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jueves, 18 de febrero de 2010

Madres de Soacha tras la rejas de la impunidad


Madres de Soacha se niegan a ser utilizadas por el Presidente Uribe para las campañas de reelección. Desde hace dos años pidieron ser escuchadas, pero sólo hasta ahora el presidente las recibe, ahora en plenas elecciones y ad portas del pronunciamiento de la corte sobre la reelección. Las madres esperan respuestas y el país espera que cese la impunidad.



Por: Colectivo de abogados José Alvear Restrepo
Tomado de: www.dhcolombia.info

jueves, 28 de enero de 2010

Aparece en Colombia una fosa común con 2.000 cadáveres


En el pequeño pueblo de La Macarena, región del Meta, 200 kilómetros al sur de Bogotá, una de las zonas más calientes del conflicto colombiano, se está descubriendo la mayor fosa común de la historia reciente de Latinoamérica, con una cifra de cadáveres "NN", enterrados sin identificar, que podría llegar a los 2.000, según diversas fuentes y los propios residentes. Desde 2005 el Ejército, cuyas fuerzas de élite están desplegadas en los alrededores, ha estado depositando detrás del cementerio local cientos de cadáveres con la orden de que fueran inhumados sin nombre.

Se trata del mayor enterramiento de víctimas de un conflicto de que se tenga noticia en el continente. Habría que trasladarse al Holocausto nazi o a la barbarie de Pol Pot en Camboya, para encontrar algo de esta dimensión.

Los cuerpos sin identificar ha sido depositados por el Ejército a partir de 2005

El jurista Jairo Ramírez es el secretario del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia y acompañó a una delegación de parlamentarios ingleses al lugar hace algunas semanas, cuando empezó a descubrirse la magnitud de la fosa de La Macarena. "Lo que vimos fue escalofriante", declaró a Público. "Infinidad de cuerpos, y en la superficie cientos de placas de madera de color blanco con la inscripción NN y con fechas desde 2005 hasta hoy".

Desaparecidos

Ramírez agrega: "El comandante del Ejército nos dijo que eran guerrilleros dados de baja en combate, pero la gente de la región nos habla de multitud de líderes sociales, campesinos y defensores comunitarios que desaparecieron sin dejar rastro".

Mientras la Fiscalía anuncia investigaciones "a partir de marzo", tras las elecciones legislativas y presidenciales, una delegación parlamentaria española integrada por Jordi Pedret (PSOE), Inés Sabanés (IU), Francesc Canet (ERC), Joan-Josep Nuet (IC-EU), Carles Campuzano (CiU), Mikel Basabe (Aralar) y Marian Suárez (Eivissa pel Canví) llegó ayer a Colombia para estudiar el caso y hacer un informe para el Congreso y la Eurocámara. La situación de la mujer como primera víctima del conflicto y la de los sindicalistas (solo en 2009 fueron asesinados 41) centrarán también su trabajo en diferentes zonas del país.

Más de mil fosas en el país

El horror de La Macarena ha puesto de actualidad la existencia de más de mil fosas comunes con cadáveres sin identificar en Colombia. Hasta finales del pasado año, los forenses habían censado unos 2.500 cadáveres, de los que habían logrado identificar a cerca de 600 y entregar los cuerpos a sus familiares.

La localización de estos cementerios clandestinos ha sido posible gracias a las declaraciones en versión libre de los mandos medios presuntamente desmovilizados del paramilitarismo y acogidos a la controvertida Ley de Justicia y Paz que les garantiza una pena simbólica a cambio de la confesión de sus crímenes.

La última de estas declaraciones ha sido la de John Jairo Rentería, alias Betún, quien acaba de revelar ante el fiscal y los familiares de las víctimas que él y sus secuaces enterraron "al menos a 800 personas" en la finca Villa Sandra, en Puerto Asís, región del Putumayo. "Había que desmembrar a la gente. Todos en las Autodefensas tenían que aprender eso y muchas veces se hizo con gente viva", ha confesado el jefe paramilitar a la fiscal de Justicia y Paz.
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"El Gobierno no quiere investigar"
Alfredo Molano. Sociólogo y escritor


Alfredo Molano, uno de los columnistas más influyentes de Colombia, ha recorrido el país como cronista de la violencia, lo que le valió el exilio para escapar de las amenazas de militares y paramilitares.


¿Cuál es la situación de las fosas en Colombia?
La propia Fiscalía General de la Nación habla de 25.000 “desaparecidos”, que en algún sitio tienen que estar. Hay cementerios clandestinos enormes en Colombia. Hay gente borrada. También es posible que hayan hecho desaparecer muchos restos como en los hornos crematorios del nazismo.

¿Estas fosas tienen que ver con los llamados ‘“falsos positivos”?
Sí, todo esto puede estar relacionado con los “falsos positivos” [colombianos civiles asesinados a la que se presentaba como “muertos en combate”]. El ejército los enterraba clandestinamente. Buena parte de ellos van a encontrarse en estas fosas comunes.

¿Cuál puede ser la magnitud de estos hallazgos de fosas?
Terrible. Ni en los años cincuenta hubo en Colombia tanta brutalidad como la que muestran estas acciones de los paramilitares, pero el Gobierno no tiene voluntad de investigar a fondo, y sólo dejará que aparezcan algunas tumbas. Además, los plazos son larguísimos y las dificultades técnicas para las identificaciones, pruebas químicas y ADN son enormes.

