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viernes, 2 de abril de 2010

Trece años de convicción, construyendo esperanza


Este 23 de Marzo hemos cumplido trece años, durante estos años han sido testigos mucha gente en diversas partes del mundo de las acciones que hemos sufrido por ser aniquilados. Todas las acciones de muerte que han sido generadas por los actores armados en este país las hemos sufrido: los asesinatos, las masacres, torturas, amenazas, desplazamientos, violaciones, en fin todo el cúmulo del terror.

Durante los últimos años desde la masacre de 2005, acción realizada por el ejército con los paramilitares, no ha cesado ni ahorrado esfuerzos el Estado en buscar las formas de destruirnos, el desprestigio, las judicializaciones, la mentira, distorsión, el avance paramilitar, y la muerte, son algunas de las acciones más frecuentes en los últimos días y meses.

Si miramos nuestro recorrido durante trece años, su objetivo es poder acabar la esperanza, no aquella que se construye en un más allá, sin fin y que nunca llega, sino en esa esperanza viva, que se resucita y se construye diariamente, aquella que surge de la adversidad, del dolor, del sin sentido, esa que genera cada día la fuerza pese a tota la adversidad.

Es esto lo que se ha buscado eliminar, la esperanza que es construcción de comunidad, pues ésta si es real hace posible lo imposible, nos hace solidarios, sensibles al dolor con la capacidad de hacer un mundo distinto desde nuestro hoy.

Estos trece años nos muestra pasos fuertes y fundamentales en nuestra comunidad, esencialmente la esencia para tener viva la esperanza y la conciencia en nuestras convicciones, construimos un mundo distinto en contra sentido a muchos valores de una sociedad que destruye y pasa indolente ante la muerte y el dolor.

En estos trece años hemos llegado a crear la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, un lugar fruto del trabajo en comunidad, de la memoria, de la resistencia civil y en donde estas vivencias se hacen intensas, apostándole a una educación alternativa, con una forma de vida en armonía con la naturaleza, en una agricultura autosuficiente y por ende distinta a la destrucción y a la desigualdad, por una tierra colectiva.

Son muchos y muchas en diversas partes del mundo los que celebramos estos trece años de camino alternativo. Pues los que construimos y vivimos la esperanza en medio de la muerte y adversidad ,ya estamos generando comunidad alternativa y esto es lo que es nuestra Comunidad de Paz.

La lógica paramilitar avanza en la zona y en nuestro país con acciones de terror y frente a acciones como las que hacen los paramilitares durante los últimos días apareciendo en Tierra Amarilla encapuchados, armados, amenazando y requisando los carros, nosotros nos reafirmamos en las condiciones diarias de transformar vida en medio de la muerte.

En los últimos días hemos hecho la Universidad Campesina, mas de 150 personas de diversas partes del mundo y de diferentes comunidades compartimos en un diálogo de saberes, de convicciones y búsquedas por un mundo distinto desde lo agroalimentario, la energía solar, la medicina alternativa, lo cultural, voces desde diversas partes del mundo dialogando, interpelando y construyendo un nuevo saber al servicio de una comunidad global alternativa y en armonía con la naturaleza.

Ha sido el homenaje más fuerte, la resurrección mas intensa, que hemos tenido con nuestros mártires, oírlos a ellos nuevamente, hablándonos desde sus voces del silencio, escuchadas en la reflexión y el trabajo comunitario que hace un solo palpitar abierto y creyente de una esperanza transformadora en el día a día y no en vanas ilusiones.

A todos los que han estado en esa escucha de solidaridad y esperanza, desde la memoria durante estos años, nuestros agradecimientos y la invitación a seguir en las convicciones diarias por construir un mundo ya y ahora lleno de justica, verdad, transparencia esencias de una verdadera paz.



COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO

Marzo 23 de 2010





Tomado de: cdpsanjose.org

jueves, 1 de abril de 2010

Bodas de Plomo e Impunidad / 3 de Octubre 2009 - 25 AÑOS



"Desde hace 25 años, la memoria de Luis Fernando nos ha llevado a meditar, de manera recurrente, en los sentidos y sinsentidos de su muerte. Hemos retornado multitud de veces con la imaginación a las veredas de Verdún y de Ventanas, rescatando jirones de la memoria dolorosa de aquel 3 de octubre de 1984. Hoy este sarcófago de Luis Fernando, en sus simbólicas bodas de plomo, vuelve a sacudir nuestra conciencia, a interpelar nuestras convicciones,
Gracias, Doña Fabiola, por invitarnos constantemente a leer el mensaje encriptado en estos despojos mortales: el mensaje de una dignidad humana que no se destruye con la tortura, ni con la cárcel, ni con las humillaciones y afrentas del poder, ni con la muerte más ignominiosa; el mensaje de un ideal de justicia, que aún desde las impotencias y las derrotas de sus intentos, hace brillar la superioridad ineludible de su virtud y desvela la vileza de nuestras injustas estructuras. Gracias por su constancia y por la dignidad insobornable de su caminar". Javier Giraldo, sacerdote jesuíta. Palabras pronunciadas en los 25 años de la desaparición forzada de Luis Fernando Lalinde, Medellín, 3 de octubre de 2009.

