociedad capitalista.

Durante nuestra conversación, Mumia insiste una y otra vez que, independientemente de cualquier teoría política, lo más importante es organizarnos. “Nadie debe subestimar lo que un grupo de gente organizada puede lograr, aunque sea un grupo pequeño. Mi propia sobrevivencia es la prueba de la capacidad de la acción organizada”.

Y, claro, hablamos mucho del presidente Obama. Mumia da por sentado que Obama está bien informado sobre la continua discriminación contra los africano-americanos y de sus graves problemas. El único error, dice Mumia, es suponer que Obama realmente quiere lograr el cambio social fundamental. En realidad, él simplemente era la persona más capaz de sacar provecho del gran descontento con Bush y su camarilla. Mumia lo describe como “la bonita cara morena del imperialismo” y “un hombre negro con mentalidad blanca”.

El caso de Mumia

Al hablar del sistema de justicia, Mumia destaca que, al parecer, los fiscales y jueces tienen más problemas con encontrar jurados dispuestos a imponer la pena de muerte, pero nos recuerda que todavía existe la voluntad de imponer sentencias especialmente largas y crueles.

Nuestra última hora en la prisión se dedica al caso de Mumia y a sus expectativas. Está de acuerdo con nosotros que a la Fiscalía de Filadelfia no le interesa darle la oportunidad de presentar su caso ante un jurado. Al Tribunal del Tercer Circuito de Apelaciones tampoco.
Pero esto sigue siendo la meta de Mumia. Aunque, en términos legales, una audiencia sobre la sentencia sólo puede resultar en la cadena perpetua o en la pena capital, Mumia sigue haciendo todo lo posible para poder presentar su historia en un tribunal. Piensa que el Tribunal del Tercer Circuito tiene por lo menos dos opciones. O puede decidir si el juez de distrito William Yohn tenía razón en desechar la pena de muerte en 2001, o puede enviar el caso al Tribunal de Distrito de nuevo. Antes de tomar esta decisión, el Tribunal del Tercer Circuito puede celebrar una audiencia estrictamente sobre la evidencia, pero Mumia piensa que esto depende totalmente del criterio de los jueces, y no de las verdaderas cuestiones legales. Agrega que los precedentes legales han favorecido su caso, pero que sus derechos nunca han sido respetados por las cortes.

Al final, Mumia enfatiza la importancia de (1) la lucha contra la pena de muerte, (2) la naturaleza injusta de su juicio en 1982, y (3) el hecho de que él es inocente y que la Fiscalía realmente nunca ha tenido pruebas válidas contra él. Sabe que sus partidarios han enfatizado estos puntos durante años y espera que sigan haciéndolo. Nunca deja de enfatizar que el trabajo de solidaridad es fundamental en producir una decisión positiva en las cortes.

Mumia enfatiza que el movimiento por su libertad y los movimientos en general, tienen que encontrar su propio curso y formar sus propias opiniones.

La lucha legal y la lucha política por su vida se llevan a cabo en dos distintos niveles. Los abogados, tan importantes que sean, nunca pueden guiar a los movimientos; éste no es su trabajo. Que Mumia sepa, esto nunca ha llevado a nadie al éxito. Su consejo al movimiento es hacer su propio análisis y actuar según esto.

Despidiéndonos

Después de platicar durante seis horas, tenemos que irnos. Nos duele. Juntamos las palmas de las manos a través del vidrio que nos separa. Mumia se despide diciendo “a movernos” con el puño en alto. Tenemos que forzarnos a salir, y mientras nos apartamos vemos que Mumia pone su puño sobre el corazón. Hacemos lo mismo. Nos parece inconcebible que este ser humano tan enérgico ahora es llevado de regreso al “infierno reluciente” mientras nosotros, después de pasar por los varios candados, salimos a disfrutar una bonita tarde soleada de primavera.

Publicado originalmente en Abu-Jamal News, #4
http://abu-jamal-news.com/docs/proof.pdf

Traducción al español: Amig@s de Mumia de México presoslibertad@riseup.net

Escribe una carta o tarjeta a Mumia:

Mumia Abu-Jamal
AM 8335
SCI Greene
175 Progress Drive
Waynesburg, PA 15370

El 9 de noviembre de 2010 el Tribunal Federal de Apelaciones del 3° Circuito escuchará argumentos orales sobre la pena de muerte después de que la Suprema Corte le devolvió el caso el enero pasado. Habrá una manifestación en Filadelfia ese día. También habrá manifestaciones internacionales el 9 de diciembre, el aniversario de su detención en 1981.

Organiza una acción o evento en su apoyo en tu ciudad.