Por: ANTONIO ALBIÑANA
Tomado de: www.publico.es
Caricatura: Bacteria

miércoles, 20 de enero de 2010

La pobreza un "Crimen" que se paga con la Muerte

A través de este documental Felipe Zuleta Lleras periodista colombiano demuestra como, a pesar de las evidencias, mas de 1.000 asesinatos de jóvenes inocentes cometidos por parte de estado quedan impunes frente a la mirada de una sociedad a la cual ya nada le aterra.


La pobreza un "Crimen" que se paga con la Muerte - Parte 1


La pobreza un "Crimen" que se paga con la Muerte - Parte 2



Por: Felipe Zuleta Lleras
Tomado de: www.youtube.com/FelipeZuletaLleras

domingo, 17 de enero de 2010

Entrevista con Yuri Neira

“El asesinato de Nicolás y demás jóvenes está estrechamente ligado a una política de Estado de represión, censura y control”

Entrevista del colectivo Mecha Libertaria de la Red Libertaria Popular Mateo Kramer a Yuri Neira, padre de Nicolás Neira, realizada el martes 12 de enero de 2010, sobre los recientes sucesos alrededor del fallo de la Procuraduría contra agentes del ESMAD involucrados en la muerte del joven libertario.

Mecha: ¿Cómo recibió el fallo de la Procuraduría, en el que se establece la responsabilidad del ESMAD en la muerte de Nicolás?
Yuri: Era un fallo que se esperaba hace tiempo, ya que por buenas fuentes sabíamos que varios meses atrás estaba resuelto, pero desde los mismos altos mandos de la procuraduría no lo dejaban salir; en noviembre del 2008 se había ordenado, pero el Procurador General delego; una forma simple de lavarse las manos y no pelear con sus amos, al Vice- Procurador dar el fallo. Ahora sabemos que la función de la Procuraduría no es judicializar sino adelantar investigaciones disciplinarias, la vía fácil, y en esto tardó 1710 días con un crimen en donde era clara la responsabilidad del ESMAD y no solo de dos oficiales, sino además de todos los integrantes de la policía que estaban presentes.

Así las cosas, no estoy conforme con el fallo, es un principio, es solo como un 10% de verdad, ya que en pos de la justicia y la transparencia se ha debido destituir e inhabilitar por lo menos a 40 o 50 de los casi 90 miembros del ESMAD que estuvieron, vieron, acolitaron y dieron falso testimonio ante la procuraduría, amparando a sus compañeros asesinos del grupo ESMAD de la policía nacional.

Mecha: ¿Cuál es el estado de la investigación alrededor del caso de Nicolás?
Yuri: Por parte de la Procuraduría aparentemente está todo dicho, pero si los miembros del ESMAD afectados apelan, nos demoraríamos legalmente unos 6 meses más para que quedara en firme la resolución de destitución. Sin embargo como quien tiene que proferir o ratificar el fallo es la misma Procuraduría creo, por conocimiento de causa, que esto se tardara unos 24 meses más.

Sobre la parte penal, o sea la que lleva la Fiscalía, lo normal sería en una sana lógica, que el fiscal, con lo emitido por la Procuraduría, presentara cargos como mínimo a los oficiales destituidos y reanudara las investigaciones de manera seria, responsable, juiciosa y firme contra los miembros del ESMAD de las dos escuadras que estaban en el lugar de los hechos, ya que si recordamos la investigación ha pasado por más de 4 fiscales y más de 10 investigadores. Además la Fiscalía debería emitir una alerta nacional e institucional sobre el actuar de este grupo de represión contra el inconformismo social.

Mecha: ¿Cómo se ha dado el proceso de exigencia de verdad, justicia y reparación?
Yuri: Por nuestra parte, incluyendo a los abogados que nos representan, día tras día hemos exigido que esa triada, verdad, justicia y reparación, salga adelante dentro de un Estado social de derecho, pero hasta el momento la impunidad sumada a la parapolítica, la narcopolítica y el ESMAD, o sea factores que reunidos constituyen la seguridad democrática, no nos han dejado ver ninguna de las tres. Pero gracias a la resistencia y el acompañamiento de tod@s, lograremos que está cabalgue libremente por la memoria de tod@s l@s caíd@s.

Mecha: ¿Qué piensa de otros casos de asesinatos de jóvenes en manos de la Policía?
Yuri:
Me da tristeza el solo pensar que hay muchos jóvenes asesinados por parte de los miembros de la policía nacional, y me da más tristeza reconocer que al Estado no le interesa saber la verdad y menos investigar dentro de sus instituciones.

Si las famosas investigaciones exhaustivas llegaran a su final, estoy en un 90% seguro que la policía nacional, o sea la supuesta autoridad competente, primero no existiría, segundo quien no tuviera vergüenza trabajaría en ella y tercero hablar de policía sería hablar de corrupción. Ahora depende de tod@s nosotr@s trabajar por visibilizar estos asesinatos y a sus culpables, porque aunque sabemos que son policías, ahora se los debe individualizar para poder judicializarlos.

Mecha: ¿Cree que el caso de Nicolás se relaciona con una política de represión contra las y los jóvenes?
Yuri:
Tal cual y eso tiene una razón de ser: que al Estado le preocupa mucho que l@s jóvenes se estén preparando para el manejo de la sociedad. Le preocupa que estudian, se preparan y son consientes de una problemática social sin dejar de ser jóvenes; el Estado le teme al poder de su palabra.

Las grandes multinacionales de armas y muerte se verían abocados a la desaparición y con ellos los Uribe, los Uribitos, los Santos, los Valencia Cosio, RCN, Caracol, El Tiempo y demás. De ahí la famosa seguridad democrática que para ustedes l@s jóvenes es igual a una política de represión. Entonces estoy seguro que el asesinato de Nicolás y demás jóvenes está estrechamente ligado a una política de Estado de represión, censura y control.