Por: Elretornocolombia
Tomado de: elretornocolombia

lunes, 22 de marzo de 2010

Veinte años después: La memoria intacta de un líder de paz y justicia

El genocidio de la Unión Patriótica: fueron asesinados dos candidatos presidenciales, nueve congresistas, 70 concejales y decenas de diputados, alcaldes y líderes políticos. Son más de 4 mil víctimas


Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado el 22 de marzo de 1990, era candidato presidencial por la Unión Patriótica.


Bernardo Jaramillo Ossa siempre supo que lo iban a matar. Lo advirtió públicamente muchas veces y lo ratificó en sus últimas palabras a Mariela Barragán, aquella mañana aciaga en el aeropuerto El Dorado en que un adolescente de 16 años lo acribilló con una ametralladora. Ya son 20 años desde aquel jueves 22 de marzo de 1990, y su padre Bernardo lo recuerda en su casa de Manizales, como si volviera a vivir el instante en que el periodista Yamid Amat le informó por teléfono que el candidato presidencial de la Unión Patriótica estaba herido por un atentado.

Después se supo que cuatro heridas de bala segaron su vida dos horas más tarde y ese recuerdo vuelve todos los días al hogar de Bernardo Jaramillo y Nidia Ossa. “A veces se calma el dolor, pero es mentira que el tiempo cura las heridas del alma”, y permanece intacta la memoria de su hijo, desde sus horas de colegial en la Escuela Santander en que llevaba desayunos para los amigos que pasaban hambre o los días en que asumió la dirección de la UP y “todo se volvió espinoso”, hasta la tarde en que 40.000 personas lo despidieron en el cementerio Jardines de la Esperanza.

“Ese muchacho siempre fue muy inteligente y buen estudiante. La política la heredó del abuelo Bernardo, quien siempre fue sindicalista en Caldas. Yo también lo fui de muchacho y por eso nunca nos preocupó que hubiera elegido la Juventud Comunista para expresarse”, agrega el padre desde su casa en el barrio El Sol, donde Jaramillo Ossa vio llegar su adolescencia junto a su hermana Clemencia, hasta que decidió matricularse a estudiar Derecho en la Universidad de Caldas, y con su verbo y su carisma trasladó su liderazgo hasta el Consejo Estudiantil del centro docente.

Eran dos alas antagonistas. La izquierda con Jaime Jurado, los hermanos Rubén Darío y Wálter Castaño, y por supuesto Bernardo, entre otros. Y la derecha con Iván Roberto Duque, quien después emigró al Magdalena Medio y años más tarde apareció convertido en el jefe paramilitar Ernesto Báez. Más de una vez terminaron dándose con las banderas o agarrados a piedra. Pero Jaramillo era más, “era desbordante energía, era disciplina lectora, era oratoria”, como recuerda Ana Lucía Zapata, estudiante de Biología y Química, y, cómo él, militante activa de la Juco.

Se conocieron pegando afiches o pintando grafitis en las paredes; en el cine club José Martí, donde ella atendía la taquilla y él se explayaba en citas de Marx o poemas de Benedetti y Neruda; o en las fuentes de soda donde al calor de las cervezas sacaba su vozarrón para cantar tangos. Hasta que una noche salieron juntos de la universidad y antes de llegar a El Cable, por donde ella vivía, como la brisa era intensa la abrazó amistoso y averiguó si tenía novio. La siguió llamando, se enamoraron y un sábado de abril de 1977 se casaron en la iglesia San Martín de Porres, del barrio Minitas.

Primero se fueron a vivir a unos bajos por el Hospital Infantil y después el padre de Ana Lucía les regaló una casa en San Jorge. No había mucho dinero en caja menor, pero el hogar se iluminó con la llegada de Paula Tatiana en junio de 1978 y Bernardo en diciembre de 1981. Terminaron sus carreras, su colección de gatos Garfield empezó a crecer al mismo ritmo de los copartidarios, “delgado, patilludo, de pelo crespo, un día partió hacia Urabá en busca de concretar el requisito de su judicatura, se graduó después, y retornó a Apartadó para volverse el duro de los sindicatos bananeros”.

