sábado, 4 de abril de 2009

Está de moda la reelección… en las Universidades

Está de moda la reelección… en la Universidad

Hoy en la Universidades Públicas del país se hace común la reelección de rector:

Está de moda la reelección… en la Universidad

Hoy en la Universidades Públicas del país se hace común la reelección de rector:

· En la Unicauca el rector Danilo Vivas muy probablemente será designado rector por CUARTA vez.

· El rector de la Universidad del Tolima Jesús Ramón Rivera Bulla lleva ya aprox. 10 años en este cargo y seguramente continuará para una TERCERA reelección consecutiva.

· En la Universidad de Antioquia Uribe Correa busca su TERCER periodo consecutivo al frente de esta institución, aunque en verdad sería el CUARTO dado que sucedió temporalmente a Jaime Restrepo Cuartas cuando éste se retiró.

· En la Universidad Nacional Moisés Wasserman busca SEGUNDO periodo de rectoría, a cargo de la universidad Pública más grande del país.

· Entre otras…

¿Qué tiene en común estos casos? ¿A que vinieron estos rectores?

Todos estos son rectores han adelantado reformas dentro de las universidades desde las ideas del neoliberalismo pedagógico. Se trata de implementar los planteamientos del Plan Atcon, la Plataforma de Bolonia al sistema educativo colombiano. Los cuales bajo la idea de la globalización y la llamada internacionalización del conocimiento convierte a la universidad en herramienta fundamental para la consolidación y permanencia tanto del statu-quo como de la distribución del poder económico, cultural, tecnológico y científico tanto a nivel local como global. En lo fundamental lo hace restringiendo el acceso a las capas económicamente inferiores de la sociedad y determinando los principios y contenidos que se imparten en la universidad por órganos exógenos a ella.

Implementar políticas de seguridad democrática dentro de las universidades. Controles en la convivencia, es decir modelos de universidad sin crítica y sin acción política. Es así como las directivas universitarias vienen tomando las actitudes policivas y represivas contra toda la comunidad universitaria. Lo cual es una estrategia conjunta con del ingreso de la fuerza pública y paramilitarismo a las Universidades, la criminalización y el señalamiento por parte los medios masivos de comunicación, las amenazas contra los miembros de la comunidad universitaria y las irregularidades procesales y el prejuzgamiento contra los y las estudiantes.

Este modelo de universidad propone la búsqueda de "financiamiento", a través del trabajo de extensión e investigación con la empresa privada en las universidades públicas. Esto en respuesta al recorte presupuestal o no crecimiento del presupuesto por parte del gobierno. Ninguno de estos rectores cuestiona la falta dinero para la educación, o plantea la necesidad de exigir mayores aportes para las universidades. Al contrario, responden directamente a las políticas de “revolución educativa” del gobierno que pretenden que se haga MAS con MENOS.

Esto se convierte en una Universidad regida como una institución privada que responde a los intereses de particulares. Donde los estudiantes, docentes y trabajadores no tengamos ninguna posibilidad de decidir. Una universidad cuyos egresados funcionen como intelectuales orgánicos del régimen o como administradores de los negocios capitalistas, eso en el mejor de los casos, si no a formar parte del ejército de desempleados y subempleados. Una Universidad donde el pensar diferente y disentir de los planes sea motivo de represión física, académica y hasta penal. Una Universidad elitizada donde sólo una minoría privilegiada tenga acceso.

Reelección: ¿democracia y autonomía?

En este contexto general de reelección vale la pena preguntarse por la democracia y la autonomía universitaria. Los actuales mecanismos de elección de rector de la mayoría de las universidades públicas traicionan la constitución Política nacional y la jurisprudencia colombiana, donde la autonomía y la democracia universitaria son nulas.

La posibilidad de la universidad pública de nombrar sus propias directivas queda en entredicho. Asimismo, la interpretación constitucional de hacerlo bajo " un clima libre de interferencias del poder público tanto en el campo netamente académico como en la orientación ideológica, o en el manejo administrativo o financiero del ente educativo", queda esta prerrogativa vulnerada de plano en el momento que la misma ley 30 de 1992 la coarta en la reglamentación en lo concerniente a la conformación del Consejo Superior en cada universidad autónoma. Particularmente en su artículo 64 que incluye como miembros a tres representantes del poder ejecutivo (Presidente de la república, Ministro de educación y gobernador), estos últimos representan en la practica un sector importante de presión y dominio sobre la deliberación del ente superior de cada una de las universidades imponiendo en última instancia un criterio externo y en la mayoría de los casos preponderante. Señalando también que los miembros o representantes del sector productivo en los consejos superiores han servido más para drenar recursos de la universidad que para invertir y cooperar con ella. Esta alta presencia del poder ejecutivo en dicho espacio deliberativo, si bien no constituye una mayoría en la proporción, si ejerce una real y desproporcionada influencia sobre las determinaciones finales, en el sentido de que si bien es cierto cada uno de los representantes tienen el mismo valor en el voto, no tienen con ello, o - per se- el mismo poder económico y político del alto gobierno interesado en orientar a su manera las universidades públicas.

Adicionalmente, el resultado de la elección de rector y las decisiones que se toman en estos entes no obedecen a verdaderas consultas con los estamentos. Lo cual contribuyen a la fragmentación y a la inestabilidad administrativa, en el sentido que son acuerdos endebles, parciales y altamente burocratizados. Haciendo de los procesos electorales universitarios abiertamente excluyentes, en donde la discusión se aborda desde la jerarquía o la superioridad del Consejo Superior y no desde la horizontalidad social representada en la comunidad universitaria.

Los actuales sistemas de elección de rector en las universidades públicas siembran y promueven un sentimiento de desconfianza hacia el ciudadano, creyéndolo incapaz de ejercer conscientemente su derecho, o tal vez es el temor de que lo ejerza correctamente y amenaza los intereses de grupo predominantemente corporativistas.

Todos estos rectores tienen en común su cercanía a un proyecto de educación propia del neoliberalismo pedagógico, que implica el avance de las reformas universitarias tanto académicas como de convivencia. Estas reelecciones son convenientes para el modelo económico y el status quo, es por esto que su reelección es favorable para el sistema.

Es decir, cualquier parecido con la situación general del país…es pura coincidencia?

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