Mecha: ¿Qué tipo de solidaridad y acompañamiento ha recibido en su lucha por el caso de Nicolás?
Yuri:
Las organizaciones, las Ong´s, los colectivos, fundaciones y demás grupos, como la Mateo Kramer, dedicados a la defensa de los Derechos Humanos, han estado ciento por ciento a nuestro lado, acompañando en las marchas, conversatorios, acciones directas, pintas, enseñanzas, talleres, cursos etc.

Durante estos 1725 días con sus 41.400 horas que llevo sin Nicolás, pero con el acompañamiento de tod@s ustedes, saco mi gasolina para continuar. Ustedes me han enseñado hacer tangible la palabra solidaridad, he recibido más de lo que yo merezco, recibo cada día lo que no es mío, es de Nicolás, es hora de repetir mis agradecimientos a tod@s.

Mecha: ¿Cómo podemos aportar a esta causa?
Yuri:
Ya están aportando, esto es un aporte, la publicación, la deferencia para con mi hijo, habiendo tantos jóvenes como él asesinados en peores o iguales circunstancias, pero siempre Nicolás está ahí.

Aportar, y no solo a esta causa sino a la de tod@s, es abolir el silencio, la indiferencia, la apatía y los odios de nuestra conciencia y de nuestros corazones. La rebelión es un derecho y más cuando hay un inconformismo tan grande, cuando el Estado no nos reconoce, cuando nos estigmatiza, cuando crea disposiciones como Agro Ingreso Seguro donde los grandes beneficios queda en manos de unos pocos terratenientes y le brinda las pocas migajas que le quedan solo a unos pocos. Por lo anterior repito que la rebelión se justifica, ustedes aportan siguiendo adelante, viviendo sí con los miedos normales del ser humano, pero sin miedo a la hora de hablar y actuar.

Mecha: ¿Desea decir algo más?
Yuri:
Sí, esta pequeña victoria que es el fallo de la Procuraduría, es de tod@s, es de ustedes l@s que siempre me han acompañado. No es más que eso, una pequeña victoria, y no podemos ser ilusos ni dormirnos en los laureles pensando que este Estado demoniaco, dictatorial, ilegítimo, va a cambiar por reconocer, porque tan solo fue eso, un reconocimiento, que sus ejecutores de la ley están siendo entrenados para reprender el inconformismo social asesinando, torturando y desapareciendo a quien sea para mantener todo lo anterior.

No se ha conocido la verdad y tampoco existe un juicio serio, así que ni para qué hablar de reparación o de no repetición; por eso es importante el papel que ustedes juegan en este ámbito, en sus manos está que sus lectores reconozcan que el fallo de la Procuraduría es tan solo un paño de agua tibia, un saludo a la bandera, es en si un sofisma que nos debe cuestionar: ¿Y la verdad? ¿La justicia? ¿En dónde están?

Por último quisiera informarles que próximamente desde la fundación Nicolás Neira, que en estos días sale, se está preparando la semana contra la brutalidad policial y por el desmonte del ESMAD (Escuadrón Móvil de Asesinos Despiadados, sigla bien merecida) y están tod@s cordialmente invitad@s para hacer parte de este evento. L@s interesad@s en apoyar lo anterior pueden comunicarse conmigo al correo yuristoteles3@gmail.com y desde ahí les indicaré dónde y cuándo es la primera reunión, que se estará realizando la 3° semana de enero 2010.

Solo me resta agradecer el apoyo incondicional de tod@s l@s integrantes de la Mateo Kramer, mis respetos y un fraternal abrazo.

Por: redlibertariapmk.org
Tomado de: Mecha Libertaria

jueves, 14 de enero de 2010

Divertimento político y falsos positivos

MIENTRAS LA OPINIÓN PÚBLICA SE embelesa con la reelección, lloran las madres de Soacha. En tiempos de hegemonía personalista, crujen las instituciones.
El Procurador amasa su concepto con lecturas parciales de fallos de la Corte Constitucional. Simultáneamente otros seis militares —van veinticuatro y vienen muchos más— quedan en libertad por vencimiento de términos en los casos de asesinatos de jóvenes inocentes a manos de la Fuerza Pública para hacerlos pasar por guerrilleros. La constante histórica de dar prioridad a la picaresca política sobre la justicia permite comprender la debilidad de un Estado de derecho para cuya posible existencia es medular una justicia pronta e imparcial. Algunas afirmaciones del más alto Magistrado de la Patria sirven para entender la mascarada en que vivimos.

Hace cuatro meses el Presidente de la República exhortaba a su recién posesionado ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján —ahijado político del semicandidato Juan Manuel Santos— a implementar mecanismos encaminados a la defensa jurídica de los militares acusados de participar en los “falsos positivos”. Lo hacía ante lo que llamó las “falsas denuncias de homicidios cometidos por integrantes de las Fuerzas Militares”. Advertía en esa oportunidad el presidente Uribe que acusar a la Fuerza Pública y enseguida no probar los hechos era una “falsa acusación” que buscaba hacer daño a la Fuerza Pública, finalmente la responsable de la política de seguridad democrática.