En el furor de los años 80, con experiencias de viaje por los países socialistas, con el aliciente lejano pero intacto de sus pequeños “dientes de ratón” y “Bernardo IV”, la política de Urabá lo cogió por su cuenta, promovió varias huelgas, dos veces fue personero y concejal, hasta tuvo tiempo de volverse a enamorar. Esta vez de Alba Lucía López, ex alcaldesa. Su relación con Ana Lucía Zapata pasó al plano de una respetuosa amistad, ni un solo día dejó de llamar a sus hijos o en cada regreso buscarlos para jugar ajedrez o cargarlos en hombros. Pero la militancia lo tenía reservado para grandes y afilados retos.

En marzo de 1986 fue electo representante a la Cámara por Antioquia y 15 meses después de posesionado, cuando cumplía destacada gestión en la comisión de asuntos laborales, tras el asesinato de Jaime Pardo Leal en octubre de 1987, a sus 33 años fue designado presidente de la UP. “Sé que mi vida ha adquirido un nuevo peligro, aparte del que ya tenía por ser miembro activo de la UP. Esta posición me puede costar la muerte. Mi sangre, entonces, serán nuevas gotas al sacrificio por la causa del pueblo”, comentó aquella vez como un profeta de su destino señalado.

Fueron 29 meses históricos. En cada sepelio de sus copartidarios asesinados selectivamente o en masacres nunca se cansó de señalar al paramilitarismo y sus enlaces oficiales. Regresó a los países socialistas, palpó las huellas de la Perestroika, asumió la necesidad de distanciar a las UP del accionar violento de las Farc. Y volvió a reincidir en el amor, ahora con la mayor de tres hijas del acomodado comerciante barranquillero Salomón Barragán, presidente del Club de Caza y Pesca del Atlántico. La abogada Mariela Barragán, que se hizo más que esposa, aliada de campaña.

A sus 36 años, candidato a la Presidencia de Colombia con el pegajoso lema “Venga esa mano país”, representaba una opción de paz y tolerancia. Pero a las 8:05 de la mañana del 22 de marzo de 1990, segundos después de ingresar al aeropuerto El Dorado con el propósito de viajar a Santa Marta en compañía de su esposa, pese a su nutrida escolta de 11 agentes del DAS, dos policías y dos miembros de la UP, un joven sicario le descargó una ráfaga de ametralladora. “Los hijos de puta me mataron”, fueron sus últimas palabras a Mariela Barragán. Después perdió el conocimiento.

Hacia las diez de la mañana, un boletín del Hospital de la Policía reportó su deceso. Entre gritos, sollozos y voces de protesta estalló el dolor colectivo. “Eso fue horrible, como una punzada en el corazón”, así lo recuerda a sus 82 años Bernardo Jaramillo y lo repite su esposa Nidia Ossa. “Yo me encerré en un baño a llorar y después no dejé que Paula Tatiana prendiera la radio en el carro cuando la recogí en el colegio La Enseñanza”, señala Ana Lucía Zapata. “Lo supe cuando llegamos al apartamento en Pereira”, agrega Paula Tatiana, hoy publicista y tecnóloga química.

Bernardo, el menor, tenía ocho años y estaba enfermo de paperas. Por eso ninguno en su casa viajó a Bogotá y sólo vio el cuerpo sin vida de su padre cuando lo llevaron a la Asamblea de Caldas. Hoy es abogado y, como ayer, rememora las lecciones que dejó a sus hijos el líder ausente: “Siempre nos inculcó que nunca cediéramos al miedo, que estudiáramos mucho, que tuviéramos claras las buenas costumbres que debe tener un ser humano para transitar por la vida. La familia, los ideales, la democracia con justicia. Y 20 años después yo añadiría que la lucha contra el olvido para que no se lleve a los ejemplos”.

La gente cercana lo sabe y lo asume. Ana Lucía Zapata sigue viviendo en Pereira, pero quiere convertir su casa de Manizales, con su patio sembrado de rosas, en un museo de homenaje a Bernardo Jaramillo. Y tiene para aportar su máquina de escribir y su inventario de libros. Desde el día del asesinato, en que se escondió en un baño después de escuchar de los médicos del Hospital de la Policía la letal noticia, Mariela Barragán tampoco cede en su brega. Como hace 20 años, el lunes volverá al aeropuerto El Dorado para dejar un placa que recuerde siempre el sitio exacto en que un muchacho bien vestido portando una cédula falsa consumó el crimen.