Firma en línea: http://www.petitiononline.com/Mumialaw/petition-sign.html

Presiona al procurador Eric Holder a abrir una investigación sobre las violaciones de los derechos civiles en el caso: Secretaría de Justicia 202-514-2000; 202-353-1555; webmaster@usdoj.gov




Por: Abu-Jamal News
Tomado de: Amig@s de Mumia de México - lahaine.org


Entrevista a Mumia Abu-Jamal: “Soy un periodista fuera de la ley” - alasbarricadas.org 9 de agosto. Publicada Sep 9.

viernes, 1 de octubre de 2010

El bandido y el profeta

Ahora, cuando el bandido ha muerto, las palabras del profeta Gonzalo Arango vuelven a circular como la sangre, en un país que el poeta nicaragüense Rubén Darío, en un hiperbólico poema, denominó como “una tierra de leones”. Y más bien podría afirmarse que Colombia es una tierra de bandidos y mercaderes de la muerte, de mafiosos y alzados en armas, de muchas tribulaciones y riquezas y pobrezas al por mayor.

Y nos llega otra vez la voz del nadaísta, con su vaticinio de fuego, en la pertinente “Elegía a Desquite”, cuando acribillaron de ocho tiros a otro bandido y su cadáver salió en todos los periódicos como un botín de guerra, en exposición para nuevos escarmientos: “¿Estoy contento de que lo hayan matado? Sí. Y también estoy muy triste”.

El canto de Gonzalo Arango, de hace casi cincuenta años (y la guerra en Colombia lleva muchos años más), vuelve hoy a resonar con la muerte de alias el Mono Jojoy, alias Jorge Briceño, y cuyo nombre de pila desapareció como el de Desquite, que se llamaba José William Ángel Aranguren y que “de tanto huir había olvidado su verdadero nombre”.

Colombia tiene padres, hijos y nietos de la Violencia. Una violencia que de liberal-conservadora fue pasando a la guerrillera, a la paramilitar, a las de autodefensas, a la de los capos de las mafias de narcotraficantes, y así. ¿Qué clase de país es este que es capaz de crear a Tirofijo, a Pablo Escobar, a Sangrenegra, a los Castaño, a bandidos de toda índole, muchos de los cuales mueren en su ley? ¿Qué tipo de “patria” es ésta en la que tantos se vuelven bandidos no sólo para matar sino para que a ellos no los maten?
Algo así proclamaba en su elegía el profeta nadaísta cuando se refería a Desquite, un producto de la violencia, cuyas primeras letras fueron machetes y escopetas. “Su patria, su gobierno, lo despojan, lo vuelven asesino, le dan una psicología de asesino. Seguirá matando hasta el fin porque es lo único que sabe: matar para vivir (no vivir para matar)”. Algo similar le pasó al Mono Jojoy, a cuyo padre “lo mataron durante la guerra con Rojas Pinilla”, según le contó él mismo al sociólogo Alfredo Molano.

Ahora, cuando el bandido ha muerto, cuando su equivocado camino se ha terminado, las palabras del poeta antioqueño vuelven como flechas a clavarse en la conciencia de todos. “¿Qué le dirá Dios a este bandido?”, se pregunta Arango. Y su respuesta es de escalofrío: “Nada que Dios no sepa: que los hombres no matan porque nacieron asesinos, sino que son asesinos porque la sociedad en que nacieron les negó el derecho a ser hombres”.

Y ahora que hablamos de poetas, qué pensar de aquel inglés, John Donne, gran metafísico, cuando decía que “la muerte de cualquier hombre me disminuye”. ¿Acaso esto puede acaecer con las muertes, por ejemplo, de Pablo Escobar, de Castaño, del Mono Jojoy…? Y entonces debemos volver a la “Elegía a Desquite”, cuando el poeta se pregunta a dónde irá el bandido: “Pues a la tierra que manchó con su sangre y la de sus víctimas. La tierra, que no es vengativa, lo cubrirá de cieno, silencio y olvido”.

Casi siempre los poetas son los mejores “retratistas” de la sociedad. Y también, como lo decía alguien, la “mala conciencia” de su tiempo. Arango lo sabía y así lo expresa en su elegía: “Lo mataron porque era un bandido y tenía que morir. Merecía morir sin duda, pero no más que los bandidos del poder”.

Colombia, habría que decirlo sin poesía alguna, es una tierra de bandidos. De los de arriba y de los de abajo. Y en este punto las palabras de Gonzalo Arango siguen lacerando, cuando se pregunta si “¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?”. Esta pregunta no ha tenido respuesta tras tantos años de la muerte de Desquite. Tal vez por eso el bandido sigue resucitando.

Por: Reinaldo Spitaletta
Tomado de: elespectador.com