La defensa de los acusados hizo eficazmente su trabajo. Los acusados recobraron su libertad provisional al no probarse en el término de ley su responsabilidad penal ante los jueces. La reacción internacional no se hizo esperar. Se prendieron las alarmas por la posible impunidad de graves crímenes, sistemáticos y continuados, cometidos por agentes del Estado. La espada de Damocles de la Corte Penal Internacional volvió a blandir sobre las cabezas de los responsables. Rápidamente, en su primera declaración sobre el tema, el presidente Uribe expresó su inconformismo por las decisiones judiciales. En comunicado a la opinión pública formuló la doctrina que los jueces deberían seguir en estos casos: “Dar libertad por vencimiento de términos en casos de crímenes graves afecta tanto a la democracia, como dar libertad en delitos de lesa humanidad con base en la figura de la prescripción. Hoy las democracias niegan la prescripción frente a delitos atroces. En la misma forma se debe negar el vencimiento de términos”. Además de la intromisión en asuntos de competencia de la rama judicial, de la errónea analogía penal (que iguala la excepción a la prescripción con la excepción a la libertad provisional) y del desconocimiento de las garantías legales para los militares, el presidente Uribe sale en defensa del “honor” de los liberados que, a su juicio, vale más que su libertad.

El debate sobre el referendo en época electoral sirve para ocultar el costo de la seguridad democrática: la política de tierra arrasada apoyada en el paramilitarismo, con su estela de cuatro millones de desplazados forzados y de miles de asesinados de jóvenes inocentes. Es hora de quitarse la máscara y aceptar que para el Presidente y el ex ministro Santos el desplazamiento forzado y los falsos positivos son la cuota de sangre, sudor y lágrimas exigible a los colombianos para “pacificar” al país. Y mientras muchos se divierten con los juegos jurídico-político-electorales, los menos pero cada vez más seguiremos esperando que la justicia internacional rescate un mínimo de humanidad en un país de asesinos e indolentes.n/a



Por: Rodolfo Arango
Tomado de: El Espectador

Caricatura: Bacteria

martes, 10 de marzo de 2009

“Los falsos positivos son crímenes de Estado”

Nosotros familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, provenientes de las diferentes regiones del país reunidos en la ciudad de Bogotá durante los días y 5 y 6 de marzo del 2009

DECLARACION ENCUENTRO FAMILIARES DE VICTIMAS DE EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES EN COLOMBIA

“Los falsos positivos son crímenes de Estado”

Nosotros familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, provenientes de las diferentes regiones del país reunidos en la ciudad de Bogotá durante los días y 5 y 6 de marzo del 2009

DECLARAMOS

1. Que hemos compartido durante el encuentro las angustias y dolores que nos embargan como familiares de quienes han sido privados de la vida por la acción criminal de la Fuerza Pública y especialmente el Ejercito Nacional. Encontramos que a lo largo y ancho del país se han cometido cientos de crímenes contra hombres en su mayoría menores de 35 años, pertenecientes a los sectores populares y mas excluidos, lo que nos indica que se trata de una práctica sistemática y generalizada, que se constituye en crímenes de lesa humanidad, cuya responsabilidad recae en el Estado colombiano.

2. Que estos crímenes han afectado la integridad de nuestras familias y comunidades, generando graves impactos y daños sicosociales, producido el desvertebramiento de muchos grupos familiares y deteriorado nuestra situación socio-económica. Pese a ello, este encuentro nos llama a organizarnos y exigir en una sola voz el respeto y garantía de nuestros derechos a la verdad, la justicia y reparación integral y a construir caminos de esperanza y unidad para que estos crímenes nunca jamás se vuelvan a repetir.

3. Que durante los dos mandatos presidenciales de Alvaro Uribe Vélez y en aplicación de la política de “seguridad democrática” han venido aumentado los registros de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Fuerza pública, según informes de las Plaformas de derechos humanos y paz, por los menos 1.
122 personas han sido asesinadas en total estado de indefensión, las cuales son presentadas como “bajas dadas en combate”

4.Que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su último informe señalo su preocupación por “la persistencia de ejecuciones extrajudiciales atribuidas a miembros de la fuerza pública, fundamentalmente del ejército”, igualmente que “algunas características comunes a los casos denunciados son presentar a las víctimas como muertos en combate, alterar la escena de los hechos antes del levantamiento del cadáver y en lamayoría de las ocasiones hacer que la justicia penal militar asuma las investigaciones. Las investigaciones adelantadas por las autoridades sobre algunos de estos casos revelan que podrían estar motivados por la presión de resultados y el interés de algunos miembros de la fuerza pública de obtener a partir de dichos resultados una serie de beneficios y reconocimientos”.

5. Que desde hace varios años se viene denunciando esta práctica, sin embargo no se han tomado medidas efectivas para poner fin a la misma, ni para investigar, juzgar y sancionar a los responsables de estos crímenes. Los perpetradores gozan de total impunidad debido a la falta de voluntad política de los entes responsables de adelantar investigaciones serias y eficaces.

6. Que las autoridades colombianas en lugar de cumplir con su mandato constitucional de proteger los derechos de las víctimas y sus familiares, han estimulado los mecanismos de impunidad, y han promovido una política de persecución, revictimización y afectación de su buen nombre y su dignidad humana.

7. Que hacemos recaer la máxima responsabilidad por la masiva practica de ejecuciones extrajudiciales en el Presidente Alvaro Uribe Vélez, en su condición de comandante General de las Fuerzas Militares, el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, y en los altos mandos militares entre quienes se cuentan el Ex General Mario Montoya y General Fredy Padilla de León.


EXIGIMOS

1. Que cesen de forma inmediata las ejecuciones extrajudiciales y se tomen medidas preventivas y eficaces para que tales hechos no se vuelvan a repetir.

2. Que se eliminen todas las prebendas y ofrecimientos de beneficios y prerrogativas, así como las políticas que estimulan la práctica de las ejecuciones extrajudiciales, bajo el ropaje de la “seguridad democrática”.