Lo reclama Bernardo Jaramillo Zapata porque ya no quiere aclarar a muchos que le presentan que “no es que tenga el mismo nombre de un candidato presidencial que mataron, sino que lleva su identidad porque es su hijo y discípulo”. Lo exige Jael Quiroga, de la Corporación Reiniciar, impulsora de la demanda contra el Estado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por los miles de víctimas de la Unión Patriótica, porque las nuevas generaciones deben saber que Bernardo Jaramillo “fue un visionario y un demócrata que propuso el pluralismo político y democrático que poco a poco trata de abrirse paso en Colombia”.

¿En qué va el proceso en la Fiscalía?

Luego de reabierto el caso en noviembre pasado, la Fiscalía decidió declarar el homicidio del candidato Bernardo Jaramillo Ossa como un crimen de lesa humanidad. La determinación, adoptada cuatro días antes de que el asesinato prescribiera, busca establecer si detrás del homicidio hubo otros responsables además de los hermanos Fidel y Carlos Castaño, sentenciados a 18 años de prisión por ese caso. Dentro de la investigación fueron ordenadas las declaraciones del ex director del DAS Miguel Maza Márquez y la ampliación de testimonio de John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, y del ex jefe paramilitar Ernesto Báez. Asimismo, se pidió rastrear procesos disciplinarios en contra de los agentes Jorge Pedraza y Lisandro Muñoz, que formaban parte del servicio de escoltas de Jaramillo y una inspección a la Cuarta Brigada del Ejército en Medellín. En el aire pesa el comentario del padre de Bernardo Jaramillo: “Eso se sabe que fue un crimen de Estado”.

Por: Jorge Cardona Alzate
Tomado de: Elespectador.com

jueves, 21 de mayo de 2009

Proclama resistiendo al olvido

Porque nos seguimos resistiendo al olvido, nuevamente nos reunimos, durante los días 15 y 16 de mayo de 2009, para llevar a cabo la Octava Asamblea Regional de Víctimas de Crímenes de Estado, contando con la participación de más de 250 víctimas de diferentes lugares del departamento como los municipios de Cocorná, San Francisco, Granada, San Luís y Nariño, pertenecientes al Oriente antioqueño, Angelópolis y Salgar del Suroeste, Maceo y Puerto Berrío del Magdalena Medio, y de la Comuna 13, 7, 8, 1, 3 y 6 de la ciudad de Medellín.

Quines nos hemos reunido alrededor de esta Asamblea , hombres, mujeres, jóvenes y niños, convergemos en que Colombia, a pesar de la ficción creada por la Política de Defensa y Seguridad Democrática, componente central del Estado Comunitario, vive en un desangramiento constante no sólo por las violaciones a los Derechos Humanos de los colombianos, sino además por la falta de garantías y libertades, la criminalización que pesa sobre quienes osan levantar la voz ante este Estado de impunidad, el olvido de nuestros amores, de nuestros dolores, de nuestras luchas, al que nos obliga el terror difundido por doquier. Lo que nos permite reconocer que:

1. El conflicto social y armado continúa desarrollándose en zonas estratégicas donde el Estado ha facilitado, a través de su estrategia paramilitar, el despojo de miles de hectáreas de tierras que abre la puerta a la inversión extranjera, garantizando el acceso de las empresas transnacionales a nuestros recursos naturales, de modo que el sistema capitalista perviva en el tiempo y en el espacio a nombre del desarrollo y el progreso.

2. El Estado sigue manteniendo una estrategia de impunidad que se materializa en la legislación que actualmente viene imponiendo, como la ley 975 de 2005, conocida como de “Justicia y Paz”, y otras que continúan estando en el centro del debate como el Estatuto de Desarrollo Rural y el Estatuto de Víctimas, quedando el Estado convertido en un solidario actor del panorama colombiano, que no tiene obligación alguna con la garantía de los derechos del pueblo. Un término tan grandilocuente como “solidaridad”, que entre nosotros –las víctimas- ha significado unidad, construcción de lazos, queda disminuido amañadamente por el Estado.

3. A través de la implementación de la estrategia cívico militar para el control social del territorio, que incluye la conformación del Centro de Coordinación de Acción Integral se pretende consolidar un Estado autoritario que no sólo controle las zonas estratégicas del territorio nacional “recuperadas por las Fuerzas Militares y la Policía”, sino también las acciones y opciones que siguen teniendo las comunidades que aún creemos en la libertad.