3. Que se nombre una comisión especial tanto en la Fiscalía General de la Nación, como en la Procuraduría General, para que bajo los parámetros que caracterizan la comisión de crímenes de lesa humanidad, se investiguen, juzguen y sancionen, con penas proporcionales a la gravedad de los mismos, a todos los responsables de la practica masiva y generalizada de ejecuciones extrajudiciales, mal llamados “falsos positivos”, así como los crímenes de desaparición forzada, tortura y otros que rodean estos asesinatos.

4. Al presidente Alvaro Uribe Vélez que en ejercicio de sus atribuciones constitucionales, separe del cargo al Ministro de defensa Juan Manuel Santos, a los altos mandos militares tanto a nivel nacional, como los que tienen mando en los lugares donde se han presentado estos crímenes y que los entes competentes inicien las investigaciones efectivas que redunden en sanciones ejemplarizantes en su condición de mando que ostentaban al momento de la ejecución de estos crímenes.

5. Que el Estado Colombiano adopte en concertación con los familiares y víctimas medidas de protección y garantías. Responsabilizamos al Estado de cualquier atentado o amenaza que pueda presentarse contra los familiares y testigos de ejecuciones extrajudiciales.

6. Que el Presidente de República Alvaro Uribe Vélez, haga un reconocimiento público de responsabilidad por las ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Fuerza Pública, pida perdón a las víctimas, familiares y al pueblo colombiano y reivindique el buen nombre de las víctimas y su condición de civiles.

7. Que el Estado Colombiano respete y garantice los derechos de las victimas a conocer la verdad de lo ocurrido, que se haga justicia contra todos los responsables, beneficiarios y encubridores de estos crímenes, se repare de manera integral todos los daños individuales y colectivos, y se reconozca que en Colombia se cometen crímenes de estado. En este sentido exigimos al Congreso de la República que se abstenga de aprobar leyes que desconocen los derechos que tienen las víctimas de crímenes de estado, tal y como pretende hacerse con el proyecto de ley de víctimas que se debate en el Congreso.

8. Invitamos a la sociedad en general a que se solidarice con las víctimas, acompañe a las víctimas en la exigibilidad y justiciabilidad de sus derechos y condene públicamente estos crímenes.


A la comunidad internacional solicitamos:

1. Su solidaridad total, acompañamiento efectivo y vigilancia permanente para que estos crímenes no queden en la impunidad y se garanticen los derechos de las víctimas y familiares a la verdad, la justicia y reparación integral. Que se exija al Estado Colombiano la promoción de políticas eficaces que pongan fin a esta práctica, y se asegure la sanción de los máximos responsables.

2. La condena abierta contra las políticas que promueven esta práctica criminal y se condicione cualquier ayuda y cooperación internacional al respeto de los derechos humanos.

3. Que se acompañe, apoye política y financieramente los procesos organizativos de las víctimas y se exija al Estado colombiano que brinde las garantías para que las víctimas y familiares puedan ejercer y hacer exigibles sus derechos.

Bogotá 6 de marzo de 2009.


Los falsos positivos son crímenes de Estado

MOVICE

lunes, 16 de febrero de 2009

LOS FALSOS POSITIVOS SON CRÍMENES DE ESTADO!

El pasado 6 de Marzo de 2008 se desarrollo en diferentes lugares del país y del mundo un gran movilización impulsada por las víctimas de los crímenes de Estado, esta movilización marcó un hito en la historia. Ese día miles de víctimas de las sistemáticas violaciones de los derechos humanos levantamos nuestra voz, salimos a las calles y elevamos consignas como demostración de que la criminalidad no ha matado la dignidad y la esperanza en esta tierra, que en medio del terror continuamos resistiendo, sobreponiéndonos ante la tortura, el desplazamiento y la muerte.


Hoy la ilegitimidad y perversidad del gobierno es más evidente que en otros momentos de la historia, la forma exponencial y sistemática como han crecido las violaciones a los derechos humanos y la comisión de crímenes de lesa humanidad evidenciada en este momento por el escándalo que han producido a nivel nacional e internacional los llamados “falsos positivos”: crimen en el que a manos de la fuerza pública se articulan los delitos de secuestro, desaparición forzada y el asesinato de personas de la sociedad civil, retenidas con el objetivo de presentarlas como bajas en combate¨ en el marco de una política de seguridad democrática que pretende mostrar resultados donde no los hay.


Consideramos que esta es una oportunidad políticamente estratégica para movilizarnos y seguir alentando el que hacer frente al reconocimiento y visibilizacion de todas las víctimas que persisten en el país - los desplazados, los ejecutados extrajudicialmente, los asesinados, los desaparecidos , torturados, los presos políticos y los compañeros ahora reprimidos mediante el novedoso método de la judicialización- y contribuir con ello a la agudización de la crisis de legitimidad por la que atraviesa el gobierno.


Por tanto el próximo 6 de marzo del 2009 el Movimiento Nacional de Victimas de Crímenes de Estado MOVICE, convoca a la jornada Nacional ¡LOS FALSOS POSITIVOS SON CRÍMENES DE ESTADO! Esta jornada tendrá apertura el 5 marzo del 2009 con un encuentro nacional de familiares.


Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado

www.movimientodevictimas.org

jueves, 29 de enero de 2009

JORNADA NACIONAL CONTRA LAS EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES

6 de marzo de 2009 - Convocatoria A Jornada Nacional Contra las Ejecuciones Extrajudiciales

Los “falsos positivos” son crímenes de Estado

Bajo los dos gobiernos del presidente Álvaro Uribe, amparados en sus uniformes y armas de dotación, miembros de las Fuerza Pública han asesinado cientos de civiles para presentarlos como individuos abatidos en combate, con el fin de mostrar éxitos militares y recibir beneficios.