4. A pesar del discurso manejado por el Estado alrededor de la defensa de los Derechos Humanos, las prácticas desarrolladas por este y confirmadas a través de los testimonios de las víctimas, como una forma de continuar haciendo memoria; evidencia que en Colombia el Estado sigue manteniendo una política de violación a los Derechos Humanos con acciones reiteradas, sistemáticas y generalizadas de desaparición forzada, desplazamiento forzado, ejecuciones extrajudiciales, tortura, genocidio, asesinatos selectivos a líderes, detenciones arbitrarias e ilegales.

5. El Estado no está implementando mecanismos políticos y jurídicos que permitan esclarecer la verdad, la justicia y la reparación integral, de acuerdo a los preceptos internacionales que esto amerita.

6. El reordenamiento del territorio ha implicado, entre otras, que las zonas donde se ha presentado desplazamiento forzado sean destinadas al desarrollo de megaproyectos, generando un cambio en el uso y la tenencia de la tierra, de modo que grandes hectáreas sean destinadas a cultivos para agrocombustibles y el sector rural sea obligado a convertirse en mano de obra barata que produce cultivos comerciales para compañías transnacionales y a comprar los alimentos a estas mismas y/o a otras. Es decir, producir para vender, y vender para comprar los alimentos básicos.

7. La equidad social ha sido un obstáculo para el Estado, superado fácilmente con limosnas y paliativos que se dan a través de subsidios distribuidos especialmente por Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional mediante programas como Jóvenes en Acción, Familias en Acción… todo en acción, sobre todo la acción de redistribuir la pobreza en medio de la riqueza.

Sin embargo seguimos insistiendo que aunque sean muchos los gritos y pocas las respuestas, estos no se pueden silenciar porque la voz de los sin voz habrá de escucharse. Por eso proclamamos nuestra reivindicación por la verdad, la justicia y la reparación integral, en una lucha constante, incansable contra la impunidad, y por ello convocamos a que a través de la movilización continuemos:

1. Haciendo memoria como un compromiso con los ausentes, siempre presentes, quienes construyeron caminos de esperanza, y con quienes tenemos un compromiso ético, político y moral no solo de recordarlos, sino también de devolverles el lugar que les pertenece en la historia.

2. Construyendo alternativas de búsqueda de las personas detenidas desaparecidas forzadamente, poniendo al servicio de su construcción colectiva todo el acumulado personal y organizativo adquirido en los procesos de búsqueda adelantados

3. Fortaleciendo e implementando las ocho estrategias definidas por el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado: jurídica, contra la desaparición forzada, comisión ética, formación y organización, catastro alternativo, verdad y memoria histórica, no repetición, y contra el genocidio político.

4. Asumiendo un compromiso individual y colectivo con la exigibilidad política de los Derechos Humanos.

5. Participando en escenarios de carácter regional, nacional e internacional, mediante acciones directas y la difusión de las denuncias que vienen siendo recopiladas a través de las visitas de relatores, veedores, comisiones éticas, entre otros.

6. Movilizándonos en contra de la injusticia social y a favor de la dignidad.

7. Generando mecanismos de contra información a través de los cuales seamos las víctimas las que continuemos construyendo nuestra propia historia, nuestra verdad, porque detrás de los medios masivos hay otra realidad que busca ser contada.

8. Llamando la atención sobre el respeto a la dignidad y legitimidad de nuestras organizaciones, rechazando la estrategia del Estado Colombiano mediante la cual crea y auspicia organizaciones que deslegitiman nuestros procesos, alineando a las comunidades en un pensamiento único y autoritario para fortalecer la Seguridad Democrática.

9. Ampliando la galería de la memoria, haciendo del arte y la cultura una vía a través de la cual se delinee la historia.

10. Defendiendo el Derecho a la Tierra, permaneciendo en el territorio como un acto de resistencia al destierro y avanzando en propuestas de retorno bajo los principios de dignidad y garantías para las víctimas de crímenes de Estado.

11. Apostando a la constitución de una mesa regional de tierras que aborde ampliamente la problemática de tierras.

12. “Resistiéndonos a creer que la noche sea día como nos dicen a cada rato, que la mentira sea verdad, que la impunidad sea justicia, que la burla a la dignidad humana sea reparación”.


Luchando hasta el último suspiro, nos resistimos al olvido.



MOVIMIENTO REGIONAL DE VÍCTIMAS DE CRÍMENES DE ESTADO
Mayo 15 y 16 de 2009

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Comunicaciones
Corporación Jurídica Libertad
E-mail: comunicacionescjl@gmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Página web: www.cjlibertad.org

Tomado de: www.redcolombia.org