Esas ejecuciones, que son precedidas por desapariciones forzadas, son de carácter sistemático y deben ser tipificadas como crímenes de lesa humanidad. Resulta de extrema gravedad que quienes deben defender la vida de los ciudadanos y velar por su seguridad, sean quienes se encargan de violar los derechos humanos en forma generalizada, y que esas prácticas criminales sean auspiciadas por la política de Seguridad Democrática.

Los llamados “falsos positivos” no pueden ser considerados como delitos de individuos desviados, casos aislados o como meros síntomas de corrupción dentro de las fuerzas militares. Estos hechos se han presentado en múltiples departamentos del país, de manera permanente y con la participación de oficiales, suboficiales y soldados rasos del Ejército Nacional. La directiva No. 029 de noviembre 17 de 2005 del Ministerio de Defensa de Colombia ofrece estímulos a cada soldado que demuestre haber abatido a miembros de grupos armados al margen de la ley.

Legalizar las ejecuciones perpetradas por miembros de la Fuerza Pública es una vieja modalidad criminal en Colombia. En septiembre de 2008, los “falsos positivos” se dieron a conocer al país cuando 19 jóvenes del municipio de Soacha que habían sido desaparecidos, fueron encontrados en fosas comunes en el municipio de Ocaña y Norte de Santander. En años recientes, la plataforma de derechos humanos Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos denunció más de 1.400 de estos casos. Por su parte, la Fiscalía General de la Nación ha comenzado investigaciones relacionadas con ejecuciones extrajudiciales que involucran a 763 agentes de la Fuerza Pública y que reconocen la existencia de por lo menos 1.137 víctimas.

Aunque el presidente Uribe, una vez se enteró de la gravedad de los hechos, ordenó la destitución de 27 militares, entre ellos tres generales, esta medida no ha sido suficiente. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, ha declarado que estos crímenes son cosa del pasado. Sin embargo, los medios de comunicación siguen registrando a diario denuncias que demuestran la persistencia de estas ejecuciones.

El 6 de marzo de 2009, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado convoca a la realización de una jornada contra las ejecuciones extrajudiciales, cuyo evento central será una reunión nacional de los familiares de las víctimas de “falsos positivos”. Dicho evento debe contribuir a diseñar estrategias de verdad, justicia, reparación y no repetición en los casos de estos crímenes de lesa humanidad.

Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado
ENERO 2009


por: http://www.movimientodevictimas.org

lunes, 26 de enero de 2009

EL ‘DOSSIER’ SECRETO DE LOS FALSOS POSITIVOS

El ‘dossier’ secreto de los falsos positivos

SEMANA revela el informe con el cual se destituyeron 27 oficiales del Ejército por falsos positivos y que había sido mantenido en secreto desde octubre. El problema es más profundo de lo que se cree.
En octubre pasado, cuando el presidente Álvaro Uribe conoció la investigación interna que había hecho el Ministerio de Defensa sobre falsos positivos, se puso pálido y se desplomó en una silla de su despacho. No era para menos. Los detalles sobre cada una de las muertes eran escabrosos y reveladores. «Yo he pedido resultados, no crímenes», dijo en ese momento, y tomó la decisión de destituir a 27 militares, muchos de ellos de alto rango. El informe de 70 páginas que tenía en sus manos documenta en detalle por lo menos 17 casos de posibles homicidios cometidos por batallones y brigadas que prácticamente estaban al garete.

El primer caso, y uno de los que los investigadores describen con más detalles, es el del señor Aycardo Antonio Ortiz, un campesino de 67 años que vivía en una humilde vivienda de madera en una vereda de Yondó, Antioquia, y a quien el 8 de julio pasado las tropas del Batallón Calibío, de la Brigada XIV, habían reportado como guerrillero muerto en combate. Según el Ejército, el hombre portaba un revólver calibre 38, una granada de mano, un radio, dos metros de mecha lenta y un pantalón camuflado. Elementos que aparecen en casi todos los casos de falsos positivos de forma recurrente y que de manera cínica algunos llaman «kit de legalizaciones».

La versión dada por el entonces comandante del Batallón, teniente coronel Wilson Ramírez Cedeño, es que un desmovilizado les había dado la información de que Aycardo pertenecía a las Farc, en donde usaba el alias de ’Murciélago’, y que cuando intentaron rodear su casa fueron atacados desde adentro con disparos, por lo que los soldados respondieron. Instalaron una ametralladora e iniciaron un combate en el que murió el presunto guerrillero. Ramírez dijo además que en la zona habían encontrado un campamento y una zona minada.

La comisión, al revisar documentos y evidencias técnicas recogidas en el terreno, pudo comprobar que la víctima era un conocido campesino de la zona, que nunca existió el desmovilizado mencionado por los militares, que la orden de operaciones se firmó el mismo día en el que ocurrió el homicidio -posiblemente después de su ocurrencia- y que jamás hubo informes de inteligencia que hablaran sobre alias ’Murciélago’. Como si fuera poco, que nunca hubo disparos de ametralladora contra la casa, ni campos minados, ni campamentos.

El caso de Aycardo Ortiz mostró hasta qué punto de degradación pudieron haber llegado porque el hijo de la víctima era un soldado campesino que había hecho parte del batallón que mató a su padre y, paradójicamente, tenía información de varias «legalizaciones» de personas asesinadas y presentadas como bajas en combate. El soldado le contó a un organismo internacional de derechos humanos cómo funcionaba el sistema de los falsos positivos en esa unidad y se convirtió en uno de los testigos clave de la Fiscalía dentro de la investigación.

Además del caso de Aycardo Ortiz, hay otros cinco casos, en la misma zona, atribuidos al mismo batallón. Un desmovilizado que vive en Yondó y que actúa como informante del Ejército también les contó a los investigadores cómo el capitán Javier Alarcón, quien era jefe de inteligencia de este batallón, consiguió un revólver 38 largo, de cacha ortopédica, para legalizar las muertes de dos jóvenes que aparecieron muertos cerca de una laguna.

Otro escandaloso episodio involucra al Batallón Bomboná, que actúa en el Magdalena Medio antioqueño. Se trata del testimonio escalofriante de un joven informante de ese batallón en Puerto Berrío, quien asegura que en enero de 2008 el soldado Amílkar Hernández le pidió que consiguiera un amigo y se fueran para una misión en el municipio de Vegachí. El joven fue hasta la casa de su amigo Johny Alexander Barbosa, a quien todos le decían la ’Tortuga’ porque era lento y un tanto perezoso. Éste dudó mucho en salir de su casa, pero al final aceptó la invitación y se fueron todos en sendas motos. Amílkar y el joven informante durmieron esa noche en el batallón, pero la ’Tortuga’ nunca llegó. Al día siguiente apareció muerto y fue presentado como un guerrillero muerto en combate. Según el joven informante, que ahora también es testigo de la justicia, el soldado Amílkar traía indigentes desde Medellín para asesinarlos y hacerlos pasar como bajas en combate.

La comisión investigadora verificó 46 operaciones sospechosas de este batallón ocurridas en los últimos dos años. En todas ellas había irregularidades como la ausencia de inteligencia que permitiera saber el objetivo de la operación, ni claridad sobre quién ordenó la tarea. Pero lo más revelador es que hay un patrón de comportamiento. En seis episodios idénticos se reporta un N. N. muerto en combate al que se le incautó un revólver o pistola, mientras los soldados que le dieron de baja dicen haber gastado 650 balas de fusil, ocho granadas de mano y cuatro granadas de mortero. Los investigadores cuestionan la existencia de estos combates y creen que hay indicios de que se usaron como pretexto para legalizar la munición que algunos soldados se roban y revenden en el mercado negro, tanto a la guerrilla como a las bandas criminales.

No sólo los encargados de estos batallones fueron destituidos. También el coronel Barrera, comandante de la XIV Brigada, pues la falta de control sobre las unidades militares de esta brigada era tal, que aunque estos eran casos reiterados, nunca se hizo una revisión de lo que ocurría. Cuando los soldados mataron a Aycardo Ortiz, la vereda entera se amotinó contra el Ejército en un hecho que fue conocido en toda la región. Pero Barrera no investigó el episodio.

El desgreño también le costó la salida al general Roberto Pico Hernández, jefe de la VII División, quien era el superior inmediato del coronel Barrera. Porque en la guerra los errores administrativos o de falta de supervisión se convierten en un grave riesgo para vidas humanas.

Algo similar le ocurrió al general José Joaquín Cortés, que comandaba la Segunda División, donde actuaban la Brigada 30, bajo el mando del general Paulino Coronado, y la brigada móvil 15, a cargo del coronel Rubén Darío Castro, que actúan en la provincia de Ocaña. Justo donde aparecieron como dados de baja en combate los 11 muchachos que habían desaparecido en Soacha. Lo más grave es que la División no inspeccionó a las brigadas en los últimos dos años ni una sola vez, a pesar de que había insistentes denuncias sobre homicidios fuera de combate en todas ellas.

La comisión examinó los documentos que soportaban las operaciones en las que murieron los 11 muchachos. A pesar de que casi todos ellos fueron reportados como miembros de bandas criminales, los investigadores se sorprendieron al encontrar que las secciones de inteligencia de estas brigadas no tenían información sobre estas bandas, ni sus organigramas. Apenas datos genéricos. Los oficiales no pudieron responder por el nombre ni el alias de ningún miembro de estas agrupaciones, ni su ubicación, ni modos de actuar. Resulta inexplicable que se planearan operaciones sin tener un objetivo claro. Los soldados salían sin saber a dónde iban, con quién iban a combatir, cuándo sería la operación ni para qué, y sin embargo, regresaban con N. N. muertos que engrosaban resultados operacionales que luego eran elogiados por sus superiores.

De hecho, la Fiscalía tiene dos militares como testigos protegidos que han contado con detalle cómo funcionaban las cosas en Ocaña. Uno de ellos explica que existía un grupo de soldados privilegiados que mantenían dinero en sus bolsillos, nunca eran enviados a patrullar a las zonas más selváticas y eran los hombres de confianza de algunos oficiales de la Brigada móvil XV. Según estos testigos, ese grupito era el encargado de planear los falsos positivos, que se volvieron algo común y corriente en esa guarnición. Después de la destitución de los militares, en Ocaña hubo toda clase de intentos por encubrir las irregularidades. En el Batallón Santander, adscrito a la Brigada 30, la Contraloría encontró que se alteraron los libros donde se registran los gastos reservados, usados para pagar informantes y recompensas. La próxima semana se conocerá un informe completo donde se documentan nueve hallazgos concretos sobre irregularidades de este tipo y que complicarán aun más la situación de los oficiales destituidos. Tan grave sería la situación de la Brigada Móvil 15 de esta unidad, que el alto mando militar decidió acabar con ella, enviar los soldados a otras regiones y constituir una nueva brigada móvil, la número 23, que se encargue de recuperar la confianza de la población en las Fuerzas Armadas en esa golpeada zona.

Hay que aclarar que la comisión del Ministerio de Defensa no hizo una investigación criminal. Este fue un grupo transitorio, liderado por el general Carlos Arturo Suárez, para saber qué había ocurrido realmente. Lo que encontraron es que el desgreño y la negligencia de muchos comandantes les facilitó la tarea a los criminales. Y aunque muchos oficiales en retiro y activos han intentado convencer al presidente Álvaro Uribe de que se apresuró al destituir a los 27 militares, y le han hecho dudar de si tal vez cometió una injusticia con muchos de los llamados héroes de la patria, el informe muestra problemas más profundos que la simple omisión de un puñado de oficiales.

A los crímenes de lesa humanidad que eventualmente se hayan podido cometer, se les agrega la evidente corrupción en muchos niveles. Por ejemplo, en el informe queda claro que hay una vena rota en la pérdida de munición. Es obvio que por esta vía se está alimentando un mercado negro del que se benefician, irónicamente, los grupos armados que el Ejército combate.

Por otro lado, el informe muestra que el afán de resultados ha hecho que los altos oficiales no se interesen en averiguar cómo se obtienen las bajas. Había muy poco control y siempre se desestimaron las denuncias sobre ejecuciones, con el argumento de que era una guerra «jurídica» de la guerrilla contra las Fuerzas Armadas. Un buen ejemplo de esta negligencia es el trato que recibió el sargento Alexánder Rodríguez, quien hace un año denunció ante la justicia los homicidios que estaba cometiendo la Brigada Móvil XV, de la que él hizo parte. Tres días después de radicar su denuncia, el entonces comandante del Ejército, general Mario Montoya, lo retiró de la institución, mientras al comandante de dicha Brigada, coronel Santiago Herrera, lo nombró su ayudante personal. En menos de un año Montoya mismo tuvo que destituir a su hombre de confianza por el caso de los jóvenes de Soacha. Quizá si en su momento hubiese escuchado al sargento Rodríguez, se habrían ahorrado muchas muertes.

Lo grave es que aunque el informe se centra en los casos antes descritos, el problema se presenta en muchas más brigadas. La semana pasada fueron destituídos 10 oficiales del Batallón La Popa de Valledupar, donde una nueva misión del general Suárez mostró un panorama similar. Y la decisión del ministro Juan Manuel Santos y del general Freddy Padilla de León es llegar al fondo del problema y acabar con esta práctica infame. Ya se están aplicando correctivos. En 2008 hubo 40 denuncias por falsos positivos. Una cifra mucho más baja que las de años anteriores, pero demasiado alta para un país que se precia de ser una democracia y un Estado de Derecho.

Muchos militares ven con malos ojos esta tendencia de destituir a los militares antes de que la Fiscalía compruebe su responsabilidad penal, y más aun hacerlo en público. En diciembre pasado, los oficiales en retiro le advirtieron al Presidente que el Ejército estaba desmoralizado y que incluso sus miembros no estaban combatiendo por temor a terminar en la cárcel. Eso no es tan cierto. Según fuentes del Ejército, efectivamente han bajado las operaciones y las bajas, pero esto se debe justamente a que las Farc están debilitadas y a los cambios de comandancia en casi todas las unidades.

Pero, además de los problemas administrativos y de la falta de control, hay otros asuntos que merecen un revisión por parte de las Fuerzas Armadas. Muchos militares destituidos eran considerados los mejores del Ejército. Y eso plantea preguntas morales. Muchos de estos hombres han ido borrando las fronteras entre el bien y el mal. Algo que suele ocurrir en conflictos irregulares y prolongados, donde el riesgo de degradarse como ser humano es constante.

Además, existe un gran interrogante sobre la consolidación de la seguridad democrática. Es llamativo que casi todos los casos de falsos positivos se hayan presentado en zonas donde prácticamente no hay guerrilla. Hace seis años el país tenía grupos armados por todas partes. Hoy una gran porción de territorio está libre de ellos. Los propios militares dicen que 19 frentes de las Farc desaparecieron y que se acerca el «fin del fin». Tampoco hay claridad sobre la magnitud que tienen las bandas criminales. Pero a los batallones que están en zonas prácticamente liberadas les siguen midiendo el éxito por sus combates. Quizá por eso muchos han tenido la macabra idea de crear estos falsos positivos. Vale la pena preguntarse, como lo hizo recientemente el académico José Fernando Isaza en su columna de El Espectador, si ha llegado la hora, en muchos territorios, de fortalecer más a la Policía que al Ejército.

Del informe también se desprenden dos dilemas que las Fuerzas Armadas deben resolver en lo inmediato. Cómo combinar una estrategia de conflicto con las del posconflicto que viven zonas ya medianamente liberadas de guerrilla y grupos paramilitares. Y cómo construir una ética de los derechos humanos sin que se inmovilice la iniciativa de la guerra.

En todo caso, el documento deja claro que el gobierno al destituir a los militares tomó una decisión acorde con la gravedad de los hechos. Hasta ahora, en las filas militares se había pensado que las faltas administrativas eran apenas errores de forma, pero las evidencias demuestran que se pueden llegar a convertir en el talón de Aquiles para ganar la guerra porque atentan contra el alma de la legitimidad del Estado. Ello, independientemente de lo que determine la Fiscalía, que en los próximos días decidirá cuáles de todos estos oficiales actuaron como criminales.

Extraido de:

www.dhcolombia.info